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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2010

Mario Vargas Llosa, defensor de los derechos humanos y de la libertad?

Vienc Navarro
El Plural


Una caracterstica de gran nmero de polticos, periodistas o escritores que dicen promover la defensa de los derechos humanos en Latinoamrica y otros continentes es su selectiva interpretacin de lo que son los derechos humanos. Sus preocupaciones se centran exclusivamente en los derechos humanos de los disidentes en pases con gobiernos con los que tales supuestos defensores de los derechos humanos estn en desacuerdo. Con ello, estn utilizando el noble concepto de derechos humanos para sus intereses polticos. Un ejemplo de ello es el recientemente galardonado Premio Nbel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Tal autor ha estado utilizando la causa de los derechos humanos para agredir verbalmente a los gobiernos venezolano, boliviano, ecuatoriano, cubano, argentino, brasileo, entre otros, todos ellos gobernados por partidos de izquierda o centro izquierda. Me parece muy bien, e incluso loable, que se critiquen comportamientos represores de los derechos civiles de los ciudadanos de aquellos pases cuando ello ocurra. Pero lo que es denunciable es la enorme selectividad y sesgo en tales denuncias. Vargas Llosa raramente incluye entre sus crticas a gobiernos conservadores y neoliberales. El asesinato de ms de 2.000 personas falsamente acusadas de terroristas por las fuerzas armadas del gobierno Uribe en Colombia, y la brutal represin que est existiendo en Honduras, nunca ha sido sujeto de crtica por parte de tal autor. La violencia que ocurre en Venezuela s que ha sido criticada. La que tiene lugar en Colombia (el pas del mundo donde se asesinan ms sindicalistas) nunca ha sido criticada. Y as un largo etctera. Su sensibilidad hacia los derechos humanos ha tenido siempre una coloracin poltica, definitiva y clara. Ha estado siempre puesta a disposicin de una sensibilidad poltica, reproduciendo la guerra fra. Este sesgo claramente poltico conlleva, pues, una interpretacin muy reduccionista de lo que son derechos humanos.

La Declaracin Universal de los Derechos Humanos, aprobada por las Naciones Unidas en 1948, incluye como tales, no slo los derechos polticos y civiles (los derechos derivados de la libertad de organizacin y de opinin), sino tambin los derechos econmicos y sociales, tales como el derecho al trabajo, a un salario justo, a la salud y a la educacin y a la seguridad social que, en gran manera condicionan la existencia, a su vez, de los derechos polticos y civiles. En realidad, es difcil hablar de los segundos independientemente de los primeros. Y un ejemplo de ello es EEUU, donde la enorme concentracin de las rentas y de la propiedad dificulta enormemente la expresin democrtica, pues tanto los medios de comunicacin como los rganos representativos estn claramente controlados (los medios) e influenciados (el Congreso Estadounidense) por los grupos econmicos, enormemente poderosos, que limitan tales derechos. El Presidente Obama de EEUU ha alertado, con razn, de las enormes limitaciones que comporta para la democracia de aquel pas la enorme influencia que los lobbies econmicos y financieros tienen sobre las instituciones representativas estadounidenses y sus derechos polticos y sociales.

La evidencia existente y documentada en la literatura cientfica muestra claramente que la enorme concentracin de la riqueza econmica dificulta el desarrollo de la democracia pues, en cualquier pas, poder econmico se traduce en poder poltico. Esta traduccin se hace a travs (entre otros instrumentos) de los medios de informacin y persuasin que, controlados por tales grupos, configuran los parmetros dentro de los cuales tiene lugar el supuesto debate y competitividad poltica. No es, pues, de extraar que todos los gobiernos de centro izquierda e izquierda en aquellos pases latinoamericanos tengan enfrentamientos con los poderes mediticos en sus intentos de diversificar las ofertas mediticas muy limitadas y reducidas existentes en aquellos pases. La supuesta defensa de la libertad de expresin es, en realidad, en muchos de aquellos pases la defensa de monopolios mediticos e informativos que dificultan enormemente la expresin y desarrollo democrtico.

Presentarse, pues, como defensores de los derechos humanos, sin nunca referirse a los derechos econmicos y sociales es un sesgo que refleja una enorme insensibilidad hacia el hecho evidente de que los derechos polticos estn claramente determinados por los derechos econmicos y sociales. Y los pases de Latinoamrica son un claro ejemplo de esta realidad. Aquel continente se caracteriza por tener las desigualdades de riqueza ms acentuadas del mundo, lo cual explica la escasez de sistemas democrticos en la historia de aquel continente y las enormes limitaciones de tales sistemas. Ni que decir tiene que en aquellos pases donde hay democracia, existe competitividad poltica, pero tal competitividad est tan desequilibrada, con gran escasez de recursos para las opciones de izquierdas frente al gran apoyo de bloques econmicos y mediticos de las derechas, que tal competitividad toma lugar predominantemente entre partidos de derechas (conservadores versus liberales) con escaso espacio democrtico para las izquierdas. Las ltimas elecciones en Colombia son un reflejo de ello.

