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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2010

Memoria Histrica y Literatura

Ramn Pedregal Casanova
Rebelin


Para conocer la literatura que recoge la Memoria Histrica es preciso comprender las circunstancias que rodearon el mundo occidental y cmo afectaron a Espaa, y en Espaa cmo se desarroll el proceso histrico de la lucha de clases, los motivos para el estallido de la guerra, por qu vinieron extranjeros como nunca haba ocurrido en ninguna otra guerra, y por qu hubo gentes de las ms diversas tendencias democrticas entre quienes acudieron a defender la Repblica, y por tanto con ella la democracia. Se hace necesario repasar el contexto, la situacin que se estaba dando en el entorno europeo y en el conjunto occidental desde finales del siglo XIX a travs de los movimientos sociales y polticos, porque la realidad histrica lo condiciona todo y por tanto tambin la literatura:

La industrializacin, el fortalecimiento de la clase obrera, la decadencia de los antiguos regmenes monrquicos, son elementos fundamentales en la entrada del siglo XX. El imperio autro-hungaro, como todos los imperios, no quiere morir pacficamente y las contradicciones que se le presentan en su estabilizacin y crecimiento hacen estallar la Primera Guerra, que va a ser el final del pensamiento del siglo XIX. Desde 1917-18 tenemos los acuerdos de Versalles que suponan la derrota de Alemania, la sangra producida por los intereses de las burguesas en lucha unas con otras haban dejado 30 millones de muertos. La salida va a suponer el triunfo de la Revolucin Sovitica y el crecimiento de las expectativas de la clase obrera, que concibi la posibilidad de cambio social y por tanto el surgimiento de una nueva perspectiva de la Historia y de la realidad. Los efectos en las conciencias de los trabajadores los podemos leer en algunas pginas de El ltimo encuentro, de Sandor Marai, o de El busto del Emperador, de Joseph Roth, ninguna de las dos son novelas que puedan considerarse revolucionarias pero en las dos se relata el efecto que produjo el conocimiento de la revolucin entre los obreros. En la primera de las novelas los obreros que estaban trabajando en lo ms profundo de la selva en Indochina dejan de trabajar y salen de la selva para encontrarse, cmo les pudo llegar la noticia?, solo se explica por la organizacin y fortaleza de los sindicatos y partidos obreros que pasaron de boca en boca el triunfo hasta llegar all donde la lejana haca imposible imaginar ningn contacto con el mundo, y, en la segunda de las novelas se cuenta qu hicieron los obreros de una ciudad europea como Viena al conocer el hecho histrico del triunfo de sus hermanos proletarios: fueron unindose desde el extrarradio y marcharon en silencio por los barrios burgueses de la capital conforme las gentes pudientes que vivan all se escondan, cerraban puertas y ventanas, miraban escondidos tras los visillos, cmo los impuls la noticia a unos y otros?. La clase obrera emergi bajo una misma esperanza.

Tambin podramos recurrir a otra novela de Joseph Roth para repasar los antecedentes, La marcha Radetzky, en ella se cuenta la desintegracin del Imperio austrohngaro; y en esa direccin, aun teniendo que dejar de mencionar muchas otras obras importantsimas, no quiero que se quede fuera la novela burlesca de Jaroslav Hasek Las aventuras del buen soldado Svejk.

Qu haba ocurrido? qu estaba sucediendo?: si la razn metafsica del XIX haba declarado que la Historia se repeta y no se poda ir ms all, si declaraba que se haba llegado al cambio mximo y que lo dems era desarrollo, los hechos entonces negaban tales principios y mostraban y afirmaban la razn dialctica, lo que Marx haba venido sosteniendo: la lucha de clases, la accin de los oprimidos, es el motor de la Historia, los conflictos planteados, fruto de las contradicciones del sistema cuestionan la visin conservadora de la inmejorabilidad, de la negacin, de un modo o de otro, del progreso, del cambio social, de la revolucin social que han de llevar a cabo las fuerzas productivas.

Posicionndonos en el nuevo punto de vista podemos decir: si en el siglo XIX todo eran certezas, incluida la literatura, en el siglo XX todo va a ser signo. El fracaso del positivismo metafsico va a dar paso a la duda, a la reflexin, a la construccin de un pensamiento dialctico, crtico, denunciativo y con proyeccin revolucionaria.

