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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2010

Paraguay
Pasado que pesa (y II)

Jos Steinsleger
La Jornada


Cuando en 2008 el poltico y ex sacerdote Fernando Lugo gan la presidencia de Paraguay, slo caba desearle suerte, coraje y la probada fe que puso a prueba como militante ejemplar de los movimientos sociales. La fe mueve montaas, intitulamos un artculo de entonces.

Dos aos despus, a los paraguayos slo les resta la fe. Honrado y honesto, bueno y digno, Lugo se ha mostrado totalmente inepto para controlar las riendas de un pas cautivo del analfabetismo poltico y funcional de sus oligarquas, y enfermo de pobreza estructural, entreguismo y corrupcin endmicas.

Fernando Lugo preside, pero sus discursos antimperialistas y progresistas slo son crebles en sus visitas al exterior. Puertas adentro, el Parlamento, las mafias del narcotrfico, la CIA y Washington gobiernan este pas rodeado de tierra, como lo llamaba el escritor Augusto Roa Bastos.

Mediterraneidad de un Estado que, paradjicamente, posee agua dulce y represas para saciar la sed y los requerimientos energticos del continente. Potencias de la naturaleza que, por lo dems, poco y nada representan para sus pueblos, carenciados de agua, luz elctrica, salud, educacin, medios masivos de comunicacin, y de instituciones decorosas y aceptables.

La fuerte dinmica poltica y fuerza gravitacional de Brasil y Argentina en el Mercosur y la Unasur, as como el proceso de la revolucin boliviana, echan, sin embargo, un manto de niebla informativa sobre la frgil democracia paraguaya. Con mirada geopolticamente ligera, podra pensarse que la democracia paraguaya estara custodiada por la firme vocacin de soberana econmica e independencia poltica de los vecinos. No es as.

Con celeridad creciente y a causa, precisamente, de las tendencias emancipadoras en la subregin, Estados Unidos ha venido reforzando las tuercas en los asuntos militares y de seguridad de Paraguay.

La crnica mentalidad autoritaria, antidemocrtica, proimperialista y explcitamente fascista que caracteriza a las clases dominantes paraguayas, facilitan los anhelos del Pentgono para que el pas se ajuste, funcionalmente, a planes guerreristas similares a los de Colombia frente a Venezuela y Ecuador.

De hecho, en Paraguay ya funcionan dos bases militares de Estados Unidos: la Mariscal Estigarribia (que puede albergar 16 mil efectivos de tropa), se encuentra a 200 kilmetros de Bolivia y Argentina, a 320 kilmetros de Brasil, y cerca de la llamada triple frontera (Ciudad del Este, donde confluyen Brasil, Paraguay y Argentina, y faltaba ms, Washington asegura que circulan grupos islmicos radicales de Hezbollah y Al Qaeda).

En septiembre de 2008, a poco de asumir la presidencia, el presidente Lugo viaj a Colombia acompaado del ministro del Interior, Rafael Filizzolla, y se entrevistaron con lvaro Uribe. Punto de la agenda: avanzar en el asesoramiento por parte de militares colombianos en la lucha contra los secuestros (sic).

Luego, Filizzolla sigui viaje con rumbo a Taiwn, entidad de fuerte ascendiente econmico y poltico entre las mafias paraguayas. El monumento ms alto de Ciudad del Este (paraso del contrabando de coches, artefactos electrnicos, armas y drogas), fue erigido en memoria del lder anticomunista Chang Kai Shek.

En agosto de 2009, cuando los pases de la Unasur se opusieron a la instalacin de bases militares en Colombia, Uribe se apareci por Asuncin buscando legitimar su posicin. Y en enero pasado, el canciller de Uribe, Jaime Bermdez, se entrevist con Lugo en Asuncin. Ambos acordaron un programa de asesoramiento del gobierno de Bogot a la Polica Nacional de Paraguay, a ms de la compra de fusiles colombianos de origen israel, y municiones por un monto mayor a 500 mil dlares.

El trabajo conjunto qued a cargo del coronel Jorge Jerez Cullar, especialista colombiano en seguridad interior. Egresado en 1983 de la Escuela de las Amricas, Jrez Cullar reside en Asuncin desde 2001.

En julio pasado, presionado por la derecha parlamentaria y el eventual inicio de un juicio poltico por su gestin, el presidente Lugo destituy al ministro de Defensa, general Luis Bareiro Spaini, por presunto mal desempeo de funciones.

Los entretelones resultan reveladores. Entre otros calificativos, Bareiro Spaini se haba dirigido por escrito a la embajadora de Estados Unidos, Liliana Ayalde, a quien trat de diplomtica primeriza.

El ministro le censur a doa Liliana no haber intervenido en una fuerte discusin entre generales estadunidenses, polticos opositores y el vicepresidente Federico Franco, que en la sede de la legacin diplomtica imperial plantearon el juicio poltico urgente al presidente por su mala gestin.

Ver tambin:

Paraguay
Pasado que pesa (I)
Jos Steinsleger (28-10-2010)

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/11/03/index.php?section=opinion&article=017a1pol



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