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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2010

Los papeles de la guerra

Alberto Piris
repblica.es


A los militares espaoles que desde mediados de los aos 50 del pasado siglo empezamos a efectuar con frecuencia estancias en EEUU, para seguir cursos de formacin tctica y tcnica, nos sorprendan muchas cosas de nuestros homlogos estadounidenses; en general, en sentido favorable. Uno de los aspectos que ms me llamaba la atencin era la proliferacin de impresos, formularios y estadillos que haba que rellenar cuidadosamente con motivo de cualquier actividad. No haba tarea que no quedara debidamente registrada y filling the form (rellenar el impreso) era algo obligado en toda operacin. Para los oficiales de aquel ejrcito espaol, desmedrado tras las penurias de la Guerra Civil y donde las carencias se suplan con el celo -segn frase comn-, ver cmo funcionaba un ejrcito moderno era una novedad extraordinaria.

Para los militares estadounidenses era entonces la guerra de Vietnam la principal pesadilla, pues su fin no se vea prximo. Cuando an quedaban ms de diez aos para que concluyera, o comentar, en el club de oficiales de la base en la que me alojaba, que el mejor procedimiento para acabar con el Vietcong sera lanzar desde el aire, mediante los famosos B-52, todas las toneladas de papel que la guerra haba generado: el territorio enemigo y su poblacin quedaran aplastados bajo una gruesa capa de documentos, con lo que se dara fin a la guerra, aunque solo fuese por asfixia.

Este recuerdo se ha reavivado al conocer lo que los medios han dado en llamar filtracin de documentos militares de la guerra de Irak, que ha causado un escndalo de grandes proporciones. Esta segunda andanada es mucho ms de lo que podra deducirse del nombre de la organizacin que la ha disparado. WikiLeaks se traduce como las filtraciones de Wiki, pero los casi 400.000 documentos que acaban de ver la luz, ms que una simple filtracin, constituyen una enorme marea o una gigantesca inundacin.

Si pertenece al mbito del humor la idea de un Vietnam sumergido bajo un ocano de papel, no se puede dudar de que el actual equivalente digital de los documentos generados por la ocupacin de Irak, difundidos sin fronteras por Internet, supone para el Pentgono, la Casa Blanca y el Gobierno de Bagdad un huracn poltico de consecuencias muy devastadoras. Tambin a Londres han llegado fuertes ramalazos.

Muchas conclusiones se irn extrayendo del anlisis de esta documentacin. Pero una de las ms demoledoras, tras un examen superficial, es la crueldad y el sadismo (ejecuciones sumarias, palizas, electrocuciones, uso de cidos y de taladros elctricos contra los detenidos) mostrado por los soldados del ejrcito iraqu contra su propio pueblo. No era as como actuaban las tropas de Sadam? Asumido el culpable fiasco de las armas de destruccin masiva no se asegur insistentemente que la invasin tena por objeto poner fin a las prcticas tirnicas del ahorcado dictador? Pues no parece que las cosas cambiaran para bien del sufrido pueblo iraqu, cuando se comprueban las sevicias que ha padecido a manos de sus soldados y, lo que es peor, la tolerancia mostrada por las fuerzas ocupantes, que tenan orden de no investigar los casos que solo afectasen a torturas o violencia entre iraques. Eso, cuando no eran los mismos soldados de EEUU los que entregaban expresamente sus prisioneros a los especialistas iraques en tortura.

Ante tan aplastante coleccin de pruebas incriminatorias, es muy hipcrita pasarlas por alto y argir que su difusin pone en peligro la seguridad de las tropas, como se ha dicho en Washington. Aunque hoy sea Afganistn, y no Irak, el principal motivo de preocupacin, es difcil separar y compartimentar en el tiempo y en el espacio unas actuaciones que vulneran los ms elementales cdigos de la tica humana y del comportamiento de los ejrcitos en las guerras. Lo que ocurri en Irak se repetira en Afganistn si hubiera permanecido oculto?

Forzoso es constatar, como consecuencia de lo anterior, que se necesitan unos rbitros independientes, como WikiLeaks y otras organizaciones anlogas. rbitros no implicados directamente en el terrible juego que all se desarrolla (quin dar crdito, ahora, a los informes oficiales del Pentgono?) y capaces de actuar con valenta contra los Estados que, en virtud de una pretendida conciencia democrtica y de difusin de los derechos humanos, recurren a la guerra para imponer por las armas los principios que luego no practican sobre el terreno cuando llega el momento de la verdad.

Los papeles de la guerra de Irak estn cumpliendo una funcin para la que no fueron concebidos: en vez de atender a las exigencias de la burocracia militar, sirven para denunciar los horrores de una guerra que jams debi iniciarse. Y en vez de atacar al mensajero, como suele ocurrir en estos casos, lo que exige la ms elemental moral militar, poltica y cvica es comprobar los delitos revelados y proceder contra sus perpetradores en la forma que cabe esperar en cualquier Estado que se tenga por democrtico.

http://www.republica.es/2010/10/28/los-papeles-de-la-guerra/



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