La salida de la guerra para la burguesa tambin supuso un desgaste del sistema econmico productivo que lo dej al borde del colapso: crisis de produccin, crisis financiera, crisis poltico-social, lo que se conoce como Crisis del 29, el Crak del 29. 1929 es el ao ms conocido del fracaso capitalista, pero de ah a la segunda guerra el camino seguira un empeoramiento constante: el bajn en la Bolsa estadounidense haba llevado su cotizacin en 1932 a los 58 puntos, y la ola lleg a Europa, de donde los capitalistas estadounidenses repatriaron sus capitales, fundamentalmente de Francia e Inglaterra, y los capitalistas holandeses y los suizos sacaron sus capitales de Alemania. Se devaluaron las monedas capitalistas en cadena y los bancos quebraron uno tras otro, la crisis fue ya hundimiento del sistema. Al otro lado apareca la Revolucin Sovitica.

La respuesta de la burguesa a los trabajadores que se movilizaban en EEUU y Europa fue dursima, convendra leer La otra Historia de EEUU, de Howard Zinn. En Europa ocurri otro tanto. La alternativa que empez a generar la burguesa en su fracaso fue, como siempre en la Historia, violenta; convendra leer la obra completa de Bertolt Brecht, a Karl Kraus, a Walter Benjamin, hay que mencionar aqu a la vanguardia surrealista, desde Tomas Bretn, Jean Coucteau, Louis Aragn, y hasta Boris Vian, que desde diferentes posicionamientos defendan los cambios y negaban el conservadurismo. Con la salida que encontr la Primera Guerra la burguesa y la aristocracia empezaron a cavar trincheras, la idea de patria como reunin de todos fue sustituida por la defensa del negocio y la riqueza de los poderosos, como escribe Jhon Langdon-Davies en su libro, otro que debe leerse, Detrs de las barricadas espaolas: Hemos llegado al final de un periodo en el que el capitalismo ataviado con ropajes democrticos se enorgulleca de ser patritico; nos acercamos al periodo en que el capitalismo en su fase fascista renuncia incluso al patriotismo por los beneficios. As es que tom cuerpo de naturaleza el populismo fascista que, en Alemania, sobre la base de ms de 6 millones de parados en 1929 el partido nazi paso de 108.000 afiliados a 800.000 miembros con la proletarizacin de la clase media. De los efectos en EEUU podemos saber a travs de Las uvas de la ira, de John Steinbeck, y de Paralelo 42, de John Dos Passos. Las necesidades del capitalismo, su objetivo resultado de la crisis se situaba en llevar a los trabajadores a un estado de sumisin, volver al mundo antiguo para salvarse del desastre, quedar como imperio y como fuerza opositora a la revolucin social que, con el ejemplo sovitico, la clase obrera estaba buscando.

Esas eran las condiciones que, de manera general, venan dndose tambin en Espaa, y esas eran las condiciones que afectaban a la literatura tambin. As es como entramos en la novela espaola de los aos 20-30 del siglo pasado.

Para hablar de la literatura que tiene que ver con la Memoria, ponemos la atencin en la dictadura de Primo de Rivera, monrquica y apoyada por un sector del PSOE, en el periodo republicano y en lo que se llam la novela de avanzada, para despus adentrarnos en la literatura comprometida que combati el fascismo desde dentro y, a continuacin, la que recoge hoy nuestra Historia ms cercana antifascista. Y no es porque la otra, la que no se denomina de compromiso no tenga tal compromiso, porque toda literatura expresa la ideologa con la que acta y vive.

