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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2010

Un tiempo que ya es un poco nuestro

ngeles Maestro
Rebelin


Ellos tienen los relojes pero no tienen el tiempo.

El tiempo nos pertenece.

 

El Gobierno y la patronal esperaban el 29S para extender el certificado de defuncin del movimiento obrero. El fracaso de la huelga general una reedicin del 8 de junio era una pieza esencial para imponer con tranquilidad el programa previsto: intensificar los despidos aprovechando la reforma laboral, aplicar el pensionazo, conseguir los objetivos del dficit marcados por el FMI y la UE sin resistencias apreciables, liquidar la negociacin colectiva, aplicar el copago sanitario y lo que haga falta. Pero para los estados mayores de la burguesa no se trataba solo de recomponer la tasa de beneficios a corto plazo, sino de reforzar la estructura de dominacin acabando con el movimiento obrero.

Esas expectativas sufrieron un serio revs el 29 S. No fue la mayor huelga de la historia, pero super las ms optimistas expectativas, dadas las difciles condiciones en que se produca. Haciendo saltar por los aires el pacto Gobierno- cpulas sindicales para una huelga light, la clase obrera hizo acto de presencia. Los muertos que vos matis gozan de buena salud.

Y lo hizo consciente de que las agresiones ms duras estn por llegar y que harn falta ms y ms duras movilizaciones y huelgas para echar abajo el programa de la burguesa; un programa implacable y sin margen de maniobra para que el gobierno administre alguna dosis de azcar con la pldora que pueda justificar la reimplantacin del dilogo social. Ya no hay talantes que valgan. Es el propio desarrollo del capitalismo senil pero ms descarnado que nunca, el que lo impide.

La irrupcin indiscutible de la clase obrera de hoy -de viejos luchadores y de jvenes precarios, de mujeres, inmigrantes y trabajadores autnomos- como sujeto histrico, no nico, pero s columna vertebral de otros movimientos, hace posible y exige a la vez que se plantee la construccin del referente poltico. No ya como un desideratum, sino como una necesidad histrica, ahora acuciante, y a la que hay que empezar ya a dar respuesta.

Para empezar a andar, hay algunos elementos que podran constituir un programa bsico:

1 Levantar una respuesta de clase y popular a la crisis: la expropiacin y la socializacin de la banca, de todos los sectores econmicos estratgicos y de todos los recursos naturales. Reforma agraria. Los servicios sociales (sanidad, enseanza y atencin a las personas) deben ser exclusivamente pblicos.

2 Llamar de mujeres a organizarse con fuerza en torno a un feminismo anticapitalista y en lucha decidida contra la ideologa patriarcal

3 Planificacin democrtica de la economa en funcin de las necesidades sociales, desarrollo autocentrado, soberana alimentaria, cierre de centrales nucleares y eliminacin de la produccin y venta de transgnicos. Cambio del modelo energtico y de transporte.

4 La derogacin de la Constitucin de 1978 y de la Monarqua. Por la Repblica (o Repblicas) y por el Derecho de Autodeterminacin de los Pueblos. Por la derogacin de la Ley de Amnista de 1977, de la Ley de Partidos y de la Ley de Extranjera. Eliminacin de la Audiencia Nacional y de toda la legislacin antiterrorista. Amnista para todos los presos polticos. Separacin absoluta Iglesia-Estado y eliminacin de cualquier financiacin.

5 Salida de la UE y de la OTAN, desmantelamiento de las bases y regreso de todas las tropas de ocupacin que operan en el exterior. Denuncia del imperialismo euro-norteamericano, del expolio de sus multinacionales, de su extorsin sobre los gobiernos que no se someten a sus planes y de sus criminales campaas mediticas que suelen preceder a intentos de golpes de estado o a intervenciones militares. Apoyo irrestricto a todos los pueblos que luchan por su soberana contra el imperialismo.

Los organismos unitarios, las asambleas obreras y populares, deben construirse desde abajo, en cada pueblo, en cada barrio, partiendo de experiencias anteriores -como el apoyo a II-SP o a la huelga general, o la candidatura de Desde abaix en Catalunya, y que se desarrolle al calor de la preparacin de las nuevas movilizaciones que vendrn.

En el Frente de Izquierdas (o como se decida llamar ) el programa debe ser la construccin de contrapoder. Asumir el reto de responder a las necesidades inmediatas y urgentes de la clase obrera y sectores populares, al tiempo que se constituye en germen de poder alternativo. Sin prisa, y all donde sea posible, debera emprenderse la creacin de candidaturas para las prximas elecciones municipales, encabezadas por los hombres y mujeres que hayan destacado por su mayor capacidad e iniciativa en las ltimas luchas.

Es esencial cuestionar radicalmente la forma de representacin poltica para extirpar en origen los dos cnceres que nos atenazan: la burocracia y la corrupcin. Deben establecerse en el cdigo gentico del nuevo referente poltico dos principios implantados por 1 vez en la Comuna de Pars: la revocacin de dirigentes y el salario de las y los representantes y cargos pblicos, que no debe superar el de un obrero especializado.

La necesidad est planteada y el camino espera que lo abramos echando a andar.

Una vieja cancin de lucha contra la dictadura, cuando lo viejo no acababa de morir y lo nuevo tardaba en nacer, deca as: D'un temps que ja s un poc nostre, d'un pas que ja anem fent, cante les esperances, i plore la poca fe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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