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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2010

Neoliberalismo y neocolonialismo en Amrica Latina
Pan para hoy, incertidumbre maana

Ral Zibechi
Alai-amlatina


La explotacin y exportacin de recursos primarios o bienes comunes, est permitiendo a los gobiernos de la regin atravesar la crisis global sin grandes cataclismos internos, a lo que pueden sumar extensas polticas sociales. Queda en el tintero un amplio debate sobre el modelo extractivo y sus consecuencias a mediano plazo.

El gobierno de Evo Morales consigui acumular, por vez primera en la historia de Bolivia, reservas internacionales que superan los 9.000 millones de dlares que el prximo ao superarn los 10.000 millones. En los ltimos 15 aos Bolivia casi duplic el ingreso per cpita pasando de 896 dlares anuales a 1.683 dlares en 2009, aunque esas cifras no contemplan la inflacin. Ambos incrementos se deben al impacto de los ingresos que percibe el pas por sus exportaciones.

Hace doce aos, en 1998, las exportaciones mineras e hidrocarburferas suponan el 47 por ciento de las exportaciones de Bolivia. Hoy representan el 80 por ciento, segn un reciente informe difundido por el CEDLA (Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario). Una tendencia no muy diferente a la que se registra en la mayor parte de los pases de la regin, donde la reprimarizacin de la produccin y las exportaciones viene siendo la norma. Los altos precios de las commodities alientan esta tendencia que, sin embargo, augura problemas para el futuro inmediato.

Neoliberalismo y neocolonialismo


Por extractivismo entendemos la apropiacin de los bienes comunes, de modo directo o indirecto, para convertirlos en mercancas. Se trata de una fase diferente del modelo neoliberal luego de la primera etapa anclada en las privatizaciones, la apertura comercial y financiera y la desregulacin laboral. Forma parte del proceso de financierizacin de las economas, toda vez que podemos considerar el extractivismo como un proceso ms especulativo que productivo: las inversiones son mnimas y el retorno del capital es tan veloz como sucede en el sistema financiero.

En la produccin de soja, y en otros rubros de la agricultura, se alquilan las tierras y las mquinas, de modo que la inversin fija es muy baja en el conjunto del capital movilizado. Pero el retorno se produce en apenas una cosecha, al cabo de la cual el pool de siembra puede emigrar a cualquier otro lugar porque -precisamente- no se ha fijado en ningn espacio fsico. Algo similar sucede con la minera, con la peculiaridad de que las ganancias son fabulosas.

Es un modelo excluyente porque no necesita personas. Ms an, las personas son un obstculo. Mientras el modelo basado en la produccin industrial durante la sustitucin de importaciones necesitaba trabajadores calificados y gran cantidad de obreros y empleados en la produccin y la distribucin, y necesitaba a los consumidores de esas mercancas, con el modelo extractivo sucede todo lo contrario: la mecanizacin hace irrelevante el trabajo humano (la minera tiene un sistema muy similar al de las plataformas petrolferas con alta rotacin de trabajadores especializados que viven muy lejos del lugar de trabajo). Y no hay consumidores, ya que los productos primarios son exportados a pases lejanos para alimentar ganado o para ser procesados.

Es un modo de producir mercancas que destruye la naturaleza. El proceso de privatizacin y concesiones de lotes petroleros, gasferos, mineros y forestales, se ha ido profundizando con los ltimos tres gobiernos: Fujimori, Toledo y Alan Garca. Fujimori dej el 15 por ciento de la Amazona lotizada y concesionada; Toledo avanz puntos ms y Garca ha llegado a privatizar el 72 por ciento del territorio amaznico en lotes concesionados y entregados al gran capital transnacional, muchos de los cuales se superponen a las reservas territoriales de pueblos en aislamiento voluntario, dijo el dirigente indgena peruano Alberto Pizango al cumplirse el primer aniversario de la masacre de Bagua, el pasado 5 de junio.

Pobreza y control territorial


La extraccin empobrece a los pases productores y enriquece a las multinacionales. Paga impuestos apenas simblicos y en ocasiones nada, ya que estos emprendimientos suelen implantarse en limbos jurdicos como las zonas francas y aprovechan todas las ventajas que les ofrecen los pases propietarios de esas riquezas.