Entre 1914 y 1920 el capital espaol se enriquece a manos llenas a causa de los negocios que hace con la neutralidad en la 1 Guerra Mundial, un solo ejemplo ilustra sus intereses de clase: hay un intento en 1916 por parte del ministro Santiago Alba de sacar adelante una ley por la que los grandes capitales, exportadores a los pases en guerra se enriquecen como nunca lo han hecho; en Espaa subieron los precios de los alimentos hasta un 50%, manteniendo los mismos salarios, 1,5 pesetas en el campo y 4 pesetas en la ciudad, y los mismos que se enriquecan con todo esto, la alta burguesa y la aristocracia, sin pagar impuestos. El ministro Santiago Alba intenta que paguen al Estado 5 cntimos por cada peseta obtenida mediante los negocios de la guerra, con el fin de invertir en el interior y revertir el dinero que se llevan en subvenciones estatales, y el Congreso de los Diputados se vaca para boicotear la ley, la presin que ejercen hace que se llegue a cerrar el Parlamento, reunindose con ese fin los diputados, tanto liberales como conservadores, vinculados mayoritariamente a la aristocracia y a la alta burguesa, en el hotel Palace. En la segunda dcada del siglo XX el capitalismo se consolida en Espaa con ms de la mitad de la poblacin adulta en el analfabetismo, con una media de vida entre los trabajadores que ronda los 35 aos, y con ms de un 90 % de la tierra en manos de la aristocracia y de la iglesia catlica. En paralelo, la Revolucin Sovitica triunfa, y la clase obrera, que ha sabido del cambio en Rusia, ve en ello un horizonte de mejora. El impulso recibido por el conocimiento de los cambios sociales para la clase obrera y el campesinado sobre todo, hace que cobren fuerza las luchas por mejorar las condiciones de vida y por la revolucin social. De acuerdo con las movilizaciones obreras el periodo que va entre 1917 y 1920 se ha denominado el trienio bolchevique. Esos tres aos fueron un periodo especial del despertar obrero: un ejemplo que se recoge en mltiples documentos y libros de historia del movimiento obrero: la lectura de peridicos, panfletos, libros, se haca en corros de obreros y campesinos, uno lea para los que no saban leer; esa prctica llev a los trabajadores la sntesis de sus propias experiencias y las alternativas y los mtodos de lucha sindical y poltica impulsadas por sus organizaciones. La Revolucin en Rusia fue un terremoto que cambi todas las conciencias trabajadoras y monrquicas, y las primeras en lucha con las ltimas, aprendiendo de la realidad que haca aparecer el combate, terminaron con la dictadura del Borbn conocida como de Primo de Ribera. Aun hoy en da, las familias Borbn y Primo de Ribera permanecen unidas por mltiples vnculos y se presentan juntas en sociedad.

El Estado monrquico haba entrado en la crisis econmica mundial y en su propia crisis monrquica por la guerra de Marruecos, y es empujado por la clase obrera que, plenamente definida por el capitalismo, irrumpa como clase en lucha por el progreso social.

En ese periodo dictatorial, del 23 al 30, la monarqua borbnica mediante su Dictadura intenta por todos los medios que no se conozcan los acontecimientos de Marruecos ni sus negocios con la guerra. Sobre este particular incidir el llamado Informe Picasso. Sobre las prohibiciones en los peridicos y los libros Celedonio de la Iglesia, censor de la Dictadura escriba en 1930 en su libro La censura por dentro: El fascismo ha tenido siempre un trato de favor la Censura, en general, velaba amorosamente por aquella poltica; sobre la Revolucin Sovitica escriba: El bolchevismo y, en general, el estudio imparcial de la situacin poltica de Rusia, figuraba en el ndice de la Censura, y rara vez se filtraba en ella algn articulo literario de elogio ms o menos disimulado; sobre la guerra de Marruecos: Dentro de la necesidad de sostener una rigurosa censura, se lleg a extremos de tan minuciosa intervencin que cualquiera que, acudiendo a los archivos de la Prensa, quisiera reconstruir aquella epopeya, no podra hacerlo consultando la espaola, menos enterada que ninguna, sino la extranjera viciada muchas veces por la pasin y la envidia; y aade: El separatismo y el nacionalismo de Catalua y aun el regionalismo ms o menos templado eran intervenidos por orden expresa del presidente.

A pesar de lo cual, a partir de 1926 se ir venciendo la resistencia de la Dictadura y se distribuir la literatura revolucionaria, que en el 28 ha roto todas las trabas para crecer vertiginosamente hasta el 30, final del dictador, y en 1931 final de la monarqua: No se ha ido que le hemos barrido, cantaba el pueblo de Madrid ante el Palacio de Oriente. El Estado monrquico caer debido a la gran unidad que se da entre la clase obrera a la que acompaa un cambio cultural que se adquiri junto con una conciencia representativa de clase. Maran escribe en A donde va Espaa: El pueblo se senta dueo de su personalidad Y este fenmeno se debe a la propaganda intelectual de gran trayectoria y a la lectura y a la difusin de lo ledo en los ltimos aos de la monarqua. Con esto se subraya como los grandes movimientos sociales se producen tras la neutralizacin cultural del Estado reaccionario.

El camino hasta el 36 ser para los escritores revolucionarios espaoles un continuo crecimiento. A esto se relaciona un movimiento que se da entre los intelectuales: desde el triunfo de la revolucin sovitica se viene despertando un fenmeno antes desconocido; debido a las esperanzas obreras la atmosfera social cambia, y los intelectuales se van sumando al cambio y comienza a haber intelectuales procedentes de las clases medias que se solidarizan con los trabajadores en lucha adems de sumarse a sus organizaciones polticas.

