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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2010

Desenterrando lo inimaginable
La pesadilla de las atrocidades de la invasin de Iraq

Felicity Arbuthnot
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



Creo profundamente que el deber de todo analista es, con lo mejor de s mismo que pueda ofrecer, recoger, iluminar los lugares a menudo oscuros, actuar como voz de todos aquellos cuya propia voz, temores y penosas situaciones no pueden ser escuchados ni conocidos. Cuando una intenta escribir sobre emociones, tiene en ocasiones la sensacin de tocar una especie de anatema y de que se trata, en cualquier caso, de una redundancia. El objetivo es tratar de llamar la atencin sobre las injusticias, no lloriquear sobre los efectos que puedan tener y, de todas formas, la vida privada debera ser slo eso. Si los polticos desean despojarse de su dignidad y aludir a cualquier aspecto, desde su vida sexual a la utilizacin de sus conflictos privados para conseguir un voto de simpata, los seres con una pizca de dignidad no desean en absoluto emularles. Aqu estoy rompiendo uno de mis tabes y tengo una razn para hacerlo as.

Durante las ltimas semanas he investigado a fondo de nuevo las atrocidades de la invasin de Iraq, desenterrando lo inconcebible, amordazando mis emociones y leyendo sobre terror, tortura, monstruosas perversidades, una palabra repugnante tras otra palabra repugnante. Volv a visitar Faluya (1), documento tras documento, desvelando y sondeando la profundidad de las ms oscuras depravaciones sobre otros seres por parte de algna alimaa. En efecto, el padre o la madre de algn cro que es capaz de disparar contra los nios y los bebs de otros, a sangre fra, de pasarles por encima con sus tanques, de dejar que los perros callejeros se coman sus tristes restos.

Entre las fotografas revisadas haba bastantes de esas imgenes que han hecho exclamar incluso a los investigadores ms endurecidos: Su visin es demasiado perturbadora. No soporto esa opinin. Si los miembros de la familia que han sobrevivido, si los trabajadores de los servicios de urgencia (si es que las mismas tropas estadounidenses no los han incinerado considerando tambin soldados al personal mdico, o disparado o encarcelado o torturado o esposado con la cabeza metida en una bolsa) tienen que contemplar, identificar, enterrar con amor y respeto, o, en el caso del personal sanitario, fotografiar cuidadosamente y anotar la hora, el lugar del hallazgo, y despus numerarlos, envolverlos y conservarlos antes de enterrarlos, confiando en que algn familiar reclame los restos carbonizados, mutilados o algo peor, es un deber para todos aquellos que puedan tener algn tipo de voz en los pases responsables (EEUU y el Reino Unido) de este primer genocidio del siglo XXI, atraer la atencin sobre el mismo, en recuerdo y en tributo de todas sus innumerables vctimas sin voz y sin nombre, con la esperanza de que finalmente pueda enjuiciarse tanto horror.

Una siente que la compasin lo inunda todo: los cuerpos y caras quemadas imposibles de reconocer, los eviscerados, todos ellos con los ojos mirndonos an fijamente como en una desesperada y silenciosa splica de ayuda, mezclada con el desconcierto ms absoluto. Tenemos a esos cabronazos bajo control, escribi un marine en su pagina en Internet. Les iluminamos, escribi otro, mientras muchos cogan las fotografas de todas esas almas perdidas y las enviaban a pginas porno a cambio de su visin gratuita. Y entre los ocupantes estadounidenses (ahora rebautizados, de forma surrealista, como asesores; los mismos perros con otros collares) y lo que Hussein al-Alaq de la Campaa de Solidaridad con Iraq ha denominado: El gobierno de Vichy impuesto por EEUU, con sus pasaportes extranjeros, quin luchar por la justicia para los iraques?

