Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2010

Cuestiones difciles para Hams

Haidar Eid
Electronic Intifada

Traducido para Rebelin por Loles Olivn


La victoria de Hams en las elecciones al Consejo Legislativo Palestino de 2006 sorprendi a todos, incluso a sus propios miembros y dirigentes. Asimismo, muchos activistas locales e internacionales se sintieron aliviados porque la victoria constitua un golpe contra la doctrina de Bush en Oriente Prximo. Igualmente, fue una prueba de la credibilidad del enfoque democrtico liberal y de sus aplicaciones en la regin.

Este artculo no se refiere a las reacciones nacionales o extranjeras ni a los intentos de derrocar la nica experiencia democrtica del mundo rabe. Por el contrario, aborda el fracaso de Hams al no estar a la altura de sus propios compromisos con sus electores, muchos de los cuales no eran necesariamente partidarios del movimiento. Tambin examina el grado de credibilidad de Hams en el compromiso con el contrato social que las grandes democracias cumplen en trminos de respeto de los ciudadanos individuales y de la salvaguardia de su dignidad. Dicho contrato afecta no slo a los ciudadanos sino tambin a las ciudadanas.

En primer lugar, se debe reiterar el hecho de que Hams forma parte del campo de la resistencia. Adems de los enormes sacrificios que muchos de sus dirigentes y cuadros han hecho, si se invierten de forma creativa, las acciones de Hams apoyan en ltima instancia los intereses de la causa palestina. Ello implica la siguiente pregunta: Ha sido capaz Hmas de construir realmente ese alto nivel de compromiso y sacrificio no slo en nombre del movimiento sino de los palestinos en general?

A pesar de sus declaraciones en algn modo acaloradas, el impulso de Hams y la voluntad de hacer frente a las propuestas estadounidenses son realmente sorprendentes. Por lo que yo s, se enviaron dos cartas a la nueva Administracin de Obama despus de haber concluido el trmino del ex presidente de Estados Unidos George W. Bush. Los estadounidenses hicieron hincapi en que se haban negado a aceptar la primera carta. Pero lo significativo es el contenido de las cartas y cmo se reflejan en ellas las aspiraciones de los palestinos tanto en toda la Palestina histrica como en la dispora.

El contenido de esas cartas, junto con declaraciones de altos dirigentes de Hmas, indican a Estados Unidos la aceptacin y el compromiso por parte de Hmas con la solucin de dos Estados, es decir, con la creacin de un Estado palestino independiente en los territorios ocupados por Israel en 1967. Sin embargo, muchos dirigentes de Hmas recalcan, al mismo tiempo, su negativa a reconocer al Estado de Israel y a aceptar la solucin de dos Estados. En pocas palabras, los lderes palestinos elegidos por la mayora de un tercio del pueblo palestino, es decir, la poblacin de Cisjordania y de la Franja de Gaza, han anunciado su compromiso con una solucin racista que no tiene en cuenta los derechos de entre seis y siete millones de refugiados palestinos, ni los derechos nacionales y culturales de 1,4 millones de palestinos en Israel.

El grave peligro que subyace en esta posicin radica en el hecho de que sigue la trayectoria a la baja de la derecha laica dominante en el liderazgo palestino desde la dcada de 1960. Sigue asimismo la cada de la izquierda estalinista palestina, cuyo liderazgo fue cooptado por el sector de las organizaciones no gubernamentales y por la Autoridad Palestina, apropindose de la toma de decisiones internas de las respectivas organizaciones palestinas. Ello condujo a la adopcin de posiciones que eran radicalmente diferentes de las que haban defendido histricamente. De hecho, tales posiciones se abandonaron con justificaciones pragmticas, que son la anttesis de las cuestiones a las que la izquierda debe ser capaz de dar respuesta de manera creativa, como la solucin de dos Estados y la pertenencia a la secuestrada y desacreditada OLP de la era de Oslo.

Por lo tanto, muchos simpatizantes internacionales y activistas palestinos opuestos a los Acuerdos de Oslo, o a la segunda Nakba, como el difunto Edward Said se refera a ellos, han exagerado la esperanza. El triunfo de Hams en las elecciones de 2006 se debi principalmente al hecho de que el movimiento nacional palestino no consigui cumplir sus objetivos declarados, a que abandon el programa provisional y a que acept una solucin excepcionalmente racista que niega derechos histricos internacionalmente legitimados. Sin embargo, la aceptacin de Hams de la solucin de dos Estados, o de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, como se la llama a menudo, no est reida polticamente ni con la izquierda ni con la derecha del movimiento nacional.

Pero qu significa este Estado?, y tiene Hams una alternativa a la solucin de de dos Estados, o dos prisiones, que ya se ha convertido en imposible de alcanzar?

