Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2010

Espaa
El ajuste de Krugman

Pedro Montes
Rebelin


Hace algn tiempo el Nobel Krugman, refirindose a la economa espaola y tras observar el gran dficit de la balanza por cuenta corriente que haba acumulado, que revelaba su dbil posicin competitiva, sostuvo que nuestro pas se enfrentaba a un dilema. O bien recurra a la devaluacin para abaratar las exportaciones y encarecer las importaciones, o bien produca un ajuste interno de precios y salarios con los mismos objetivos. Pero llegaba, inicialmente, a la conclusin que la devaluacin no era posible por la pertenencia a la moneda comn del euro, al cual lo consideraba como algo irreversible, decantndose, en consecuencia, por el ajuste interno.

Posteriormente cambi de opinin y vino a decir que aunque la operacin de abandonar el euro era costosa y compleja, al final la estimaba como la opcin ms lgica, pensando en los interrogantes de los efectos y en las dificultades de un ajuste interno. En todo caso, hasta ahora la salida del euro no se ha producido, no se vislumbra en lo inmediato a pesar de que la economa espaola y otras economas integradas en la moneda nica no acaban de digerir la pertenencia al euro y en ocasiones ha habido momentos, como en mayo pasado, en que todo pareca posible.

Se puede afirmar, pues, que la opcin por el ajuste interno es la que prima por el momento. Y no tanto porque haya sido la alternativa elegida ante el dilema como porque se est imponiendo hasta el momento por la va de los hechos. No hay un pacto social como postulaba Krugman para abordar el problema -cosa que poda considerarse imposible-, pero la realidad es que los salarios, fundamentalmente, estn ajustndose a la baja, ya sea por las condiciones socioeconmicas, el paro masivo, la paralizacin de la negociacin de los convenios o el recorte por la va legal ,como ha sucedido con los sueldos de los funcionarios.

Frente a la devaluacin, es decir la salida del euro, el ajuste interno tena dos inconvenientes. El primero es que con l no se lograba el efecto general de abaratar exportaciones y encarecer importaciones como ocurre cuando un pas devala su moneda: todas las mercancas y todos los servicios que se intercambia con el exterior recogen de inmediato el impacto de la variacin del tipo de cambio. Un ajuste interno, por el contrario, como es producto de las circunstancias particulares de los distintos sectores productivos y de la casustica que se da en las empresas, desde situacin econmica de ellas, la posicin defensiva de los sindicatos, y reacciones empresariales para obtener beneficios, origina un cambio muy desigual en los precios de los distintos bienes y servicios, y por tanto un ajuste tambin muy irregular en los precios de las exportaciones, con efecto ms difciles de evaluar en los intercambios exteriores.

Por otro lado, una devaluacin de la moneda no tiene efectos depresivos sino ms bien lo contrario, ya que favorece las exportaciones y la demanda interna frente a las importaciones, mientras que el ajuste interno de salarios, en la medida en que no se acompaa de un ajuste inmediato y semejante de los precios (en ese caso todos los precios relativos internos no se modificaran, pero s con respecto a los precios exteriores, lo que sera equivalente a la devaluacin), tiene un impacto recesivo sobre la actividad y la demanda, lo que si bien puede resultar beneficioso para corregir el problema del dficit exterior de una economa, agrava otros problemas como pueden ser una mayor desigualdad en la distribucin de la renta, el aumento del dficit pblico por el impacto de la depresin en la recaudacin impositiva y, sobre todo, lleva aparejado un incremento del paro, que en el caso de la economa espaola no se puede considerar como una secuela secundaria.

El dficit por cuenta corriente de la balanza de pagos espaola se ha corregido de un modo acusado a lo largo de 2009 y 2010. Desde el 9,7% del PIB que se registr en 2008, qued reducido al 5,4 % en 2009, y estar en torno al 4,7% en este ao. Se podra pensar, por tanto, que la opcin del ajuste interno est produciendo los efectos deseados y que cuando la economa se encamine a una recuperacin no lo har ya con la rmora de un desequilibrio exterior insostenible. De hecho el Gobierno de los brotes verdes, proclive a ver en el canto de un pajarillo, en cualquier dato insignificante, un anuncio de que lo peor de la crisis ya se ha superado, no deja pasar ocasin de resaltar y apuntarse como un xito que el dficit exterior ha disminuido considerablemente.

