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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2010

Frankenstein: el origen de la Neurotica

Adela Cortina
alainet.org


En 2002 nace la Neurotica en un congreso organizado por la Fundacin Dana, interesada por las neurociencias. Desde el congreso fundacional han aumentado exponencialmente las instituciones y publicaciones dedicadas al tema, llegando en ocasiones a la conviccin de que la Neurotica es al siglo XXI lo que la Gentica fue al XX, el gran reto que las ciencias plantean a la tica, ahora gracias al avance de las neurociencias.

El abanico de aplicaciones que abre el nuevo saber es inmenso, pero de entre ellas una se ha convertido en el asunto estrella: el enhancement, la posible mejora de las capacidades humanas interviniendo en el cerebro, el perfeccionamiento de facultades normales, y no solo la curacin de patologas.

No deseara usted que le insertaran un chip para hablar ingls sin necesidad de academias? No querra recuperar aquella fabulosa memoria de la juventud? Si la nueva Gentica preparaba el Mundo feliz que dise Aldous Huxley, las neurociencias permitiran encarnar por fin el sueo del doctor Frankenstein.

Porque segn cuenta uno de los fundadores de la Neurotica, William Safire, el nuevo saber naci en realidad en 1816 con el Frankenstein de Mary Shelley. Lugar? Villa Diodati, en los alrededores de Ginebra. All se han reunido Lord Byron, Shelley, Polidori y Mary, que ms tarde llevara el nombre de Mary Shelley. El mal tiempo les obliga a permanecer en la villa y deciden hacer la apuesta de escribir cada uno un relato de terror. Al finalizar la estancia slo Mary ha sido capaz de terminar ese relato Frankenstein: el Prometeo moderno, con el que, al parecer, y sin ella saberlo, naci la Neurotica.

Claro que contar de este modo la prehistoria del nuevo saber puede parecer disuasorio, que es un intento de prevenir contra las posibles consecuencias nefastas de la tarea prometeica de intentar crear hombres ms perfectos, porque puede llevar a producir monstruos. Como ella misma confiesa, Mary haba ledo los trabajos de Erasmus Darwin, el abuelo de Charles Darwin, sobre la creacin de la vida artificial, y los toma como base para su obra. Por eso, aunque empieza escribiendo una historia de terror, va pasando poco a poco a contar un relato sobre la perfectibilidad del hombre y acaba descubriendo que el presunto hombre ms perfecto no es ms que un monstruo. Se tratara a fin de cuentas de una novela educativa ms, con una moraleja que convendra recordar en el siglo XXI, cuando las tcnicas de neuroimagen permiten conocer ms a fondo el cerebro y se hacen posibles intervenciones de mejora. Agitar el espantajo del monstruo de Frankenstein sera la forma de prevenir frente a esta nueva tarea prometeica.

Pero no es este el mensaje que encontrar en la novela de Shelley quien no slo lea el comienzo, sino que llegue hasta el final. Sin duda la criatura de Frankenstein es un hombre distinto de los conocidos, ms perfecto en algunas de sus capacidades. Pero, precisamente por eso, no puede encontrar a ningn semejante, nadie puede reconocerle como un igual en humanidad. Y el hilo conductor de la novela es la bsqueda desesperada de un igual en quien poder reconocerse, a quien poder estimar y de quien recibir estima. Al final del relato el monstruo maldice a su creador por haberle creado con un gran anhelo de felicidad y sin los medios para satisfacerlo: le ha dado grandes capacidades, pero no la posibilidad de encontrar a un igual con el que compartir vida y destino, no hay derecho a crear a un ser sin ofrecerle a la vez los medios para ser feliz.

Ese era en realidad el mensaje de Mary Shelley: que los miembros y los rganos de un ser humano, incluido el cerebro, pueden ser muy perfectos, pluscuamperfectos, pero nada garantiza que su vida sea una vida buena si no puede contar con otros entre los que saberse reconocido y estimado.

Tal vez este debiera ser el mensaje de una Neurotica pensada en serio, prometedora en tan gran cantidad de posibilidades, cuidadosa de esa dimensin del reconocimiento mutuo sin la que la felicidad flaquea. Tal vez sea ese el modo de superar el fracaso de Frankenstein en un proyecto de vida, no tanto ms perfeccionada, como buena.

- Adela Cortina es Catedrtica de tica de la Universidad de Valencia y Directora de la Fundacin TENOR Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) - Web: http://ccs.org.es/


Fuente: http://alainet.org/active/41946


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