Y, al igual que viene ocurriendo desde 1991, esta es tambin una guerra contra los no natos, contra los recin nacidos y los menores de cinco aos. Despus de los cadveres y los escombros, de tanta sangre, de tantos miembros amputados, ahora vienen las deformidades. La vida apenas alentada, nacida sin ojos, sin cerebro, con un ojo de cclope, sin cabeza, con dos cabezas, sin miembros, sin dedos o con demasiados Una tierra bblica convertida en armagedn gentico y ecolgico para las generaciones presentes y futuras hasta el final de los tiempos. Misin cumplida, dijo George W. Bush, con su pattico traje de pocos vuelos sobre el portaviones USS Abraham Lincoln aquel 1 de mayo de 2003. Que reine la libertad!, garabate, despus de las primeras elecciones corruptas, asesinas y plagadas de cadveres. Es decir: Que empiece el genocidio!.

EEUU nombr un virrey en Iraq: J. Paul Bremen, vestido para el papel al estilo de Hollywood, con ridculas botas para el desierto, o con botas militares, segn la percepcin que tengan, llegado poco despus de la invasin, pensando al parecer en reducir la poblacin. Supimos que pregunt cul era la poblacin de Iraq y se le dijo que alrededor de veinticinco millones. Su respuesta fue: Demasiados, hay que reducirla en cinco. Despus se convirti en uno de los hombres de Kissinger Associates.

Mientras lea, escuch a la flor y nata de los diversos rganos legales mundiales discutir sobre si habra que clasificar como genocidio los hechos del Congo y Ruanda. En julio de 2004, cuando las tropas estadounidenses se entrenaban para perpetrar la masacre de Faluya en el mes de noviembre, la Cmara de Representantes estadounidenses aprob una resolucin unnime que llamaba genocidio a la tragedia de Darfur. Incluso se le pidi a esa administracin que considerara la posibilidad de llevar a cabo una accin multilateral o incluso unilateral para poner fin a aquel genocidio. Se postulaba que mostrarse renuente a adoptar medidas preventivas para impedir ms prdidas de vidas humanas sera algo criminal.

En nuestra poca, al parecer, los genocidios slo los cometen los africanos o los europeos orientales, no esos grandes bastiones de la democracia que son EEUU y el Reino Unido y la nica democracia en el Oriente Medio: el aliado Israel. El ejrcito israel entren a las tropas de EEUU durante las dos semanas que dur el pogromo de Faluya en noviembre de 2004 (2). Si algo se mueve, dispara, era la orden del da. Como en el caso de las dos guerras mundiales, como en la de Corea, como en la de Vietnam, la cara de la liberacin no cambia nunca.

Sus tcticas implican bsicamente todo el potencial posible de fuego masivo acarreado en tanques y helicpteros para lanzarlos contra los objetivos demoliendo edificios, colocando francotiradores en las azoteas, abriendo agujeros en los muros y disparando contra todo lo que se mova. Esto aadido a: bombardeos areos y fuego de artillera desde enormes caones de campaa. La trgica experiencia de Faluya no fue completamente comprendida en Occidente, salvo por algunos de los supervivientes del Gueto de Varsovia estaban atrapados como los conejos de un campo de maz que se ven rodeados, abatidos y desmembrados por la accin combinada de varias cosechadoras (3). Las fotografas dan testimonio de la escalofriante descripcin. Hroes no reconocidos fueron quienes decidieron grabarlo para que en algn momento, en algn lugar, se conocieran los crmenes y se impusiera el castigo legal. Esas terribles y patticas imgenes son la prueba silenciosa del primer genocidio conocido de Occidente en el siglo XXI. Por desgracia, tenemos casi la certeza de que Iraq y Afganistn, con el tiempo, aportarn pruebas de ms genocidios.

