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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2010

Pasin a la colombiana

Germn Uribe
Rebelin


Un solo caso entre decenas, cientos, acaso miles. Una minscula y al mismo tiempo descomunal muestra de la "Colombia es Pasin" que campe en nuestra patria durante estos ltimos aos. "Esta es Colombia, Pablo", le dijo el querido Camacho Ramrez a Neruda. Ahora, permtanme decirlo a mi manera. Esta es Colombia, seores, no toda, claro, pero s una buena parte de ella. La de las masacres, las motosierras y los descuartizamientos, la de las fosas comunes, los hornos crematorios, las violaciones de frgiles mujeres campesinas, los falsos positivos y las desapariciones forzadas, las chuzadas y los seguimientos y las calumniosas denuncias, en fin, la de los siniestros desplazamientos, los despojos de tierras y destruccin de hogares y la del "no futuro" mientras no aparezca algo que indique que transitaremos muy pronto por el camino contrario. La Colombia nuestra, inocultable para un mundo que an no reacciona pero que deber hacerlo pronto desde la Corte Penal Internacional, y la patria tantas veces encubierta por los siniestros usufructuarios de los intereses econmicos y polticos, esos que, no obstante, todava cohabitan tranquilamente con nosotros aqu mismo. La Colombia "pasin" que no podr pasar de agache frente al juicio inflexible de la Historia. La Colombia que confiamos en que algn da agote su violencia y le abra las puertas para siempre a una exuberante paz en primavera.


Veamos, de la siguiente manera, un ejemplo de esta tan publicitada "Colombia es Pasin" interpretada como debera interpretarse cuando la vemos frente a nuestros ojos casi a diario desbordarse en escenas macabras de estremecedora criminalidad:

"Pasin a la colombiana"

A las 4.30 de la madrugada de aquel fatdico 7 de noviembre (1), por ms seas un domingo, parten de a 35 en cada uno de los dos camiones dispuestos para una "trabajito" que, antes que sigiloso, era de una visibilidad desafiante. Inicialmente, como en el poema de Nicols Guilln, "iban de traje civil". As debilitaban las sospechas de cualquier curioso. Y, ms adelantico, lo recuerda bien el delator arrepentido: corran a ajustarse el camuflado ah, y las dos camisetas debajo y estas botas y no olviden los brazaletes que los distinguen como de las gloriosas Autodefensas Unidas Colombia. Mtanselo en la cabeza: somos el ejrcito "libertador" que est decidido a "refundar la Patria".

Cada uno lleva 500 balas y 5 proveedores. Y entre todos, uno con otro, se echan al hombro suficientes fusiles AK 47 y 45, los famosos FAL franceses (Fusil Automatique Lger), los Galil, los lanzagranadas Truflay de 40 mm. y, por qu no creerles, por ah dicen que una ametralladora M-60.Tenemos excelentes financiadores, les explica uno de sus jefes.

Se detienen en cada sitio en donde afloren ms de cuatro casas. Hacen de las suyas all y continan su marcha tremebunda. Todos los semovientes, o mejor, todo aquello que se mueva y respire, les pertenece. Toman esto y desprecian aquello. A los lugares objeto de su incursin llegan a media maana. A las 9:30 para ser exactos. Su misin es concreta. Saben que la consigna es matar. Y rematar. Y a esa hora, la adrenalina se dispara frente a la inminencia de la frentica "faena". Ya ni se acuerdan de la vspera cuando el Comandante haba levantado su brazo y, solemne, en medio del asado que les ofreca como una gratificacin anticipada a los hroes de ese sangriento da siguiente que esperaba por ellos, les extendi la bendicin. Sus 70 muchachos! Sus verriondos "combatientes" cuya "noble" operacin consiste en asesinar a los 21 campesinos previamente seleccionados. Ubicacin? Hay que ser precisos y no ir de repente a calumniar: Inspeccin de El Placer y Vereda La Dorada del departamento del Putumayo. De antemano, y para que todo salga a pedir de boca, "tapando salidas e incomunicando la zona", grita el Comandante. Los "valerosos combatientes" se asegurarn de no ir de pronto a dejar escapar a alguno de los infelices campesinos condenados sin misericordia por los carniceros de ese paramilitarismo tantas veces consentido por diversos sectores nacionales.

Uno de aquellos 70 "hroes refundadores de la patria" responde al nombre de Carlos Mario Ospina Bedoya, el mismo arrepentido delator que nos sirviera de inspiracin para esta columna y que le narrara a la fiscala aos despus de aquella fecha cmo, cuando llegaron a cumplir con su "sagrado deber" de masacrar sencillos labriegos, era tal su obsesin criminal, que para justificarse, los imaginaban a todos enfundados en trajes de fatiga guerrillera. Por el camino se haban cruzado con dos retenes del ejrcito que hacindose los de la vista gorda ni siquiera los detuvieron para averiguar quines eran, pero eso s, atinaron a decirles: "Buenos das seores!". Uno de los retenes corresponda a una Base Militar ubicada en Santana, y el otro, en el Yarumo, muy cerca de Orito (Fuente: El Espectador). Ya sus comandantes les haban prevenido por si se topaban militares en la zona: "tranquilos muchachos que eso ya est arreglado", y tambin, que no haba que preocuparse porque algunos alcaldes y otras autoridades ya saban de la "vuelta",

Tambin cargan para "la vuelta" alguna que otra pistola Pietro Beretta, segn relata Ospina Bedoya, y aunque les proveyeron de vveres para varios das, el panorama se abra a su caprichos y les ofreca lo que quisiesen tomar desde gallinas, vacas, nios y mujeres, hasta el surtido completo de las numerosas tiendas de camino.

