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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2010

483.832 razones para no creer en los "derechos humanos" de EE.UU. y Gran Bretaa

Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada


Antecedentes. El lema de los derechos humanos se haba convertido en un arma omnipotente letal en el arsenal propagandstico de Estados Unidos que lo usa(ba) de forma discrecional. Existan obscenas excepciones (v.gr. las carniceras de Acteal y Aguas Blancas de su aliado Zedillo), pero en trminos generales el arma disuasiva de los derechos humanos le rindi suculentos dividendos a EE.UU. para presionar a China y desestabilizar a Rusia (con mayor ferocidad en la etapa de Breznev), ya no se diga otras vulnerables potencias medianas arrasadas por las revoluciones de colores caleidoscpicos de Baby Bush.

Desde Carter, los derechos humanos cobraron una relevancia exquisita con los que EE.UU. se haba convertido en juez supremo universal para cobrarse facturas geopolticas con sus rivales y hacer avanzar su agenda unilateral no pocas veces sincronizadas trasatlntica y armnicamente con el otorgamiento faccioso de muy polmicos premios Nobel de la Paz (que confiere la petrolera Noruega, miembro duro de la OTAN) y de Literatura (que adjudica Suecia, cada vez ms cargada a la extrema derecha neonazi e islamfoba).

Muchos pases naufragaron entre el Escila de los derechos humanos (en sincrona con ciertos Nobel de la Paz y de Literatura) y el Caribdis de las gradaciones financieras de la descalificada tripleta de calificadoras de EE.UU. Hasta el megaespeculador cosmopolita George Soros, instrumento de los banqueros esclavistas Rothschild, todava ostenta su presunta institucin de vigilancia de los derechos humanos (Human Rights Watch), mientras descuartiza financieramente a los ciudadanos de los pases rivales (y amigos como Mxico) de EE.UU. y Gran Bretaa.

Tambin es cierto que desde la espeluznante exhibicin de las torturas en la siniestra crcel de Abu Ghraib, al unsono de la cruel misantropa en la base de Guantnamo, la dupla Cheney-Baby Bush haba sido puesta en la picota por quienes an creemos que los derechos humanos constituyen un valor universal inalienable de primer orden quiz uno de los pocos valores rescatables que le quedan a los pases valetudinarios para defenderse del asedio irredento de los omnipotentes y no la exclusiva propiedad monopolista de la hipcrita virtud excepcional de la dupla anglosajona hoy vilipendiada por el ultraje universal.

Hechos. Hoy existen 483.832 razones adicionales para dejar de creer en los barbricos derechos humanos de la invasora dupla anglosajona de EE.UU. y Gran Bretaa, amparadas por la divulgacin masiva por Wikileaks de 92.000 documentos secretos (15.000 todava por publicar) hace tres meses sobre la guerra en Afganistn (entre 2004 y 2009) y otros 391.832 ms recientes de la guerra en Iraq bajo el estigma del homicidio gratuito y la tortura atroz de CIVILES.

Los documentos redactados crudamente por soldados estadunidenses de rango menor exhiben el grado de barbarie sdico-hedonista que han alcanzado los ejrcitos anglosajones y su caterva de mercenarios consustancialmente inimputables (que no pueden ser juzgados), a fortiori si se demuestra su consuetudinaria psicopata multiasesina.

Ms all de los perturbadores orgenes primigenios de Wikileaks y la controversia que pende sobre su polmico director, el australiano Julian Assange hoy a salto de mata, varios analistas se han dedicado a clasificar sus macabros hallazgos donde, en esta ocasin, resaltan los crmenes y torturas de CIVILES por empresas privadas anglosajonas con quienes Donald Rumsfeld (secretario de Defensa bushiano) y el ex vicepresidente Dick Cheney pretendieron privatizar, deslocalizar (outsource) y globalizar las guerras permanentes de EE.UU. y Gran Bretaa.

Sean Rament, de The Daily Telegraph (24/10/10), destaca la orga de asesinatos, torturas y abusos fsicos conducidos a escala industrial (sper sic!), relatados con detalle nauseabundo y ante los cuales los comandantes cerraron los ojos.

Hamid Karza, presidente de Afganistn, fustig de forma estridente a EE.UU. por exportar los asesinatos mediante la contratacin de empresas privadas de seguridad () financiadas por el gobierno (sper sic!) estadunidense y quienes son responsables de la letana de crmenes sanguinarios (sic) contra el pueblo afgano (NYT, 25/10/10).

Le Monde (23/10/10) evidencia el papel ambiguo de los mercenarios en Iraq, donde el ejrcito estadunidense recurri en forma masiva (sic) a las empresas privadas de seguridad, como Xe (ex Blackwater) quienes seguido (sic) estuvieron implicadas en incidentes que cobraron la vida de civiles. El rotativo galo comenta que los mercenarios de las empresas privadas, por su naturaleza, no estn sometidos a las mismas reglas de vida en las casernas que los soldados estadunidenses y su papel exacto (sic) es muy nebuloso.

James Glanz y Andrew W. Lehren (de TNYT (23/10/10) consideran que el uso de contratistas (sic) se agreg al caos en Iraq. De forma alarmante confiesan la necesidad imperativa de contratistas para ayudar a los militares. No dicen nmero, pero calculan que existen ms contratistas que militares de servicio en Afganistn. Ergo, existen ms mercenarios que soldados anglosajones en Iraq y Afganistn. Ben Farmer (The Daily Telegraph, 25/5/10) calcul que a finales de este ao habra 98.000 soldados estadunidenses en Afganistn. A cuntos miles ascender el nmero de contratistas y subcontratistas de la muerte en Iraq y Afganistn, respectivamente?

Glanz y Lehren abordan de forma tangencial y superficial las crueles hazaas de las empresas privadas de mercenarios expuestas por Wikileaks: las britnicas Global, Aegis y Armor Group; las estadunidenses KBR, Xe Services (ex Blackwater), Custer Battles, DynCorp Intl y EOD Technology; la australiana Unity Resources Group (con sede en Dubai), y la fantasmagrica Danubia Global Inc (con sede en Rumania).

Sin alterarse, comentan que se espera que crezca el uso de contratistas conforme las fuerzas estadunidenses se reduzcan. Refieren que en julio pasado, la comisin de contratistas en periodo de guerra del Congreso estim que solamente el Departamento de Estado duplicar (sper sic!) el nmero de contratistas para proteger (sic) la embajada de EE.UU. y sus consulados en Iraq.

Es decir, el problema en Iraq no es ahora el vaco de poder debido a la retirada oficial del ejrcito de EE.UU, sino su sustitucin por mercenarios de las empresas privadas de seguridad que asesinan sin discriminacin a los CIVILES.

Conclusin. El problema es ms profundo: proviene de la fracasada Revolucin en Asuntos Militares (RAM) de Rumsfeld, que pretende privatizar y globalizar la guerra con mercenarios, adems de automatizar y robotizar sus escuadrones masivos de la muerte, con o sin drones, a imagen y semejanza de las contrataciones y subcontrataciones de sus nocivas trasnacionales, en particular de sus bancos cleptomaniacos y sus petroleras depredadoras.

Cul es la diferencia entre la globalizacin militar y su gemela globalizacin financiera, cuyo comn denominador consiste en diseminar indiscriminadamente la muerte por sus mismos actores: obscenamente visible en la primera y por la mano invisible de la segunda?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/10/27/index.php?section=opinion&article=020o1pol

rCR



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