Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2010

Un artculo de 1966 sobre la filosofa como especialidad publicado en una revista (clandestina) del Sindicato Democrtico de Estudiantes
Un apunte acerca de la filosofa como especialidad

Manuel Sacristn Luzn
Rebelin


Nota edicin:

Una de los artculos de Manuel Sacristn que ms agitacin levant en las estancadas aguas, mayoritariamente neotomistas por aquel entonces, de la filosofa espaola de finales de los sesenta fue su opsculo de 1968 Sobre el lugar de la filosofa en los estudios superiores (ediciones en cataln y castellano en Nova Terra; ahora en Papeles de filosofa, Icaria, Barcelona, 1984, pp. 356-380). No slo en las aguas neotomistas. Gustavo Bueno -el Bueno previo a su conversion en intelectual espaolista de derecha extrema- respondi poco despus, 1971, con un denso libro, El lugar de la filosofa en el conjunto del saber, donde defenda una visin ms clsica de la filosofa y del filosofar. Ciencia Nueva, prxima al PCE, fue la editorial que lo public.

Los presupuestos filosficos desde los que Sacristn construa su argumentacin estaban explicitados en las primeras lneas de su trabajo: [] No menos obligado, por otra parte, es informar al lector acerca de los supuestos filosficos de este papel sobre ese punto bsico. Estos son: primero, que no hay un saber filosfico sustantivo superior a los saberes positivos; que los sistemas filosficos son pseudo-teoras, construcciones al servicio de motivaciones no-teorticas, insusceptibles de contrastacin cientfica (o sea: indemostrables e irrefutables) y edificados mediante un uso impropio de los esquemas de la inferencia formal. Segundo: que existe, y ha existido siempre, una reflexin acerca de los fundamentos, los mtodos y las perspectivas del saber terico, del pre-terico y de la prctica y la poiesis, la cual reflexin puede discretamente llamarse filosfica (recogiendo uno de los sentidos tradicionales del trmino) por su naturaleza metaterica en cada caso... El texto, en mi opinion, era, sigue siendo, una excelente vindicacin del filosofar y de la filosofa documentada.

La apreciacin positiva de la filosofa en los estudios superiores no implicaba, sostena Sacristn, la atribucin de esos mritos a la filosofa pensada como especialidad universitaria, a las secciones de filosofa, centros de produccin de los correspondientes licenciados. Lo contrario era ms verdadero: no era incoherente enunciar y argir el primer juicio apreciativo y afirmar al mismo tiempo que es deseable suprimir dicha produccin especial de licenciados. Ambas afirmaciones se sostenan en el texto de Sacristn. Dicho de otro modo -infiel parfrasis de un motto de Kant-: no hay filosofa, pero hay filosofar. Esta actividad efectiva y valiosa justifica la conservacin del trmino filosofa y de sus derivados.

Sobre el filosofar, herencia kantiana obligaba, Sacristn apuntaba: (...) El filosofar tiene que ir pobre y desnudo, sin apoyarse en secciones que expidan ttulos burocrticamente tiles, sin encarnarse en asignaturas de aprobado necesario para abrir bufete, y sin deslizarse siquiera, ms modestamente, como leccin 1, en programas de materias positivas. Lo nico que poda hacerse imperativamente en favor de la calidad filosfica de la enseanza superior era suprimir obstculos. Esos obstculos eran precisamente las secciones, las asignaturas y las lecciones obligatorias de filosofa. Eliminadas stas, la misma creacin de Institutos centrales o generales de filosofa debera dejarse a la iniciativa de las Universidades (no a la de las actuales secciones de filosofa).

Era contraproducente, conclua Sacristn, creer que la legislacin podia infundir en cientficos y tcnicos un gusto verdadero por la filosofa, un gusto motivado por su propio saber de las cosas.

Una parte nada secundaria de las ideas de este clebre artculo haban sido ya expuestas en un escrito que fue redactado en el otoo de 1966 a instancias del entonces clandestino Sindicato Democrtico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (S.D.E.U.B.). El texto de Sacristn fue publicado en el nmero 6 de la revista SIEGA, clandestina desde luego, un panfleto subversivo en el afable lenguaje fascista de la poca, de la Facultad de Ciencias Econmicas de la UB.

Este texto de Sacristn fue reproducido posteriormente, en traduccin catalana, en Contra la filosofia llicenciada, editado por el Grup de Filosofia del Casal del Mestre de Santa Coloma de Gramenet, en 1992 (traduccin catalana de Pere de la Fuente). Se reimprimi, como anexo, en la obra colectiva 30 aos despus. Acerca del opsculo de M. Sacristn Luzn Sobre el lugar de la filosofa en los estudios superiores, Barcelona, EUB, 1999, y Alberto Domingo Curto, editor, presentador y anotador del volumen, lo ha incorporado recientemente a Manuel Sacristn, Lecturas de filosofa moderna y contempornea, Madrid, Trota, 2007, pp. 177-180).