Pero, habiendo cado la dictadura de Primo de Ribera impuesta por Alfonso XIII para contener las protestas por la guerra de Marruecos, Annual, y las luchas reivindicativas de los trabajadores, tambin en Espaa el peligro fascista se hace presente y va creciendo bajo la amenaza de guerra que esta en boca de todo el mundo, en todos los campos y en el intelectual tambin. Como respuesta a este peligro se empiezan a crear rganos amplios de representacin que se oponen al fascismo: en 1933 el Comit de Ayuda, o en 1935 el Comit Mundial por la Defensa de la Cultura, en el que participaron Valle Incln y Antonio Machado entre otros. El Comit Mundial por la Defensa de la Cultura no es tanto una organizacin que se marque tareas como la conjugacin de otras maneras de mirar y de hacer lo que conlleva un posicionamiento poltico. Los puntos de vista revelados por unos y otros en revistas de izquierdas se van acercando para confluir uy plasmar en programas que llevan a los intelectuales a unirse al movimiento obrero, para despus formar parte de lo que sera el Frente Popular. Junto a lo publicado en Espaa tambin aparecen obras de autores extranjeros que tras la Primera Guerra adquieren conciencia social y antiimperialista, Barbusse, Romain Roland, Glaesser, Arold Zweig, Dreisser, Upton Sinclair; un ejemplo es Yanquilndia brbara, de Alberto Ghiraldo con una carta de Sandino a Araquistain dndole las gracias por su libro La agona de las Antillas, en ella le dice: Es alentador que los hombres de la nueva generacin de Espaa escriban trabajos de tanta trascendencia, como el de usted, porque ya es el signo de que la Espaa reaccionaria entrara en las orientaciones que marcan las ciencias sociales Es con ustedes con quienes deseamos darnos el abrazo fraternal, los que aspiramos a una total revisin de los valores humanos, y hoy que la ocasin es propicia por tratarse de Espaa, hago a usted la declaracin de que si en los actuales momentos histricos nuestra lucha es nacional y racial, ella devendr internacional conforme se unifiquen los pueblos coloniales y semicoloniales con los pueblos de las metrpolis imperialistas.

Con muestras de la mayor consideracin, me es honroso suscribirme de usted, atto.ss

Patria y Libertad. Augusto C. Sandino.

Pero entre los escritores que se comprometieron no solo haba profesionales sino que debe contarse con los de extraccin obrera, militantes polticos, como Julin Zugazagoitia e Isidoro Acevedo, periodistas, tras ellos vendran narradores como Arderus, Benavides, Arconada, Sender, Jos Daz Fernndez, Arturo Barea, y poetas como Alberti, Neruda, Antonio Machado, Cesar Vallejo, Miguel Hernndez, con ellos, con su trabajo creativo, se puede ver el papel tan importante de los escritores como comunicadores en la ruptura de la hegemona del pensamiento burgus. Marchando en esta direccin atendemos como un acontecimiento fundamental a lo que se denomin la novela social de avanzada, o de la vanguardia humanizada de la otra generacin del 27. La novela social de avanzada tiene enfrente a la novela ertico burguesa, que alcanzaba grandes ventas, y en otro punto la Revista de Occidente, de Ortega, y su editorial Nova Novorum, -parece que el latn protega lo que se consideraba Nuevo Novsimo- que contaba en sus filas escritores como Francisco Ayala, Jarns, Bacarisse, Chacel, Jimnez Caballero, Ribas,. escritores de novelas para la burguesa y la lite que se consideraba nueva novsima. Mientras que la novela de los amigos de ortega era la denominada por ellos novela de vanguardia era leda por una minora elitista, los autores de la novela de avanzada se agrupaban en torno a la revista Postguerra, revista de arte vanguardista que expona la vida poltica y cultural en conjunto. En septiembre de 1927, dos aos despus de la publicacin de La deshumanizacin, de Ortega, Jos Antonio Balbontn, director de la revista Postguerra escriba: D. Jos Ortega y Gasset (pese a los anuncios estrepitosos de sus corifeos) no ha sabido darnos una nueva filosofa, ni mucho menos una nueva moral. Ha quedado reducido a ser un modesto teorizante del llamado arte nuevo.

Pero no es esto lo peor. Lo verdaderamente grave es que D. Jos Ortega y Gasset, bajo su capa (inofensiva en apariencia) de esteticista puro, esconde un implacable enemigo de la nueva democracia, es decir, una fuerza retrograda, tanto mas terrible cuanto mas refinada.

