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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2010

El pseudoprogresismo argentino llora a Kirchner, un continuador del modelo

Rubn Kotler
Rebelin


Las reflexiones que siguen estn dedicadas a mis amigos kirchneristas, convencidos ellos que nos deja un revolucionario luchador por su patria. S que caern antipticos algunos conceptos, pero creo que as como tenemos la libertad de expresar nuestras ideas, tenemos la obligacin de denunciar el modelo, modelo, que mal que le pese a mis amigos kirchneristas, sigue generando desigualdad social, pobreza y marginalidad.

No hay medias tintas a la hora de definir un proyecto poltico. No existe un capitalismo con rostro humano, como no existe modelo alternativo que solo se defina como tal en lo discursivo. La muerte del ex presidente Nstor Kirchner debe servirnos entonces para repensar una cantidad de cuestiones que los intelectuales orgnicos que lo acompaan no estn dispuestos a pensar, simplemente porque viven y comen del modelo.

En los siete aos que lleva el kirchnerismo en el poder no ha cambiado el modelo econmico sostenido en este pas desde 1966 a la fecha. Hay que decir sin eufemismos y llamando a las cosas por su nombre, que el modelo de produccin capitalista sigue dominando en las estructuras sociales, econmicas, polticas y culturales de nuestro pas. Creo que quienes afirman lo contrario no entienden cmo funcionan determinadas relaciones, pero adems se niegan a mirar los datos de la realidad con la suficiente inteligencia para ver que poco y nada ha cambiado respecto al tan cuestionado modelo de los aos 90. Y simplemente no ha cambiado porque el extinto ex presidente Kirchner es hijo de aquel modelo.

Gobernador de Santa Cruz durante los duros aos del menemismo, no le conocemos a Kirchner declaraciones opuestas al modelo durante esos aos, acompaando incluso, la ola privatizadora de las empresas estatales estratgicas como Yacimientos Petrolferos Fiscales (YPF). Adems todos hemos visto alguna foto de Kirchner abrazando a Menem, seguidos ambos, por la mirada de Cristina. En esto sera bueno hacer memoria. No basta decir que se pertenece a una generacin para decir que los ideales de esa generacin son los que gobiernan. Kirchner no rene detrs de s el espritu de los setentistas, por ms discurso que pretenda lo contrario. Kirchner rene el espritu de los 90, el de un pas a merced del mercado, cuando por ejemplo, decide pagar la deuda externa. Kirchner no sintetiza el espritu de la generacin que busc transformar el mundo pues lejos de aquellos ideales transformadores de la sociedad, el ahora extinto dirigente peronista ha sostenido el modelo econmico y social del consenso de Washington. Si algn espritu setentista sostuvo al matrimonio presidencial ha sido la soberbia y la prepotencia montonera, aquella que siempre crey llevarse el mundo por delante.

Sin Jorge Julio Lpez no hay derechos humanos

La que pareci ser la principal bandera de Kirchner pronto se ha convertido en una banalizacin de un tema tan profundo como trascendente. Los derechos humanos de la administracin K, y an cuando hubiera cooptado a determinados organismos de derechos humanos como las Madres de Plaza de Mayo, Abuelas o algunas regionales de HIJOS, hace agua por todas partes. El avance no solo ha sido lento sino que hasta el momento solo se ha juzgado a una pequea cpula de dictadores ms en su lecho de muerte que cercanos a cualquier poder, omitiendo que la justicia para ser tal debe llegar a todos los cuadros del aparato represivo implicado en la violacin sistemtica de los derechos fundamentales.

Kirchner hizo uso y abuso de los derechos humanos, esos que por lo que tantos nos hemos preocupado en gran parte del campo popular. Pero adems y para seguir ejerciendo nuestro derecho a la memoria, derecho que parece ser que nos han quitado, que nos han robado, mientras Jorge Julio Lpez no aparezca con vida todo discurso de derechos humanos naufraga a la deriva y no se sostiene en s mismo. Los apologticos del kirchnerismo han olvidado a Lpez. Ni en 6,7,8, programa oficialista y ultrakirchnerista de la televisin pblica (aquella que debiera ser de todos los habitantes del pas y no solamente de la casta gobernante) blablablean de Nstor y de Cristina, encumbrndolos como los salvadores de la patria, colocndolos cual dolos de bronce pero se han olvidado por completo que un compaero del campo popular est desaparecido. Jorge Julio Lpez est desaparecido y esto, en una administracin que se dice defensora de los derechos humanos es inadmisible. Un desaparecido en democracia vale lo mismo que 30.000 desaparecidos en dictadura. Un solo compaero del campo popular desaparecido vale tanto como todos. Y no vale la consiga sola de aparicin sino va seguida de la vida, aquella que reclamaron por tantos aos las organizaciones de derechos humanos, hoy, alguna de las cuales, son parte integrante del proyecto K. Tampoco a estas organizaciones les he vuelto a escuchar el reclamo de la aparicin con vida de Lpez. Y esa aparicin es responsabilidad del Estado.

