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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2010

Intervencin en la 3 edicin de los oXcars
Escribo con dedos analgicos palabras digitales

Beln Gopegui
EXGAE/ Rebelin


Escribo con dedos analgicos palabras digitales. Escribo desde los arrabales de la legalidad, perseguida por quienes hace ya varios aos instauraron las tarifas premium en el lenguaje y pretendieron que los escritores aceptsemos esta nueva privatizacin de lo comn, este expolio. Las tarifas bsicas permiten solamente adjetivaciones obvias: folio blanco, labios rojos. Cualquier juntura de palabras que proyecte una luz diferente sobre la realidad exige un pago. Mis dedos necesitan sueo y alimento, los atraviesa la sangre, se cansan, mueren y escriben sin embargo palabras que son bits, que no se gastan: algo de esto se hace visible mediante la expresin mis dedos analgicos pero no puedo, segn las nuevas leyes, usarla con una cuota de menos de doscientos euros al mes. Tambin los tiempos de los verbos han sido sometidos. Lo primero que prohibieron a los usuarios de la tarifa bsica fue el subjuntivo, el tiempo de los deseos y la crtica, el que permite enunciar hiptesis: qu habra, por ejemplo, sucedido si quines hoy tarifican la sintaxis hubieran comprendido que las historias, las canciones, los sueos, no les pertenecen, ni tampoco la red.

Todava no se atreven a reclamar la propiedad del lenguaje pero afirman poseer los soportes. Slo mis cuerdas vocales podran sostener esto que os digo ahora sin que nadie me obligue a pagar por ello, slo los cuerpos: en el instante en que un cable o una onda radioelctrica intervienen comienza la tarificacin y hay que pagar por franjas que dan derecho o no al futuro imperfecto, a la metfora.

Por eso escribo desde los arrabales de la ilegalidad. No s qu da darn conmigo, entonces embargarn mi ordenador, mi cama, mis bolgrafos, y despus me llevarn a m. Hubo algunos colegas que aceptaron las primeras fronteras, la acumulacin primitiva del idioma por unas pocas empresas pensando que slo de este modo su trabajo sera retribuido. Se equivocaban; quien escribe no inventa, el lenguaje es de todos, la comunidad escribe a travs del individuo y no a la inversa y lo nico que s nos pertenece es el tiempo anlogico, el tiempo separado en que estuvimos armando las historias mientras otros suban escaleras o persianas. Por ese tiempo podramos los artistas, electricistas, banqueros, programadoras ser retribuidos con igualdad. Por los dedos que se gastan, las vrtebras y el hgado. El resto es comn, como tambin comunes debieran ser las vas que transportan pensamiento e imaginacin. Slo el tiempo ha de remunerarse para que todos vivan, nunca la propiedad.

Durante aos han tratado lo analgico como si fuera digital, y los ros, la sangre, el mar o la energa como si no se gastaran, como si los tomos no pudieran recibir dao y el agua perder la posibilidad de albergar vida. Durante aos pareci que el dinero analgico era digital, que cuando alguien sacaba su tarjeta y la pasaba slo eran nmeros los que se movan, bits infinitos y no el sudor finito de los cuerpos. Pero con ese sudor pagamos, eso nos cobran. Las anotaciones contables son registros de espaldas y ojos fatigados. Sale un hombre de una reunin del consejo de administracin y, por un trabajo de tres horas, recibe no cien mil euros digitales sino lechos en donde yacen las vidas y los rganos que se consumieron trabajando para producir esos cien mil a razn de cuatrocientos, o menos, al mes.

La tarifa bsica no me permite citar letras de canciones. Desde los arrabales de la ilegalidad las cito y pido que recuerdes, London calling, The Clash: "Londres llamando a las ciudades lejanas, ahora que se ha declarado la guerra y viene la batalla ...Londres llamando al inframundo..., la era del hielo se acerca, el sol se hace ms fuerte, se aguarda un colapso y el trigo apenas crece... pero no tengo miedo. Escribo con dedos analgicos, las venas se han hecho ms azules, la piel desprende clulas a diario, los huesos empiezan a tener sus torceduras y s que cuando me impidan usarlos otros vendrn. Londres llamando al inframundo, salid quienes creis que slo han regulado el uso del lenguaje para obtener ms dinero, no, no es slo por eso: el lenguaje es digital y no se gasta, sin embargo los hombres y mujeres analgicos que no lo usan pierden rectitud, inteligencia. Hasta el momento han limitado los tiempos de los verbos, la objecin de las adversativas, algunas junturas de palabras y casi todas las metforas. Cuando ya no sepamos decir lo que nos pasa, a qu se parece lo que sentimos, empezar la lista de palabras concretas, prohibirn verdad pero tambin compartir, innegociable, magenta, revolucin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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