Recuerdan ustedes aquel famoso ensayo de D. Jos Ortega y Gasset sobre La deshumanizacin del Arte. Pareca que all se trataba simplemente de definir el arte nuevo como un arte deshumanizado, intelectualista, irnico; como un arte de minora, inasequible a la multitud. Pero bien mirado, se advierte que lo que hace en realidad ese opsculo (lleno por otra parte de palmarios desatinos estticos) es afirmar solapadamente, metafricamente, hipcritamente, que el principio de la igualdad formal entre los hombres lo mismo en arte que en poltica no pasa de ser un mito insoportable.

Desde ese mismo aos de 1927 alcanzaban una gran difusin libros como La espuela, El comedor de la pensin Venecia y Los prncipes iguales, de Arderus; El blocao, La Venus mecnica, de Jos Daz Fernndez; El suicidio del Prncipe Ariel, de Jos A. Balbontn; La Venus mecnica, de Jos Daz Fernndez; La barbarie organizada. Novela del Tercio, de Fermn Galn; La Espaa de 1930, de Gabriel Garca Maroto; Imn, de Ramn J. Sender; Los de abajo, de Mariano Azuela; o, Tirano Banderas, de Valle Incln.

Fermn Galn, Ramn J. Sender, Jos A. Balbontn, y Jos Daz Fernndez, cuentan lo vivido en la guerra de Marruecos en sus obras: La barbarie organizada, Imn, El suicidio del Prncipe Ariel, y, El blocao

Tomamos aqu, como ejemplo de compromiso poltico y literario de lo que se propona la novela de avanzada El blocao. Es una novela organizada en siete bloques o captulos; Jos Daz Fernndez, periodista, emplea en parte la crnica periodstica-literaria para reconstruir, con virtuosismo de recursos que haba dado la novela ms moderna, que decan utilizar las vanguardias, lo acontecido en Marruecos, y lo hace con gran capacidad de sntesis, trata de las preocupaciones del momento, selecciona y concentra la informacin, e invita al lector a opinar e imaginar ms all de lo que los historiadores puedan exponer, y con un discurso sencillo, de verbo comn en apariencia y ritmo que gana conforme el autor se emplea en la novela. Con el camino escogido eluda la dramatizacin y la tragedia clsica y se adentraba en los soldados mediante la conmocin que se produca en ellos participantes en la guerra de la monarqua borbnica y el dictador Primo de Ribera.

El blocao es una novela contra la guerra que conmociona al lector por su gran carga humana, lo que trasmite con temblores picos bajo la superficie, composiciones poticas, rastros burlescos y mundos interiores participan de las experiencias que conoce cualquiera y aqu el lector. Abre la puerta a la creacin literaria cementada con el periodismo, escritura literaria que ms tarde se asociara a una nueva literatura del siglo XX.

Jos Daz Fernndez conecta con los lectores y su obra se difunde rpidamente, sabe que ha ganado la partida a los conocidos como vanguardistas, empleadores de recursos literarios tan solo para alejarse de la realidad levantando con ello una barrera contra el mundo circundante construido por el poder reaccionario.

Jos Daz Fernndez elabora El blocao con las vivencias propias, con la intrahistoria de los soldados en un blocao, un puesto de avanzada, y la escribe sin dramatismo narrativo, pero s con un elemento que condiciona el conjunto y lo explicar diciendo: Yo quise hacer una novela sin otra unidad que la atmosfera que sostiene a los episodios. En El blocao muestra el paso de los das en vaco, los pequeos acontecimientos que manifiestan la inutilidad de aquel estar en la colonia, el trascurrir del tiempo sin realizacin personal porque los intereses de la monarqua obligaban a un servicio ajeno a la misma realizacin personal. Los personajes son comidos por la angustia, por la soledad, por la alienacin y el hundimiento de la autoestima, por el aislamiento embrutecedor que hace salir un comportamiento sexual enloquecido, en los personajes no queda rastro de conciencia social, el estado de vaco, de cosa, la anulacin humana, la desvalorizacin de la vida y la muerte avanza en ellos. Jos Daz Fernndez, quiere saber y quiere que sepamos las causas de esos estados en la vida de los soldados en el blocao, soldados que han sido arrastrados a la colonia y a la guerra de Marruecos por la monarqua borbnica.

