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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2005

Elecciones en Cuba y el silencio de los medios de comunicacin

Juan Marrero
Rebelin


Tengo la certeza de que en los titulares de los peridicos de su pas o en los espacios informativos de la TV jams usted ha ledo o visto en los ltimos aos alguna noticia sobre las elecciones en Cuba. No existen para los grandes medios de comunicacin, porque sus dueos las han excluido de la agenda informativa.

Lo que si no ha faltado nunca en esos medios es la afirmacin de algunos comentaristas tarifados o polticos defensores de intereses ajenos o adversos a los pueblos de que bajo la dictadura de Castro en Cuba no hay democracia ni libertad ni elecciones. Se trata de una consigna que se repite frecuentemente para hacer honor a aquel pensamiento de un idelogo del nazismo de que una mentira repetida mil veces podra convertirse en una verdad.

Elecciones en la Cuba revolucionaria ha habido desde 1976. En estos momentos se celebra el dcimo-segundo proceso electoral para elegir a los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular, ms o menos equivalentes a los concejales en otros pases.

No dar informacin sobre las elecciones en Cuba, como tampoco a su obra de salud, educacin, seguridad social y otros temas, obedece a que los poderosos del mundo del capital temen la propagacin de su ejemplo, a la vez que quede completamente al desnudo la ficcin de democracia y libertad que por siglos se ha vendido al mundo.

A la luz de las elecciones convocadas para el prximo 17 de abril, quiero solamente comentarles, dentro de la mayor brevedad posible, cuatro rasgos del proceso electoral en Cuba, an susceptibles de perfeccionamiento, que marcan sustanciales diferencias con los mecanismos existentes para la celebracin de elecciones en las llamadas democracias representativas. Esos aspectos son: 1) Registro Electoral; 2) Asambleas de Nominacin de Candidatos a Delegados; 3) Propaganda Electoral; y 4) La votacin y escrutinio.

El Registro Electoral es automtico, universal, gratuito y pblico. Al nacer un cubano no slo tiene derecho a recibir educacin y salud gratuitamente, sino que cuando arriba a los 16 aos de edad automticamente se le inscribe en el Registro Electoral. Por razones de sexo, religin, raza o filosofa poltica a nadie se le excluye. Tampoco si pertenece a los cuerpos de defensa y seguridad del pas. A nadie se le cobra un solo centavo por aparecer inscripto, y mucho menos se le somete a engorrosos trmites burocrticos como exigirles fotos, sellos del timbre o la toma de huellas dactilares. El Registro es pblico, lo que permite que todos puedan saber quienes son los posibles electores en cada circunscripcin. En el actual proceso electoral en Cuba, se publica en lugares de masiva afluencia de pblico en cada circunscripcin, desde el 15 de febrero y hasta el 17 de marzo, lo que se llama el Registro Primario de Electores, a fin de que cualquier elector o un familiar de este pueda detectar errores en sus nombres y apellidos, en la numeracin del carnet de identidad o en el domicilio donde reside. Todas las observaciones que lleguen a las autoridades electorales correspondientes se procesan con vistas a incluir o excluir a electores con capacidad legal en el Registro de Electores oficial que se expondr en cada colegio electoral, a partir del 6 de abril.

Todo este mecanismo pblico posibilita, desde los inicios del proceso electoral, que cada ciudadano con capacidad legal pueda ejercer su derecho de elegir o resultar elegido. E impide la posibilidad de fraude, lo que es muy comn en pases que se llaman democrticos. La base del fraude en todas partes est, en primer lugar, en que la inmensa mayora de los electores no saben quienes tienen derecho a votar. Eso slo lo conocen o dominan unas pocas maquinarias polticas. Y, por eso, hay muertos que votan varias veces, o, como pasa en Estados Unidos, decenas de miles de afroamericanos no son incluidos en los registros porque alguna vez fueron condenados por los tribunales, a pesar de haber cumplido sus sentencias.

Lo que ms distingue y diferencia a las elecciones en Cuba de otras son las asambleas de nominacin de candidatos. En otros pases la esencia del sistema democrtico es que los candidatos surjan de los partidos, de la competencia entre varios partidos y candidatos. Eso no es as en Cuba. Los candidatos no salen de ninguna maquinaria poltica. El Partido Comunista de Cuba, fuerza dirigente de la sociedad y el Estado, no es una organizacin con propsitos electorales. Ni postula, ni elige ni revoca a ninguno de los miles de hombres y mujeres que ocupan los cargos representativos del Estado cubano. Entre sus fines nunca ha estado ni estar ganar bancas en la Asamblea Nacional o en las Asambleas Provinciales o Municipales del Poder Popular. En cada uno de los procesos celebrados hasta la fecha han sido propuestos y elegidos numerosos militantes del Partido, porque sus conciudadanos los consideraron personas con mritos y aptitudes, pero no debido a su militancia.

