Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2010

Honduras
Frente a la Poltica Imperial estamos obligados a la Unidad

Ricardo Salgado
Rebelin


El pueblo hondureo en resistencia es indudablemente una enorme fuerza de cambio que busca una va de expresin y participacin. La presin que esta fuerza es capaz de generar es bastante ms potente que cualquier cosa que la sociedad haya visto a lo largo de sus historia post independentista; la oligarqua por el momento prefiere soltar ataques sobre la misma, tratando de aprovechar las debilidades consustanciales a organizaciones populares en su etapa inicial. Al mismo tiempo, la derecha continental, guiada por el imperio, trata de curarse en salud, colombianizando el pas; ya existe una intensiva actividad del narcotrfico, por un lado; por el otro, se comenzar a discutir una Ley Antiterrorista.

El terrorismo, es en general una definicin poltica (de acuerdo a los preceptos imperiales que califican a su antojo quien es y quien no es terrorista), y, por lo tanto, una ley anti terrorista es de carcter poltico y no va dirigida a controlar la delincuencia ni al crimen organizado. La ley promovida por el ministro de seguridad, va dirigida a incrementar la represin contra los miembros de la resistencia hondurea, y nuestra lucha debe dirigirse a denunciar esta legislacin que sigue agredindonos, mientras miente y miente argumentando que est ocupada de los derechos humanos.

Debemos estar atentos a la falsedad detrs de los avances del rgimen en materia de derechos humanos, y la posicin imperial que ya ha descartado la peticin de 30 de sus congresistas, argumentando que la sola eleccin de Lobo Sosa fue un acto de fortalecimiento de la democracia en Honduras. La agenda que nos impone el imperio sin que nos demos cuenta, es vertiginosa, bien planificada y audaz; no hay cabos sueltos, lo nico que no pueden calcular, pero si influir, es la reaccin popular.

Este plan se beneficia directamente de nuestra mayor debilidad: la falta de unidad. De hecho la fomenta, y no debera sorprendernos que existan agentes especializados infiltrados en todos los niveles del Frente Nacional de Resistencia Popular cumpliendo una misin desintegradora. Los recursos disponibles para desarticular el frente de resistencia son sustancialmente mayores que los que nosotros podemos utilizar para llevar adelante este proceso liberador; en consecuencia, nuestra nica posibilidad es hacer uso de la unidad para cerrar filas alrededor de las luchas populares.

La asamblea del da 19 de octubre, fue lamentablemente orientada por muchos participantes a una discusin estril, y termin sin acuerdos de fondo significativos. Increblemente lo nico que se aprob fue no asistir al dialogo absurdo planteado por el rgimen de facto, aunque muchas representaciones hicieron planteamientos mucho ms completos de posicionamiento frente a la dictadura. Probablemente fue un error poner a discusin el anlisis de coyuntura y el anlisis de correlacin de fuerzas, que pasaron de ser elementos auxiliares a puntos de intensa discusin, lo que calent el ambiente e impidi que se discutieran asuntos estratgicos de mayor relevancia.

Tuvimos compaeros que se expresaron abiertamente en contra de procesos electorales, y mantenan que se estaba buscando arrastrarnos a un proceso que no deseamos. Parece que hemos cado en un bache en el que escogimos creer que cuando hablamos de refundacin, nos referimos a un pas en el que solo vivimos nosotros, y se maneja la idea de la auto convocatoria que ignora el hecho de que el pas es de todos los hondureos, incluso aquellos compatriotas que nos adversan. Ningn proceso que emprendamos ahora mismo puede dejar por fuera a hondureos que han decidido seguir polticamente la posicin de la oligarqua; quiz muchos de ellos ni siquiera saben de la manipulacin macabra del imperio en toda esta crisis.

Hemos cometido un desacierto al tratar de encasillarnos en una posicin de paralelismo, que si ha sido til en la construccin de la vida orgnica del frente, pero que no sirve para resolver la crisis ni para llevarnos a definir el fin concreto, la razn de existir del Frente Nacional de Resistencia Popular: la bsqueda del poder real en el pas. Es un error pensar que el frente tiene la misma naturaleza que alguno o todos sus componentes; el FNRP es un rgano poltico, y su objetivo primario es la toma del poder, de otra manera no se puede explicar su existencia.

Este asunto no puede seguir siendo el punto lgido de la discusin central del frente, ahora debemos estar dispuestos y abiertos a discutir las formas posibles de consolidar esta lucha por ganar presencia dentro de la esfera de poder del pas; transformar esta sociedad solo es posible por la va de la movilizacin popular con fines polticos, creer otra cosa es un obstculo para el entendimiento de la cosa concreta.

En este sentido, el anuncio que hizo el Comit Ejecutivo sobre la formacin de una Comisin Poltica encargado de dar vida a la estructura, a la integracin posible de una Asamblea Nacional Constituyente, viene a dar una luz, y seguramente es un paso que todos y todas debemos apoyar sin reservas. Lamentablemente, el desorden de la asamblea del 19 no permiti la discusin alrededor de este punto. Es importante la conformacin de esta comisin poltica nacional, que debe trabajar arduamente en muchos puntos de agenda, y que debe integrarse con las personas ms idneas de todo el FNRP, sin dejar de lado a nadie. Si nos fijamos bien, la meta del frente debera fijarse en acceder al poder, por la va que sea, pero tomar el poder.

Se habla mucho de Asamblea Nacional Constituyente como una panacea y como objetivo ltimo de toda la lucha, nada puede ser ms errneo que esto, si se piensa que esta es la salida revolucionaria que habr de traernos una patria socialista. En primer lugar, el poder constituyente, y todo lo que se deriva de l, permanece dentro de la esfera del Estado Burgus; es parte de la doctrina burguesa. La via constituyente no nos lleva al socialismo. Entonces, debemos aclarar al pueblo en resistencia que se lograran cambios significativos, pero seguiremos dentro de la misma estructura de poder que conocemos. Es posible que ganemos muchos espacios, y, quiz incluso sentar las bases para fundar una sociedad socialista en el futuro, pero no tenemos un cambio automtico de sistema.