En mi opinin, sin embargo, no slo hay que ser ms precavidos sino que sostengo que la importante cuestin de si la economa espaola podr sobrevivir en el euro no se ha resuelto y est pendiente. Es indiscutible: el dficit se ha reducido sensiblemente, pero tambin hay poca duda de que esa reduccin es resultado ante todo del grave hundimiento que ha sufrido la economa en los dos ltimos aos, como consecuencia de la crisis financiera internacional y la recesin generalizada posterior, del estallido de la burbuja inmobiliaria y del estrangulamiento del crdito que ha tenido lugar. Lo ocurrido en la balanza de pagos no es una mejora atribuible en lo fundamental a un ajuste interno de precios y salarios sino a la conmocin sufrida por la economa desde que se inici la crisis internacional en la segunda mitad de 2008.

Sera un error imputar a un ajuste interno la disminucin del dficit exterior puesto que, sin perjuicio de que ese ajuste se haya visto facilitado por la depresin de los ltimos dos aos, esa mejora no cabe proyectarla en el futuro. Estamos hablando de una mejora que ha sucedido con una destruccin de 2 millones de puestos de trabajo, con una evolucin del paro cuya tasa casi se ha duplicado hasta llegar al 20% de la poblacin activa, con una cada acumulada a lo largo de 2009 y 2010 del 8% en la demanda interna y del 25% en la formacin de capital bruta. De repetirse algo parecido, podra pensarse en una reduccin an mayor del dficit de la balanza por cuenta corriente, pero al precio ya de una catstrofe econmica.

Sin que suponga anunciar la recuperacin de la economa -problemas acumulados como el que se comenta y riesgos agudos impiden tal pronstico-, cabe imaginar que se adentrase en un moderado crecimiento, el mnimo siquiera para evitar un aumento del paro. Es decir, una economa avanzando en torno al 2%, mnimo crecimiento estimado para generar algn empleo. Ello supondra que se detendra la disminucin del dficit exterior y que comenzara de nuevo a aumentar, desde un nivel nada despreciable, sin paragn con los registrados en otros momentos histricos con la peseta como moneda, y en unas condiciones en que el peso de la deuda exterior de la economa espaola es an insoportable, en un pas bajo sospecha de quiebra y con unos mercados financieros enrarecidos.

A este respecto hay que destacar que la reduccin del dficit no se ha traducido en una mejora de la posicin exterior de la economa, puesto que todo dficit implica lo contrario. Los pasivos financieros brutos de nuestro pas frente al exterior -lo que se debe y nos pueden reclamar- ascendan a finales de junio de este ao a 2,3 billones de euros, casi el 230% del PIB. Descontando los activos frente al exterior, que alcanzan 1,4 billones de euros, la posicin deudora neta de la economa espaola frente al resto del mundo es de 0,9 billones de euros, una cifra casi equivalente a la del PIB, que es de 1,05 billones de euros. Esa posicin deudora origina un saldo neto desfavorable de pago de intereses y rentas de inversin, que fijndolo slo en un tipo de inters del 3% (los tipos de inters son ms altos y tienden a aumentar por la desconfianza en la solvencia del pas), significa que cada ao la economa espaola inicia el ejercicio con el hndicap de un dficit exterior de la balanza por cuenta corriente de casi 3% del PIB.

Como es normal, una recuperacin econmica por modesta que sea implica un empeoramiento de la balanza de cuenta corriente, por el incremento que se produce de las importaciones, tanto ms cuanto que en esta ocasin la recuperacin no vendr del estmulo a las exportaciones, como sucedi en la crisis de 1992/93 cuando las devaluaciones sucesivas de la peseta permitieron un crecimiento considerable de ellas, a las que cabe atribuir el papel catalizador de salida de aquella crisis. El panorama se enturbia algo ms por el hecho de que la crisis de la economa espaola ha llevado a una destruccin considerable de tejido productivo, que se traducir en una mayor dependencia de las importaciones en el futuro. Por otro lado, nuestro pas estar en el ojo del huracn de toda crisis financiera general o particular de la zona del euro, por la simple razn de que es uno de los pases ms endeudados del mundo.

En las condiciones descritas, cabe poner muy serias reservas a la opinin de que la crisis exterior de la economa espaola est resuelta, que slo debemos preocuparnos de algunos problemas internos (las reformas estructurales pendiente en el lenguaje dominante) para que la recuperacin se inicie y que una vez puesta en marcha todo el camino se encuentra despejado.

Nada ms lejos de la realidad, como he tratado de exponer. La crisis econmica ha venido para quedarse, atrapado el pas en una posicin exterior insostenible de deuda y dficit, sin solucin posible por la va del ajuste interno que alguna vez, fugazmente, pens Krugman. La izquierda, toda, debe tomar nota para preparar su estrategia.

Pedro Montes es miembro de la Coordinadora Federal de Socialismo 21

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter