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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2010

El aborto, moneda electoral en segunda vuelta

Fabiana Frayssinet
IPS


El aborto se convirti en un arma "resta votos", del que los dos candidatos huyen en la campaa para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil y que los sectores religiosos ms conservadores usan como trueque para fijar su apoyo.

Una situacin que no refleja la posicin mayoritaria del electorado sobre la despenalizacin de la interrupcin voluntaria del embarazo, aseguran analistas y representantes del movimiento femenino organizado, que critican que se use el cuerpo de las mujeres de moneda electoral y califican de falso dilema el tema.

La legalizacin o no del aborto, actualmente castigado en Brasil con penas de prisin de hasta 10 aos, protagoniza la agenda para el balotaje del da 31, entre los candidatos Dilma Rousseff, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y Jos Serra, del Partido de la Social Democracia Brasilea (PSDB).

Los sealamientos de que Rousseff favoreca la legalizacin del aborto son vistos como principal causa de que la candidata favorita no obtuviese el triunfo en la primera vuelta, el domingo 3. Actualmente la interrupcin del embarazo es una prctica ilegal en el pas salvo cuando la madre corre peligro de muerte o la gestacin es producto de una violacin.

Un caudal decisivo de votos migr de Rousseff a Marina Silva, la candidata del Partido Verde que pertenece a la Iglesia Evanglica. La ex ministra de Ambiente del gobierno de Luiz Incio Lula da Silva condena el aborto y defiende la realizacin de un plebiscito sobre su eventual legalizacin.

Silva se convirti en la sorpresa de la primera vuelta, al obtener 20 por ciento de los sufragios, mientras Rousseff logr 47 por ciento y Serra casi 33 por ciento.

Durante la campaa para la segunda vuelta, Rousseff y Serra se presentan como paladines de una cruzada moralista contra la despenalizacin del aborto, cuando en el pasado ambos expresaron una posicin de apertura al derecho a decidir de las mujeres.

Beatriz Galli, de la no gubernamental Ipas Brasil (filial de una red internacional dedicada a promover los derechos y la salud sexual de las mujeres), se lament con IPS de que la discusin se haya reducido "a estar en contra o favor del aborto o en contra o a favor de la vida".

La candidata del PT haba defendido antes que haba que avanzar hacia la despenalizacin del aborto, mientras ahora destaca en su pgina digital que est "personalmente contra el aborto".

Con el respaldo de una foto del reciente bautizo de su primer nieto, plantea que "sera muy extrao que cuando hay una manifestacin de vida en el seno de mi familia, () yo defienda una posicin a favor del aborto".

Rousseff asegura que el aborto inducido es "una violencia contra la mujer", aunque matiza que en su probable gobierno "el Estado brasileo no considerar eso como una cuestin de polica", sino de "salud pblica y social".

Serra sigue esa lnea. En 1998, como ministro de Salud del precedente gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) contribuy a reglamentar la prctica del aborto dentro de la salud pblica, en los casos de vctimas de violacin, pero ahora advierte que su legalizacin causara "una carnicera".

Adems, apela a eslganes tales como "un hombre que nunca se involucr en escndalos y siempre fue coherente, conden el aborto y defendi la vida" o "un hombre de familia", para contraponer su imagen a Rousseff, divorciada y participante durante su juventud en la lucha clandestina contra la dictadura brasilea (1964-1985).

Para Galli se est produciendo "un falso dilema porque la cuestin principal es si el Estado debe criminalizar una cuestin de salud pblica colocando la salud y la vida de las mujeres en riesgo porque las obliga a buscar un aborto clandestino".

Estimaciones conservadores del Sistema nico de Salud indican que en Brasil se producen anualmente al menos un milln y medio de abortos clandestinos. Las complicaciones por la prctica insegura ocasionan 250.000 ingresos a centros pblicos de salud cada ao, y suponen una de las principales causas de mortalidad materna.

Galli insisti en que no se debe reducir a un enfoque religioso un asunto de derechos humanos de las mujeres.

Un estudio de la antroploga Dbora Diniz, investigadora del Instituto de Biotica, Derechos Humanos y Gnero, revela que una de cada cinco brasileas se ha sometido a un aborto antes de los 40 aos.

De las mujeres que han abortado, 88 por ciento se declararon religiosas, indica el estudio. Un dato revelador en este pas de 192 millones de habitantes, con la mayor cantidad de catlicos del mundo y donde los fieles de iglesias evanglicas crecen a ritmo vertiginoso.

"La historia de esas mujeres no puede ser ignorada por la bsqueda desenfrenada de votos de las comunidades religiosas que consideraran el aborto un crimen abominable", dijo Diniz en un artculo.

"El aborto se transform en una moneda de trueque para ganar votos", agreg, al considerar que las concesiones polticas hechas por los dos candidatos representan "amenazas democrticas" porque comprometen el principio del Estado laico.

Guacira Csar de Oliveira, directora-fundadora del Centro Feminista de Estudios y Asesora (CFEMEA), dijo a IPS que existe un anlisis tendencioso "que exige de los candidatos un determinado posicionamiento contra el aborto, como si fuese la nica posibilidad de ganar la eleccin".

Oliveira lo atribuye a una "ofensiva conservadora de derecha junto al fundamentalismo religioso", que logr poner al aborto en el centro de la campaa, por encima de otros temas que tambin habran obstaculizado el triunfo de Rousseff en la primera vuelta, como la corrupcin.

Los analistas mencionan entre esos temas las denuncias de corrupcin del gobierno de Lula, del que Rousseff fue, desde su inicio en 2003 y hasta marzo, primero ministra de Energa y Minas y despus jefa de gabinete.

Oliveira subray que la "satanizacin electoral" del aborto no refleja la opinin de la mayora. Record que el mayoritario electorado femenino debe recurrir al riesgo de un aborto inseguro "para asegurar su opcin de tener hijos cuando quieren y pueden".

"Los teros de las mujeres no pueden ser la moneda de cambio en estas elecciones", exhort.

Carmen Silva, educadora del Instituto Feminista para la Democracia "SOS Corpo", coincide en que se trata de una manipulacin del "fundamentalismo religioso" que creci en todo el mundo, pero que en Brasil se habra asociado "a los grandes medios, a los polticos de derecha y a los militares con nostalgia de la dictadura militar".

Oliveira y Silva subrayaron que el aborto dej fuera temas de la agenda de las mujeres, como la participacin poltica, la atencin a las vctimas de violencia y la igualdad de oportunidades laborales.

"Con tantas cuestiones cruciales para la democracia y los derechos fundamentales, como la educacin, la seguridad pblica o la seguridad social, lo curioso es que se apueste a que el nuevo presidente de Brasil sea decidido por su posicin sobre el aborto", sintetiz Diniz.

Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=96655



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