En segundo lugar, el auto convocatorio nos lleva a una legitimidad parcial pues el pas es de todos. Sin el acuerdo explcito con los adversarios que ejercen el poder, aun siendo de facto, nuestra constituyente no pasa de ser una quimera. En este sentido, debe tenerse mucho cuidado con el mensaje que se le da al pueblo, pues los resultados pueden ser bastante frustrantes. Dialogar bajo las reglas de la dictadura es una locura, pero dejar entrever que por la va paralela se llega a construir la patria nueva es algo poco responsable.

Tampoco es correcto satanizar los procesos electorales, pues son una va obvia a la consecucin de parte de nuestras aspiraciones. Naturalmente, cada cosa tiene un momento histrico especifico, y participar en elecciones en este mismo instante es descabellado, pero las elecciones en si constituyen un camino; y no es que esto lo estemos descubriendo ahora; los procesos latinoamericanos han ido marcando una tendencia, y hasta la fecha, ninguna de las experiencias se consigui desde la oposicin.

Si nos damos cuenta, nuestra debilidad frente a un proceso, radica principalmente en la organizacin. Si bien es cierto hemos alcanzado mucho en materia organizativa en estos 16 meses de lucha, distamos mucho de alcanzar los niveles requeridos para enfrentar un reto mayor. Hemos luchado por la constituyente, pero si ahora mismo obtuviramos todas las condiciones que exigimos, tendramos serias dificultades para enfrentar las elecciones de constituyentes.

Una de las razones para la lentitud en nuestro proceso de organizacin se encuentra en la desunin que arrastramos desde tiempos bananeros. Todas las organizaciones luchan por mantener su vida orgnica al margen del frente, con excepcin de una que ha mezclado su identidad con la del frente mismo. Esto genera, evidentemente un retraso en la construccin de vida propia para el FNRP; tambin por esa va encontramos la separacin entre resistencia y Frente Nacional de Resistencia Popular.

En este proceso son muchos los marginados, y muy pocos los que acarrean la enorme responsabilidad de construir poder. Por el momento, somos como una federacin de organizaciones pequeas, cada una trabajando por su cuenta, aun cuando esto afecte al frente. Hemos llegado a un punto en el que lo que hacemos est determinado por lo que hacen las otras organizaciones, lo que le ha dado una enorme dosis de esterilidad a nuestras discusiones.

En conclusin, es tiempo de que aceleremos el paso, y de abandonar posturas inconvenientes al frente; si la unidad total no se puede alcanzar ahora mismo, debemos al menos llegar a un acuerdo entre todas las organizaciones, para constituir una plataforma mnima de trabajo conjunto, y de respeto a las organizaciones. Se debe integrar la Comisin Poltica, en base al acuerdo del Comit Ejecutivo en Managua, y la integracin de la misma debe ser discutida y consensuada entre todas las partes, Adems, todos debemos comprometernos a apoyar las decisiones que haya de tomar el Comit Ejecutivo como resultado del trabajo de esta comisin.

Las organizaciones sociales deben apoyar el proceso de organizacin de las comunidades, estableciendo criterios simples que definan la Unidad Poblacional Mnima de representacin de los colectivos populares, y generar consensos regionales, todo con miras a dinamizar las Asambleas Nacionales, y permitir que las mismas cuenten con legitimidad.

Otra cosa que debe definirse de inmediato es la estructura formal y los reglamentos que regulen la vida del Frente, definiendo adems las condiciones mnimas que regulen la militancia en el FNRP. No se debe seguir manejando la idea de que la democracia se arma abriendo las puertas a todos y todas; la democracia se forma con la participacin de todos en la discusin a partir de los colectivos; sin esperar que sean los colectivos mismos los que definan individualmente el rumbo de las cosas.

Debemos ver con buenos ojos la iniciativa de la Comisin de Formacin del Frente Nacional de Resistencia Popular, que ha iniciado la divulgacin de instrumentos clave para el frente, incluyendo la propuesta enviada por el presidente Jos Manuel Zelaya Rosales. Adems, debemos utilizar estos instrumentos como herramientas para cumplir con el proceso de organizacin. Es importante tomar el proceso de discusin de inmediato, y llegar a noviembre con posiciones claras desde los colectivos en resistencia.

Se debe convocar inmediatamente un encuentro de todas las organizaciones, incluyendo a los liberales en resistencia, para fundamentar, con nimo constructivo, las bases de la plataforma mnima de trabajo. A la vez, bajo las condiciones tecnolgicas favorables, debe abrirse la comunicacin directa entre el Coordinador General, y todas las organizaciones integradas al FNRP. Igualmente importante, es que el compaero Zelaya comience de inmediato a ejercer operativamente su coordinacin del frente.

Muchas cosas no han sido cubiertas en este pequeo documento, pero se dan bases para comenzar un trabajo ms complejo, que dirija la mirada a asuntos crticos, como la Ley Anti Terrorista, y otras salvajadas de este rgimen. Debemos orientar nuestra lucha a demostrar la validez de nuestros argumentos, y pasar del NO como una forma de lucha y tomar la ofensiva planteando opciones realistas y vlidas para fortalecer la lucha.

Si durante quince meses hemos tenido como meta discutir nuestras diferencias, ahora ha llegado el momento de discutir nuestras potencialidades desde la unidad, desde el FNRP. No podemos demorar ms, todos estamos en la obligacin de empujar en la misma direccin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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