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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2010

El nuevo siglo del capitalismo: hambre y pobreza

Higinio Polo
Mundo obrero


Cuando, en el ao 2000, se acordaron en la ONU los objetivos del milenio, todos los pases del planeta adquirieron un compromiso trascendental: se pretenda conseguir, en un plazo de quince aos, en 2015, erradicar la pobreza y el hambre: en aquel momento, hace una dcada, se calculaba que casi mil millones de personas pasaban hambre cada da, y que treinta mil nios perecan diariamente por enfermedades relacionadas con una deficiente alimentacin y falta de atencin sanitaria (es decir, casi once millones de nios moran cada ao). Mil doscientos millones de personas se vean condenadas a vivir con menos de un dlar diario.

Tambin, se acord avanzar en la atencin a la maternidad, porque ms de medio milln de mujeres moran a consecuencia de complicaciones durante la gestacin y el parto, sobre todo en los pases ms pobres. Se suscribieron, adems, otros objetivos: desde la sostenibilidad ambiental, pasando por la consecucin de la igualdad entre hombre y mujeres, el impulso de medidas para asegurar el desarrollo de los pases pobres, hasta la implantacin de la enseanza primaria universal que hiciese posible la alfabetizacin de los ms de ciento treinta millones de jvenes analfabetos que viven en el mundo. Era un programa posible, que deba cumplirse en un perodo de tiempo razonable, mxime cuando haca aos que, desde los principales centros de poder econmico del mundo, se hablaba de que pronto llegaran los dividendos de la paz, los supuestos beneficios tras las largas dcadas de guerra fra.

Como suele ocurrir, las grandilocuentes promesas de los dirigentes de los principales pases capitalistas eran apenas humo, propaganda, mentiras urdidas para consumo de la poblacin mientras se disponan a disear un nuevo modelo de explotacin capitalista en el mundo que asegurase la sumisin de todos los pases de la Tierra al dictado de Washington y del pequeo grupo de pases occidentales que participan en lo sustancial de la misma trayectoria de rapia. Diez aos despus, apenas se ha avanzado en los objetivos del milenio: novecientos cincuenta millones de personas pasan hambre y, segn los clculos ms bajos, ms de ocho millones de nios mueren anualmente por enfermedades relacionadas con la desnutricin o directamente por hambre, cifra que otras fuentes aumentan. Enfermedades como la malaria matan a ms de un milln de personas al ao, segn las cifras ms bajas de los clculos de las agencias internacionales. En los primeros aos del siglo XXI se calculaba que unas ocho mil personas moran diariamente a causa del sida (que fue una de las causas apadrinadas por Bush para limitar la mortandad en frica), y hoy, pese a los avances, el balance sigue siendo muy preocupante. De hecho, el examen provisional de los logros conseguidos hasta ahora, a cinco aos del 2015, revela el fracaso de los acuerdos de Nueva York.

Segn la Alianza Espaola contra la pobreza, que agrupa a ms de ochocientas organizaciones de todo tipo, las personas que viven en condiciones de pobreza extrema en el mundo han aumentado hasta alcanzar la cifra de mil cuatrocientos millones. El desempleo ha aumentado en muchas regiones del mundo. En Europa, el continente opulento, ochenta millones de personas viven en situacin de pobreza extrema y exclusin social. Desde el estallido de la crisis econmica, trescientos millones de personas han ingresado las filas de la pobreza, pero el 1 por ciento de la poblacin mundial tiene la mitad de la riqueza del planeta y el 20 por ciento ms rico consume el 80 por ciento de los recursos. Slo en armamento, el mundo gasta en un da lo mismo que la FAO, la agencia de la ONU para la agricultura y la alimentacin, gasta en una dcada: algo funciona mal en este mundo. Y no hay que mirar muy lejos para concluir que un sistema capitalista que esquilma los recursos naturales, destroza la vida y condena a la pobreza a buena parte de la humanidad es el responsable de la situacin de emergencia que vivimos.