Forma parte de lo que el gegrafo David Harvey ha definido como acumulacin por desposesin o, si se prefiere, por robo o apropiacin. An cuando pueda cuestionarse el desarrollismo, el exctractivismo no se inscribe ni siquiera en esa genealoga, ya que se salta el proceso industrializador en los pases donde se instala. El reciente informe del Banco Mundial, Los recursos naturales en Amrica Latina y el Caribe. Ms all de bonanzas y crisis?, afirma que los pases de la regin llegaron a ser de los ms prsperos del mundo gracias a la produccin de metales precios, azcar, caucho, granos, caf, cobre y petrleo.

Suena extrao que la expoliacin colonial sea leda de ese modo por una institucin que pretende orientar las polticas nacionales. Ms an, asegura que las exportaciones de bienes primarios siempre han activado las economas de la regin, llenando las arcas de los gobiernos, y que Amrica Latina puede derivar beneficios significativos por ser la mina y el granero de las economas centrales. Casi un insulto.

Omite, por ejemplo, la creciente militarizacin de reas enteras para despejar poblacin molesta para este tipo de acumulacin, que tiene en la guerra colombiana su mayor expresin. Los territorios de la guerra son exactamente aquellos donde las multinacionales han puesto sus ojos para apropiarse de los bienes comunes como lo muestran varios estudios. En paralelo, el agronegocio se apropia de millones de hectreas desplazando a la poblacin campesina productora de alimentos, con lo que la seguridad alimentaria de las naciones de debilita.

En consecuencia, este modelo genera pobreza y exclusin. El economista argentino Claudio Katz record un estudio de CEPAL que afirma que en la Argentina el decil ms rico tiene un ingreso per cpita mayor que ese mismo sector en los pases anglosajones, en tanto la poblacin con menores ingresos es veinte veces ms pobre que los estratos ms bajos de los pases desarrollados.

Debate urgente


Esta etapa del modelo neoliberal est siendo conducida en buena medida por gobiernos progresistas y de izquierda. Desde el lado de quienes defienden los monocultivos, la minera y la explotacin de los hidrocarburos pueden aportarse argumentos valiosos para establecer un debate realista sobre los problemas y ventajas del modelo extractivo. Estos emprendimientos aseguran un flujo de caja a los estados para poder cumplir con sus obligaciones, entre las que destacan el pago mensual de salarios y beneficios sociales para los ms pobres. Ms an, se podra argumentar que cierto nivel de extractivismo es un mal necesario para amasar los excedentes que permitan dar un salto industrialista.

El informe del CEDLA sobre Bolivia seala por lo menos tres debilidades inherentes a este modelo: la volatilidad de los ingresos fiscales por la inestabilidad de los precios internacionales de las commodities; la fragilidad en la ejecucin del gasto ya que la eventual cada de estos ingresos afecta a la ejecucin de proyectos estratgicos; y finalmente que la creciente explotacin de recursos no renovables requiere de fuertes inversiones lo que conduce a que los gobiernos opten por contratan deuda externa a fin de sostener esas inversiones.

Un problema adicional es que an no existen actores sociales y polticos poderosos como para presionar para ir ms all del extractivismo. Durante la fase de las privatizaciones existan sujetos que pudieron resistirlas, en particular los sindicatos estatales. Ahora no existen esos sujetos, deben ser construidos en una situacin muy compleja: predomina un discurso estatal progresista que justifica el extractivismo, pero la mayor parte de la poblacin no puede ver el modelo cuyos emprendimientos estn en reas rurales lejanas a las grandes ciudades.

Como mnimo, sera deseable que se instalara un debate pblico sobre el tema que no se reduzca al porcentaje de impuestos que deben pagar las empresas. Algo se ha avanzado sobre el tema, sobre todo en el costado ambiental. Pero la madeja est lejos de desovillarse: el nudo de la cuestin es cmo transitar de la extraccin hacia la produccin, no slo sumando algo de valor agregado (el mal menor) sino estableciendo pautas para un crecimiento autnomo de los precios internacionales, tan caprichosos en sus explosivos aumentos como depredadores en las debacles.

Ral Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de Amrica Latina, y asesor de varios colectivos sociales.


Fuente: http://alainet.org/active/41887


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