Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2010

La centralidad de Amrica Latina en la estrategia de seguridad hemisfrica de Estados Unidos

Mara Jos Rodrguez Rejas
Rebelin


Estados Unidos ha visto como su condicin hegemnica se deterioraba desde fines del siglo XX teniendo que enfrentarse a la competencia con otros bloques (UE, alianza China-Japn, Rusia o la India y sus reas de influencia). En este proceso de recomposicin del capitalismo internacional es un hecho que la hegemona estadounidense de posguerra toc a su fin y est siendo disputada por otras potencias. Adems, la necesidad creciente de territorios y recursos es cada vez ms definitoria en esta contienda.

Este ser el contexto desde el que Estados Unidos (EU) define su proyecto geopoltico para el siglo XXI en relacin con Amrica Latina, conocido como Proyecto Hemisfrico. El ALCA es su manifestacin continental aunque ms bien avanza a travs de estrategias intermedias como los acuerdos comerciales y de seguridad, unos de carcter bilateral y otros subregional (NAFTA, TLCs, Proyecto Mesoamericano, Plan Colombia, Plan Mxico entre otros).

En este trabajo abordaremos especficamente la poltica de Seguridad Hemisfrica y sus implicaciones en el proceso de militarizacin de Amrica Latina. Como veremos, desde la perspectiva geopoltica, ste no es un factor secundario sino un elemento esencial en las necesidades actuales de expansin del capital en busca de territorio, recursos y mercado. En primer lugar, revisaremos la importancia geopoltica que tiene Amrica Latina para EU en tanto rea imprescindible en la competencia interbloques. En segundo lugar, nos centraremos en las articulaciones entre acuerdos econmicos y de seguridad en su expansin regional para caracterizar el proyecto y sus tendencias. Y por ltimo, plantearemos algunas reflexiones del peso de este factor en la militarizacin de la poltica y de la seguridad pblica en la regin considerando el actual contexto de cambio poltico en Amrica Latina.

1. Estados Unidos en la competencia inter-bloques y la importancia geopoltica de Amrica Latina

El mundo se reparti nuevamente en reas de influencia en torno a nuevas potencias. Europa absorbi a los pases centroeuropeos y a una parte importante de los pases africanos, sus antiguas ex colonias. China y Japn controlan un rea amplia de Asia. Rusia reconstruy su zona de influencia en torno a los pases del viejo bloque sovitico y la India tiene un peso especfico propio en relacin con su entorno. Las condiciones de especificidad de EU exacerban an ms esta competencia, as como las dificultades que enfrenta y que lo orientan hacia su rea ms prxima, Amrica Latina. Es adems uno de los pases con mayor consumo y dependencia energtica, especialmente en petrleo (importa ms del 50% del crudo que consume) y gas, su fuente alternativa ms inmediata. A esto hay que sumar la crisis recurrente por la que atraviesa desde hace dcadas, siendo el pas ms endeudado del mundo, con una balanza comercial deficitaria casi con cualquier otro pas, con prdidas de competitividad en nichos industriales claves, etctera. La centralidad del complejo militar-industrial como eje estructurador de su actividad econmica y poltica le confiere un altsimo nivel de dependencia de la guerra que reduce al mnimo su capacidad para reorientar la economa. As, durante la guerra de Irak, casi el 60 por ciento del crecimiento de la economa estadounidense estuvo determinado por los gastos militares (Red Voltaire, 2005). En estas condiciones, el acceso a nuevos territorios y recursos es vital para EU y sus posibilidades de competencia frente a otros bloques. Estas especificidades le sitan ante condiciones histricas nicas desde la segunda posguerra y en este contexto Amrica Latina resurge no slo como su rea de influencia natural sino como un rea vital para disputar la hegemona; ms an cuando la catastrfica estrategia de guerra en Medio Oriente dificulta el acceso a los recursos petroleros.

A menudo olvidamos que Amrica Latina es una de las zonas del planeta ms ricas en recursos estratgicos. Como seala CEPAL la regin dispone del 25% de los bosques mundiales, y un 40% de la biodiversidad total del planeta. El 38% de las tierras de la regin est destinado a fines agrcolas. Slo Amrica del Sur dispone del 28% de los recursos hdricos mundiales. En cuanto a los recursos mineros, la regin cuenta con el 34% de las reservas de cobre, el 30% de bauxita, 41% de nquel y el 29% de plata, entre las ms representativas. El potencial energtico aprovechable equivale al 35% del potencial mundial, dentro del cual las fuentes hidroenergticas son el 36%, el carbn el 27%, el petrleo el 24%, el gas natural el 8% y el uranio el 5% (Ruiz-Caro, 2005). Lejos de las apreciaciones que sealan que Amrica Latina no est en el campo de inters geopoltico de EU, el propio Comando Sur reconoce su papel estratgico en las directrices para el 2018: Las naciones de Amrica Latina y el Caribe son estratgicamente importantes para la seguridad y futuro econmico de Estados Unidos. Los intereses de largo plazo de Estados Unidos son mejor satisfechos por un hemisferio de naciones democrticas, estables y seguras y, agrega, que esto se lograr, por supuesto, compartiendo valores como gobiernos eficientes, sociedades libres y economas de mercado (Comando Sur, 2008:21). Este es slo uno de los muchos documentos sobre seguridad en los que se menciona explcitamente a Amrica Latina. Entre los menos conocidos, pero ms importantes, est el Documento de Santa Fe IV (Lucier, 2000).

En el mbito petrolero, Amrica Latina produce un 15% del crudo mundial y de aqu proceden el 37% de las importaciones petroleras de EU, siendo adems los suministros ms cercanos y seguros. Venezuela, Mxico y recientemente Brasil estn entre los primeros pases en cuanto a reservas. En relacin con el gas, las reservas latinoamericanas, aunque no estn en los primeros lugares mundiales, son equivalentes a las de Norteamrica, incluido Canad. Esto las convierte en reservorio importante. Los principales pases por sus reservas son Bolivia, Venezuela y Mxico. La regin es tambin el gran reservorio de agua dulce del planeta. El mayor caudal se encuentra en la Triple Frontera, seguido de Colombia y Per (World Resources Institute, 2005). Entre los principales pases productores de energa hidroelctrica estn Brasil, Colombia, Per y Mxico (Business News America, 2004).

En trminos de biodiversidad, Amrica Latina cuenta con los mayores recursos del planeta como podemos ver en la Tabla 1 Biodiversidad en Amrica Latina y el mundo. Concentra el 40% de las especies animales y vegetales existentes. Es la primera regin del planeta en cuanto a especies vegetales y la segunda en nmero de mamferos y aves. Brasil, Colombia, Mxico y Per destacan como los principales pases por sus recursos. Si prestamos atencin al rubro sobre Plan Puebla Panam (PPP) actualmente Proyecto Mesoamericano-, esta subregin tiene un altsimo potencial. Cuenta con un 35% de los mamferos de la regin, un 36% de las aves y un 37% del total de las especies vegetales. Los datos hablan por s solos en cuanto a la importancia estratgica de Amrica Latina para EU y adems nos permiten apreciar la trascendencia del Proyecto Mesoamericano en el marco del Proyecto Hemisfrico estadounidense. El destino de la inversin extranjera directa (IED) y la procedencia de los pases inversores ponen de manifiesto no slo la importancia creciente del sector de los recursos naturales, que ha ido desplazando a las manufacturas y servicios a lo largo del periodo 1997-2006, sino tambin el hecho de que EU es el primer y segundo inversor en la mayora de los pases de la regin (Eclac, 2005; Cepal, 2007; Rodrguez Rejas, 2010:166).

Si revisamos el rubro de los minerales estratgicos, podemos apreciar que, desde mitad de la dcada de los noventa, cuando se dispara esta actividad, Amrica Latina cuenta con una parte importante de la produccin y reservas de varios minerales cuya principal fuente de destino es EU. De hecho, entre los diez primeros pases mineros del mundo hay seis latinoamericanos: Per, Chile, Brasil, Argentina, Mxico, Bolivia y Venezuela (Castro, 2008; Panorama Minero; Cepal, 2008). En un breve recuento de los datos que presentamos en la Tabla 2 podemos apreciar como los pases latinoamericanos estn entre los principales productores mundiales de minerales estratgicos y metales preciosos son catalogados como tales el oro, plata, cobre y zinc-, as como por las reservas probadas de minerales estratgicos con alto precio en el mercado como el antimonio, bismuto, litio, niobio, torio, oro, zinc y uranio entre otros. En varios, el principal receptor de la produccin es EU, especialmente en el caso del bismuto (88%), zinc (72%), niobio (52%) y en menor medida la fluorita (45%) y el cobre /45%).

Si adems tomramos en cuenta los recursos estratgicos menos visibles como la exportacin neta de capitales va deuda externa y la fuga de capitales -se estima que el monto asciende a 490,000 mdd. en 2009, el equivalente de la deuda externa pblica (Millet y Toussaint, 2009)-, mercado de consumo y mano de obra barata, no cabe duda de que Amrica Latina no slo es un rea estratgica sino vital para EU. Acaso podemos pensar que EU va a abandonar la disputa por los recursos estratgicos de la regin? O que esta regin tiene un papel secundario en la competencia interbloques que enfrenta EU? Una cosa es que el ALCA se encuentre ahora paralizado por los contrapesos del cambio poltico latinoamericano de los ltimos aos (Venezuela, Bolivia, Brasil o Ecuador) pero no podemos confundir este hecho con una falta de inters hacia Amrica Latina. Las intervenciones desestabilizadoras en Venezuela, Bolivia y Honduras as como el injerencismo en Colombia y Mxico no pueden analizarse al margen de la geopoltica estadounidense en la regin y sus intereses geoeconmicos.

2. Seguridad hemisfrica y comercio continental: dos caras de una misma moneda


El Proyecto Hemisfrico de EU se ubica en el contexto de competencia interbloques sealado al inicio. En esta parte del trabajo queremos destacar tres elementos centrales para entender la compleja situacin en la que nos encontramos actualmente.