Los antagonismos sobre los que opera la novela marcan la vida que llevan los soldados: la defensa de intereses ajenos, diferencias y confrontacin entre nativos y colonizadores, entre mujeres marroques, a quienes el autor busca representar bajo un mismo nombre, y las espaolas, la marroqu siempre oculta y huidiza, la espaola causa de exacerbacin, y las dos, marroqu y espaola, son portadoras de muerte, aun aparecer una tercera mujer, espaola, de militancia anticolonial que pone en prctica el terrorismo individual como forma de lucha contra el colonizador. Es una accin que por si misma est separada la experiencia del pueblo trabajador que la sobrelleva en otra esfera de la guerra. La riqueza y la pobreza atraviesan las contradicciones. El texto transmite el carcter de clase que tiene la guerra mediante la vida disipada de los mercaderes colonialistas frente a la vida de los nativos y soldados, los nativos siempre aparecen como sombras, como figuras extraas, de las que se habla y no se materializan. Por otro lado en la conciencia de los colonizadores no existen los colonizados o sus vidas no tienen valor ninguno.

El blocao contiene la esencia colonial de los acuartelados, hambrientos en todos los rdenes.

Ahondando las diferencias con las literaturas anteriores la novela est habitada por el antihroe propio de la contemporaneidad, envuelto en la atmosfera que vincula las partes donde el lector conocer los rasgos humanos en los personajes en medio de la tensin latente.

Esta es la manera en que el autor, Jos Daz Fernndez, asalta la hegemona del pensamiento burgus.

Otras obras de Jos Daz Fernndez:

Crnicas de la guerra de Marruecos. 1921.

La Venus mecnica. 1929.

El nuevo Romanticismo. 1930.

Vida de Fermn Galn. 1931. Lo escribe con Joaqun Arderus y lo dedican a la juventud revolucionaria.

Octubre rojo en Asturias. 1935. Lo firma con el seudnimo de Jos Canel, y el prologo lo firma el mismo, Jos Daz Fernndez.

Ms all de la novela de avanzada hubo otra experiencia literaria que la Memoria Histrica guarda: en la guerra y en defensa de la Repblica y por tanto de la democracia, particip un sector de combatientes del que apenas se tiene noticias, es el grupo de mujeres escritoras extranjeras que, como ejemplo de demcratas internacionalistas se sumaron a la lucha contra el fascismo formando parte de las Brigadas Internacionales y escribieron un buen nmero de textos sobre su experiencia en Espaa.

Si la Primera Guerra haba llevado a las mujeres ha trabajar fuera de casa, en fabricas y oficinas, al final de la guerra no parecieron estar dispuestas a volver atrs, y as consiguieron el voto en Inglaterra y EEUU, a pesar de lo cual con la crisis capitalista del 29 el capitalismo quiso deshacerse de ellas, pero formando parte de la clase obrera o solidarias con ella se dispusieron a resistirse. Esos aos de experiencia combativa hicieron que al estallar la guerra en Espaa viniesen como corresponsales de prensa y escritoras a defender la Republica. Ellas saban que los adelantos en todo lo que se relacionaba con sus condiciones de vida estaban en peligro en el mundo en que vivan, y que la guerra en Espaa era la primera batalla que se libraba contra una sociedad de avanzada; no solo eso, saban que la guerra en Espaa era la guerra entre principios antagnicos, por lo que intervendran bajo la conviccin ideolgica, sin confusiones, y en la defensa de un mundo social, econmica y polticamente justo.

El recuerdo y las gracias para:

Leah Manning, que escribi A Life for Education. An Autobiography. 1970. Parlamentaria y del P.C. ingles. En su libro cuenta cmo y por qu el gobierno ingls se neg a ayudar militarmente a la Repblica espaola.

Charlotte Haldane, militante del P.C. ingles, que escribi Trutu Will Out. 1954. Texto donde cuenta cmo se organiz a las Brigadas Internacionales, sus viajes a Espaa, su conocimiento de Pasionaria, y expone varias criticas relacionadas con la comida a los soldados y a los oficiales.

La Duquesa de Atholl, del partido Conservador pero comprometida con la ayuda a la Repblica, dirigi organizaciones de solidaridad que enviaban medicinas y alimentos, public el libro Sarch-Light on Espain, elogiado por Hugh Thomas.

Escritoras de ficcin como:

Lillian Hellman, Marta Gellhorn, Dorothy Parquer, Josephine Herbst, cuentan sus impresiones sobre lo que vivieron.

En concreto Dorothy Parquer escribi Soldados de la Republica como homenaje al ejercito republicano.