Los cubanos y cubanas tienen el privilegio de postular a sus candidatos sobre la base de sus mritos y capacidad, en asambleas de residentes en barrios, demarcaciones o reas en las ciudades o en el campo. A mano alzada se hace la votacin en esas asambleas, donde resulta electo aquel propuesto que obtenga mayor nmero de votos. Para el actual proceso se celebrarn ms de 41 mil asambleas de nominacin de candidatos en las ms de 15 mil circunscripciones electorales constituidas en los 169 municipios del pas. En el proceso electoral de 2002-2003 participaron ms de 8 millones de cubanos en las asambleas para postular a los candidatos, lo que signific un 81 % de los electores. Nada similar tiene lugar en el mundo. Es una prueba de democracia real que otros no pueden exhibir.

En cada circunscripcin electoral hoy varias reas de nominacin, y la Ley Electoral garantiza que al menos dos candidatos, y hasta 8, puedan ser los que aparezcan en las boletas para la eleccin de delegados el l7 de abril.

Otro rasgo del proceso electoral en Cuba es la ausencia de propaganda costosa y ruidosa, la mercantilizacin que est presente en otros pases, donde hay una carrera por la obtencin de fondos o por privilegiar a una u otra firma de relaciones pblicas. Ninguno de los candidatos postulados en Cuba puede hacer propaganda en su favor y, por supuesto, ninguno necesita ser rico o disponer de fondos o ayuda financiera para dar a conocerse. En las plazas y calles no hay actos en favor de candidato alguno, ni manifestaciones ni carros altoparlantes ni pasquines con sus fotos, ni promesas electoreras; en la radio y la televisin, tampoco; en la prensa escrita, tampoco. La nica propaganda la ejecutan las autoridades electorales y consiste en la exposicin en lugares pblicos en la misma rea de residencia de los electores de la biografa y foto de cada uno de los candidatos. Ningn candidato es privilegiado sobre otro. En las biografas se exponen mritos alcanzados en la vida social, a fin de que los electores puedan tener elementos sobre condiciones personales, prestigio y capacidad para servir al pueblo de cada uno de los candidatos y emitir libremente su voto por el que considere el mejor.

El rasgo final que queremos comentar es la votacin y el escrutinio pblico. En Cuba no es obligatorio el voto. Como lo establece el Artculo 3 de la Ley Electoral, es libre, igual y secreto, y cada elector tiene derecho a un solo voto. Nadie tiene, pues, nada que temer si no acude a su colegio electoral el da de las elecciones o si decide entregar su boleta en blanco o anularla. No ocurre como en muchos pases donde el voto es obligatorio y la gente va compulsada para evitar que le impongan una multa, lo lleven a los tribunales o incluso para no perder un empleo. Mientras en otros pases, incluyendo Estados Unidos, la esencia radica en que la mayora no vote, en Cuba se garantiza que todo el que desee pueda hacerlo. En los once elecciones efectuadas en Cuba desde 1976 a la fecha ms del 95 % de los electores han ido a votar. En las ltimas elecciones lo hizo el 97, 6 %.

El conteo de los votos en las elecciones cubanas es pblico, y puede ser presenciado en cada colegio por todos los ciudadanos que lo deseen, incluso la prensa nacional o extranjera.

En el mundo, sin duda, hay muchas crisis, y entre ellas hay que incluir la electoral. Los mecanismos que se utilizan en muchos pases son ya obsoletos e inoperantes. La tica est por el piso, y las motivaciones de la gente, muchas veces hartas de fraudes, de promesas incumplidas por los candidatos, de oportunismos polticos, de no solucin a las crecientes necesidades de los pueblos, hacen que se registren altos ndices de abstencionismo y apata de los electores. Cuba puede decir con orgullo que esa crisis no la acompaa, pues ha concebido un sistema electoral que es como un traje a la medida de su cuerpo, aunque estamos conscientes de que an requiere mayor pulimento y perfeccionamiento.

Aspiro simplemente a que con estos rasgos enunciados, un lector sin informacin sobre la realidad cubana responda a algunas elementales preguntas, como las siguientes: dnde hay mayor transparencia electoral y mayor libertad y democracia? y dnde se ha logrado mejores resultados electorales: en pases con muchos partidos polticos, muchos candidatos, mucha propaganda o en la Cuba silenciada o manipulada por los grandes medios, monopolizados por un puado de empresas y magnates cada vez ms reducido?

Aspiro a que algn da, al menos, en la gran prensa cese el muro de silencio que se ha levantado sobre las elecciones en Cuba, al igual que en otros temas como la obra de salud pblica y la educacin, y ello pueda ser fuente de conocimiento para otros pueblos que merecen un mayor respeto y un futuro de ms libertades y democracia.



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