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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2010

El Rey, Goytisolo y el Sahara

Juan Manuel Garca Ramos
La Provincia


El pasado martes, en el renacentista Museo de Santa Cruz de Toledo, fue entregado el Premio Internacional Don Quijote de la Mancha, concedido por el Gobierno de Castilla-La Mancha y la Fundacin Santillana. En esta tercera edicin de 2010, los distinguidos fueron el escritor Juan Goytisolo y la Nueva Gramtica de la Lengua Espaola, coordinada, desde la Real Academia Espaola y el resto de las academias americanas, por el lingista albaceteo Ignacio Bosque.

Hasta aqu todo correcto. Lo que nos ha llamado la atencin son las palabras que el Rey Don Juan Carlos dedic en ese acto a la trayectoria creadora de Juan Goytisolo, a la que consider como un proceso de denuncia ante la injusticia, la barbarie y la arbitrariedad.

Le esas palabras y se me quedaron golpeando en mi mente, porque fueron pronunciadas durante una semana en la que al sur de donde vive confortablemente el escritor e intelectual Juan Goytisolo se estaban produciendo atropellos inaceptables de ciudadanos y ciudadanos saharauis cuyo nico delito ha sido, desde hace treinta y cinco aos que estuvo all el hoy Rey como Prncipe heredero de la monarqua franquista, solicitar la celebracin de un referndum de autodeterminacin para su pueblo.

Siempre hemos de recordar esa ridcula visita real efectuada a la antigua provincia espaola del Sahara el 2 de noviembre de 1975, cuarenta y ocho horas despus de Juan Carlos haber asumido las funciones de Jefe de Estado y dieciocho das antes del fallecimiento de Francisco Franco.

En aquella malhadada ocasin, Juan Carlos I prometi a los saharauis de entonces que Espaa no los dejara nunca abandonados ante la presin marroqu, como s ocurri apenas doce das despus de tan retrico como falso compromiso en virtud de la firma del "Acuerdo de Madrid" o pacto tripartito de los gobiernos de Espaa, Marruecos y Mauritania.

Y si esas son las cuentas pendientes del Jefe del Estado espaol con la antigua provincia africana y con sus ciudadanos, otras son las cuentas del tal Goytisolo. Nadie podr discutirle a nuestro autor sus originales contribuciones al gnero narrativo y al gnero ensaystico, en particular, para nosotros result muy oxigenante la lectura temprana de Reivindicacin del conde don Julin, novela donde la heterodoxia brilla con todo su esplendor y donde se explicita su apego a la cultura rabe. Otra cosa es su militancia como intelectual cosmopolita y defensor de los derechos humanos all donde fueran pisoteados. Sus testimonios directos sobre los escenarios de Sarajevo, Argelia, Palestina o Chechenia, se han convertido en denuncias que reclamaron la atencin del mundo y nos sensibilizaron contra el horror de esas guerras y sus terribles consecuencias.

Pero da la casualidad de que ese mismo intelectual Juan Goytisolo vive desde 1996 en Marrakech, y en el pas alau ha sido nombrado miembro honorario de la Unin de Escritores de Marruecos en reconocimiento a sus posturas a favor de Marruecos y de su cultura, forma parte del Parlamento Internacional de Escritores y es presidente del jurado de la Organizacin de Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la Cultura, UNESCO.

Y cul ha sido la postura de Goytisolo con respecto al Sahara y sus reclamaciones de un referndum de autodeterminacin avalado por organismos tan respetables como el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que en dictamen de 16 de octubre de 1975 dej claro que ni Marruecos ni Mauritania tenan derecho a reclamar soberana sobre el Sahara espaol descolonizado tras la Marcha Verde de 20 de octubre del mismo ao setenta y cinco; o avalado tambin por las incontables resoluciones posteriores de Naciones Unidas? Cul ha sido la postura del comprometido y cosmopolita intelectual Juan Goytisolo sobre el particular?

El silencio. Un silencio clamoroso ante todo lo que ha ocurrido durante treinta y cinco aos de asedio marroqu a los antiguos y modernos pobladores del Sahara Occidental.

Se calla el intelectual y se calla el Rey ante causas que les caen muy cerca, aunque bajo las techumbres mudjares del Museo de Santa Cruz de Toledo pronuncian discursos recprocos sobre las necesarias denuncias de la injusticia, la barbarie y la arbitrariedad.

Cuarenta y ocho horas antes de esa entrega fastuosa del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha en Toledo, era tiroteado por la polica marroqu en las afueras del campamento de protesta Gdeim Izi, a unos quince kilmetros de El Aain, un chico de catorce aos, Nayem Elgarhi, junto a otra decena de compaeros. Nayem muri, otros estn heridos graves y menos graves, pero el hecho est ah para todos los que hemos querido leer la prensa o ver y escuchar los informativos radiados y televisados.

El campamento de protesta de Gdem Izi es quiz el ltimo smbolo de la resistencia saharaui ante el atropello marroqu. Una ltima llamada de atencin antes de que las armas vuelvan a sonar en el desierto ms grande del mundo.

La justicia internacional, que tantas veces se invoca para culpabilizar a Estados Unidos en su aventura blica iraqu, el mismo Juan Goytisolo ha escrito pginas extensas sobre esa infraccin no slo en Irak, sino en lugares como Palestina o Chechenia; esa sacrosanta justicia internacional lleva dndole la razn a los saharauis desde hace treinta y cinco aos, los mismos aos que Marruecos lleva ignorando todo lo legislado al respecto. Con la complicidad de muchos pases, entre ellos, Espaa, la Espaa del Rey Juan Carlos y del heterodoxo? Juan Goytisolo.

Me siguen rechinando las palabras altezas del Museo de Santa Cruz de Toledo, los silencios cmplices de la alta poltica espaola y de la intelectualidad peninsular ms elitista con respecto al Sahara Occidental.

Los espaoles son charlatanes, demasiado charlatanes, llevan siglos sin querer enterarse de que han perdido su viejo imperio. Nunca supieron irse de territorios que ocuparon y colonizaron a su antojo. Los saharauis de antes de 1975 se presentaban ante el mundo con nuestro mismo carnet de identidad. La traicin espaola los dej a merced de un pas que no era el de ellos y que los obliga a marroquinizarse a la fuerza, en contra de la jurisprudencia internacional.

Entre tanto, los reyes y los intelectuales peninsulares miran para otro lado. Juan Carlos no quiere saber nada de aquel desembarco suyo en el Sahara el 2 de noviembre de 1975. Goytisolo no se molesta en mirar hacia el sur inmediato y contemplar las vergonzosas actuaciones de su nuevo pas de acogida contra la antigua 53 provincia de Espaa.

La injusticia, la barbarie y la arbitrariedad, de las que hablaron Juan Carlos I y Juan Goytisolo en Toledo nada parecen tener que ver con lo que ha venido sucediendo esta semana en ese Sahara abandonado a la buena de Dios.

Nos sobran los reyes, nos sobran los intelectuales tan mimados como indiferentes a injusticias cometidas delante de sus propias narices?

Fuente: http://www.laprovincia.es/opinion/2010/10/31/goytisolo-sahara/331493.html


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