Al visitar Iraq durante los aos del embargo, en el tiempo del genocidio silencioso que dur casi trece aos a partir del embargo de Naciones Unidas impuesto por EEUU y Gran Bretaa, aos en los que se prohibi que entrara todo lo necesario para mantener los fundamentos de la vida, con los nios muriendo por causas relacionadas con el embargo a una media de seis mil al mes, al ser testigo del sufrimiento, de la confusin ante el espanto de su situacin, intentabas escapar como fuera de un sentimiento terrible de culpa. Una vea y comparta hasta cierto punto lo inimaginable, lo que se estaba perpetrando en su nombre, pero despus se marchaba. A travs de la frontera, hacia Jordania, las luces estaban all encendidas, las ciudades bullan, de los grifos sala agua limpia y alrededor no caan las ilegales bombas estadounidenses y britnicas. Pero muy cerca, los nios estaban muriendo, la gente estaba muriendo, en nombre de Nosotros, el pueblo.

Al mirar a travs de las fotografas, al leer sobre las casi incomprensibles profundidades de sdica destruccin de sus compaeros seres humanos, los hombres y mujeres de uniforme pueden hundirse constantemente; y yo poda escapar al final del da. Poda hacer una comida, ir a escuchar jazz en vivo en mi bar favorito, o simplemente servirme un vaso de vino y escuchar msica, rodeada de numerosos libros, de mi coleccin de cuadros y de objetos amados, en una casa que disfruto antes de buscar el calor de un edredn y una cama confortable.

Pero si la mente consciente puede desconectar, el subconsciente, de forma clara, no puede hacerlo. Una noche la pesadilla, estaba segura de que no era una pesadilla sino la realidad, te golpea. En el mundo surrealista de las pesadillas, despert encontrndome empapada de la sangre que manaba por debajo de mis brazos. Y en la tierra de las pesadillas me pregunt qu es lo que ocurra y qu poda hacer al respecto, lo que hago a menudo cuando trabajo en algo (aunque normalmente no a las tres de la madrugada) y reun las herramientas y sal a mi jardn como siempre, para recortar y nutrir las plantas y arbustos, que en su mayora han crecido desde esquejes diminutos, a menudo de unos centmetros de alto, a los que mim en el interior de mi casa hasta que lleg el tiempo benigno para poder plantarlos fuera, protegidos por el calor y alimentados y atendidos hasta que de repente, de la noche a la maana, aparece algo nuevo, vibrante, lleno de color, que se eleva desde las propias races, listo para hacer frente a todas las estaciones. Pero mi jardn, con sus setos de proteccin (flores blancas en verano, bayas de color naranja en invierno y espinas para detener a los intrusos) haba desaparecido. Slo quedaban all huellas de bulldozer, profundas, destructoras, sin una hoja, ni un tallo, ni un capullo, tan slo un pramo yermo.

Despus, en ese mundo de las pesadillas, en camisn, cubierta de sangre, comprend que no tena llaves para volver a entrar. Qu ocurrira si alguien me encontraba en ese estado? Intent llegar a la puerta principal para trazar un plan pero la casa haba desaparecido. Estaba sola, ensangrentada, casi sin ropa y todo se haba evaporado. Trat de dirigirme hacia otros edificios que me eran familiares pero de repente no haba nada. Slo destrozo, escombros y tierra balda all hasta donde mis ojos podan ver. Mi vida, mis libros, mi mundo de confort ya no exista. Slo la ropa ensangrentada con la que permaneca.

Como si me alejara, de repente despert, empapada y temblando. Un bao caliente, la lavadora, un armario clidamente ventilado lleno de ropa de cama limpia y mi jardn todava intacto. El pueblo de Iraq, con sus hogares y jardines, sus huertos frutales, sus palmerales o sus vibrantes macetas en balcones o azoteas, todo destruido; los palestinos, sufriendo la misma terrible situacin durante sesenta y dos interminables aos ya; el pueblo de Afganistn, con sus pueblos, sus aromticos huertos y jardines de flores y albaricoqueros arrasados, vive una pesadilla de la que no consiguen despertar.

