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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2010

Entrevista a Arnaldo Otegi, miembro de la direccin de la Izquierda Abertzale
"Nuestro compromiso ha sido y es sincero: las armas, todas las armas, deben desaparecer definitivamente de la ecuacin poltica vasca"

John Carlin
Ezker Abertzalea.info

Texto ntegro de la entrevista publicada por El Pas en su edicin del domingo


Pregunta. Habla en su nombre o como dirigente de la llamada izquierda abertzale? Respuesta.

Respondo a sus preguntas desde una crcel espaola, como miembro de la direccin de la izquierda abertzale y, por tanto, le traslado mi posicin en el marco y en consonancia con las conclusiones de nuestro debate interno y de los compromisos adquiridos tanto con la comunidad internacional como con diferentes agentes polticos, sociales y sindicales de Euskal Herria.

P. Por qu siempre ha justificado la violencia terrorista de ETA?

R. Mi posicin y la del conjunto de la izquierda abertzale ha sido la consecuencia lgica de entender que la existencia y persistencia de la violencia poltica en nuestro pas obedece a razones de estricta naturaleza poltica. Sin querer de ningn modo trazar paralelismos en trminos absolutos, nuestra posicin ha sido similar a la mantenida durante dcadas por el Sinn Fin en Irlanda o por el propio Nelson Mandela en Sudfrica. Lo que ha caracterizado a nuestra posicin en este tema ha sido la insistencia en la necesidad de superacin definitiva de la violencia y el conflicto poltico a travs del dilogo y la negociacin. Nuestro compromiso ha sido y es sincero: las armas, todas las armas, deben desaparecer definitivamente de la ecuacin poltica vasca.

P. Rechaza usted las extorsiones a empresarios, el denominado impuesto revolucionario?

R. Son hechos que deben desaparecer. Toda amenaza y persecucin por motivaciones polticas, toda vulneracin de derechos tiene que desaparecer. Y en ese objetivo nadie puede ser indiferente ni no sentirse interpelado. Yo tampoco.

P. Cree que matar a un guardia civil o a un concejal es el camino para lograr la independencia de Euskal Herria?


R. No existe ms camino hacia la independencia que el que se desarrolle por vas pacficas y democrticas. No contemplamos compatible con la estrategia independentista el recurso a la violencia armada. Esa es una de las conclusiones a las que hemos llegado y la expresamos sin ambigedades. Dicho esto, espero y deseo que el pueblo espaol, sus poderes pblicos, sus agentes sociales, polticos, su Gobierno acepten con la misma rotundidad que la utilizacin de la coaccin, tortura, ilegalizacin de partidos, cierre de medios de comunicacin... no pueden ni deben formar parte de su estrategia para tratar de impedir el proyecto independentista.

P. Si ETA matara maana, lo condenara? Y el resto de Batasuna?

R. Usted me plantea una hiptesis para m imposible, o altamente improbable por cuanto ETA ha anunciado el cese de sus acciones armadas; pero no quiero eludir la pregunta. Si tales hechos sucedieran, la izquierda abertzale, en virtud de su propia reflexin y de los compromisos adquiridos con la comunidad internacional y en aplicacin de los Principios Mitchell se opondra a tales hechos. El desmarque realizado por la izquierda abertzale ante supuestos hechos de kale borroka determina con claridad ese compromiso por las vas polticas y democrticas.

P. Por qu no se pudo llegar a ese punto hace tres, cuatro, cinco aos?


R. Mantener una posicin autocrtica permanente en torno a la estrategia es una de nuestras seas de identidad como organizacin poltica. Nuestras actuales posiciones son fruto de un largo proceso de maduracin que no ha estado ni est exento de complicaciones. El cambio demuestra la madurez de nuestra amplia base social, que ha sabido hacerlo en condiciones extremas y sin renuncia alguna a lo que hemos sido y somos, a nuestros principios y a nuestros objetivos. Si este cambio pudo haber sido posible o no hace cuatro o cinco aos puede ser objeto de interpretaciones diversas, lo importante es que se ha producido a pesar de que poderosos agentes en el Estado han tratado de impedirlo a travs de la represin; nuestro encarcelamiento no tena otro objetivo. Pues bien, no lo han conseguido.

P. No cree que la forma ms sencilla de terminar con lo que ustedes denominan el conflicto vasco es que ETA deje de matar y abandone las armas?