En primer lugar, el Proyecto Hemisfrico, que acostumbramos identificar exclusivamente con el ALCA, responde a una clara concepcin geopoltica en la que se articulan territorio, recursos, excedentes, expansionismo e intervencionismo. El control poltico y militar del rea es fundamental para ampliar el espacio vital (heartland) sobre el rea de influencia (hinterland), en este caso Amrica Latina. Es decir, las perspectivas econmica y de seguridad son parte de un mismo proyecto. En segundo lugar, el Proyecto no se agota en el ALCA y aunque no ha logrado implementarse a escala continental cuenta con estrategias intermedias que a menudo subestimamos. En tercer lugar, la estrategia de seguridad y defensa hemisfrica corre paralela a los acuerdos poltico-comerciales de las Cumbres como podemos constatar en la Tabla 3; adems, su gestacin es muy anterior a los atentados del 11-S y se remonta a fines de los setenta como queda reflejado desde el Documento de Santa Fe I (Tambs,1980). Es decir, estamos ante un ciclo conservador que se extiende hasta nuestros das en el que se va institucionalizando y legalizando la apropiacin de recursos, la penetracin en el territorio y las estructuras militares que garantizan el acceso a stos. Lo novedoso no es la concepcin de la guerra preventiva o de la seguridad multidimensional sino el aparato institucional y legal de seguridad con que opera ahora EU en la regin, en connivencia, por supuesto, con las lites latinoamericanas ms conservadoras.

Mxico y Colombia son los ejemplos ms destacados. El ALCA entendido como la primera definicin estratgica de EU hacia Amrica Latina desde la Alianza para el Progreso, como seala Jaime Estay (Estay y Snchez, 2005), encuentra su fundamentacin mucho antes de su presentacin formal en la 1 Cumbre de las Amricas en 1994. Si revisamos la Tabla 3 encontramos la complementariedad entre los documentos econmicos y de seguridad que son la base de dicha propuesta as como del entramado institucional sobre el que se levanta. En 1980, el Documento de Santa Fe I plantea el diagnstico de crisis y prdida de liderazgo de EU, definiendo con precisin el papel de Amrica Latina y de sus recursos naturales. Aparece la idea del enemigo transnacional, del terrorismo y del crimen organizado y para hacerle frente recomiendan: Reactivar, como tercer elemento de nuestro sistema hemisfrico de seguridad, nuestras tradicionales vinculaciones militares en el continente americano, con un nfasis particular en los oficiales ms jvenes y en los suboficiales. Ofrecer ayuda tcnica y psicolgica a todos los pases de este Hemisferio en su lucha contra el terrorismo, independientemente del origen de este ltimo (Tambs, 1980:9). Santa Fe II mantiene las directrices sobre gobernabilidad conservadora, la incorporacin del rea de influencia latinoamericana y ya hace mencin a la vulnerabilidad de Mxico, lo que ms recientemente fue definido como el estado fallido mexicano. La Iniciativa para las Amricas (2008), publicada en 1990, ser uno de los primeros documentos que operativiza la estrategia. Va a contener los principios fundamentales para la reconstruccin de la hegemona estadounidense: libre mercado, gobiernos libres en el sentido de democracias procedimentales y estabilidad poltica, es decir gobernabilidad conservadora. Por tanto, el Proyecto Hemisfrico descansa desde un inicio en la triada acumulacin neoliberal, gobernabilidad conservadora y militarizacin poltica; caractersticas que han marcado la realidad latinoamericana de los ltimos treinta aos y que se perfilan como tendencias futuras dadas las condiciones de necesidad de EU en este momento. Desde luego, no es casualidad que la Iniciativa se haga pblica un ao despus del inicio de las negociaciones del NAFTA y de Santa Fe II (1988), como tampoco lo es que comparta elementos clave con las propuestas de las Cumbres y los futuros acuerdos comerciales.

A partir de ese momento encontraremos una clara continuidad poltica. As, la National Security Strategy for a New Century (1998), retoma las contenidos ya mencionados e incluye explcitamente, como objetivo de seguridad, los recursos estratgicos y la garanta de acceso a la libre circulacin de stos. Adems incorpora la doctrina de la seguridad preventiva (concepcin que proviene de la Doctrina de Seguridad Nacional y de la Guerra Fra) al impedir la formacin y desarrollo de rivales hostiles, situacin que no puede dejar de preocuparnos ante el cambio poltico de los ltimos aos en Amrica Latina.