Lillian Hellman escribi An Unifinishel Woman, autobiografa de su experiencia en Espaa.

Josephin Herbst escribi sobre la vida en las trincheras y la entereza de las mujeres del campo.

Susan Townsed Warner, del P. C. Ingles, escribi el relato El clavel rojo, adems hizo artculos y poesa.

Y, Muriel Rukeyser, escribi Mediterrneo.

Todas ellas vinieron a defender la Republica y defendieron el compromiso entre literatura y poltica. (Datos reunidos en Historia 16, n. 299)

En la posguerra con cientos de miles de republicanos fusilados o encarcelados, en medio de la dictadura franquista, acechndoles los peligros que haban cado sobre los demcratas en general y los escritores demcratas en particular, son los autores del realismo social quienes van a reivindicar la dignidad de los trabajadores, van a requerir la conciencia de lo social, van a sealar la realidad del pueblo en general y del proletariado en particular y apoyar su lucha en pos de la derrota del fascismo.

Tomo de Armando Lpez Salinas, ejemplo de escritor comprometido y escritor del realismo social, una cita que hace de Mariano Jos de Larra para dar testimonio de su vnculo con ste otro gran escritor que no cej en su intento de transformar la realidad espaola mediante sus escritos:

Al director del Espaol, peridico de la poca, ao mil ochocientos treinta y tantos: En el Ministerio de Mendizabal he criticado cuanto me ha parecido criticable, y de ello no me retracto, cualquiera que sea el partido o la popularidad que pueda tener en su favor y los medios que ponga en prctica en el da para hacer la oposicin; lo mismo pienso hacer ahora con el actual, cualquiera que sea la fuerza que como gobierno tenga en su favor, porque si hay alguien quien pueda tener miedo a los alborotos, a las multas o a la crcel yo no me siento con miedo de nadie. Y lo mismo pienso hacer con cuantos ministros vengan detrs, hasta que tengamos uno perfecto que termine la guerra civil y d al pas las instituciones que, en mi sentir, reclama; el acierto es, pues, el nico medio de hacer cesar mis crticas, porque en cuanto a alabar, no es mi misin, ni creo que merezca alabanza el que hace su deber. Por ah inferir usted que tengo oficio para rato.

Para los escritores del realismo social, cuenta Armando Lpez Salinas, lo fundamental era el apasionamiento con que asuman la realidad social para su literatura, que no era tanto una cuestin de orden esttico como de integracin entre el escritor y un pueblo humillado y vencido tras la guerra civil. Bajo aquel momento histrico de valores sociales despojados, la realidad es la fuente de los escritores con signos de conciencia. Armando Lpez Salinas recuerda las declaraciones de varios escritores a la revista francesa Lettres Francaises:

Jos Manuel Caballero Bonald: Hace seis o siete aos, como tantos otros me despert frente a la realidad histrica de mi pas y quise testimoniar que en ella vea. La realidad espaola est al alcance de todo aquel que quiera mirarla y comentarla. He tratado de reflejar la realidad con la mayor objetividad posible.

Antonio Ferres: La realidad es para m la nica fuente viva de la obra literaria. La realidad espaola es fcil de ver, y de ah que la enfoque unas veces en tanto que denuncia de las condiciones sociales y otras como un compromiso frente a las fuerzas que desean disfrazar esta realidad.

Alfonso Grosso: Intento, como otros hombres de mi generacin, testimoniar e inquietar. Adopto una actitud de denuncia y, desde luego, francamente engag.

Juan Garca Hortelano: Creo que la realidad espaola por la riqueza de temas que ofrece, facilita la tarea al narrador y que solamente el elegir plantea ya un problema. En un pas culturalmente poco denso el novelista debe esforzarse antes que nada en dar fe de la realidad en que vive.

Armando Lpez Salinas: El servicio que puedo prestar a otros hombres en mi pas es el de desvelar las relaciones sociales, mostrar el mundo tal y como creo que es.

Se vena de un tiempo en el que los fascistas haban destruido las vas culturales, en el que se quemaban montaas de libros de autores prohibidos en el patio de la Universidad, en la plaza del Callao, en El Retiro (este caso lo cuenta Gonzlez Santonja en Los signos de la noche) para inaugurar e iluminar en 1943 por primera vez en el periodo franquista la Feria del Libro de Madrid, y se estaba bajo una frrea censura ejercida como seala Juan Fuster, por catedrticos y escritores de oficio, teniendo entre las prohibiciones el idioma de las nacionalidades, llmese Catalua, Pas Vasco o Galicia.