R. Lo que usted denomina como conflicto vasco es muy anterior al nacimiento de ETA. Que desaparezca la violencia armada de ETA no supone la desaparicin del conflicto entre el Pas Vasco y el Estado. El cese definitivo de la lucha armada iniciada por ETA hace 51 aos dara por finalizada la vertiente armada del conflicto, pero no lo resolvera. Nosotros proponemos una sencilla frmula de aritmtica democrtica para la solucin definitiva del conflicto poltico: reconocer la identidad nacional del pueblo vasco y el derecho y el respeto a que la ciudadana vasca decida libre, pacfica y democrticamente su futuro sin ms lmite que la propia voluntad popular. Esta frmula permitira cerrar definitivamente el conflicto poltico y, adems, es una frmula cada vez ms extendida, incluso, en la Unin Europea. Los ejemplos de Irlanda, Escocia, Flandes, Montenegro, Groenlandia, Islas Faroe... demuestran la fortaleza y virtualidad democrtica de las reivindicaciones de la izquierda abertzale.

P. Por qu se ha de confiar en ustedes o en ETA despus de lo ocurrido en la T-4 y despus de tantas treguas fallidas?

R. Quiero manifestarle en primer lugar que somos receptivos y respetuosos con los sectores que se manifiestan escpticos sobre la sinceridad de nuestras posiciones y lo hacen desde la buena fe, pero somos especialmente crticos con otros sectores, especialmente de la clase poltica, que utilizan el escepticismo como supuesto argumento para mantenerse en posiciones absolutamente inmovilistas, porque se encuentran cmodos en la actual situacin de bloqueo. Bien, todos tenemos razones para desconfiar de nuestros adversarios, para desconfiar de sus intenciones presentes o futuras. Pero necesitamos avanzar. Frente a esta realidad de desconfianza multidireccional hemos adoptado una posicin de principio que nos permite avanzar: el adoptar decisiones y desarrollarlas de forma unilateral, depositando en nuestro pueblo y en la comunidad internacional la confianza y garanta nica de la evolucin del proceso democrtico. El proceso democrtico en esta fase no depende, pues, de la existencia de compromisos previos, ni de la confianza en determinado Gobierno. Hemos dado por absolutamente superado ese esquema. Es evidente que en fases ms avanzadas el proceso exigir de dinmicas, acuerdos y compromisos de carcter multilateral, pero solo alcanzaremos esa fase si somos capaces de generar las condiciones necesarias desde la movilizacin de la sociedad, la complicidad de la comunidad internacional por una solucin democrtica y la materializacin de gestos y acciones de carcter unilateral.

P. Es usted de los que consideran que la lucha armada de ETA no tiene futuro? Cundo lleg a esa conclusin?


R. Quiero plantear mi respuesta en dos mbitos diferenciados. En primer lugar, si hablamos del futuro en trminos estrictamente operativos, creo que ETA podra seguir prolongando su actividad armada, con mayor o menor intensidad, durante muchos aos, mantenindola adems con un cierto apoyo social. Esa organizacin ha demostrado a lo largo de 50 aos que es capaz de regenerarse y mantenerse operativa a pesar de la represin que se ejerce sobre ella. No estamos, pues, frente a una organizacin que haya sido derrotada policialmente.

En el mbito poltico, sin embargo, y es un fenmeno que se da a escala internacional, se observa con claridad el trnsito de la gran mayora de organizaciones de carcter poltico-militar con identidades y naturalezas socialistas y trasformadoras, desde posiciones insurgentes a posiciones de carcter y estrategias democrtico-populares. Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Uruguay son un buen ejemplo de lo que digo. En definitiva, creo que una estrategia eficaz para la consecucin de nuestros objetivos debe descansar sobre nuestra capacidad exclusiva de seduccin democrtica. Por tanto, la izquierda abertzale, considerando variables geopolticas, econmicas y sociales y, fundamentalmente, analizando la situacin especfica del proceso poltico vasco, lo ha interiorizado as, y lo ha puesto negro sobre blanco en su documento de conclusiones. No es sustancial el conocer cundo llegu yo a dicha conclusin, lo relevante para el futuro es que nuestras bases, de manera abrumadora, la han hecho suya en el debate que acabamos de realizar.

P. Comparte la idea de Eguiguren de que para ETA y la izquierda abertzale es ms fcil renunciar a la llamada lucha armada por decisin propia que como resultado de una negociacin?