La experiencia del gobierno de Hams en la Franja de Gaza ofrece un modelo en miniatura de Estado islmico, mientras que Cisjordania se mantiene como el estado de los bantustanes que se debera declarar en noviembre de 2011. Es de conocimiento pblico que Gaza ha sido objeto recientemente de transformaciones sociales ideolgicas mediante leyes que se aplican sin ser promulgadas. Tales leyes tienen por objeto las libertades individuales, especialmente las de las mujeres, que ya no pueden fumar la pipa de agua en pblico o ir detrs de sus esposos en las motocicletas. Asimismo, las estudiantes se ven obligadas a llevar yilbab y hiyab, al igual que las abogadas que deben llevar hiyab. Por supuesto, esas prcticas pretenden proteger nuestras costumbres y tradiciones pero existe algn texto tradicional que impida a las mujeres, por ejemplo, fumar? La democracia que sirvi de base para las elecciones de 2006 se basa en garantizar las libertades individuales. Muchas declaraciones hechas por los lderes de Hams dentro y fuera de Gaza antes de las elecciones hacan hincapi en que respetaran tales libertades si eran elegidos.

La transformacin de muchos miembros de la resistencia, dispuestos a sacrificar sus vidas por su patria y que ejercieron notables esfuerzos para defender Gaza en 2009, en policas religiosos como los de Arabia Saud exige una seria revisin y crtica por parte de Hams.

Por consiguiente, es obvio que Hams no es capaz de darse cuenta de que la guerra en Gaza en 2009 ha creado una nueva realidad poltica por la que Israel ha apretado el gatillo de la solucin racista de dos Estados/dos prisiones. Hams insiste en adoptar este enfoque y afirma que es una tctica temporal hasta que cambie el equilibrio de poder, asumiendo el movimiento que ello ocurrir dentro del perodo de tregua de diez veinte aos. Durante ese tiempo, planea construir un Estado siguiendo su modelo de Gaza. Eso no indica ms que la falta de una clara visin estratgica para poner fin al conflicto, una visin basada en las luchas globales del pasado contra el colonialismo, en particular contra el abominable rgimen de apartheid de Sudfrica que se derrumb estrepitosamente en 1994.

Desafortunadamente, no ha habido indicios, segn lo que yo he ledo en muchas declaraciones hechas por los dirigentes de Hams, de una clara comprensin dentro del movimiento, ni de la naturaleza de apartheid del Estado de Israel ni de las herramientas utilizadas por el movimiento sudafricano contra aqul; una de esas herramientas es la campaa de boicot internacional sin la cual no se habra puesto fin al rgimen de apartheid. Ello demuestra que Hams no ha logrado entender el papel del movimiento Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS). Como indica un reciente informe del Instituto Reut, con sede en Israel, incluso los propios israeles estn preocupados por el impulso que est ganando el movimiento BDS. No hay declaracin alguna, ya sea en los discursos pblicos de los funcionarios de Hams o en sus escritos polticos, que indique una comprensin de tales esfuerzos que, como afirma Reut, serviran para deslegitimar a Israel y suponen una amenaza para su propia existencia.

De forma similar al movimiento de boicot contra el rgimen de apartheid de Sudfrica, el movimiento BDS est conducido por un comit nacional de boicot, el Comit Nacional de BDS (CNB), en particular la Campaa Palestina para el Boicot Acadmico y Cultural a Israel (PACBI, en sus siglas en ingls). La diferencia entre las dos experiencias es que en Sudfrica, el Frente Democrtico Unido (UDF) una amplia coalicin de grupos de la sociedad civil que luchaba contra el apartheid en Sudfrica fund su movimiento vinculando la resistencia popular de base con la solidaridad internacional. Ello fue particularmente cierto en la campaa de boicot. El fallo de la direccin palestina, tanto en el sector nacionalista como en el islamista, de no estudiar, aprovechar y vincular esa experiencia con la historia de la resistencia palestina debe ser asimismo corregido de inmediato.

Sin embargo, es evidente que el desarrollo de un liderazgo alternativo no puede esperar. Como punto de referencia en la historia de la lucha palestina, la formacin del Comit Nacional del Bloqueo as como sus principales objetivos han vuelto a conectar a los distintos sectores del pueblo palestino para mantenerse frente a la ocupacin, la colonizacin y la racista discriminacin institucionalizada contra los ciudadanos palestinos de Israel, y para reclamar el regreso de los refugiados. Estas exigencias indivisibles distinguen la nueva estrategia alternativa palestina. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: est Gaza dispuesta a interactuar de manera constructiva en esa evolucin positiva de la lucha palestina, con franqueza hacia los restantes actores nacionales y sin estrechas visiones partidistas?

* Haidar Eid es profesor asociado de Literatura postcolonial y postmoderna en la Universidad Al-Aqsa, en Gaza, y asesor poltico en Al-Shabaka, Red de Poltica Palestina. Este artculo ha sido publicado originalmente en rabe por la Agencia de Noticas Maan.

Fuente: http://electronicintifada.net/v2/article11605.shtml





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