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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2010

Feminismo y maternidad

Patricia Terino Aguilar
Rebelin


Es habitual contraponer los conceptos de feminismo y maternidad, presentndolos como si se excluyeran mutuamente y perteneciesen a mbitos totalmente diferenciados dentro de una misma realidad: la de la mujer, su entorno y el mundo en el que vive. Y esta confrontacin parece acentuarse en los ltimos tiempos, en los que se ha empezado a tomar conciencia del yugo bajo el que han vivido las mujeres durante toda su historia, tomando pues medidas al respecto. Precisamente con esta intencin surgen los primeros movimientos feministas, alcanzando su mxima relevancia y difusin en torno a los aos setenta del pasado siglo, gracias en buena medida al contexto histrico del momento, donde las asociaciones de mujeres se hermanaron con otros muchos movimientos sociales y contraculturales para exigir los derechos de los que siempre haban estado privadas las mujeres. Y es precisamente sobre este clima reivindicativo donde comienza a fraguarse la idea de que la maternidad supone una carga ms para la mujer, que por entonces comenzaba a abrirse paso en un mundo de hombres dentro del terreno laboral, profesional e intelectual.

El llamado feminismo de la diferencia a menudo ha empleado la maternidad como baza argumentativa a favor de la superioridad femenina, aunque algunas de las ms conocidas feministas de este sector y defensoras de esta visin rechazaran la maternidad para s mismas, como ocurre en el caso de Lou Salom.

En cambio, el feminismo de la igualdad, cuya mxima representante histrica es Simone de Beauvoir, se ha pronunciado en muchas ocasiones abiertamente sobre esta cuestin. Beauvoir, en la que puede considerarse obra de culto del feminismo social y filosfico, El segundo sexo [1] , sostiene que la maternidad puede suponer un obstculo importante en el desarrollo intelectual y personal de la mujer. En este caso es patente la coherencia entre la filosofa feminista desarrollada por Beauvoir y la vida que ella eligi vivir, declarando en numerosas ocasiones que no quiso tener hijos para dedicarse por entero a todo aquello que le apasionaba, y as lo hizo hasta el final de sus das. Huelga decir que esta visin de la maternidad como impedimento para la realizacin de la mujer en diferentes terrenos, es la defendida por Beauvoir tomando como base y modelo las sociedades occidentales contemporneas, como bien afirma ella misma, por lo que parece apuntar que la situacin a este respecto sera bien diferente sostenida sobre una organizacin social y cultural distinta.

Pero a pesar de las afinidades que comparto con el feminismo de la igualdad, mi visin sobre esta cuestin es algo diferente. La maternidad (y la paternidad por supuesto) forma parte del ciclo natural de nuestra especie y lo que desafortunadamente falla es la manara de ejercerla en nuestra sociedad occidental, donde las exigencias del sistema obligan a las madres a separarse de sus hijos cada vez a edades ms tempranas para atender a sus obligaciones laborales o de otra ndole. Los nios necesitan estar con sus padres (especialmente con su madre) de manera casi permanente durante los primeros aos de su vida y lo que les reportar mayor felicidad ser precisamente ser criados por sus padres de la forma ms natural posible [2] . Esto supone ser amamantados siempre que lo requieran o necesiten durante el tiempo que gusten (es lo que se conoce como la lactancia a demanda) [3] , dormir con ellos, igualmente durante todo el tiempo que necesiten (es lo que llamamos colecho), jugar con ellos y ofrecerles todo nuestro amor, atendiendo a sus necesidades, especialmente las afectivas y personales, que son las que realmente importan. Los bebs criados de esta manera, en permanente contacto con sus madres, tal y como ocurre en otras culturas, se denominan bebs continuum (referidos al concepto del continuum) [4] para significar los lazos naturales que se establecen entre una madre y su hijo al ser criado este como lo hicieron todos nuestros antepasados y el resto de mamferos [5] .