R. No conozco con detalle la tesis que usted menciona, por lo que sera un tanto aventurado por mi parte plantear una valoracin al respecto.

P. En qu ha cambiado desde su discurso de Anoeta su percepcin sobre la posibilidad de superacin de la violencia?

R. Mis convicciones son hoy ms slidas de las que eran entonces. Crame si le digo una cosa con absoluta certeza y rotundidad: si el debate que hemos realizado ahora se hubiera realizado con anterioridad a la declaracin de Anoeta es muy probable que el proceso de paz anterior no se habra frustrado.

P. Cree que ETA estar alguna vez dispuesta a dejar de matar sin contrapartidas polticas?

R. Desde la declaracin de Lizarra-Garazi, y con mayor claridad desde la declaracin de Anoeta -que ha vuelto a ser aceptada por ETA en su reciente entrevista-, el mbito para la negociacin y el acuerdo poltico corresponde en exclusividad a las formaciones polticas. A ETA le corresponde alcanzar acuerdos en el mbito de las consecuencias del conflicto: presos, vctimas, desmilitarizacin... La decisin de suspensin temporal o definitiva de su lucha armada no debe ni puede estar sujeta a la existencia de acuerdos de naturaleza poltica entre fuerzas polticas, aunque es evidente que un clima de dialogo incluyente, junto con medidas perfectamente aplicables desde el respeto a la legalidad (presos enfermos, libertad de los presos que han cumplido sus condenas...), favoreceran indudablemente la toma de decisiones por parte de ETA.

P. Estn ustedes presionando a ETA para que declare un fin definitivo y tambin irreversible a la violencia?

R. Crame si le digo que ETA no es una organizacin que adopte sus decisiones en funcin de la mucha o poca presin a la que se le someta. En cualquier caso, puedo confirmarle que llevamos aos utilizando nuestro pensamiento poltico para influir en decisiones que permitan abrir una nueva fase con la desaparicin de la violencia poltica y la consolidacin de un escenario de dilogo y negociacin hacia soluciones definitivas.

P. Tras el fracaso de ese proceso el actual Gobierno ve imposible reanudar una negociacin si no se produce antes un abandono definitivo de la violencia Cree que hay otra alternativa?

R. Me parece que situar el escenario final como punto de partida no nos permite avanzar. Pienso, no obstante, que esa peticin puede estar motivada por las frustraciones habidas en procesos anteriores. En este sentido, creo que la garanta para superar los graves errores cometidos -por todos- pudiera encontrarse en el compromiso con los principios Mitchell y en una adecuada monitorizacin del conjunto del proceso por parte de agentes internacionales que cuenten con la confianza de todas las partes.

P. Los partidos democrticos consideran insuficiente la tregua anunciada por ETA Est de acuerdo? Y por qu?

R. Con el paso del tiempo se puede observar que tal homogeneidad de la que tanto se hace gala no es tal. Eso es todava mucho ms evidente en el Pas Vasco, en donde cuando se habla de una posicin homognea se refieren a la que mantienen el PSOE y el PP. La posicin de estos partidos, con la calculada complicidad del PNV, me hace recordar la tctica del avestruz. Deben negar cualquier cambio en nuestras posiciones, porque no hacerlo les obligara a cambiar las suyas y eso les produce gran vrtigo y refleja su enorme debilidad poltica. Dira para finalizar que al albur de las reacciones suscitadas por las iniciativas de la izquierda abertzale y el paso dado por ETA podramos reformular en trminos polticos el Principio de Arqumedes: el grado de crispacin y escepticismo con respecto al nuevo escenario es directamente proporcional al inters por mantener la actual situacin invariable.

P. En qu puede haber cambiado la actual direccin de ETA para que sea diferente a otras que tambin hablaron de tregua y acabaron matando?

R. Fundamentalmente, en que existe un mandato de las bases de la izquierda abertzale que no admite ambigedades y que debe ser asentido.

P. En su ltimo comunicado, ETA sugiere que est dispuesta a sentarse a analizar la situacin con los firmantes de la declaracin de Bruselas, pero ni siquiera hace suyos los contenidos de la declaracin No le parece que eso es insuficiente?

R. Corresponde a los firmantes de dicha declaracin hacer las valoraciones pertinentes en torno a lo manifestado por ETA, y quiero destacar que han mostrado su disposicin a conformar un Grupo de Contacto Internacional en relacin con un posible proceso de dilogo y negociacin. En ese sentido, estoy convencido de que actan y actuarn con total seriedad, honestidad e imparcialidad.