A pesar de todo la novela del realismo social nace al calor de las huelgas y manifestaciones de respuesta al fascismo. Junto a la novela, otras manifestaciones artsticas se suman a la denuncia, teatro, cine, poesa, creando un frente cultural.

En la punta de lanza de ese frente cultural est el mismo Armando Lpez Salinas y declara al respecto: la Espaa de los aos 50 se nos muestra como un pas asolado y desolado, sumiso respecto al miserable poder reinante a travs de los relatos de y menciona a Carmen Laforet, Juan Goytisolo, Ferlosio, Lpez Pacheco, Antonio Ferrs, Jos Mara de Lera, Alfonso Grosso, Juan Mars, Caballero Bonald, Juan Garca Hortelano, y se hace obligado contar con l mismo, del que quiero mencionar los ttulos de sus obras: La mina, novela; Crnica de un viaje y otros relatos, relatos; los libros de viajes: Caminando por las Hurdes, escrito junto con Antonio Ferrs, considerado como un verdadero documento antropolgico; Viaje al Pas gallego, escrito junto con Javier Alfaya; y, Por el ro abajo, escrito junto con Alfonso Grosso, libro que fue prohibido por la censura entonces capitaneada por Carlos Robles Piquer y por Manuel Fraga. Por el ro abajo se public en Francia en 1966, 5 aos despus de ser escrito, debieron pasar 15 aos para ser publicado en Espaa.

Espaa iba a cambiar entre otras acciones por la llevada a cabo por escritores como Armando Lpez Salinas, capaces de romper con el frente de la cultura el muro de ignorancia impuesto por el rgimen fascista.

Y as, en esta exposicin saltamos al tiempo en que vivimos; durante los ltimos aos contamos con una literatura que retoma la Memoria Histrica como fuente de creacin. Una y algunos autores que han escrito al respecto son los que he recogido en mi libro de ensayos sobre su trabajo Siete Novelas de la Memoria Histrica. Posfacios marcando el camino de la Historia desde la Literatura: Josefina Aldecoa, con Historia de una maestra, para dar a conocer la accin de los maestros en la Repblica; Juan Eduardo Ziga, con un magnfico cuento, para recoger el sentir de los jvenes bajo la primera etapa del fascismo, el despertar de la conciencia y el ejemplo de los internacionalistas; Julio Llamazares, con Luna de lobos, novela sobre la guerrilla antifranquista; Ramn Nieto, con La Seorita B, novela que recorre la conciencia de las clases sociales y sus posiciones ante el momento en que se vive; Jess Ferrero, con Las trece rosas, novela que toma el fusilamiento de aquellas 13 heronas de las Juventudes Socialistas Unificadas como punto de referencia para andar por el ayer y el hoy; Luis Mateo Dez, con Fantasmas de invierno, novela sobre las condiciones en los ordenes secretos de la vida durante la noche oscura del fascismo y sobre la esperanza puesta en el futuro; y por ltimo, Isaac Rosa, con El vano ayer, novela sobre la creacin de una novela representativa de nuestro tiempo frente a la propaganda institucional tambin novelesca que invisibiliza nuestro inmediato pasado, por lo que mientras se invita al lector a crear nos vamos sumergiendo en las luchas estudiantiles antifascistas, las persecuciones de la polica poltica, la referencia del PCE como principal resistente y el resultado de la primera etapa de la transicin.

Estas siete obras, que yo he llamado Siete Novelas, haciendo un juego de doble sentido con la segunda parte del ttulo, Posfacios, es un aparato novelstico con el que podemos conocer los antecedentes que se nos niegan. Aunque la presin comercial y reaccionaria, sostenedora de la burguesa ocupa las libreras casi por completo, no dejan de salir autoras y autores que se suman a la contestacin, autoras y autores que ven la necesidad de no colaborar en la asepsia y combatirla, de apartar la cortina del olvido, de enfrentarse a la malformacin que promueve la burguesa, autoras y autores que no estn dispuestos a participar de la fiesta promovida con grandes cantidades de dinero, como una inversin a largo plazo que es, de creacin del vaco mental para as sostener la sociedad que niega la perspectiva de transformacin social, y que, sin embargo, la lucha de clases, en la que se encuentran tambin los escritores, como motor de la Historia, acabar abriendo.

Hacer frente a la hegemona del pensamiento burgus y luchar hasta derrotar la cultura burguesa requiere del conocimiento de la Memoria Histrica Democrtica.

La lucha continua.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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