Pero el beb continuum no parece ser apto para las modernas sociedades occidentales, donde las madres que hemos decidido atender a nuestro instinto natural y luchar contra las imposiciones del sistema tenemos que enfrentarnos cotidianamente a todo tipo de prejuicios y crticas, no solo desde los convencionalismos sociales, sino tambin desde los propios movimientos feministas, muchos de los cuales consideran a la maternidad una lacra para la liberacin de la mujer. Una falsa liberacin dira yo, impuesta por nuestra propia cultura y sistema imperante, levantado en torno a un constructo artificial que ha hecho que nos olvidemos de lo que somos en realidad. Estamos tan contaminados en este sentido que nuestras aspiraciones personales, intelectuales o laborales no nos permiten disfrutar de la crianza natural de nuestros hijos, pensando que unos cuantos aos dedicados por entero a su cuidado no permiten nuestra realizacin personal, suponiendo un paso atrs en las conquistas que la mujer ha llevado a cabo en los ltimos tiempos. No, la maternidad no es la cuenta pendiente del feminismo, sino ms bien su aliada y la clave fundamental para que los cambios importantes que los distintos movimientos feministas y sociales reivindican sean efectivos.

La maternidad a tiempo completo (o a vida completa, como gustan de llamar algunos y algunas) representa, a mi juicio, el punto de partida para sentar las bases de una autntica aunque lenta transformacin de la sociedad; una sociedad que sigue adoctrinando a nuestras nias a travs de los ms variados mecanismos y que contina asignando determinados roles, actitudes y comportamientos para cada uno de los sexos, sometiendo a crticas a aquellos que se desvan del camino establecido.

El contacto permanente de los nios pequeos con sus padres les proporcionar la seguridad y la preparacin suficientes para enfrentarse en un futuro al mundo que van a habitar, un mundo que necesita de un salto generacional en el terreno de los principios y valores consolidados desde el propio hogar, desde aquello que enseamos a nuestros hijos y que les acompaar durante toda su vida, por lo que nos encontramos ante nuestra mayor responsabilidad.

La maternidad a tiempo completo y concretamente la crianza natural, en nuestros das supone ms bien un desafo, un reto y un enfrentamiento constante con la sociedad y sus imposiciones. Desde esta maternidad a tiempo completo, muchas mujeres luchamos cada da contra los mecanismos de adoctrinamiento con los que cuenta el sistema, tales como la televisin, el consumismo o el ocio dirigido y organizado, utilizados con objeto de disuadir las conciencias de los verdaderos problemas de nuestro mundo, encontrndose entre los primeros de ellos el sexismo que sigue recorriendo cada rincn de nuestra sociedad.

La maternidad, lejos de suponer una traba para la liberacin de la mujer, representa ms bien todo lo contrario. Contribuye a nuestra realizacin personal y como especie, mantenindonos vivas, y vivas tambin nuestras esperanzas de contribuir a la transformacin de la sociedad a travs de los valores y actitudes transmitidos a unos hijos criados en condiciones de igualdad entre ambos sexos pero conscientes de todo lo que queda por hacer an y del papel que juega la educacin a este respecto.

Nuestras aspiraciones y proyectos personales (que por otra parte, a mi juicio, no dejan de ser un constructo ms de la artificialidad de nuestra cultura, aunque nos resulte imposible abandonarlos), seguirn acompandonos, y estn presentes en todo momento, esperando a ser realizados, sabiendo que no hemos renunciado a ellos, sino que hemos decidido pasar los primeros aos de vida de nuestros hijos junto a ellos, guiadas por el instinto natural y no por los dictmenes de la sociedad.

Feminismo y maternidad, lejos de excluirse mutuamente, son realidades hermanadas, pues la maternidad, adems de reportarnos las mayores alegras imaginadas, nos brinda la posibilidad de mantenernos en la lucha, atacando al sistema desde la base, a travs de todo lo que vamos a transmitir y ensear a nuestros hijos.

Concluyo estas lneas mientras mi hija duerme sobre mis rodillas y mi pequeo mama incansable de mi pecho, en fin, mientras ejerzo mi maternidad a tiempo completo, sin olvidarme de quin soy, de lo que hemos dejado atrs, lo que hemos conseguido y lo que an queda por hacer.



[1] BEAUVOIR, SIMONE, El segundo sexo, Ediciones Ctedra, Madrid, 2005.

[2] GONZLEZ, CARLOS, Bsame mucho, Ediciones Temas de hoy, Madrid, 2009.

[3] GONZLEZ, CARLOS, Un regalo para toda la vida, Ediciones Temas de hoy, Madrid, 2009.

[4] LIEDLOFF, JEAN, El concepto del continuum: en busca del bienestar perdido, Ob Store, Tenerife, 2009.

[5] ODENT, MICHEL, El beb es un mamfero, Ob Stare, Tenerife, 2007.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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