P. Qu le dira ahora a la direccin de ETA si estuviera frente a ella?

R. Que siendo coherente con la caracterizacin unilateral de esta fase del proceso, y hacindose eco tanto de la peticin expresada por la declaracin de Bruselas como la expresada y suscrita por el conjunto de organizaciones de la izquierda abertzale con otras fuerzas polticas, sociales y sindicales decrete una tregua unilateral, permanente y verificable por la comunidad internacional.

P. Cul es el calendario concreto que usted augura en estos momentos para ETA? Y para la llamada izquierda abertzale?

R. Estamos al inicio del camino. Para nosotros, los objetivos en esta primera fase, paralelamente a la progresiva articulacin del espacio independentista, son los recogidos en la declaracin de Gernika, que consistiran en alcanzar un escenario de no violencia con garantas y normalizacin poltica progresiva, que permitira al proceso entrar en una fase de dilogo y negociacin hacia acuerdos polticos.

P. Cree posible que los presos de ETA con condena pendiente puedan salir de prisin antes del abandono definitivo de la llamada lucha armada?

R. En primer lugar, manifestar y dejar constancia de que la actual estrategia judicial y penitenciaria est absoluta y totalmente instrumentalizada por el Ejecutivo. Aplicando estrictamente la legalidad, decenas de presos y presas polticos vascos deberan estar en libertad. En la poltica a la que se nos somete es perfectamente aplicable el dicho de que el fin justifica los medios. Quiero volver a reclamar la libertad para todos los compaeros y compaeras gravemente enfermos, as como para quienes han cumplido sus condenas. Dicho esto, entiendo que la liberacin del conjunto de presos y presas polticos vascos solo es posible en un escenario de fin definitivo de la lucha armada de ETA y de encauzamiento del conflicto por vas de dilogo y negociacin poltica.

P. Los presos de ETA son considerados parte legtima de ETA, con voz en las decisiones, por los que siguen libres?

R. No soy militante de ETA. No puedo responder a su pregunta.

P. Si ETA anunciara el fin definitivo de la violencia, cul cree que debiera ser en el futuro la salida para los presos de la organizacin? Establecera diferencias entre aquellos con delitos de sangre y los que no? Cules?

R. La salida del conjunto de presas y presos polticos vascos debe encauzarse en el contexto del desarrollo de un proceso de dilogo y negociacin. Es prematuro hacer conjeturas o introducir matices al respecto en la actual fase. Sin embargo, y en mi opinin, cualquier acuerdo en torno a la salida escalonada de los presos y las presas debe ser abordado sin ms demora por parte de ETA y del Gobierno. En este sentido, me parece reseable el que ETA en su ltima entrevista manifieste su disposicin a abordar este tema con urgencia y sin condicionarlo a la existencia o no de acuerdos polticos de carcter resolutivo. El Gobierno debera explorar esta disposicin exigiendo las garantas que estime oportunas; eso nos acercara a un escenario de soluciones, sin lugar a dudas.

P. Por qu habran de aceptar las vctimas de ETA la salida de la crcel de los asesinos de sus familiares?

R. Siempre hemos manifestado nuestro respeto por las opiniones de las vctimas, que, queremos volver a resear, existen en todas las partes. Sus opiniones, sus preocupaciones, sus miedos... deben ser escuchados, atendidos y resarcidos en la medida de nuestras posibilidades. Desde el mutuo reconocimiento y el respeto, debemos ser capaces, sin que quepa el olvido, de construir un futuro mejor para las siguientes generaciones tanto de Euskal Herria como del conjunto del Estado espaol.

P. Qu les dira a las vctimas de los atentados que usted no ha condenado para que confiasen en sus palabras?

R. Creo que, en este momento, el que yo me propusiera ganarme la confianza de esas personas con palabras y gestos no sera un objetivo plausible. Me limitar a sealarles que en el acuerdo suscrito en Gernika se recoge la necesidad del reconocimiento, reconciliacin y reparacin de todas las vctimas. En esa direccin estamos dispuestos a recorrer el camino que sea necesario.

P. Qu es ETA hoy para usted? Cmo la definira?

R. Hoy en da, ETA es la organizacin que ha suspendido sus acciones armadas, que est dispuesta a declarar un alto el fuego permanente y verificable, que expresa su voluntad de superacin definitiva de la violencia y renuncia a cualquier injerencia en el desarrollo de las conversaciones que desarrollen los agentes polticos, y que se compromete a respetar los acuerdos que se alcancen.

P. Las sentencias judiciales se refieren al conglomerado de ETA que incluye a Batasuna. Qu diferencias ve usted entre los grupos, organizaciones o movimientos dentro de ese conglomerado?

R. Ni yo, ni Batasuna, ni ninguna organizacin de la izquierda abertzale formamos parte de ningn conglomerado. La teora del entorno no es ms que una invencin jurdico-policial para justificar nuestras detenciones, ilegalizaciones y encarcelamientos. As que vuelvo a aprovechar la ocasin para responder a la pregunta que el seor Rubalcaba nos hace permanentemente sobre nuestra eleccin entre votos y bombas. Nuestra eleccin son los votos y la movilizacin, y la organizacin popular. Cul es la suya? Porque resulta curioso observar que junto al PP sus mximos desvelos son impedir por lo civil o por lo criminal que podamos presentarnos a las elecciones y podamos as recabar los votos de la ciudadana.

P. Cul es el vnculo de la izquierda abertzale con ETA?

R. No existen vnculos de carcter orgnico, si es a eso a lo que se refiere.

P. Dirigentes de la izquierda abertzale aseguran que ya no hay interlocucin directa, que no hay conexin directa entre ETA y la izquierda abertzale Es cierto? Cundo y por qu se produjo ese distanciamiento, esa separacin?

R. La izquierda independentista contempornea surge durante el franquismo de la mano del nacimiento de ETA como organizacin antifascista y abertzale. Nuestra coincidencia con ETA se limita exclusivamente a compartir objetivos estratgicos: la independencia y el socialismo para Euskal Herria.

P. Qu opina de la kale borroka? Tienen los dirigentes de la izquierda abertzale capacidad y autoridad para controlarla?

R. En una altsima proporcin los hechos que se han atribuido a la kale borroka en los ltimos meses tienen un origen desconocido cuando no directamente muy sospechoso. Estos hechos han sido instrumentalizados poltica y mediticamente para intentar deteriorar nuestra credibilidad poltica y poner en duda la sinceridad de nuestra apuesta. Adems, estos actos oxigenan polticamente a las posiciones del llamado constitucionalismo, que, a falta de argumentos slidos para oponerse a la apertura de un nuevo ciclo, se agarra a estos hechos como a un clavo ardiendo.

Independientemente de estas consideraciones sobre hechos que han acaecido recientemente, y en respuesta a su pregunta, la posicin de la izquierda abertzale es coherente con la estrategia poltica que ha adoptado, y as, ese tipo de actos no solo se sitan fuera de la estrategia y la reflexin que han decidido las bases de la izquierda abertzale, sino que van directamente en su contra y, por tanto, merecen el rechazo en trminos polticos.

P. Cree factible una ruptura definitiva entre ETA y la llamada izquierda abertzale? Se puede convertir ETA en una especie de Real IRA, disidente, marginada y condenada por el resto de la izquierda abertzale?

R. Tengo la impresin y constancia de que existen en el Estado sectores poderosos que apuestan decididamente por un escenario de mantenimiento de la violencia armada -lo ms residual posible- acompaado de nuestro distanciamiento definitivo de la misma, por encima de un escenario de superacin integral de la misma. Esto es, la versin espaola de los securocratas britnicos. La hiptesis de una ETA-Autntica es altamente improbable, por no decir imposible. No contemplamos ese escenario y nuestro esfuerzo est encaminado hacia una superacin justa, estable y democrtica del conflicto en trminos globales.

P. La nueva postura de la izquierda abertzale es vista como un simple movimiento tctico para conseguir la legalizacin y presentarse a las elecciones. Por qu se ha de pensar lo contrario?

R. Le agradezco en primer lugar que encabece su pregunta hablando de nuestra nueva postura, algo que todava algunos se niegan a aceptar. Mire, quienes estn realmente obsesionados con las prximas elecciones son fundamentalmente -tambin hay otros- el PSOE y el PP, que consideran nuestra presencia o no en las mismas, los unos como la prueba del algodn de la existencia o no de negociaciones; y los otros, como el ejercicio que hacen de exhibir msculo frente al PP. Permtame researle que la nica y verdadera razn para intentar no legalizarnos e impedir nuestra presencia en las elecciones es sencillamente porque nuestra sola presencia en los comicios provocara el derrumbe y cada como un castillo de naipes de toda la realidad virtual que se ha construido en torno al cambio en la CAV. Simplemente, porque volvera a quedar en evidencia una vez ms la existencia de un bloque popular mayoritario en claves nacionales vascas y autodeterministas. Adems, nuestra fortaleza electoral volvera a demostrar la absoluta falsedad de las soflamas en torno a una supuesta debilidad o incluso derrota poltica. As que el avestruz prefiere seguir con su cabeza bajo tierra. La izquierda abertzale no ha renovado su apuesta pensando en las prximas elecciones, sino en las prximas generaciones.