Pens de nuevo en la nia iraqu cuyos padres tenan un bello jardn, que antes de la invasin nos mostraba a una amiga y a m su cuaderno de dibujo. Uno de los dibujos mostraba abundancia de flores, llenas de color, en numerosos tonos, y al lado haba soldados estadounidenses disparndole a las flores. Por qu hay soldados disparndole a las flores?, preguntamos. Porque los estadounidenses odian las flores, nos contest solemnemente. Fue un momento profundamente triste porque ella representaba a tantos nios que han vivido que los estadounidenses slo significan odio, temor y privaciones. Ella no saba nada de los estadounidenses que haban luchado sin descanso por revertir la situacin. Si ha sobrevivido, si se ha convertido en una joven adulta, es muy poco probable que haya podido cambiar de puntos de vista.

En el Reino Unido, el parlamentario escocs Dr. Bill Wilson (4) est abriendo camino para llevar a Tony Blair ante la justicia. En apoyo de su lucha ha escrito ahora al Primer Ministro escocs, Alex Salmond, y al Secretario para la Justicia del Gabinete, Kenny Mac Askill, pidiendo que Escocia incorpore en su legislatura la recientemente acordada definicin del crimen de agresin. En su carta manifiesta:

Comentaba adems que, ya que el Tribunal Penal Internacional est ahora de acuerdo sobre la definicin de crimen de agresin: Creo que aunque el TPI mismo no pueda iniciar acciones judiciales sobre esa base por el momento, no hay impedimento para que los pases individuales incorporen la definicin inmediatamente en sus legislaturas. Si as lo hiciera Escocia, sera un excelente ejemplo para el resto del mundo y enviara un claro mensaje de que aqu respetamos el derecho internacional. Tambin servira para crear un incentivo poderoso para que presentes y futuros gobiernos britnicos se lo piensen de forma muy cuidadosa antes de embarcarse en acciones blicas.

Creo que la mayora de los escoceses no desean ver una repeticin de la tragedia que hemos visto desplegarse en Iraq. Esta podra ser una forma de impedir aventuras equivocadas en el futuro. El Dr. Wilson es inflexible: Escocia est en situacin de: ir a la cabeza de la tica al incorporar la definicin de crimen de agresin, y cuenta con asesora jurdica en tal sentido. El Dr. Wilson tiene la intencin de utilizar Faluya como ejemplo de esa agresin, pero tambin ha sealado que hay seguramente muchos ms ejemplos que an no se han podido documentar.

Como John Pilger recuerda, Blair prometi que la (ilegal) invasin de Bagdad se llevara a cabo sin bao de sangre y que los iraques terminaran celebrndola La realidad es que la criminal conquista aplast a toda una sociedad, matando a ms de un milln de seres, expulsando a cuatro millones de sus hogares, contaminando ciudades como Faluya de venenos causantes de cncer y dejando una mayora de nios desnutridos en un pas que una vez UNICEF describi como modlico. (New Statesman, 30 de septiembre de 2010).

Como Pakistn, Irn, Yemen, Somalia son ahora los lugares bajo el ojo del huracn imperial, es sin duda necesario fijar un precedente que sirva de advertencia a los dirigentes con malas intenciones. El Dr. Gideon Polya, cuyos trabajos hacen hincapi en las muertes excesivas que desde 1950 estn provocando las invasiones, afirma que en Afganistn: La tasa anual de muerte es de un 7% para los menores de cinco aos, mientras que en la Polonia ocupada por los nazis fue del 4% y del 5% entre los judos franceses en la Francia ocupada.

Estados Unidos y Gran Bretaa, cuyos dirigentes no dejan de bramar sobre los peligros del ms reciente de los Hitler en los pases que estn planeando diezmar, han superado, y con creces, a los nazis.

Notas:

1. http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=212121

Vase tambin: www.billwilsonmsp.org

2. "War Crime or Just War", Nicholas Wood, South Hill Press, 2005.

3. Vase 2.

4. Vase 1.

5.http://www2.icc-cpi.int/menus/icc/press%20and%20media/press%20releases/review%20conference%20of%20the%20rome%20statute%20concludes%20in%20kampala

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=21370

rJV



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