Lo que sigue son desarrollos puntuales, articulaciones y el armazn legal e institucional en que se sostiene. Aqu es donde enmarcamos el Act Patriot (2001), la National Strategy for Homeland Security (2002) y la National Security Strategy (2003) que contienen ya un alto nivel de regulacin y especificacin. Es decir, 2001, como sealbamos, no es el inicio de una nueva estrategia de seguridad sino el reforzamiento de un proyecto que para entonces tena ms de dos dcadas y el desarrollo de una institucionalidad que ya vena perfilndose. En este contexto surge la Carta Democrtica Interamericana (2001), emanada de la 3 Cumbre de las Amricas, que es mucho ms que un simple documento poltico. No slo es una sntesis de la concepcin terica sobre gobernabilidad conservadora que proviene de los setenta sino que inaugura un manual institucional para hacer frente a las amenazas al orden. Es un mecanismo de observacin y control multilateral continental. En nombre del Estado de Derecho y del orden democrtico proporciona las bases de la seguridad preventiva. La intervencin en Hait, en 2004, fue el primer funesto experimento multilateral en el que por primera vez los pases de Amrica Latina intervienen un Estado de la regin. Los costos en materia de derechos humanos de la MINUTASH, a cargo en unas ocasiones de Brasil y en otras de Chile, con permanencia de las tropas desde entonces, han sido altsimos. Una segunda aplicacin fue el golpe constitucional de Honduras que prepar una salida inusitada en la historia para la recomposicin neoligrquica en ese pas. La Carta rescata instituciones continentales prcticamente extintas, unas de carcter poltico como la OEA y otras de carcter militar como la Junta Interamericana de Defensa. Unos aos antes se haba creado el Comit de Seguridad Hemisfrica (1995) y el Centro de Estudios de Defensa Hemisfrica (1997). La Carta es adems la continuidad de dos documentos especficos para Amrica Latina: el Compromiso de Santiago de Chile de Defensa de la Democracia (1991), en el que se plantea el tema de la gobernabilidad y las nuevas amenazas, y el Tratado Marco de Seguridad Democrtica para Centroamrica (1995) en el que aparece por primera vez el concepto de seguridad democrtica que aos despus institucionaliza Uribe en Colombia. Un ao antes del acuerdo sobre La Carta Interamericana, se hace pblico el Documento Santa Fe IV (2000) que inspira tanto sta como el documento clave de la estrategia poltico-militar para Amrica Latina, la Declaracin sobre Seguridad de las Amricas (2003). La pregunta clave que se formula en Santa Fe IV es cul es la amenaza?; es decir, quin es el enemigo y cmo se le enfrenta y contiene. Las amenazas a considerar son adems del narcotrfico y terrorismo, migracin, pobreza, endeudamiento, deforestacin y desastres naturales y lo que denominan democracias populistas y desestabilizacin potencial. Esta ser la segunda ocasin, despus de Santa Fe I, en que se hace una mencin explcita a los riesgos de desestabilizacin como consecuencia de la crisis mexicana; es decir, la mencin implcita de estado fallido. Plantea un plan de anexin de Amrica Latina en el que, por supuesto, estn considerados los recursos estratgicos. De la 4 Cumbre Extraordinaria de las Amricas, realizada en Monterrey, surge la Declaracin de Nuevo Len (2004) que, como en el caso de los documentos anteriormente revisados, integra gobernabilidad y seguridad, precisando las directrices de la Carta. Seala: Reafirmamos nuestra decisin de coordinar acciones inmediatas cuando la democracia corra peligro en cualquiera de nuestros pases (2005:11), e incorpora como precisiones evitar el riesgo de influencias indebidas, -en clara alusin a Venezuela-, la lucha antiterrorista y la bsqueda de institucionalizacin necesaria para ello. Es decir, el Proyecto se va redondeando pblicamente desde una perspectiva poltico-ideolgica y militar.

Entre los documentos especficos y ms recientes sobre seguridad para Amrica Latina est, como mencionamos, la Declaracin sobre Seguridad de las Amricas (2003), otra de las directrices de defensa emanada directamente de la Cumbre de las Amricas y que es el correlato de la National Security Strategy, de la National Strategy for Combating Terrorism, de ese mismo ao, y de la National Strategy for Homeland Security, donde se define el terrorismo como cualquier acto premeditado, ilegal, peligroso para la vida humana o el bienestar pblico que pretenda intimidar o coercionar a la poblacin civil o al gobierno () Esta descripcin incluye secuestro, secuestro areo, asesinatos, bombardeos, ataques con armas qumicas, biolgicas, radiolgicas o nucleares, ataques cibernticos y cualquier otro tipo de formas de violencia premeditada (2002). La ambigedad de la definicin cuando se seala cualquier acto o forma de violencia se presta a una aplicacin discrecional en un contexto poltico conservador. Dicha definicin no slo ser recogida en el caso de Mxico sino ampliada con un claro sentido de criminalizacin de la protesta social al agregar en la definicin: al que utilizando sustancias txicas, armas qumicas, biolgicas o similares, material radioactivo o instrumentos que emitan radiaciones, explosivos o armas de fuego, o por incendio, inundacin o cualquier medio violento, realice actos en contra de las personas, las cosas o servicios pblicos, que produzcan alarma, temor o terror en la poblacin o en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad para que tome una determinacin [cursivas mas] como aparece en la Reforma del Art. 139 del Cdigo Penal (2007).

La Declaracin sobre Seguridad de las Amricas es, sin duda, la culminacin de la proyeccin de la poltica de defensa hacia Amrica Latina. Este documento es uno de los ejemplos ms claros sobre la articulacin entre las concepciones comerciales, polticas y de defensa. Surge a raz del acuerdo de la Cumbre de Santiago de Chile (1998) para crear una Comisin sobre Seguridad de la OEA, encargada de revisar los temas de seguridad y reforzar las instituciones del viejo sistema interamericano. Despus, en 2001, en la Cumbre de Quebec, se le pidi a esta misma Comisin, analizar los enfoques comunes sobre seguridad, lo que signific incorporar el enfoque multidimensional de seguridad hemisfrica y las llamadas nuevas amenazas. El resultado fue la Declaracin de Bridgetown en la que se amplia la concepcin de seguridad para abarcar amenazas nuevas y no tradicionales, que incluyen aspectos polticos, econmicos, sociales, de salud y ambientales (2002). Es decir, la amenaza es total y en este sentido la respuesta es la guerra total y permanente. El acento estar en la cooperacin ante las amenazas transnacionales y en la generacin de estrategias coordinadas. El resultado final, un ao ms tarde, fue la Declaracin sobre Seguridad que a su vez resalta la contribucin de los llamados procesos de integracin (NAFTA, PPP y ALCA) a la estabilidad y seguridad hemisfrica.