Las declaraciones de los gobernantes del capitalismo son mera retrica vaca, mentiras urdidas para seguir ganando un tiempo que los pobres no tienen, porque no pueden esperar. La agenda oficial de los gobiernos e incluso de grandes empresas multinacionales habla de la ayuda al desarrollo para terminar con la pobreza, y hasta se organizan congresos, festejos, campaas publicitarias que se convierten en el ornato imprescindible para halagar la vanidad de los poderosos del mundo y velar su hipocresa. Incluso, en la reciente Asamblea General de la ONU, Sarkozy y Rodrguez Zapatero lanzaron la propuesta de establecer una tasa del 0,05 sobre el valor de las transacciones financieras internacionales, que supondra unos ingresos de cuarenta mil millones de dlares al ao para luchar contra la pobreza. Debera establecerse una tasa que gravase los movimientos especulativos de dinero, pero eso no van a hacerlo quienes se han rendido a las exigencias de los mercados financieros y de los banqueros. Porque, adems, no hay una intencin real de regular los mercados financieros, de acabar con los parasos fiscales, y de controlar a las instituciones financieras. Tampoco de acabar con la pobreza, a la vista de las decisiones reales que toman esos gobernantes: casi ningn pas rico cumple con sus compromisos de aportar el 0,7% de la Renta Nacional Bruta (tampoco Espaa, aunque, en cambio, s dispone de recursos para gastarlos en Afganistn, en ayuda de Estados Unidos, en una criminal guerra colonial).

El capitalismo profundiza en la crisis, condena a la pobreza a buena parte de la poblacin mundial y amenaza con arruinar el equilibrio ecolgico de un planeta que est dando serios motivos de alarma, desde el cambio climtico hasta la deforestacin progresiva y la desertizacin de extensos territorios. Mientras, este sistema injusto e ineficaz cabalga el tigre de la irresponsabilidad y la ceguera, de las guerras coloniales, del chantaje a los pases en desarrollo, vierte veneno en el mundo, alienta la codicia de empresarios sin escrpulos que mientras exigen subvenciones al Estado con una mano, empujan con la otra a millones de personas al desempleo y a la marginacin social. Porque hay una relacin directa entre el egosmo de los ms ricos y la desesperacin y la muerte de miles de personas, y esa afirmacin no es un recurso alarmista de bolchevique para despertar el corazn dormido de tanto ciudadano bienpensante: el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ha calculado que un descenso del tres por ciento en el producto interior bruto de los pases en desarrollo, comporta entre 47 y 120 nios muertos adicionales por cada mil recin nacidos.

Los pases ricos que se comprometieron en el 2000 a cumplir los objetivos del milenio a travs de la ayuda y la cooperacin, a reducir la deuda que aplasta a los ms pobres, y a trabajar para instaurar en el mundo un sistema comercial ms justo para los ms desfavorecidos, siguen teniendo una grave responsabilidad. Pero, pese a las promesas y las declaraciones solemnes, apenas se ha hecho nada, y el estallido de la crisis, causada por los mismos poderes que ahora imponen condiciones, ha llevado a los gobiernos, con excusas y mentiras diversas, a ayudar a las entidades financieras y al empresariado con sumas millonarias: hay que recordar que para salvar al sector financiero, ahogado por la codicia y por sus propios excesos, los gobiernos del mundo han aportado tres billones de dlares, aumentado as la deuda pblica de los pases deuda que ahora estn empezando a pagar millones de trabajadores que ven sus salarios reducidos, sus derechos limitados, su vejez y sus pensiones comprometidas. En este ao 2010, por ejemplo, en Catalua, y en otras zonas de Espaa, se pasar de un 20 por ciento de ciudadanos que viven por debajo del umbral de pobreza, al 25 por ciento.

El nuevo capitalismo del siglo XXI ofrece un maana de hambre y pobreza, de exclusin social, de privaciones y de prdida progresiva de derechos sociales, mientras Obama y Sarkozy, Merkel, Cameron y Berlusconi, Rodrguez Zapatero y Papandreu afirman que trabajan para garantizarlos, por lo que no es extrao que los ciudadanos crean que estamos en manos de embusteros y ladrones, de charlatanes de feria, de gobernantes que despojan a los ms pobres de parte de los bienes que les corresponden (por la va de nuevos impuestos, hipotecas abusivas, deuda pblica que pagarn los ciudadanos ms pobres, reducciones salariales) para transferir esa riqueza a los empresarios y financieros que han causado la mayor crisis econmica de las ltimas dcadas. La pobreza en el mundo no ser combatida por quienes dedican todos sus esfuerzos para favorecer a los ms ricos a costa de aumentar la pobreza de todos los dems.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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