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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2010

"K"

Samuel
Quilombo


"... los mismos nadies que salieron hace casi diez aos a la calle a gritar que se vayan todos regresaron hoy para garantizar que se queden los que estn. Lo cual no es una paradoja, sino una consecuencia." lavaca, 28 de octubre de 2010

Nstor Kirchner recicl el "que se vayan todos", que permiti su llegada accidental desde la Patagonia a la presidencia de Argentina en 2003 con slo un 22 % de apoyo electoral, en una nueva institucionalidad. No tiene sentido criticarle por no haber sido lo que nunca pretendi ser, a menos que se parta de una visin idealizada de ese mutante que es el peronismo. Sus dos principales objetivos polticos fueron recuperar la legitimidad del Estado y (re)construir el viejo concepto de "burguesa nacional" frente a la transnacionalizacin inducida por la globalizacin neoliberal. En el primer punto tuvo bastante xito, algo que hasta la derecha de su pas se ve obligada a reconocer en voz baja aunque denuncie por conveniencia la falta de seguridad jurdica. Lo segundo se qued en un capitalismo oligrquico (acaso hay otro?) en el que la especulacin financiera que haba salido por la ventana volvi por la puerta de atrs del agronegocio exportador. Un simpatizante como Mario Wainfeld escriba ayer en Pgina 12: "Kirchner deja el centro de la escena en un pas gobernado y gobernable. Con una economa y una situacin social sustentables, con previsibilidad poltica". Slo si tenemos en cuenta la grave crisis poltica, econmica y social que asol el pas en las postrimeras del menemismo, podrn entenderse muchas de las decisiones que tom, empezando por la anulacin de las leyes de punto final y de obediencia debida.

El 29 de mayo de 2006 pude ver en directo, por un canal argentino de televisin, una escena que nunca habra podido producirse en Espaa. El presidente Nstor Kirchner se dispona a pronunciar un discurso en el Colegio Militar con motivo del Da del Ejrcito, frente a miles de militares. Das antes militares retirados haban organizado un acto conmemorativo en homenaje a las vctimas de la guerrilla de los aos setenta y en el que se justific la represin de la dictadura. Se esperaba por tanto que Kirchner adoptara un tono firme, pero acab sorprendiendo por la dureza de su tono y por su desaire a la cpula militar al abandonar luego el palco y no asistir al desfile. "Como Presidente de la Nacin, no les tengo miedo". "No queremos al Ejrcito de los que mataron a sus hermanos". Ya en 2004 haba ordenado a un teniente general, delante de la prensa, que retirara los retratos de los generales Videla y Bignoni. Kirchner repitira luego el "no les tengo miedo" frente a empresarios y medios de comunicacin.

Con esta retrica contundente se gan el apoyo de muchos movimientos populares, como las organizaciones de derechos humanos, las asociaciones de Madres y de las Abuelas de Mayo. La condena de la dictadura formaba parte necesaria del rechazo a la devastadora poltica econmica neoliberal que aqulla haba inaugurado, pero la oficializacin de la memoria tambin sirvi para ignorar otras violaciones de los derechos humanos. No hubo ruptura, pero s un giro importante que hizo que hasta los funcionarios del Banco Central privilegiaran "la paz social" -lo que inclua restaurar controles a la entrada y salida de capitales, al control de los precios, algo que en Europa, pese a la crisis rampante, sigue siendo el objetivo principal del Banco Central Europeo. Ganarse a los movimientos, o cooptarlos, significaba pacificar la sociedad argentina y acabar con la autoorganizacin de los pobres incluyendo a sectores que hasta entonces haban estado en los mrgenes del sistema. Ex piqueteros, ex montoneros, sindicalistas y hasta ambientalistas fueron ocupando puestos clave en la administracin, para horror de parte de la burguesa portea. Estbamos en presencia de una nueva gobernabilidad basada en la "razn populista", por usar la expresin de Ernesto Laclau, afn al kircherismo.

Kirchner -y su equipo de gobierno- tuvo el mrito de haber comprendido algunos de los cambios que se haban producido en su pas, pero tambin en el contexto internacional, del que supo aprovecharse. Frente al declive de la presencia estadounidense, ocupado con dos guerras en Iraq y en Afganistn, hizo de la necesidad virtud: se arrim a los nuevos gobiernos progresistas sudamericanos y con ellos intent impulsar un nuevo tipo de integracin regional, en parte por necesidad, como suceda con la dependencia argentina del gas boliviano o de la financiacin venezolana. Porque la patria grande ceda frente a la chica cuando aqulla amenazaba lo que quedaba de la industria local (importaciones brasileas) o la estabilidad poltica interna (crisis de las papeleras con Uruguay). El momento estelar fue el nacimiento del Unasur, organizacin de la que acab siendo secretario general.

Los cambios econmicos con respecto a la etapa previa a 2001 incluyeron la congelacin de las tarifas de los servicios pblicos privatizados (en manos, sobre todo, de empresas espaolas), la mayor reestructuracin de deuda de la historia, la desvinculacin del Fondo Monetario Internacional -previo pago de una deuda considerada por muchos como ilegtima u odiosa-, intervencin estatal para controlar los precios en la cadena alimentaria o, ya con Cristina Fernndez de Kirchner, la recuperacin del control pblico de los fondos de pensiones y la asignacin universal por hijo. La demanda internacional de productos como la soja y otros cereales transgnicos y el mantenimiento de un peso argentino devaluado favoreci la expansin de las exportaciones y tasas de crecimiento del PIB del 8% hasta el ao 2008. Cierta redistribucin del ingreso vino de la mano de incrementos salariales en numerosos sectores y planes sociales que permitieron reducir el porcentaje de poblacin que vive bajo el umbral de la pobreza desde ms del 50% hasta el 13% que ahora declaran las cifras oficiales (que se basan no en trminos relativos como en Europa sino en funcin de una canasta bsica), aunque otras organizaciones sitan al 30% de la poblacin por debajo de dicho umbral. Las desigualdades en el ingreso, aunque se redujeron ligeramente bajo el mandato de Nstor Kirchner, han continuado hasta hoy con una persistencia que les da un carcter estructural. Sea como fuere, esta poltica de impulso del crecimiento y de la demanda interna suscit el aplauso de economistas como Mark Weisbrot, que prefieren ignorar las consecuencias sociales y ecolgicas del extractivismo y la primarizacin en los que se basa dicho crecimiento.

La mejora de los datos econmicos y la estabilizacin poltica del pas, usando como parmetros el descalabro menemista o la memoria de la dictadura, acallaron muchas voces crticas en la izquierda o las colocaron en una difcil tesitura. Y no han faltado sombras que se han alargado hasta hoy. La muerte de Nstor Kirchner prcticamente coincide con el asesinato, hace una semana, del trabajador tercerizado Mariano Ferreyra a manos de una patota sindical vinculada al poder estatal. Para los miles de nadies que hoy dieron su adis al ex presidente, en cambio, Nstor Kirchner no dej de darles un espacio, una voz. Que, no lo olvidemos, se haban ganado antes.

Fuente: http://www.javierortiz.net/voz/samuel/k

rCR



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