La Declaracin sobre Seguridad pone el nfasis en la defensa de la democracia (seguridad democrtica) y la seguridad preventiva, lo que se traduce en un esfuerzo permanente para prevenir y anticipar las causas mismas de los problemas que afectan el sistema democrtico de gobierno (2003). Apela a la seguridad multidimensional y a la necesidad de coordinarse para hacer frente a la amenaza del terrorismo estando dispuestos a intensificar nuestros esfuerzos y fortalecer nuestra cooperacin para enfrentar estas amenazas. Tomaremos las medidas necesarias para combatir y prevenir el terrorismo (Declaracin sobre Seguridad de las Amrica, 2003:11). Esto se traducir en el intercambio de informacin e incluso asesora jurdica. Adems, abre la puerta a la posibilidad de intervenciones ante conflictos internos cuando el Estado afectado as lo solicite y misiones en el exterior, bajo la forma de misiones de paz, tanto en la regin como fuera de ella. Todo ello refleja la aspiracin de EU a la creacin de un cuerpo multilateral americano.

Sin embargo, como ya adelantbamos, no ser en la Declaracin donde aparece explicitada por primera vez la concepcin y estrategia de seguridad democrtica y preventiva para Amrica Latina. El antecedente es el Tratado Marco de Seguridad Democrtica en Centroamrica (1995), con el que se pone fin a la guerra en Centroamrica y que constituy uno de los primeros teatros de experimentacin de las concepciones de seguridad y defensa a pequea escala. En l ya se plantean las directrices de gobernabilidad conservadora y sus objetivos de defensa (defensa multidimensional, arquitectura flexible de seguridad, cooperacin hemisfrica, colaboracin en informacin e inteligencia, programas de adiestramiento, etctera), incluida la seguridad democrtica, las amenazas a sta y, en correspondencia, la seguridad preventiva para enfrentarlas. En su Art. 1 seala: El Modelo Centroamericano de Seguridad Democrtica se basa en la democracia y el fortalecimiento de sus instituciones y el Estado de Derecho; en la existencia de gobiernos electos por sufragio universal, libre y secreto y en otra parte agrega una democracia, basada en el Estado de Derecho y en las garantas de libertades fundamentales, la libertad econmica (Tratado Marco de Seguridad en Centroamrica, 1995). A su vez, una parte de estos lineamientos los encontramos tambin en el Plan Colombia, en la ASPAN y en el Plan Mxico. Mientras tanto, aunque el ALCA no avanza en la forma en que fue planeado, asistimos a otras formas de incorporacin de Amrica Latina en la rbita geopoltica norteamericana que van desde los tratados bilaterales hasta las polticas de desestabilizacin. Todos y cada uno de los acuerdos comerciales bilaterales incorporan el tema de los recursos naturales en los captulos sobre propiedad intelectual y trato nacional a la inversin extranjera as como los principios bsicos del ALCA, herederos del Consenso de Washington. No se puede subestimar esta estrategia expansionista de reemplazo si consideramos con Ariela Ruiz-Caro que los TLCs no son el inicio de un proceso sino que deben ser vistos como la culminacin de un proceso de apertura previa a su suscripcin (Ruiz-Caro, 2005:8). Como podemos ver en la Tabla 3, los acuerdos comerciales han avanzado de la siguiente manera desde que se firma el NAFTA en 1994: en 2001 se aprueba el Plan Puebla Panam, hoy Proyecto Mesoamericano; en 2003 el TLC con Chile, en 2004 el TLC CAFTA-Repblica Dominicana; en 2006 el TLC con Per y en 2007, el TLC Preacuerdo con Uruguay; adems del TLC en puertas con Colombia pendiente de su aprobacin por el Congreso estadounidense.

