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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2010

Honduras
Un intento de Anlisis de Coyuntura

Ricardo Salgado
Rebelin


Muchas cosas han sucedido en Honduras durante los ltimos 16 meses. Ciertamente estamos frente al periodo ms convulso e inestable de la vida poltica nacional de los ltimos ciento cincuenta aos. Para esta aseveracin no nos apegamos a criterios meramente estadsticos y comparativos, sino ms bien al hecho de que esta es la primera vez que una coyuntura describe claramente la posibilidad de un cambio cierto en las estructuras del estado. No podemos predecir como pitonisas el desenlace de todo este complejo asunto, pero podemos tratar de analizar algunos de los factores que rigen las contradicciones del momento histrico.

Por un lado est la derecha que quiere vendernos la idea de que est fraccionada, y que existe un sector recalcitrante de ultraderecha, golpista, que ha perdido el favor de la CIA y de los cubanos miameros. Tratan tambin de vender una derecha lite, representada por el rgimen impuesto por las elecciones ms obscuras en la historia del pas, que cuenta con el apoyo absoluto del imperio, y, por ende, no va a ser derrocada por los militares controlados directamente por el pentgono y su southcom.

Como quiera que sea, la derecha entiende que no puede extender por mucho ms tiempo la inestabilidad del pas, especialmente porque, estando la mayora de la empresa local dedicada a la venta de bienes y servicios, la parlisis en la contratacin del estado le hace mucho dao a la economa local. Si bien es cierto que el rgimen ha recibido un espaldarazo del imperio, es difcil que le suministre el casi 40% del Presupuesto Nacional que proviene de la ayuda externa, que para 2010 ronda los 50 mil millones de lempiras. En este sentido debemos estar claros que el rgimen no es tan dbil econmicamente, gracias a la ayuda de todo tipo proveniente de los Estados Unidos, ni es lo suficientemente fuerte como para prescindir de la ayuda externa.

La situacin, en general, para la derecha no es lo desfavorable que podra ser, en virtud del apoyo que recibe el rgimen, y la incapacidad de las fuerzas opositoras reales de asumir un papel beligerante en la problemtica del pas. No deberamos dudar ni un segundo que este rgimen recibe apoyo de diversas formas, no solo monetaria, y su poltica de limpieza ideolgica y destruccin de las organizaciones gremiales es un esquema muy bien montado en el que la poblacin tiene que escoger si se deja vencer por el temor o lucha decididamente por fortalecer su posicin en la discusin ciudadana.

Es necesario desenredar este esquema, que hostiga, acosa a la poblacin organizada, con alevosa, pues ya se gesta la aprobacin de una Ley Anti Terrorista, en un pas donde nunca se ha producido un ataque de este tipo contra el Estado. Es casi ridculo que el ministro de seguridad, sobrino del ejecutor de la Doctrina de Seguridad Nacional en la dcada de los ochenta, Gustavo Adolfo lvarez, ante la creciente inseguridad ciudadana responda con una ley de carcter poltico-represivo.

La historia colombiana de las ltimas dcadas parece convertirse en paradigma para las derechas del continente que buscan, con un ropaje democrtico, y con el aval de los halcones de Washington, liquidar fsicamente toda posibilidad de liderazgo progresista en pases como Honduras. No es extrao entonces, que Lobo Sosa mienta permanentemente, en un coro mortfero con su canciller, diciendo que todo es bello y justo en Honduras, mientras su ministro de seguridad agrede ferozmente, y con toda alevosa, a la poblacin civil indefensa. No hace mucho, los pobladores de una comunidad rural, se tomaron una calle para llamar la atencin sobre problemas domsticos, y fueron reprimidos con lujo de brutalidad, argumentando que eran sediciosos de la resistencia.

En estas condiciones no podemos prever una finalizacin de la represin por accin del rgimen; por el contrario, luce ms certero apostar a que el mismo continuara con su dilogo de sordos y ciegos, mientras su rgano represor abate sin contemplaciones a la poblacin definida contra el Golpe de Estado y en pro del retorno de Jos Manuel Zelaya, y la convocatoria a una constituyente. En razn de la previsible profundizacin de la estrategia de la CIA y el Pentgono para Honduras, debemos esperar que las autoridades de facto se muestren ms altaneras y desafiantes en su avorazada carrera por privatizar hasta los petates de los ms pobres.

En contra posicin a esta maquinaria bien orquestada desde Langley y Washington, tenemos al frente de resistencia, que cada da que pasa se aleja ms y ms de las bases resistentes, y ahoga en anlisis, correctos o incorrectos, la lucha popular, ya que los mismos no permiten el desarrollo de las contradicciones de la sociedad misma, pues retienen el avance de la respuesta ante la embestida de la clase dominante. Es evidente que las luchas internas del frente, latentes, en posicin de abandonar su condicin potencial, podran canalizarse positivamente si las mismas se ventilaran polticamente de frente al pueblo resistente.