Las notas que acompaan al texto son tambin de edicin.

*

No es nada obvio que filosofa sea nombre adecuado de una especialidad universitaria. Socialmente lo es sin duda: en la Universidad de los ltimos dos siglos suele existir una seccin de filosofa, y se expiden ttulos de licenciado y doctor en esa especialidad. Adems, la existencia jurdico-administrativa determina al poco tiempo, desde principios del siglo XIX, una existencia cultural: el funcionamiento de las secciones de filosofa produce realmente el tipo de graduado en filosofa. Este personaje se caracteriza por conocer y ensear la tradicin filosfica y casi nada ms. En este sentido es un especialista.

Pero es lcito y til preguntar a toda cristalizacin intelectual si puede exhibir ttulos de existencia distintos de la sancin jurdica. Y cuando se dirige esa pregunta a la filosofa acadmica, a la filosofa administrativamente organizada, vale la pena tener presente que se trata de una especialidad relativamente joven. En la cultura greco-romana la filosofa, como es sabido, no empez como especialidad sino como una visin global del mundo contrapuesta a la tradicin mitolgica. La Edad Media no ha conocido tampoco al especialista en filosofa: ha tenido facultades de Artes, de Teologa, de Medicina y de Leyes, pero no de filosofa. Los grandes cientficos iniciadores de la cultura moderna Galileo [1], Kepler, Gilbert, Newton- se han considerado a s mismos filsofos, probando de este modo que ese apelativo no estaba reservado a especialistas. A la inversa, los principales personajes que los manuales de historia de la filosofa dan hoy como fundadores de la filosofa moderna -Descartes, Leibniz [2], etc.- pueden aparecer perfectamente, en manuales de historia de la ciencia. El siglo XVIII, por ltimo, que tan enftico uso ha hecho del trmino filsofo lo ha entendido en el sentido crtico-cientfico recin apuntado para los siglos XVI y XVII (En el siglo XIX se generaliza finalmente la concepcin de la filosofa como especialidad).

Esos hechos no tienen nada de sorprendente si se contemplan a la luz de las aspiraciones que los mismos filsofos acadmicos siguen atribuyendo a la filosofa: la de alcanzar una visin global de las cosas [3], la de ser educadora del hombre y, por tanto, la de guiarle tambin en la prctica moral. En sustancia la motivacin que an hoy suele verse en la etimologa, ms o menos mtica, del trmino filosofa es la de una ilimitada aspiracin a saber y a consciencia.

Sin embargo, hay tambin hechos suficientes para explicarse por qu la Universidad burocrtica del siglo XIX (que es la que sigue existiendo hoy) organiz la filosofa como especialidad. Por de pronto, la filosofa tradicional ha perdido sus temas a manos de la ciencia. La filosofa tradicional ha ido perdiendo de ese modo la concrecin que en otros tiempos acompa a su universalidad. Las primeras causas que en los antiguos filsofos eran un tema rico, cargado con el entero conocimiento de cada poca, son ya desde el siglo XVIII tan primeras como las primeras letras del nio: un mero deletreo de la experiencia vulgar cotidiana, contrapuesta a la cientfica. Cualquier ejemplo clsico de ontologa, repetido hoy, sirve para documentar el vaciamiento final de los conceptos generales de la tradicin filosfica. Sea el par de conceptos potencia-acto, explicativos del cambio de las cosas en la filosofa aristotlica. Cuando el estudio cientfico del cambio maneja instrumentos materiales y (sobre todo) intelectuales de la finura de los de la mecnica cuntica [4], la tesis de que el cambio de un cuerpo se basa en que el cuerpo es en potencia aquello en lo cual se convierte puede entenderse a lo sumo como una inocente perogrullada. La misma clasificacin, mximamente benvola, merecera, por ejemplo, la tesis dialctica de origen hegeliano segn la cual la planta de cebada crecida es la negacin de la negacin del grano de cebada. Y as innumerables ejemplos.