3. Intervencionismo y militarizacin de la poltica en Amrica Latina


En el proyecto de expansin de EU hacia Amrica Latina se busc desde la dcada de los ochenta un debilitamiento de instituciones clave que facilitara el acceso al control del territorio, en el sentido que plantea Ornelas (2003). Una de las instituciones claves del Estado son las Fuerzas Armadas y el proyecto estadounidense para la regin les tiene asignado un papel subalterno, como policas internos que mantengan la gobernabilidad del territorio; o bien en su proyeccin ms acabada, la expectativa de conformar una fuerza hemisfrica en la que los militares latinoamericanos cumpliran un papel secundario como fuerzas de apoyo bajo el mandato poltico-militar estadounidense. As, una mayor condicin de dependencia en el espacio de influencia ser garanta para acceder a sus recursos y para incidir en la toma de decisiones. En este sentido, la seguridad hemisfrica es, en s misma, la seguridad estadounidense. Un elemento que queremos destacar es que estamos asistiendo, por primera vez en la historia de la regin, a la creacin de una institucionalidad y legalidad hemisfrica cada vez ms amplia. El injerencismo de EU no cont antes con dicho marco de legalidad y aspiracin de legitimidad. Esto resulta de la mayor importancia en un contexto de cambio poltico como en el que se encuentra Amrica Latina. As, mientras se crea una institucionalidad alternativa como el ALBA, la Comunidad de Naciones Sudamericanas, Banco del Sur, etctera, las instituciones que sustentan el Proyecto Hemisfrico tambin se van construyendo y son emblema de las reacciones neoligrquicas. El recuento de las instituciones para promover estructuras subregionales es amplio. Destacan la reestructuracin del Comando Sur, la creacin del Comando Norte (2002), la reactivacin de la IV Flota (2008), las nuevas bases militares de Colombia que se suman a las existentes, y los programas de adiestramiento y formacin de militares. Desde 1990 el Comando Sur redefini su misin incorporando las nuevas amenazas y centrndose en la lucha antidrogas; sin embargo, es a partir de 2003 y la Declaracin de Seguridad cuando presenta una ampliacin determinante en sus objetivos y estrategias: a) Incorporar la lucha contra el terrorismo, el narcoterrorismo y la narcoguerrilla en sus programas de accin promoviendo para ello la participacin multilateral en este tipo de acciones; b) Garantizar el libre flujo de energa en la regin y la proteccin de la infraestructura apoyando a las Fuerzas Armadas nacionales para hacer efectivo este objetivo; c) Asegurar que los pases ejerzan plena soberana sobre su territorio poniendo un alto a los espacios no gobernados e impidiendo el efecto derrame de sus vecinos inestables; y d) Mantener y fortalecer gobiernos estables y democrticamente electos evitando que los estados renegados apoyen organizaciones terroristas (Comando Sur, 2008) , lo que inevitablemente nos lleva a pensar en Venezuela y Bolivia. El Comando destaca tambin las acciones de inteligencia, intercambio de informacin y control de movimientos areos, martimos y terrestres; es decir, se asigna un papel similar al de Estado Mayor con mando unificado donde las Fuerzas Armadas locales cumpliran simplemente tareas de apoyo. Los antecedentes de la creacin del Comando Norte podemos encontrarlos en el acuerdo firmado con Canad en 1997 con el fin de complementar las acciones del Comando Sur en el hemisferio para proteger la zona no slo de amenazas estrictamente militares sino para garantizar la seguridad del intercambio econmico en el rea del NAFTA. Se trataba de proteger la zona en el plano comercial, de vigilancia fronteriza y colaboracin tecnolgica e informativa, al coordinar tambin los servicios de espionaje e inteligencia de los pases involucrados (Egremy, 2007). La decisin de crear el Comando Norte fue tomada unilateralmente por EU; nunca se consult a los pases que quedaron bajo esta nueva rea de responsabilidad. Sus acciones, al igual que las del Comando Sur, estn enclavadas en las concepciones de guerra preventiva, guerra total y el control de las reas no gobernables, adems de promover los vnculos militar a militar, potenciar la cooperacin y coordinacin entre agencias militares, compartir informacin, adiestramiento y adquisicin de armamento. La ASPAN y el Plan Mxico son desarrollos de esta institucin. Los ejercicios militares auspiciados por EU son cada vez ms frecuentes en toda la regin. Entre sus objetivos destacan, en primer lugar, promover una cultura acorde a los intereses estadounidenses y la conformacin de una red persona a persona tal y como definen en los documentos de seguridad y defensa (Winer et al., 2006). De hecho, en el informe anual que enva el Comando Sur al Congreso del ao 2004 se recomienda profundizar los contactos militar a militar para hacer frente al peligro del llamado populismo radical que, dicen, refuerza las posiciones radicales y exalta los sentimientos antiestadounidenses en la regin (Barry, 2004). En otro de los objetivos se precisa que el adiestramiento est orientado a un campo de batalla compuesto por civiles, organizaciones no gubernamentales y agresores potenciales (Cemida, 2001). No deberamos subestimar dicha intencionalidad cuando se calcula que slo entre 1999 y 2003 la milicia estadounidense entren 72,495 miembros de las fuerzas armadas latinoamericanas y del Caribe. El numero de entrenados salt de 13,785 en 1999 a 22,831 en 2003 (Barry, 2004). Si extrapolamos el dato hasta ahora, la cifra es ms que preocupante.

Aunque la aspiracin de conformar una fuerza multilateral hemisfrica un ejrcito americano segn los documentos del gobierno norteamericano- no parece cercana, es un hecho que se han reforzado medidas para promover la formacin y adiestramiento de cuadros militares proclives a los intereses de EU. Como ya sealbamos, la intervencin en Hait (2004) fue una primera manifestacin de ello pero en el mismo contexto se inscriben acuerdos institucionales como Plan Colombia, ASPAN, el Proyecto Mesoamericano que incorpora programas especficos en Centroamrica, la Iniciativa Regional Andina, los acuerdos vinculados a la lucha contra el narcotrfico y el reciente Plan Mxico. stos vendran a ser el equivalente a la estrategia intermedia de los acuerdos bilaterales comerciales. Por ltimo, queremos sealar que la lucha antidrogas para Amrica Latina es parte de la concepcin de seguridad hemisfrica caracterizada por el injerencismo y que aspira al control del territorio. Desde aqu se justifica y legaliza la presencia militar en las respectivas naciones al tiempo que se busca legitimar sus acciones mientras la poblacin naturaliza la militarizacin de sus espacios. Curiosamente, los dos pases ms comprometidos con esta estrategia son aquellos que muestran los mayores fracasos. Colombia sigue siendo el principal productor hasta nuestros das de la cocana del continente y en el caso mexicano, de 60.000 personas detenidas entre 2000-2006 por delitos relacionados con el narcotrfico, slo 15 eran lderes de crteles, 50 pertenecan a la estructura financiera y 71 eran sicarios; el resto son personas vinculadas al narcomenudeo.