Recientemente se ha sentido un agotamiento en el lado de los intelectuales que desde el 28 de junio solamente mostraron tener un papel perifrico en relacin a la toma de decisiones, y que no son capaces de formular tesis sobre las vas hacia la solucin de la crisis, dejando la vanguardia a las meras consignas, en las que predominan las palabras SI y NO. Esto ha encasillado la discusin alrededor de propuestas inmateriales que mantienen al frente y la resistencia enteros al margen de la oposicin abierta ante el ataque incesante del enemigo.

El abandono de la creacin de discusin frtil y tericamente consistente ha tenido como resultado inmediato, el incremento de las discusiones absurdas y alejadas de los conflictos, y muy ligadas a nociones ideolgicas que la mayor parte de las veces ni siquiera se manejan con suficiente informacin o criterio. Tambin tenemos un ambiente en el que se imponen fcilmente las citas celebres, y usando las mismas se estigmatiza y calumnia sin escrpulos a muchas personas que se pretende alejar del mapa principal.

Como es evidente, la falta de orientacin en la opinin resistente nos aleja de la parte frontal de la lucha, y evita que identifiquemos en el contexto diario al enemigo principal, que es el eje de ataque contra el pueblo hondureo: el imperio norteamericano y sus aliados locales, que tienen en un ex presidente, dueo de un diario capitalino, a su principal interlocutor. Este seor ha dejado de aparecer en la crtica y el anlisis de la resistencia desde hace muchos meses, aunque su presencia conspiradora es permanente y perniciosa.

Sin lugar a dudas la falta de pensamiento crtico produce distorsiones severas de la realidad, y ahora la resistencia se maneja mediticamente como un juguete de varios colores; se habla de resistencia liberal, de la cual existen, segn muchos, al menos 4 facciones. Sin embargo, de las 4 solo una lucha consecuente con el Frente Nacional de Resistencia Popular, las dems, en realidad, ya no son parte de la resistencia, ms bien esperan un momento oportuno para entregarse en los brazos de la derecha para servirle de peones. Aqu surge la Resistencia Lite, llena de oportunismo, con mucho pragmatismo, y la que, seguramente, servir muy bien a los intereses de la derecha y el gobierno norteamericano.

La faccin que permanece con el fnrp, es ms afn al pensamiento del presidente derrocado Manuel Zelaya, mientras las otras se sirven de l para promover sus propios intereses; contrasta con este mini universo de conspiradores, una enorme base poltica que aspira de lejos a transformaciones ms profundas que las que sus lderes parecen estar dispuestos a dar. Aqu se puede notar el enorme vaco que existe gracias al aislamiento deliberado y planeado de Manuel Zelaya, ya que las cosas se conducen de manera que la derecha pueda entronizarse en el poder por muchos aos.

La situacin de los movimientos sociales dentro del frente es complicada, y, desafortunadamente, no parece que exista voluntad para destrabar los problemas, mientras tanto se siguen marginando ampliamente grupos consolidados en la vida nacional como el COPINH, el OFRANEH y otros. Al interior de los rganos de direccin del frente se practica la censura, y la pgina web del mismo, por ejemplo, es el resultado del pensamiento de un reducido grupo que prefiere hacer odos sordos a la crtica constructiva y oportuna.

Peor que lo anterior es la diseminacin de calumnias y rumores, en los que se acusa de infiltrados, agentes, y muchos calificativos ms, a personas de amplia trayectoria en la lucha popular hondurea, en una actitud caza brujista, que deja de lado el elemento principal de toda lucha, que es el debate de las ideas. Es muy claro que falta mucha madurez poltica, y que los cambios que hayan de suceder no surgirn de este quilombo.

El Comit Ejecutivo, rgano principal dentro de la esculida estructura organizativa del frente, es bastante frgil en la toma de decisiones, y es an ms dbil en el seguimiento de las mismas. Recientemente el Comit decidi llamar a un dialogo interno a todas las organizaciones integrantes del FNRP, para conocer en profundidad las propuestas que, en razn del desorden provocado en la Asamblea del da 19 de Octubre, no pudieron ser analizadas y discutidas apropiadamente. Para el departamento de Francisco Morazn se encomend la misin del acercamiento a la Comisin Poltica Departamental; despus de una semana no ha sucedido nada.

La estructura, mal interpretada, limita de manera absurda la capacidad de Manuel Zelaya de participar en la toma de decisiones y se deja el manejo real de toda la estructura en manos del grupo que trabaja diariamente en actividades del frente, normalmente integrado por personas allegadas a algunos de los miembros del Comit Ejecutivo, y que se encarga de estipular los tiempos en los que suceden las cosas dentro de la formalidad ms o menos existente. Normalmente la difusin de una opinin est sujeta a un proceso largo de aprobacin que ms parece censura. Aqu es obvio que tantas demoras imposibilitan el accionar gil y oportuno de todo el FNRP, lo que puede notarse en la velocidad tendiendo a cero, a la hora de reaccionar frente a una derecha mucho ms clara en su estructura de guerra.