Ya controlados los lugares elegidos para las masacres, lo de siempre. Un ritual de espanto entre el pnico, los gritos y el dolor: la cuidadosa seleccin de las vctimas en la plaza principal, los tiros al aire como de meros machos, las rdenes perentorias de "todo el mundo al piso", las sentencias de muerte bien claritas y las consignas del terror todas ellas por cuenta de los aerosoles sobre las humildes paredes.

Esta s es la Colombia apasionada, seores, aunque habr quienes, llevados por esa misma "pasin" -cmplices, supongo-, de la misma manera que en otras latitudes una y otra vez han querido negar el holocausto en la segunda Guerra Mundial, negarn esta estremecedora verdad de nuestra inequvoca "Pasin a la colombiana".


NOTA DE REBELIN

(1) MASACRE PARAMILITAR DE 21 PERSONAS EN EL PLACER Y LA DORADA (PUTUMAYO) EL 7 DE NOVIEMBRE DE 1999: Este artculo da cuenta de una de las ms brutales masacres cometidas por paramilitares en connivencia con el Ejrcito en el Putumayo, atestiguada por el comandante paramilitar desmovilizado Carlos Mario Ospina Bedoya, alias "Tomate", en su declaracin ante la Fiscala de Justicia y Paz. http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloimpreso-215322-masacre-no-quedara-impune

Antes de asesinar a 21 personas en El Placer y La Dorada (Putumayo), el 7 de noviembre de 1999, 70 paramilitares se acantonaron en una finca a la espera de rdenes. Cuatro das antes cerraron salidas a poblaciones cercanas y las llamadas telefnicas. Cuando iban a partir los despidieron con asado y uno de los comandantes de la macabra operacin los bendijo. As lo relat a la Fiscala el desmovilizado Carlos Mario Ospina Bedoya en una declaracin conocida por El Espectador.

Su testimonio ha llevado a la expedicin de 12 rdenes de captura en contra de otros paramilitares y ha sacado del ostracismo la investigacin. Segn Ospina, aunque sus comandantes no les dijeron con precisin la hora y fecha en que deban partir, les hicieron nfasis en que llegado el momento deban arrasar con todo. Tambin les advirtieron que asentamientos como El Placer eran enclaves de las Farc.

Pasaron como civiles para evitar sospechas, luego recibieron camuflados, dos camisetas, botas, brazaletes de las Auc y cada combatiente deba tener 500 cartuchos de municin y 5 proveedores. El arsenal fue completado con fusiles Fall, Galil, AK 47 y AK 45, lanzagranadas Truflay y hasta una ametralladora M-60. Uno que otro llevaba pistolas Pietro Beretta. Calculando el tiempo que podan demorar, les dieron vveres para cinco das, aunque por el camino no tuvieron ningn empacho en hacerse a gallinas, vacas o en desocupar tiendas.

El 7 de noviembre fueron despertados muy temprano y hacia las 4:30 a.m. partieron en dos camiones hacia El Placer y La Dorada, divididos en dos grupos de 35. Contaron con no menos de cinco guas que les sealaron los supuestos auxiliadores de las Farc. La mayora de comandantes y paramilitares haban integrado otros bloques de Urab. La instruccin primordial era que deban asegurar las poblaciones cerrando las vas de acceso. All se poda dejar ingresar a cualquiera, pero no dejar salir a nadie.

El ritual de las masacres sigui el patrn de siempre. A donde llegaban hacan tiros al aire, ordenaban que los pobladores se tiraran al piso, las amenazas iban y venan; con aerosoles pintaban cuanta pared podan anunciando su llegada y dictando sentencias de muerte. La idea era siempre llegar sobre el medioda, porque a esa hora supuestamente se concentraba el mayor nmero de guerrilleros en los pueblos. Por eso, cuando llegaron a El Placer y La Dorada siguieron al pie de la letra las instrucciones.

Por el camino se encontraron con dos retenes del Ejrcito, pero no los revisaron. Uno de ellos, segn Ospina, una base militar ubicada en Santana, Putumayo; y el otro en el cruce del Yarumo, cerca de Orito. A los paras que iban en los camiones los tranquilizaron al decirles que no deban temer a las autoridades, porque eso ya estaba cuadrado. Adems, porque al parecer alcaldes y otras autoridades de la regin saban que ellos estaban en esa vuelta.

Ese da detuvieron la marcha en cuanto casero pudieron. A los caseros masacrados llegaron a las 9:30 a.m. Aunque estaban advertidos que en cualquier momento poda ocurrir un ataque de la subversin, en El Placer no haban comenzado a bajarse del camin cuando fueron recibidos con rfagas por parte de milicianos de las Farc. All los paramilitares asesinaron a cuatro pobladores y dos integrantes de sus filas resultaron heridos. Entre tanto, en La Dorada, todo les sali como lo haban planeado.

Con las vas cerradas fueron sacando a los habitantes al parque central. Al final del da 17 personas fueron asesinadas. Los paramilitares, quienes haban llegado a finales de 1997 al Putumayo, comenzaron con masacres como esta una estela de sangre y muerte en un territorio donde durante mucho tiempo y sin la debida presencia de la Fuerza Pblica haban hecho presencia las Farc. La historia posterior de desplazamiento y escalamiento del conflicto ya es conocida.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

rCR



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