Las estrategias de desestabilizacin que aspiran a una posterior estabilizacin, como lo que sucede en la llamada guerra contra el narcotrfico, hunden sus races en la dcada de los sesenta al interior del propio EU cuando se recurri a la distribucin de drogas en lo barrios negros por parte del Estado como forma de quebrar al movimiento por los derechos civiles. En este sentido, Levitsky, quien fuera zar antidrogas, dijo ante el Congreso estadounidense en relacin con la lucha antinarco en Bolivia: Permtame ser muy preciso en este punto, porque no hemos vinculado el apoyo econmico a la asistencia militar () A lo que s lo hemos vinculado es al desempeo en tareas de contrainsurgencia (Wola, 1993:28). Como vemos, los indicadores anteriores apuntan a una creciente militarizacin en Amrica Latina desde la perspectiva del Proyecto Hemisfrico. Pero, adems, el proceso se refuerza, por un lado, con los planes de desesabilizacin que EU ha puesto en marcha en los ltimos aos (el golpe en Venezuela, los intentos de golpe y fractura de Bolivia impulsando la autonoma de Santa Cruz, el golpe tcnico que signific el fraude electoral en Mxico as como la llegada del experto en estabilizacin Carlos Pascual a la embajada de EU en Mxico, el golpe de Honduras y los impactos constatables en Colombia). Por otra lado, un factor de carcter interno que refuerza el proceso viene dado por la tendencia a la militarizacin que se desata como condicin sine qua non del funcionamiento del neoliberalismo en tanto desaparecen las mediaciones polticas y la negociacin. Es decir, los factores internos y externos impulsan la espiral de la militarizacin en la regin, lo que debera alertarnos sobre la complejidad del fenmeno y los riesgos que enfrentan los procesos de cambio poltico que se erigen en este momento.

4. Conclusiones


Hemos podido constatar que: a) la concepcin y poltica de seguridad y defensa de EU hacia Amrica Latina son propias de una poltica injerencista e intervencionista que busca el control del territorio latinoamericano y sus recursos; b) estas concepciones en ninguna medida son novedosas y sus antecedentes se remontan a inicios de los ochenta; c) los supuestos bsicos de la DSN y de los manuales de contrainsurgencia son reeditados en la poltica de defensa hemisfrica y legitimados en funcin de la gobernabilidad; e) una de las especificidades histricas que encontramos en el momento actual, con repercusiones centrales para Amrica Latina, es que el Proyecto de Defensa Hemisfrico est construyendo la institucionalidad y legalidad acorde para el injerencismo en la regin en connivencia con las lites conservadoras latinoamericanas; f) la poltica de seguridad hemisfrica aspira a convertir a las Fuerzas Armadas de Amrica Latina en policas internos a cargo de la estabilidad del rea de influencia de Estados Unidos, lo que apunta a una permanente militarizacin social y poltica en la regin que tiene una de sus manifestaciones ms evidentes en la militarizacin de la seguridad pblica; f) las repercusiones en cuanto a soberana y posibilidades de construccin de proyectos propios en Amrica Latina se ven amenazados por esta poltica imperialista estadounidense, factores que deberan tomarse en cuenta en especial en pases como Mxico que est en condiciones de sumisin absoluta hacia el exterior as como de descomposicin social y poltica sin parangn.

Bibliografa:


BARRY, Tom (2004). El Comando Sur enfrenta peligros emergentes y tradicionales, en Programa de las Amricas, http://www.iramericas.org/esp/870 [Consulta: 12 de septiembre de 2008]

Ral Bentez Manaut (2007:1) en su texto La Iniciativa Mrida: desafos del combate al crimen y el narcotrfico en Mxico, en Andean Regional Iniciative (ARI), N 130, 2007, Real Instituto Elcano, p.1, www.realinstitutoelcano.org

Business News America (2004), Energy Integration in Latina American. Opportunity Knocks for the Neighbors, Special Reports Series, http://www.reportseries.com/ [Consulta: 25 de noviembre de 2008]

CASTRO, Jorge (2008), Mercado minero mundial y la Argentina: Tendencias y oportunidades, en Panorama Minero, Seccin Documentos, Argentina, http://www.panoramaminero.com.ar/home.htm [Consulta: 15 de diciembre de 2008]

Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA) (2001). Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad y el momento actual, Argentina, http://www.cemida.com.ar/ [Consulta: 12 de octubre de 2007].