Moyano, cuadro de la Triple A, apoyo poltico de Kirchner

Desde lo poltico tampoco el kirchnerismo supo construir una alianza cuanto menos progresista apoyndose en peligrosos personajes oscuros como el camionero Hugo Moyano. Habra que recordarle a los apologticos del Kirchnerismo, aquellos crdulos de las banderas de los derechos humanos, el pasado fascista de Moyano, acusado de colaborador cercano de la Triple Alianza Anticomunista, grupo parapolicial que asesin a decenas de dirigentes polticos, obreros, estudiantiles y sindicales durante el interregno peronista de Isabel Martnez de Pern. Moyano responda a las patotas de Mar del Plata y hoy goza de una inmunidad e impunidad para sentarse a la par del palco presidencial en cuanto acto oficial existe. Nstor Kirchner construy esta alianza y otras no menos complejas, sostenidas en torno a vnculos non santos.

Pienso por ejemplo, en las relaciones del kirchnerismo con el gobernador de Tucumn, un empresario asociado a intereses claramente de clase con el poder capitalista mundial, hombre cuyo poder reside en el dinero y no en la construccin poltica de una idea, hombre que ha acompaado a Kirchner en su proyecto porque supo leer perfectamente el esquema de poder entre la administracin central de la casa Rosada con el interior. Alperovich, nio por momentos mimado del ahora difunto ex presidente, mantiene en la provincia nortea un sistema clientelar basado en ddivas preelectorales.

Kirchner tambin representa esa forma de hacer poltica, forma cuasi feudal que sostuvo en Santa Cruz mientras estuvo al frente de la gobernacin por tres periodos consecutivos. Pero adems y por si todo esto fuera poco, hoy en la Argentina de los Kirchner, cerca de 5000 militantes sociales se encuentran como presos polticos en las crceles argentinas, denuncias que nunca trascienden en los medios masivos de comunicacin. Mucho menos en la TV Pblica, plataforma desde la cual el Kirchnerismo supo vender una imagen absolutamente fantasiosa de s mismo.

La pobreza y la marginalidad

Es cierto que del 2003 a la fecha ha disminuido la pobreza y la marginalidad. Pero tampoco ha sido un cambio transformador en las relaciones sociales ni en el modo de produccin y sin ese cambio, los cordones de villa miseria que circundan los grandes centros urbanos no solo no van a transformarse sino que seguirn como hasta ahora y all, precisamente en esos territorios de pobreza absoluta, es donde reina el clientelismo no solo kirchnerista sino tambin el de sus aliados. Tucumn es un buen ejemplo de ello. No hace falta alejarse mucho de la gran ciudad capital para advertir que las llamadas villas de emergencias (chabolas, villas miserias, favelas) no solo no han cambiado sino que se han reproducido. Del dicho al hecho hay un trecho enorme y el discurso progre de los Kirchner no se contradice con la cantidad de gente pidiendo en los semforos, de los pibes que se suben a los autobuses a pedir una moneda o de la cantidad de limpiavidrios que subsisten gracias a la perseverancia de pasarse horas y horas en una esquina a merced de todo tipo de peligros.

La pobreza extrema no se combate con planes sociales circunstanciales sino con una verdadera poltica revolucionaria de transformacin en el reparto de las riquezas, en el modo de produccin y en las relaciones sociales, polticas y culturales. Sin estos cambios cualquier plan social no solo es una salida de paso, sino que solo sirve como coto de caza en los das electorales. Si no se cambia la estructura la dignidad de los seres humanos ms afectados por el sistema seguir dependiendo de la ddiva oficial. Y ni Kirchner ni su esposa han querido transformar este sistema pues es parte de su propio dique de contencin electoral. Si el proyecto oficial es la ddiva y no el cambio de las estructuras, entonces no podemos celebrar absolutamente nada. Kirchner no habr dejado entonces ningn cambio fundamental que prevea hacer que este pas cambie. De nada sirve que el pas crezca en lo macro si ese crecimiento no llega al ciudadano de a pi y mucho menos si esos ciudadanos viven en la calle.

Sin revolucin no hay transformacin

Kirchner no fue un revolucionario. No lo es su viuda, la presidente del pas, Cristina Fernndez. Ni siquiera creo que puedan entrar en la categora de reformistas. No es revolucionario quien propone cooptar a las organizaciones sociales; no es revolucionario quien paga una deuda externa ilegal e ilegtima olvidando de saldar ante todo la deuda interna; no es revolucionario quien no decide cambiar las estructuras; no es revolucionario quien no propone siquiera la construccin de un pas socialista. Nstor Kirchner no fue un revolucionario. Ni siquiera un reformista. Cierto pseudoprogresismo se ha conformado con poco, con fuegos de artificios, con un poco de ruido. Cuando el pas tuvo la posibilidad histrica de ser transformado revolucionariamente (una vez ms) Kirchner hizo su propio negocio y se llen los bolsillos y los de su familia a costa del hambre de muchos argentinos. No es panfletario denunciar esto, es parte de una realidad que los pseudoprogresistas no quieren ver.

Los Kirchner, con Cristina ahora a la cabeza, son dueos de grandes riquezas, riquezas que como simples abogados no hubieran podido hacer jams. Como polticos honrados tampoco. Mucho pudo hacerse en este pas en 7 aos de gobierno. Se hubiera podido atender a la salud, hoy en estado insalubre, se hubiera podido atender a las jubilaciones y pensar en la lucha histrica de los pasivos del 82% mvil, reclamo histrico de un sector doblemente vulnerable del sistema capitalista, porque es cierto que las jubilaciones se han incrementado, pero tambin es cierto que el Instituto Nacional de Estadsticas y Censo (el INDEC) no puede dibujar los nmeros de una inflacin que hace que hoy un simple trabajador, un jubilado con la mnima no pueda llegar a fin de mes en lo bsico, y no hablemos de la salud, que si debe ser tratado por un tratamiento de alta complejidad, mejor que reserve un terreno en el cementerio. La educacin sigue en un atraso absoluto, los salarios de docentes han quedado retrasados respecto a la misma inflacin. Y podramos seguir enumerando un estado de cosas que no se contradicen con las proclamas de cambio de los pseudoprogresistas que hoy lloran a Nstor Kirchner.

El pas no ha cambiado y una cantidad de cosas deben ser repensadas y debatidas. No desde el sectarismo cuasi fascista de la derecha retrgrada, no desde el esquematismo cerrado de algunos partidos de izquierda, pero tampoco desde un kirchnerismo que como dije y sostengo no ha hecho nada por cambiar el sistema. El modelo no ha cambiado. El pas tampoco. Los discursos no son revolucionarios. Las acciones pueden serlo.

Eplogo, mientras se cierra el cajn

No me he puesto ni contento ni triste con la muerte de Nstor Kirchner. Me ha sido indiferente. Lo que si me ha indignado es la panda de aduladores, intelectuales orgnicos, que han querido hacernos creer que el difunto poda ser equiparado al Che Guevara. Kirchner fue el mejor continuador del sistema. Por eso mismo el sistema lo ha sostenido. Buen alumno que ha pagado sus cuentas. La hipocresa de algunos que se han visto beneficiados por el Kirchnerismo, hoy desfila sin cesar por la televisin pblica. Una vuelta de la derecha ms retrgrada solo es entendible en tanto y en cuanto Kirchner no ha hecho nada, absolutamente nada, por construir en verdad otro modelo social, un modelo construido desde las bases y para las bases, sin clientelismo, sin priorizar la deuda externa por sobre la verdadera deuda que debe ser saldada urgente: la deuda interna. Pero desde otros campos y con otros discursos y con otras prcticas, vamos a seguir denunciando desde aqu que nada ha cambiado y que todo debe ser transformado revolucionariamente. De lo contrario habremos perdido una nueva generacin de argentinos y tendremos que lamentarnos que no hemos sabido leer la realidad tal y como sucedi all por diciembre de 2001. El peligro, claro est, es que vuelvan los de siempre. Y resurja un nuevo Kirchner retransformado y los pseudoprogresistas vuelvan a perder la memoria. Ya nos pas con la Alianza en el 99. Puede volver a pasarnos en 2011 o antes.

Fuente original: http://test.deigualaigual.net/es/opinion/firma/4839-el-pseudoprogresismo-argentino-llora-a-kirchner-un-continuador-del-modelo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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