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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2010

Los familiares de las vctimas afganas denuncian la existencia de un equipo para matar estadounidense

Jason Motlagh (Kandahar) y Muhib Habibi (Maiwand)
Time

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



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Arriba, Jeremy Morlock, especialista del ejrcito, y Andrew Holmes, soldado de primera, abajo, los especialistas Adam Winkfiel y Michael Wagnon, que forman parte del equipo de una docena de soldados de infantera de la 5 Brigada Stryker, que tiene su base en el estado de Washington, acusados de varios asesinatos perpetrados a raz de su despliegue en la provincia de Kandahar en Afganistn (Foto Reuters)

Los espantosos detalles de los crmenes cometidos en Afganistn que han hecho que doce soldados estadounidenses sean procesados en una base cercana a Seattle han ido llegando lentamente a conocimiento de la opinin pblica. Como prueba del caso se han presentado docenas de fotos donde se muestra a los hombres de un autodenominado equipo para matar, acusados de asesinar por deporte a civiles afganos, posando despus junto a cuerpos carbonizados y mutilados, de los cuales haban cortado varios dedos y una cabeza como trofeos. Uno de los soldados, de quien se dijo haba alardeado de asesinatos similares en Iraq, se tatuaba una calavera en la pierna izquierda cada vez que mataba alguien. Otro soldado cont, desplegando una franqueza escalofriante con los investigadores militares, cmo elega sus blancos al azar. Pero quienes han estado ausentes de toda esa narrativa han sido las voces de los familiares de las vctimas, algunos de los cuales presenciaron los asesinatos que se perpetraron en pueblos cercanos a la base estadounidense situada en el bastin talibn del distrito de Maiwand. Las condiciones de la seguridad en la zona han frustrado los esfuerzos de los investigadores militares y de los grupos por los derechos humanos para averiguar ms detalles en los escenarios de los crmenes. Sin embargo, tras varias semanas intentando contactar con ellos, TIME ha podido entrevistar a varios de esos familiares acerca de los sombros sucesos acaecidos entre los meses de enero y mayo.

Se ha sabido que una de las vctimas, el Mul Allah Dad, era el imn o lder religioso del pueblo de Qala Gai, situado a unos seis kilmetros de la Base de Operaciones de Avanzada Ramrod, donde los soldados acusados, que formaban parte de la 5 Brigada Stryker, de la 2 Divisin de Infantera, estaban estacionados. Segn su esposa, quin pidi que no se la identificara al relatar su historia a travs de su padre, Dad, dijo que tena cuarenta y pocos aos, que haba vuelto al recinto familiar tras trabajar en sus campos en la maana del 2 de mayo, cuando llegaron los soldados estadounidenses y le arrastraron fuera. Ella y sus seis hijos se quedaron dentro del aposento de adobe. Al atisbar a travs de una grieta en la pared, relata que escuch una rfaga de disparos y que vio cmo su marido caa al suelo dentro de su campo de visin. No saba si estaba muerto o herido, dice. Los soldados entraron de nuevo a empujones en el interior y la llevaron a otra habitacin. Algunos de ellos se pusieron a registrar la casa, arrojando al suelo sus muebles y pertenencias. Cuando se marcharon, un traductor afgano le orden que no saliera afuera y cerr la puerta. Se produjo una fuerte explosin, al parecer uno de los dos soldados acusados hizo estallar una granada contra el cuerpo de Dad. Su mujer sali y se encontr con su marido muerto desnudo y totalmente carbonizado yaciendo boca abajo.

El suegro del muerto, Abdullah Jan, se fue esa misma tarde a primera hora a la oficina del distrito de Maiwand para recuperar los restos de Dad. Explic que el funcionario del distrito local y el director de inteligencia le presentaron una bolsa con un cuerpo carbonizado y le dijeron que haban tomado fotos, aadiendo, con toda la desfachatez, que el asesinato estaba justificado porque un soldado estadounidense les haba dicho: Ese hombre [Dad] llevaba una granada. Despus de tratar de rechazar, en vano, esa afirmacin, se march con la bolsa y el cuerpo y regres al pueblo para preparar de inmediato el entierro, como exige la tradicin islmica.

Un total de doce soldados se enfrentan ahora a las acusaciones de haber cometido algunos de los peores crmenes de guerra de los nueve aos de invasin estadounidense en Afganistn. Cinco estn acusados de cometer los asesinatos, mientras que los otros siete estn acusados de intento de encubrimiento. El especialista Jeremy Morlock, de 22 aos, est acusado de crear el equipo para matar junto con el sargento Calvin Gibbs, tambin de 22 aos, quien al parecer se jact de haber salido de rositas de los asesinatos que cometi en Iraq. Algunos de los hombres estn tambin acusados de consumo de drogas y de recoger partes de los cuerpos de otras vctimas afganas. Si se les declara culpables, los cinco acusados de asesinato se enfrentan a pena de muerte o cadena perpetua. Todos han defendido su inocencia. Algunos insisten en que fueron obligados por Gibbs, su superior, a participar en los asesinatos. En un video del interrogatorio publicado por los fiscales militares, Morlock describa cmo Gibbs separ a un hombre afgano y le orden que le disparase tras hacerle saltar por los aires con una granada.

Cuando las fuerzas estadounidenses y de la OTAN supieron del asesinato de los civiles afganos, emitieron la tpica disculpa formal y una compensacin en efectivo unos 2.000 dlares en la mayora de los casos- que se paga a los familiares de las vctimas a travs del gobierno afgano. Pero los miembros de la familia de Dad y de Marach Agha, otro de los tres afganos asesinados al parecer por los soldados, insisten en que no han recibido ni disculpas ni compensaciones. No hemos recibido nada por nuestra prdida, dice Jan. Cuando se le pidi a la Mayor Kathleen Turner, portavoz de la Base Conjunta Lewis-McChord, cerca de Seattle, donde se est juzgando a los soldados, que confirmara tales extremos, declin hacer comentario alguno alegando que la investigacin estaba en marcha. Y Abdul Qader Nurzai, director de la Comisin Independiente Afgana por los Derechos Humanos en Kandahar, declar que su organizacin no haba recibido an ninguna reclamacin formal de los familiares de las vctimas. Debido a la amenaza talibn, aade, no podemos acceder a esa zona.

Las vctimas civiles le han costado a EEUU y a sus aliados la prdida de apoyos locales en zonas crticas como Kandahar, y con todo el dao ya perpetrado en Maiwand, donde estn teniendo lugar ahora operaciones importantes, es muy improbable que incluso un veredicto de culpabilidad con un fuerte castigo pueda revertir la tendencia. (Para evitar reacciones violentas por parte de la gente, un alto oficial del ejrcito ha ordenado que no se publiquen las imgenes de las vctimas de estos asesinatos).

Jan, suegro del imn asesinado, dice que le trae ya sin cuidado que puedan castigar a los soldados. La gente de su pueblo odiaba a los estadounidenses incluso antes de esos asesinatos, explic, debido a los ataques areos indiscriminados y a las brutales operaciones nocturnas en hogares de civiles. El profundo sentimiento antiestadounidense, aade, no ha hecho ms que incrementarse desde que asesinaron a su lder religioso. A los estadounidenses les encanta matar a gente inocente, dice. No tenemos tribunales que juzguen a los soldados acusados, pero Dios les aplicar los ms duros castigos. Si est reflejando, como parece, los sentimientos de la gente local, las posibilidades de que la misin estadounidense pueda desarraigar a los talibanes parecen ser cada vez ms remotas.

Fuente: http://www.time.com/time/nation/article/0,8599,2025091,00.html



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