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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2010

Reino Unido
El proyecto de "gran sociedad" de los tories de David Cameron exige que las mujeres ocupen el lugar de las polticas sociales

Selma James
The Guardian / Sin permiso


El Estado de bienestar fue un legado de la Segunda Guerra Mundial. Tras la miseria de la gran depresin y la masacre que la sucedi, exista una fuerte demanda de cambio. El bienestar de las personas, incluidas las de clase trabajadora, deba ocupar un papel central en las polticas pblicas. Millones aspiraban al socialismo. Lo que se consigui fue el Estado de bienestar. Entre 1951 y 1979 los tories se mostraron cautelosos. Algunos, incluso, abrazaron como propia la influencia civilizadora de los "derechos". Todos los seres humanos tenan derecho a no morir de hambre, al menos en el Reino Unido.

Los recortes anunciados ayer por George Osborne pretenden, una vez ms, convertir a las fuerzas de mercado en prioridad social y econmica absoluta, relegando a las personas y devolvindonos a los aos de privacin de entreguerras.

Las asignaciones familiares universales (ahora conocidas como prestacin por hijo) supusieron un claro reconocimiento de que las mujeres tenan un papel vital como trabajadoras en la reproduccin de la especie. Tras la conquista del sufragio, la feminista Eleanor Rathborne, procedente de una familia anti-esclavista de Liverpool, trabaj de manera incasable para conseguir que se reconociera a madres y nios el derecho a un ingreso independiente al obtenido (o no) por los hombres. Con ello se pretenda reconocer las necesidades de los nios y el trabajo y la autonoma financiera de sus cuidadoras. La asignacin familiar permita reparar la clamorosa injusticia de unas madres condenadas a la miseria y econmicamente "desheredadas". Despus de todo, madres e hijos, aun no siendo asalariados, constituan la mayora de la poblacin. Rathborne luch para que este ingreso fuera universal: toda madre, con independencia de su clase, tena derecho a que se le pagase por su trabajo de cuidado. Rathborne pensaba que este derecho -no caridad- asegurara la independencia financiera de las mujeres. Acab profundamente decepcionada.

A medida que las mujeres se fueron abriendo otras vas para conseguir la independencia econmica, el trabajo reproductivo dej de verse como una prioridad social. Algunas feministas consiguieron sobrevivir bastante bien en el mercado laboral, en un mundo de hombres. Sus madres haban trabajado en la esfera domstica. Ellas haban conseguido trascenderla. Sus carreras les permitiran costear la ayuda de otras mujeres (mal pagadas) como limpiadoras y cuidadoras de sus nios. Rathborne, en cambio, saba bien que "un pueblo acostumbrado a medir el valor de las cosas en trminos monetarios, pensar indefectiblemente, aunque ello contradiga su evidencia inmediata, que cualquier servicio al que se pone un precio, por ms bajo que sea, es ms valioso que aqul que se presta a cambio de nada".

El dictum thatcheriano segn el cual "la sociedad no existe", y su aversin por "la cultura de los derechos", ha marcado la poltica social britnica desde 1979. Cuando Blair lleg al gobierno, decidi que las madres solteras "no tenan trabajo" y recort severamente las prestaciones para familias monoparentales. El trabajo de criar a los hijos pasaba a considerarse una prdida de tiempo. Esta concepcin ha marcado la reciente Ley de reforma del bienestar, que aboli el ingreso de apoyo, una prestacin que reconoca el trabajo no pagado de las madres. Tambin ha informado algunos aspectos cruciales de la reforma en curso. La laborista Harriet Harman fue la encargada de justificar pblicamente los recortes de prestaciones a familias monoparentales. Su compaera partido, Yvette Cooper, la contrarreforma del bienestar con qu autoridad pueden oponerse ahora a los ajustes del Partido conservador?

Como bien se ha sealado, sern las familias con nios las que ms sentirn el peso de los ajustes, que no alcanzarn del mismo modo a las familias sin hijos que cuentan con dos ingresos. En realidad, la carga ms pesada recaer sobre las personas responsables de las tareas de cuidado. Y no slo de los menores, que vern afectada su educacin y perdern otras asignaciones, sino tambin de parientes con discapacidad o de padres jubilados cuyos servicios de atencin tambin acabarn eliminados o subcontratados a trabajadoras y trabajadores pagados con salarios miserables para alcanzar objetivos productivo, no para cuidar de otros.

Muchas madres haban conseguido escapar a la dependencia al obtener empleos como maestras, bibliotecarias y otros trabajos en el sector pblico. Un 60,3% de los dos millones de madres y padres solteros, por su parte, haban podido salir al mercado laboral (frente a un 44,7% en 1997). Incluso madres que todava dan el pecho a sus hijos acababan por someterse a entrevistas de trabajo. A resultas de esta realidad, el nmero de madres que se quedan en casa haba alcanzado mnimos histricos, aunque las familias tenan que luchar con denuedo para llegar a fin de mes. Si los recortes las envan de nuevo a casa, qu ocurrir?

Con sorprendente falta de realismo, las contrarreformas actuales no tienen en cuenta el vnculo entre el destino de madres e hijos y apenas se preocupan por el bienestar de estos ltimos. Como bien plantea Jamie Oliver, nadie parece preocuparse por lo que los nios vayan a comer; por el aumento del abandono escolar o por los menores que acabarn convirtindose en cuidadores de padres con discapacidades o de sus hermanos, cuando los adultos salgan a trabajar. Slo la ignorancia del trgico escndalo que supone la pobreza infantil explica que el empobrecimiento creciente al que asistimos no cause la conmocin que debera.

Las polticas de ajuste estructural, esto es, la privatizacin y los recortes de derechos que devastaron al mundo desarrollado en los aos 80 y 90, contaban con que las mujeres se hicieran cargo de una mayor cantidad de trabajo no pagado o se quedaran sin l, incluso si ello supona morirse de hambre. De manera similar, el proyecto conservador de "gran sociedad" contempla que las mujeres reemplacen unos servicios pblicos destruidos, hacindose cargo de trabajo no pagado. Una vez ms, nuestro trabajo como cuidadoras se da por descontado, pero no se hace cuenta alguna para remunerarlo.

Los recortes en marcha descansan en la absurda idea de que las fuerzas de mercado estn ms all de todo control humano Qu se ha hecho de la promesa de mayor tiempo libre gracias a los avances tecnolgicos que tanto desempleo e inseguridad laboral causaron? Nosotras, en realidad, rechazamos el ethos dominante con arreglo al cual unos padres que destinan su tiempo y una sociedad que destina sus recursos al cuidado, constituyen un lujo inaccesible, mientras los salarios obscenos de los ejecutivos de empresas, sus bonificaciones o la venta de armas estn a la orden del da No ser hora de defender nuestros intereses como en Francia?

Selma James es una veterana activista socialista y feminista nacida en Brooklyn, Nueva York. Es co- autora, junto a Mariarosa Dalla Costa, de la obra clsica sobre trabajo domstico, Power of Women and the Subversion of the Community, aparecida en 1972, impulsora de la Campaa internacional por la Remuneracin del Trabajo Domstico y coordinadora de la Huelga Mundial de Mujeres.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Gerardo Pisarello

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3660

rCR



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