La persistencia de ese vaco decir que es la filosofa acadmica tradicional se apoya fundamentalmente en una premeditada y bizantina complicacin terminolgica especializada. Pero ese imponente instrumental verbal que, al suscitar el temeroso respeto del profano, sanciona culturalmente, socialmente, al especialista en vaciedades, no podra conservar la eficacia que tiene an hoy si no respondiera a una necesidad espiritual realmente dada en los hombres de cierta cultura: la necesidad de una visin global de las cosas que no requiera el acto de fe exigido por las religiones positivas. Es claro que las ciencias no dan, si pueden dar como tales ciencias, un cuadro global as. Incluso los filsofos ms crticos respecto de la filosofa como visin sistemtica global han visto claramente esta situacin. Kant, por ejemplo, al mismo tiempo que declaraba irreparablemente especulativas e irresolubles cuestiones como la de la creacin del mundo, etc., insista en que estas cuestiones se replantearan siempre al espritu humano.

Ahora bien: qu sentido tiene el considerar -como hace la filosofa acadmica de corte tradicional- que esas cuestiones cientficamente irresolubles (esto es: irresolubles con los ms potentes medios del conocimiento) lo son en cambio con las modestas trivialidades del sentido comn tecnificado en filosofa? Por una parte, esa actitud tiene un sentido deleznable, ideolgico: la intencin paternalista que tiende a suministrar a los hombres supuestos conocimientos inexistentes, con objeto de apagar en ellos la preocupacin crtica. La historia muestra concluyentemente que ese paternalismo tiene siempre finalidades conservadoras: su funcin es evitar el ejercicio de la duda y la crtica sobre la cultura existente y sobre el orden social que la sustenta. En concreto, la pretensin de que la filosofa es capaz de solucionar problemas irresolubles por los medios de conocimiento ms potentes y agudos suele desembocar en la afirmacin de un saber supuestamente supra-racional, en realidad irracional y prcticamente reservado a unos pocos, en una versin siempre cambiante del principio de autoridad.

Pero junto a ese aspecto, la pretensin filosfica tradicional tiene tambin otro sentido ms respetable: el de no contentarse con la fragmentacin del conocimiento y, consiguientemente, de la consciencia.

Qu salida tiene esa situacin y qu consecuencias plausibles para la organizacin universitaria de los estudios de filosofa? No hay ninguna salida razonable que no empiece por admitir la caducidad de la vieja aspiracin filosfica a un super-saber de las cosas. Esa caducidad ha quedado de manifiesto en dos siglos de crtica, positivista o no, desde Hume y Kant hasta Carnap. Tambin es necesario reconocer la funcin falazmente ideolgica, conservadora, del mantenimiento de aquella pretensin. Pero en cuanto se admite todo eso, se aprecia al mismo tiempo que una tal afirmacin, en apariencia destructora de la filosofa, es ella misma filosfica. Y es filosfica, adems del nico modo crtico, racional y -en la intencin al menos- no ideolgica que resulta admisible hoy. Se trata de concebir la ocupacin filosfica no como la construccin de un falso super-saber de las cosas, sino como una actividad crtica ejercida sobre los conocimientos reales existentes: los cientficos y los precientficos de la experiencia cotidiana (estos ltimos pueden ser tendencialmente teorticos o prcticos, o productivos poticos, como se deca tradicionalmente) [5]. La filosofa como sistema no resiste en el siglo XX una crtica honrada. Pero esa crtica honrada es precisamente la nueva forma de la filosofa, la cual satisface sin engaosas ilusiones la ms esencial finalidad filosfica: la consecucin de una autoconsciencia clara por parte de los hombres.

Es claro que la aceptacin de un programa as presupone la prdida de vigencia social de las ideologas filosficas, de los sistemas supuestamente supracientficos. Y la vigencia de esas ideologas depende de factores sociales generales, no puramente intelectuales (pinsese en lo dicho acerca de la funcin socialmente conservadora de la filosofa acadmica). Pero a pesar de ello no parece demasiado utpico preguntarse qu ensea la situacin actual de la filosofa por lo que hace a la organizacin universitaria de los estudios de filosofa. La respuesta es: ensea que el estudio filosfico no puede desligarse de los objetos de su reflexin, que son la consciencia cientfica y precientfica o cotidiana. Los estudios filosficos deberan ser, por tanto, culminacin de estudios de ciencias reales. As se superara el tipo de un especialista que pretende saber del ser en general cuando -al menos acadmicamente- no se le obliga a saber nada en serio de ningn ser particular.

*

Notas edicin:

[1] En una nota de 1977, escriba Sacristn sobre el cientfico y filsofo pisano:

[] Pero la importancia de Galileo no se aprecia del todo [adems de sus descubrimiento astronmicos y cientficos] si no se contempla dos puntos ms. Uno es su fecunda aportacin a la constitucin de la idea moderna de ciencia, la condicin que tiene la obra de Galileo de ser paradigma de la ciencia moderna. Esta se caracteriza por unos rasgos aparentemente contradictorios, en realidad muy unidos: es emprica y experimental, pero, al mismo tiempo, muy terica, incluso idealizadora y matematizadora. Por otro lado, su tendencia idealizadora no le impide ser una energa prctica, principalmente industrial: una fuerza productiva. Una teora de la moderna ciencia de la naturaleza es un artificio intelectual abstracto, ideal, matematizado en muchos casos, que no refleja la naturaleza ni tiene, muchas veces, el menor parecido con ella; pero con esa teora es posible (mientras que era imposible con la ciencia medieval) hacer experimentos exactos, prever hechos delicados y complicados, fabricar mquinas y, con ellas, productos, etc. Todo eso est presente en la prctica cientfica de Galileo, visitador asiduo de talleres artesanos y convencido, al mismo tiempo, de que el libro de la naturaleza est escrito con caracteres matemticos. La otra razn por la cual Galileo Galilei es inolvidable es que encarna dramticamente la nocin de verdad caracterstica de la ciencia en sentido moderno: verdad objetiva, independiente de consideraciones subjetivas, que puede, por lo tanto, entrar en conflicto con el poder social, pero que, por otra parte, no necesita de adhesin moral.[la cursiva es ma]

[2] De Leibniz, a quien dedic varios trabajos de lgica y filosofa de la lgica, escriba Sacristn en una nota de lectura: Leibniz, como Marx, tiene el encanto de la oscuridad de lo que nace, de las promesas que nunca se podrn cumplir porque cuando la inspiracin tenga que hacerse mtodo, se ver que no da para tanta realizacin como pareca en la confusin del nacimiento.

[3] En Sobre el lugar de la filosofa en los estudios superiores, Papeles de filosofa, Barcelona, Icaria, 1984, p. 362, sostena Sacristn: (...) hay que aprender a vivir intelectual y moralmente sin una imagen o concepcin redonda y completa del mundo, o del ser, o del Ser. O del Ser tachado.

[4] En Verdad: desvelacin y ley, Papeles de filosofa, ed cit, pp. 45-46, un trabajo de 1953 publicado en la revista Laye, sealaba Sacristn sobre el principio de indeterminacin: [] El lgico Hans Reichenbach ha estudiado la significacin epistemolgica de la situacin descrita por la relacin de indeterminacin de Heisenberg. Con el apasionamiento tan corriente en estas cuestiones, algn comentarista dedujo precipitadamente conclusiones de alcance teolgico. Pero la relacin de indeterminacin consiste slo en que la modificacin o perturbacin introducida por la observacin en el fenmeno impide lograr resultados unvocos. El margen de indeterminacin fue calculado por el propio Heisenberg, y no hace al caso. Pero s podemos entrar algo ms en la situacin dicha: la posicin de un electrn en un momento dado debe ser determinada, si se desea precisin y univocidad suficientes, con una luz de corta longitud de onda (radiacin gamma); pero esa luz tiene un elevado quantum de energa, y desplaza al electrn de su trayectoria, haciendo imposible: 1, observar otra vez el mismo electrn en su trayectoria, perdida por el impacto de la radiacin, y 2, determinar el impulso del electrn, modificado por el mismo choque. Se puede estudiar el electrn con otra iluminacin de mayor longitud de onda, luz que tendr por consiguiente, un quantum de energa ms bajo que el de la radiacin gamma. Con esto, el impulso del electrn casi no es alterado y puede determinarse con bastante precisin; pero ocurre que la luz de longitud de onda mayor que la de la radiacin gamma no es suficiente para determinar con precisin la posicin del electrn. De modo que o se estudia el impulso o se estudia la posicin. Pero como ambas cosas son necesarias para el conocimiento del fenmeno, no cabe ms que establecer parejas de datos cuya univocidad ser escasa; esa es la situacin de indeterminacin, que indica que, en rigor, la previsin de la posicin del electrn (y de su impulso) en un momento dado es imposible. Tal indeterminabilidad no se debe slo a insuficiencias de los medios de observacin; pues si bien con la eleccin de condiciones ptimas y con la repeticin de experimentos es posible ir disminuyendo la relacin de indeterminacin, no puede darse el lmite en que sta sea cero, a causa de la variacin constante de los dos parmetros que definen el fenmeno.

[5] Es obvio que Sacristn no reduce, por tanto, el filosofar y la filosofa a la epistemologa, la metodologa o la filosofa de la ciencia. Ni tan siquiera a una teora general del conocimiento. Hay otros saberes de inters adems de los conocimientos cientficos: artsticos, practices, pre-tericos.


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