De ah se deriva que la expresin libertad tiene significados muy distintos segn el grupo y la clase social que la utiliza. Como bien dijo el Presidente Abraham Lincoln de EE.UU., En teora todos declaran su amor a la libertad. Pero la libertad de la clase de propietarios no es la misma que la libertad de los que trabajan para los propietarios. Y las instituciones del estado favorecen sistemticamente el entendimiento que de la libertad tienen los primeros a costa de los segundos. Esto ocurre no slo en Amrica Latina, sino en la mayora de pases incluyendo EEUU. Como dijo recientemente Richard Trumka, el Secretario General de los Sindicatos estadounidenses (AFL-CIO), Si un trabajador al salir de una fbrica conduce su coche con imprudencia y atropella al dueo de la fbrica, es probable que pierda el carnet de conducir y vaya a la crcel, adems de pagar una elevada multa. Pero si el dueo de la fbrica daa la salud de sus 500 trabajadores por utilizacin imprudente de productos nocivos, casi nunca perder su licencia de dirigir la empresa, y nunca le enviarn a la crcel. Y es probable que, incluso, no reciba una multa. Dentro de este marco, de qu derechos humanos y de que libertad habla Mario Vargas Llosa? Es importante y necesario que se denuncien las violaciones de los derechos humanos y la reduccin de la libertad donde ello ocurra. Pero esta denuncia pierde credibilidad cuando se expresa selectivamente en contra de ciertos estados y cuando se escogen unos derechos a costa de otros tan o ms importantes que los que Mario Vargas Llosa escoge como motivo de su atencin.

Comentarios sobre el artculo de Javier Cercas, laudatorio de Mario Vargas Llosa Una ltima observacin. Escrib este artculo que el lector acaba de leer el pasado viernes. Siempre lo escribo el viernes para que mi columna aparezca el lunes. Pero al leer el artculo de Javier Cercas sobre Mario Vargas Llosa, escrito ayer, domingo da 17 de octubre, titulado La Izquierda y Vargas Llosa, me siento en la necesidad de comentarlo, pues su tono, predeciblemente halagador de Mario Vargas Llosa, va acompaado de una serie de observaciones, algunas insultantes, sobre las izquierdas, que merecen una respuesta.

Pero primero analicemos los halagos. Cercas repite el aplauso a Vargas Llosa por nadar contra corriente. Tal frase parece indicar que sus ideas han sido siempre contrarias a las estructuras de poder poltico y meditico en Amrica Latina y en el mundo, lo cual es fcilmente demostrable que no ha sido el caso. Antes al contrario, Mario Vargas Llosa ha sido el portavoz del neoliberalismo que ha sido la ideologa y el proyecto promovido por las estructuras del poder en Amrica Latina y EEUU durante los ltimos treinta aos. Slo hace unos pocos aos que gobiernos de izquierda han roto con tal ideologa. Las amplias cajas de resonancia que Mario Vargas Llosa tiene en aquellos continentes se deben a su continua hostilidad a estos gobiernos de izquierda, no a las fuerzas poltico-econmico- intelectuales dominantes en ellos.

En el mismo tono laudatorio poco creble, Cercas aade que Vargas en defensa de los derechos humanos nunca se ha servido de ellos. Cmo explica Cercas, la selectividad en su defensa de los derechos humanos, que excluye a aqullos prximos a l por su ideologa? Igual de errnea es su aseveracin de que Mario Vargas Llosa siempre separa segn Cercas- la crtica de las ideas de las crticas a las personas, aadiendo que Vargas Llosa nunca considera que un hombre equivocado es un hombre inmoral. Tengo que admitir que tuve que leer esta frase dos veces. Le aconsejo a Cercas que lea los artculos y escrito de Vargas Llosa sobre Chvez, sobre Evo Morales y sobre Fidel Castro. Inmoral es el trmino ms amable que Vargas Llosa utiliza para definirlos. Uno puede estar en desacuerdo con las polticas e incluso con las personas a las que Mario Vargas Llosa critica, pero debiera haber lmites en cuanto a la manera que esta crtica se expresa, lmites que Vargas Llosa y otros pensadores neoliberales han traspasado con creces.

Por ltimo, Cercas, no slo alaba acrticamente a Vargas Llosa, sino que de una manera condescendiente aconseja a las izquierdas que aprendan de Vargas Llosa e incorporen en su ideario elementos de su filosofa. No s a que izquierdas se est refiriendo Cercas, pues tanto en Latinoamrica como en Europa hay una gran diversidad de izquierdas. Pero si las izquierdas gobernantes en Europa estn en profunda crisis, se debe precisamente a haber ignorado como Vargas Llosa ha hecho siempre- que los determinantes de los derechos civiles y polticos son tal como he indicado en este artculo- los derechos bsicos econmicos, laborales y sociales. Este olvido ha facilitado su transformacin en partidos socioliberales que han causado su ruina electoral. Al revs que lo que sugiere Cercas, le aconsejo a las izquierdas que estn tan lejos como sea posible del neoliberalismo, eliminando sus valores dentro de sus proyectos polticos.

(Para una lectura ms extensa de este artculo leer mi ensayo The economic and political determinants of human (including health) rights Routledge, Kegan Paul (US) y Tavistock Publishers (UK). 1986. Colgado en mi blog www.vnavarro.org , seccin Ingls)

Vicen Navarro es Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University.<

Fuente: http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=51841



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