En la reunin llevada a cabo en Managua, se deliber por dos das y medio, y se concluy que es de vital importancia trabajar en la evaluacin del asunto relacionado a la toma del poder. En consecuencia, se decidi que se consultara a la base si estaba de acuerdo con la formacin de una Comisin Poltica Nacional que se encargue de evaluar y proponer la mecnica a seguir para la conformacin de una Asamblea Nacional Constituyente, y la posibilidad de crear un brazo poltico del FNRP.

A pesar de que es casi absurdo que una asamblea discuta sobre la creacin o no de un sujeto, el ejercicio democrtico de consulta no es negativo, por el contrario valida las posiciones del frente. Sin embargo, resulta que se ha mantenido este asunto en total secretividad, y ser la asamblea del 20 de noviembre la que apruebe la formacin o no de la Comisin Poltica Nacional. El caso es que este procedimiento es exactamente opuesto al acordado, y margina a todas las organizaciones, no solo de la decisin de formarlo, sino de su integracin.

De hecho, la discusin no debe ir en la direccin propuesta, pues la amplia mayora de los resistentes o estn a favor de la participacin poltica activa, o al menos no se oponen. Para ellos, a pesar de las mltiples argumentaciones que se han presentado, la lucha popular debe contemplar la toma del poder. ltimamente se escucharon incluso argumentos que hablan de la va armada para la conquista del poder, lo que demuestra que el tema es consustancial al Frente Nacional de Resistencia Popular, el problema, entonces est en otra parte. No es la discusin sobre el poder lo que nos frena.

En algunos casos, los menos, el anlisis es limitado y se desestima completamente la correlacin de fuerzas, y el desarrollo dialectico de las condiciones polticas en el pas. En otros casos, el asunto es ms delicado, porque se ha estimado que una victoria popular pasa por el desarraigo de Manuel Zelaya y su desconexin del movimiento en resistencia. No vamos a argumentar nada contra este pensamiento, pero aquellos que lo mantienen, deberan tratar de ventilar esta discusin con el resto de las organizaciones, ya que, al no hacerlo, amenazan seriamente la vida del frente.

Los anlisis en general tienden al subjetivismo, y muchas veces se hacen clasificaciones inverosmiles de la resistencia, poniendo a los ms radicales, los zelayistas en Internet; a los sindicalistas o gremialistas en una segunda categora y a los Chicos Buenos, que resultan ser los componedores entre los primeros dos. Con el respeto que me merecen las ideas de todos los compaeros, esto es simplificar lo complejo y complicar lo evidente. No se puede ni se debe distorsionar la realidad de forma tan antojadiza.

En general, se puede afirmar sin ningn temor, que no existe ninguna discusin al interior del fnrp, lo que provoca de inmediato la falta de ascendencia del mismo sobre las bases resistentes, que eventualmente buscaran una forma de canalizar su potencial, aunque esto no signifique necesariamente que rebasan a los dirigentes actuales. Probablemente, lo que no han tomado en consideracin los dirigentes es que existe un peligro serio de involucin en el pensamiento de la gente, y que esta termine interpretando todo esto como otro fraude, de los muchos a los que ya se ha visto enfrentada por aos, y regrese a los circos electoreros a los que ya est acostumbrada.

Es muy importante hacer una valoracin histrica correcta de cada coyuntura, y entender que el desgaste poltico que se produce en un momento no necesariamente generar una condicin favorable para opciones ulteriores; si se deja vivir el bipartidismo, las opciones de caminar hacia la toma del poder pueden ser mucho menores de lo que se ha calculado. Los pueblos no responden mecnica o matemticamente a las condiciones especficas de un momento histrico dado, y 2010 no es, seguramente, 2013. Es importante saber interpretar objetivamente el mundo.

A esta altura, unas horas antes de que Dilma Roussef confirme su victoria en el Brasil, la situacin nuestra muestra dos actores bien definidos; en condiciones de desarrollo diferentes, y marcando de forma distinta los tiempos en una lucha entre la impunidad y la justicia, la inequidad y la igualdad, la libertad y el sometimiento, y que afecta estratgicamente a todo el continente.

Para nuestro pueblo resulta imperativo militar ms dentro del fnrp, y exigir una participacin ms clara y determinante en los procesos internos; la direccin debe agilizar la integracin y abrir un debate profundo y constrivo para obtener las mejores ideas. A los intelectuales les toca resucitar, y producir la teora que este proceso necesita. A todos les corresponde identificar correctamente a su enemigo y desenmascararlo y oponerse a sus despropsitos.

En este sentido me encontr con las palabras de un hombre que hace 37 aos y das, se encontraba al pie del cadalso, era mdico, pediatra, se llamaba Salvador Allende, y en su ltima alocucin en radio Magallanes deca, entre otras cosas: En este momento definitivo, el ltimo en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la leccin: el capital forneo, el imperialismo, unidos a la reaccin, cre el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradicin

En un par de lneas, una verdad que nunca ha perdido vigencia para los latinoamericanos, Qu es lo que nos cuesta tanto entender?

Ricardo Salgado es miembro Comisin Poltica Francisco Morazn del Frente Nacional de Resistencia Popular

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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