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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2010

El tiro por la culata

Guillermo Almeyra
La Jornada


Retrocedamos hasta los aos 90. El gobierno neoliberal y agente del capital financiero internacional del peronista de derecha Carlos Menem, quien deca que tena relaciones carnales con Estados Unidos, entre las muchas decenas de empresas que privatiz, entreg y desmantel estuvieron los ferrocarriles, echando a 70 mil obreros. Lo hizo con el apoyo servil del secretario del gremio ferroviario, Jos Pedraza, quien, ni lerdo ni perezoso, invent empresas y cooperativas que contratan obreros del riel por una paga mucho menor que la que reciben los de planta que trabajan en lo que queda de los ferrocarriles. Ese negocio le rinde millones y, para protegerlo, el gnster-sindicalista tiene sus bandas de matones. En esto Pedraza no es el nico. Los matones de la Unin Tranviarios Automotor, por ejemplo, intentaron disolver a golpes las asambleas de los trabajadores del metro, que terminaron por formar su propio sindicato democrtico. Y los del gremio de la alimentacin trataron en vano de impedir mediante la violencia que triunfara en la fbrica Kraft una direccin sindical democrtica. El tesorero de los camioneros fue misteriosamente asesinado a cuchilladas y los grupos de choque de los charros de la Unin Obrera de la Construccin y de Camioneros pelearon a balazos su ubicacin junto a los restos de Pern cuando stos fueron trasladados. Es que los matones de la burocracia gremial son, en efecto, un rasgo tan tpico del peronismo como el bombo y el himno del partido del cual el camionero Hugo Moyano es vicepresidente. Este dirigente-empresario es hoy kirchnerista, mientras la burocracia de la Confederacin General del Trabajo (CGT) es el puntal obrero del gobierno, como antes lo fue de Menem (como el propio Nstor Kirchner, que en su momento fue menemista y neoliberal y aprob entusiastamente la privatizacin del petrleo).

Vayamos ahora a los hechos actuales: Una de esas empresas fantasma que rinde servicios a los propietarios del Ferrocarril Roca (una de las lneas privatizadas) despidi a 175 obreros. La lucha sindical hasta reincorpor ahora a 26. Los restantes, apoyados por estudiantes y movimientos sociales, hicieron una manifestacin y despus intentaron cortar una va de tren. Decenas de matones los agredieron entonces a palazos y pedradas y, por ltimo, a tiros, matando a un joven estudiante militante de la izquierda e hiriendo gravemente a otras tres personas mientras la polica dejaba pasar tranquilamente a los asesinos, sin detenerlos. Por su parte, los charros de la Unin Ferroviaria justificaron inmediatamente en un comunicado la cobarde agresin a mano armada, pero la presidenta de la Repblica, el ministro del Interior, el gobierno, Nstor Kirchner, los charros peronistas de la CGT y los medios de comunicacin kirchneristas (como el canal televisivo oficial y Pgina 12) calificaron de inmediato este asesinato de crimen. Mafioso. Hay que agregar que la noche anterior al tiroteo contra los manifestantes se haban reunido Padraza y el ex presidente Duhalde, peronista de derecha, sin que se sepa de qu hablaron

De inmediato, la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), que tiene en su seno grandes sectores kirchneristas, decret un paro nacional solidario y de repudio, y el jueves estudiantes y obreros paralizaron Buenos Aires y sus suburbios, con paros en los aeropuertos, cortes de vas ferroviarias, paros de transportes, huelgas estudiantiles y obreras, cierre de calles y de la ruta Panamericana por obreros de la alimentacin. En el metro, los trabajadores dejaron libres los molinetes y cerraron las boleteras para que los usuarios viajaran gratis y hubo paros en los hospitales, as como ocupaciones de facultades y escuelas. Por la tarde, una gran manifestacin solidaria de los gremios democrticos y las tendencias combativas en los sindicatos burocratizados recorri el centro porteo y llen la Plaza de Mayo para pedir que se castigue a los culpables y a la polica cmplice, la reinstalacin de los despedidos y la incorporacin a la planta ferroviaria de los precarios tercerizados, cosa que acaba de resolver el Ministerio del Trabajo.

Por supuesto, la derecha trata de aprovechar este crimen y, en bloque, lo condena, pero tratando de acusar al gobierno (al cual apoya Pedraza) y los diarios Clarn, La Nacin y mbito Financiero, y las radios o emisoras reaccionarias de tv aparecen como paladines de la democracia y del sindicalismo (aunque apoyaron la dictadura), pero mienten al hablar de guerra sindical cuando realmente se trata de una lucha contra la superexplotacin y por la democracia sindical. Por su parte, la ultraizquierda, sin medir ni la relacin de fuerzas ni lo que es inmediatamente posible, intenta echar lea al fuego sin darse cuenta de cmo la derecha trata de utilizarla. En efecto, esa derecha busca arrebatar a los Kirchner que no reprimieron los conflictos sociales el prestigio que haban obtenido defendiendo los derechos humanos y enjuiciando a los dictadores genocidas, y pretende responsabilizar a la presidenta por el asesinato del estudiante. Intenta adems debilitarles el difuso apoyo obrero de que disponen, aprovechando que para el gobierno los sindicatos son slo las direcciones de los mismos, o sea, los ladrones, corruptos y asesinos que usurpan las organizaciones de los trabajadores.

Por sobre el cadver de Ferreyra se libra hoy una lucha intercapitalista y electoral. Por supuesto, la movilizacin obrera y estudiantil que se produjo a escala nacional va en otra direccin, pero an no encuentra cauce poltico. Por eso, muy probablemente sus efectos se limitarn, en lo inmediato, al enjuiciamiento de Pedraza y de algunos policas y ciertas concesiones polticas y sociales. Pero estamos slo en el comienzo de un proceso, y a la derecha podra salirle el tiro por la culata.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2010/10/24/index.php?section=opinion&article=022a2pol



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