P. Si no consiguen la legalizacin no estn condenados a desaparecer?

R. Rotundamente no, y la prueba ms evidente es que tras largos aos de persecucin, detenciones e ilegalizaciones hoy seguimos estando no solo presentes, sino que adems estamos marcando, en buena medida, la agenda poltica de nuestro pas.

P. No deberan incorporar en sus estatutos una condena expresa a la violencia terrorista de ETA para ser crebles si quieren concurrir a las elecciones?

R. En primer lugar, sealar que nuestra apuesta busca un escenario donde tal condena o similar no sea necesaria por la desaparicin de la violencia poltica. Y dicho eso, a la izquierda abertzale se le deben exigir exactamente las mismas garantas y condiciones que a cualquier otra formacin poltica a la hora de registrarnos como partido o movimiento poltico. Si no es as, seguiremos siendo vctimas de la aplicacin arbitraria y antidemocrtica de autnticas leyes de excepcin. En este sentido, y como ancdota, le citar como Eduardo Punset en su libro El poder de la mente manifiesta su asombro con ciertos sectores polticos en Espaa que van exigiendo a otros el carn de demcrata cuando ellos jams lo han sido.

P. Con la perspectiva actual, cul es su valoracin de la Ley de Partidos y la sentencia de Estrasburgo?

R. La Ley de Partidos es un instrumento diseado y elaborado ad hoc para intentar neutralizar a la izquierda abertzale y que permite al Estado manipular la voluntad democrtica de la ciudadana vasca. Los vascos y vascas ocupamos el nico espacio geogrfico de la Unin Europea en donde sus instituciones no son representativas de la voluntad popular. La sentencia del Tribunal de Estrasburgo en cuya elaboracin, por cierto, particip un jurista espaol- est ahora siendo esgrimida por Turqua para ilegalizar partidos kurdos, mientras la UE exige pruebas de democratizacin efectiva del rgimen turco para integrarse en la Unin; o por ultraortodoxos, como el ministro israel Lieberman, para ilegalizar a los palestinos en Israel, hecho que es denunciado por la comunidad internacional.

P. Sigue pensando que fue el PNV y no ETA quien se equivoc en 1977 al optar por participar en las elecciones? No tiene que hacer ninguna autocrtica la izquierda abertzale por seguir negando durante aos el carcter democrtico del sistema poltico actual?

R. Ha sido el propio PNV y, ms recientemente, CiU, a raz de la sentencia del Tribunal Constitucional, quienes nos han dado la razn a quienes planteamos la ruptura democrtica con el franquismo. La tesis central que defendimos entonces fue que el modelo que se pact en el 77 no podra en ningn caso evolucionar hacia el reconocimiento plurinacional del Estado y el respeto al derecho de autodeterminacin de las diferentes naciones del Estado espaol. Hoy, esta tesis es incuestionable, de tal manera que organizaciones polticas y sindicales que avalaron la transicin en Euskal Herria, hoy comparten plenamente la tesis que nosotros defendimos en el 77 y que la izquierda abertzale ha mantenido en estos ms de 30 aos con coherencia en su actividad institucional y de masas.

Sobre el carcter democrtico del sistema poltico espaol habra mucho que debatir y discutir. Empiezo hacindole una concesin; el sistema poltico espaol est reconocido y es considerado como democrtico por el conjunto de la comunidad internacional; es pues, un sistema que ha sido homologado por las democracias occidentales; esto no admite discusin.

Pero, no es menos cierto que posee enormes dficits, fruto de la forma en que se gest. Cree, por ejemplo, que la democracia espaola superara el test de Montesquieu sobre la divisin de poderes? Cree realmente que un pas que aparece todos los aos en los informes de, por ejemplo, el relator oficial de la ONU para la prevencin de la tortura es realmente democrtico? Cree que un sistema que permite que las lites financieras dispongan de nuestras vidas y haciendas sin ningn tipo de control democrtico es un sistema democrtico? Cree que un sistema que mantiene todava decenas de miles de cuerpos asesinados por el fascismo franquista en las cunetas con miedo o incapacidad para resituar su memoria histrica es un sistema democrtico?

Repito, nuestra posicin a este respecto como militantes socialistas es extremadamente crtica. Creo no obstante que la segunda Transicin es ya inevitable en el Estado espaol. Se podr retrasar, pero es imposible de evitar. Nosotros ya estamos preparados para encabezarla con nimo constructivo y exclusivamente por vas pacficas y democrticas.

P. En mayo de 2006 reconoci tres errores de la izquierda abertzale: el planteamiento sobre Navarra, transmitir la impresin de querer imponer su ideario y dar a entender que el sufrimiento ajeno les era indiferente. Cree que cuatro aos despus esos errores siguen cometindose?

R. Creo que hemos consolidado las bases polticas suficientes para superar esos errores y para garantizar que no se vuelvan a repetir y, con ello, dotar de eficacia y profundidad a nuestra estrategia poltica.

P. Sus palabras en busca de una solucin poltica pacifica al problema vasco son irreversibles? O existen hipotticas circunstancias en las cuales volvera usted a apoyar la violencia como instrumento poltico?

R. Nuestra posicin con respecto a una solucin pacfica y democrtica del conflicto es irreversible y no contemplamos ningn horizonte, ni hipotticas circunstancias que vayan a hacer variar esta posicin.

P. Qu pens y que hizo al conocer el atentado de la T-4? Llam a sus interlocutores de Loiola? Qu les dijo?

R. Lo primero que hice es interesarme por conocer si se haban producido daos de carcter personal como consecuencia del atentado, cosa que desgraciadamente se confirm. A continuacin pens que aos de esfuerzo por abrir vas de solucin dialogadas al conflicto haban sido desaprovechadas otra vez. Compart, creo, con el conjunto de la sociedad vasca y espaola un sentimiento de angustia y decepcin. Aquella misma maana me reun con Jess Eguiguren, ambos estbamos realmente impactados con la noticia. Intent convencerle -creo que en vano- de que debamos hacer algo para intentar salvar el proceso de dilogo. Le insist en que no debamos tirar la toalla y me compromet a hacer algn gesto por nuestra parte.

Al da siguiente, en rueda de prensa, exigimos a ETA que volviera a la situacin de tregua permanente. ETA lo acept, pero a esas alturas el nivel de confianza mutuo que tanto esfuerzo nos haba costado alcanzar estaba roto.

P. Cul fue su papel en la anterior negociacin?

R. Fui yo el que, a nivel personal, inici los contactos informales con diferentes personas cercanas al PSOE, en un momento en el que ni siquiera podamos atisbar que podramos alcanzar algn da un escenario de dilogo y negociacin a nivel oficial y pblico. Aquellos contactos, que duraron aos, nos permitieron estar preparados para cuando la oportunidad se produjese. En las conversaciones y negociaciones de Loiola o Ginebra fui el responsable de la delegacin por parte la izquierda abertzale.

P. Tras el tiempo transcurrido, cul cree que fue la clave de la ruptura del proceso?

R. Existen diferentes claves para entender el fracaso (relativo, en cualquier caso, puesto que, por ejemplo, nuestra posicin actual no puede entenderse sin tener en cuenta la profunda autocrtica que hemos hecho en torno a nuestra posicin y actitud en el proceso de dialogo), como el deterioro de las confianzas, los incumplimientos de los acuerdos -incluido mi encarcelamiento, por ejemplo-, o la prohibicin de manifestaciones de la mano de la Audiencia Nacional, hecho que no es casual. Y que se ha vuelto a repetir ahora.

Sin embargo, la clave fundamental es que el Gobierno, y en buena medida ETA, se manejaban frente a las dificultades inherentes a todo proceso de dilogo y negociacin con un esquema que pivotaba en la creencia de que la amenaza de la represin o de la reanulacin de los atentados eran una frmula eficaz para hacer variar las posiciones de la otra parte y desbloquear los atascos que se producan a la hora de llegar a acuerdos. Este esquema ha demostrado que, lejos de solucionar los bloqueos, no hace sino provocar bloqueos mayores, enquistando las diferencias en lugar de superarlas. Este esquema no sirve para avanzar, y desde nuestro punto de vista, es un esquema superado y que no debe ser utilizado por ninguna de las partes.

P. Qu procesos judiciales tiene pendientes?

R. Antes hablbamos de la instrumentalizacin de la judicatura al servicio de estrategias polticas que se disean en Ferraz o en Gnova. Tanto yo como mis compaeros y compaeras somos fichas para demostrar la firmeza del Gobierno, por un lado; o para sabotear el nuevo escenario (objetivo tambin del PP, que tiene gran influencia en la judicatura). Pronto ser juzgado en la Audiencia Nacional, junto a dos compaeros, por presentar una propuesta de paz en Anoeta, acusados de apologa del terrorismo. Y seremos juzgados, entre otros, por el ilustrsimo magistrado Enrique Lpez (vocal y portavoz del CGPJ y candidato al Constitucional a propuesta del PP), as que nos sabemos condenados de antemano. No existen causas judiciales contra nosotros, solo persecucin poltica envuelta en literatura jurdica.

P. Se ha entrevistado en la crcel con dirigentes socialistas o del Gobierno central o autonmico? En caso afirmativo, quines, cundo y con qu fin?

R. No he mantenido ningn encuentro o comunicacin de esa naturaleza. En cualquier caso, puedo mostrarle mi disposicin absoluta al dilogo y al encuentro. En este momento, tengo una solicitud de una delegacin de Eusko Alkartasuna para entrevistarse conmigo, para lo que ya he solicitado la pertinente autorizacin.

P. Cmo vive en la crcel? Cmo es su vida? R. Mi vida en la crcel no es sustancialmente diferente de la de cualquier otro preso o presa polticos vascos. El deporte, la lectura y el estudio ocupan buena parte de mi actividad. Procuro aprovechar mi estancia forzosa para, siguiendo las recomendaciones de Nelson Mandela, intentar prepararme y formarme an ms en la perspectiva de seguir aportando mi grano de arena en la tarea de forjar una alternativa socialista e independentista para nuestro pueblo.

P. Est usted en la crcel y una mayora le considera un extremista incapaz de apostar por la paz y condenar a los violentos No ha pensado en abandonar la poltica, la vida pblica?

R. No me considero una persona extremista, esta etiqueta ha sido fabricada por determinados medios de comunicacin que beben de fuentes muy prximas a los servicios policiales y de la inteligencia espaoles. Le aseguro que quienes han compartido conmigo tareas polticas de diversa ndole a nivel nacional o internacional no comparten de ningn modo esa afirmacin. Por otro lado, le aseguro que nunca he pensado abandonar mi compromiso militante, que me acompaar hasta el final de mis das.

P. Cree que volver a la poltica democrtica, a sentarse en el Parlamento vasco alguna vez?

R. Sin lugar a dudas, y djeme hacerle una prediccin: me sentar en la bancada del grupo mayoritario en la Cmara, el de los independentistas de izquierda. Esto suceder probablemente ms tarde de lo que nosotros desearamos, pero mucho antes de lo que desearan nuestros adversarios.

P. Qu piensa de Patxi Lpez?

R. Patxi Lpez es el lehendakari de la CAV y sabe que no representa a la mayora social en esa comunidad. Es rehn del PP y, en parte, del cargo institucional que ocupa. Quiero trasmitirle un mensaje: adems de calificar de insuficientes nuestros pasos, que sea valiente y d alguno, por muy insuficiente que sea; por ejemplo: que diga como su compaero Montilla que Euskal Herria es una nacin y tiene derecho a decidir su futuro libre y democrticamente.

P. Y de Eguiguren?

R. Jess es una persona muy comprometida con la bsqueda de una solucin justa y democrtica al conflicto. Por encima de muchas diferencias, despus de la larga e intensa relacin que hemos mantenido, siento aprecio por l. Cuando se alcance un escenario de solucin, los que ahora le critican en su propio partido y mantienen una posicin de campeones de la firmeza, y quienes apostamos por una salida democrtica, nos sentaremos a charlar alrededor de un buen caf.

Fuente: http://www.ezkerabertzalea.info/irakurri.php?id=5656  

John Carlin, escritor britnico y autor de "El Factor Humano" entrevista de manera escrita a Arnaldo Otegi en la crcel de Navalcarnero. Parte de esa entrevista ha sido recogida por El Pais, en su edicin del domingo. Aqu publicamos el texto ntegro de la entrevista.




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