CEPAL (2007), La inversin extranjera directa en Amrica Latina y el Caribe 2006, http://www.eclac.org/publicaciones/xml/3/28393/lcg2336e.pdf [Consulta:14 de enero de 2009] CEPAL (2008), La inversin extranjera directa en Amrica Latina y el Caribe 2007, http://www.eclac.cl [Consulta: 8 de diciembre de 2008]

COMANDO SUR (2008), United States Southerm Command Strategy 2018, USSOUTHERM, www.southcom.mil/AppsSC/files/0UI01177092386.pdf [Consulta: 8 de enero de 2009]

Declaracin de Bridgetown. Enfoque multidimensional de la seguridad hemisfrica (2002), OEA, Quebec, AG/CG/doc.15/02

Declaracin sobre Seguridad de las Amricas (2003). Conferencia Especial sobre Seguridad, OEA, Mxico.

Documento de Santa F II. Una estrategia para Amrica Latina en la dcada de 1990 (1988), Comit de Santa F, http://www.geocities.com/proyectoemancipacion/documentossantafe/documentos_santa_fe.htm [Consulta: 8 de enero de 2007]

ECLAC (2005). Foreing Investment in Latin America and the Caribbean 2004, http ://www.eclac.org/publicaciones/xml/0/20930/2004%20IED-2004-INGWEB. pdf [Consulta: 9 de diciembre de 2008]

EGREMY, Nydia (2007). Comando del Norte engulle a Mxico, en Voltairenet, Ao 5, N 70, 20 enero, http://www.voltairenet.org/article144607.html [Consulta: 12 de febrero de 2007]

ESTAY, Jaime y Germn SNCHEZ (Coordinadores) (2005). El ALCA y sus peligros para Amrica Latina, CLACSO, Buenos Aires, http://168.96.200.17/ar/libros/alca/Estay-Sanchez.pdf [Consulta: 9 de noviembre de 2007]

Iniciativa Caminos hacia la Prosperidad en las Amricas (2008), Departamento de Estado, Gobierno de Estados Unidos, 24 de septiembre, http://mexico.usembassy.gov/pdf/tradeworks_esp.pdf [Consulta: 2 de junio de 2009]

LUCIER, James P. (2000). Documento de Santa F IV Latinoamrica hoy, Comit de Relaciones Extranjeras del Gobierno de Estados Unidos, http://www.emancipacion.org/descargas/santafe_IV.pdf [Consulta: 3 de enero de 2007].

MILLET, Damien y Eric TOUSSAINT (2009). Las cifras de la deuda 2009, CADTM, http://www.cadtm.org/IMG/pdf/LAS_CIFRAS_DE_ LA_DEUDA_2009-1.pdf [Consulta: 9 de julio de 2009]

National Strategy for Homeland Security (2002). Office for Homeland Security, Casa Blanca, Washington, July, http://www.dhs.gov/xlibrary/assets/nat_strat_hls.pdf [Consulta: 28 de noviembre de 2008]

ORNELAS, Ral (2003). Amrica Latina: territorio de construccin de hegemonas, en Revista Venezolana de Economa y Ciencias Sociales, Vol. 9, N 2, mayo-agosto.

RED VOLTAIRE (2005). EEUU: la guerra, nica alternativa a la crisis econmica, 16 de noviembre, <http://www.nodo50.org/tortuga> [Consulta: 3 de enero de 2009]

Reforma al Cdigo Federal, Artculo 139 (2007). Dictamen de las Comisiones de Estudios Legislativos, en Gaceta del Senado de la Repblica, N 103, Mxico, 26 de abril.

RODRGUEZ REJAS, Mara Jos (2010). La espiral de la militarizacin poltica en Amrica Latina: del Proyecto Hemisfrico a la dominacin neoliberal (Mxico un caso de estudio ejemplar), Tesis de Doctorado en Estudios Latinoamericanos, UNAM, Mxico.

RUIZ-CARO, Ariela (2005). Los recursos naturales en los tratados de libre comercio con Estados Unidos, Serie Recursos Naturales e Infraestructura, CEPAL, Santiago de Chile.

TAMBS, Lewis (Editor) (1980). Documento de Santa F I. Las relaciones interamericanas: Escudo de la seguridad del nuevo mundo y espada de la proyeccin del poder global de Estados Unidos, Comit de Santa F, http://www.geocities.com/proyectoemancipacion/documentossantafe/documentos_santa_fe.htm [Consulta: 5 de enero de 2007]

Tratado Marco de Seguridad en Centroamrica (1995). Sistema de Integracin Centroamericana, Secretara General, Honduras, http://www.sica.int/ [Consulta: 20 de noviembre de 2008]

WINER, Sonia, Mariana Carrolli, Luca Lpez y Florencia Martnez (2006). Estrategia militar de Estados Unidos en Amrica Latina, Cuaderno de Trabajo N 66, Ediciones del Centro Cultural de la Cooperacin Floreal Gorini, Buenos Aires, http://www.centrocultural.coop/uploads/cuaderno66.pdf [Consulta: 21 de noviembre de 2008]

WOLA (1993). Peligro inminente? Las FFAA de Estados Unidos y la guerra contra las drogas, Oficina de Asuntos Latinoamericanos en Washington (WOLA), Colombia.

World Resources Institute (2005), The World Resources 2005, http://pdf.wri.org/wrros_dt9.pdf [Consulta: 12 de febrero de 2009]


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter