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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2010

La noble igualdad

Osvaldo Bayer
Pgina 12


Voy a recordar siempre aquel da de julio de 2004. Llamado por telfono; me dice una voz: El seor presidente de la Nacin, Nstor Kirchner, lo invita para maana al Saln Blanco de la Casa de Gobierno, como homenaje por el treinta aniversario del estreno del film La Patagonia Rebelde. Tambin se va a invitar al director del film y a los protagonistas. Cuando colgu el tubo, sonre y me dije: Fantasas de la realidad, despus de estar prohibida durante diez aos, despus de haber salido yo condenado a muerte en las listas de las Tres A de Lpez Rega, luego ocho aos de exilio sufrido por ese film y luego de que los tres primeros tomos de mi obra del mismo nombre fueran quemados por el teniente coronel Gorleri por Dios, Patria y Hogar. S, despus de todas esas bajezas y cobardas del poder, ahora nos hacan un homenaje nada menos que en el Saln Blanco de la Presidencia de la Nacin, en la Casa Rosada. Fantasas argentinas.

Y fue as. El presidente Kirchner nos dio un abrazo a todos los culpables de aquel film y nos cont que l siempre haba sentido como un deber reivindicar a quienes se haban atrevido a denunciar en la pantalla aquel crimen atroz cometido contra los pobres peones rurales de la Patagonia, que haban pedido slo un poco ms de dignidad y que por eso haban sido muertos por los museres del 10 de Caballera.

El de Kirchner fue un acto de coraje civil frente a tanta ignominia del pasado. Ya antes habamos podido inaugurar en Santa Cruz el monumento a ese gaucho de increble coraje llamado Facn Grande que se puso delante de las columnas obreras porque era justa su demanda y que, en el momento de ser fusilado, le grit al teniente coronel Varela: As no se mata a un crioyo. All est ahora su monumento donado por la Unin de Trabajadores Rurales y Estibadores. Lo mismo ocurri con los monumentos a Albino Argelles, en San Julin; a Ramn Outerello, en Puerto Santa Cruz, asesinados por el Ejrcito. Una calle de Ro Gallegos se llama Antonio Soto, el gran orador de las asambleas obreras. Ya no es un secreto la increble masacre ocurrida en esas tierras llamadas nada menos que Santa Cruz.

La otra vez que me encontr con Kirchner fue en la ESMA cuando Cristina Fernndez me otorg el Premio a los Derechos Humanos. Otra fantasa de la realidad. Nada menos que en la ESMA, el ms despiadado centro de la tortura y la humillacin para con los prisioneros de la Marina de Guerra argentina. Argentina. Alguna vez sabremos el porqu de tanta indigna y cobarde crueldad?

Que esa ESMA se convirtiera hoy en un Centro de los Derechos Humanos es la obra directa del sacrificio y el coraje de las Madres, de las Abuelas y de los organismos de derechos humanos, para cuyo clamor y lucha tuvo comprensin Nstor Kirchner. Es otro de sus ttulos.

Kirchner no fue un revolucionario, pero s el presidente que ms se atrevi a proponer un verdadero Nunca Ms a las dictaduras militares y sus crmenes; eliminar las vergonzosas leyes de obediencia debida y punto final (quienes en el Congreso levantaron el brazo para aprobarlas pasarn a la historia como representantes de la cobarda moral ms profunda de nuestra historia).

Tambin se lo va a recordar a Kirchner porque se atrevi a terminar con la ley de medios de la dictadura militar, que fue aceptada por todos los presidentes surgidos desde el 83 por temor a los omnipotentes medios dominadores de la comunicacin. Adems, Kirchner sembr otras semillas como la de devolver a la administracin estatal las jubilaciones, la conformacin de la Corte Suprema y otros temas que ya han sido citados en la multitud de notas de diversos comentaristas.

Reconocimiento justo. Pero no debemos quedarnos all sino seguir empujando para lograr las bases de una verdadera democracia. Por ejemplo, hace unos das el gobernador de Misiones reconoci que 204 nios misioneros murieron ltimamente por desnutricin. Y lo voy a repetir en todas mis notas, hasta el cansancio: no hay verdadera democracia en un pas donde existen nios con hambre. No slo eso, que desde ya nos debe avergonzar a todos los argentinos, sino tambin la existencia de villas miseria en nuestro pas. No hay democracia cuando un pas no es capaz de dar un techo digno por lo menos a las familias con hijos. Cuando era un nio visit con mi padre y mis hermanos las villas de desocupados que se haban levantado en Puerto Nuevo. Ocho dcadas despus, las veo por todas las ciudades argentinas. Pero eso s, los countries en el Gran Buenos Aires siguen creciendo con ms lujos y ms agentes de seguridad privados.

Nuestro verdadero papel es seguir empujando para lograr cada vez ms, ms democracia; ese es el nico camino a la sociedad no violenta. La actual oposicin debe comprender esto y dejar el juego inexplicable de que todo est mal y que el nico camino es llegar al poder sobre la base del descrdito de los actuales gobernantes. Lo constructivo finalmente se valora. El objetivo fundamental de la poltica es llegar a la sociedad en paz y sin violencias. Llegar por fin a lo que cantamos en nuestro Himno desde 1813: Ved en trono a la noble Igualdad, Libertad, Libertad, Libertad.

No nos conformemos con lo logrado hasta ahora. Por ejemplo, mientras escriba esta nota recib una carta de los presos paraguayos que fueron entregados por el gobierno argentino al Paraguay, acusados por un hecho que no cometieron, pero que tienen el delito de pertenecer a un grupo campesino que pide lo mnimo: tierras para quien la trabaja. Estaban en la Argentina, fueron pedidos por el gobierno paraguayo de Lugo y el gobierno argentino los entreg. Desde ese momento sufren una crcel sin ninguna garanta. Lugo, a pesar de ser obispo catlico y llamarse de izquierda, ha pactado con lo ms despiadado y feroz de la derecha y mira para otro lado. A estos seis trabajadores de la tierra los conozco, he hablado largamente con ellos. Me escriben desde su ms que penosa crcel paraguaya: Te escribimos desde esta crcel de Tacumb para explicarte nuestra situacin a casi dos aos de nuestra extradicin. Nos hallamos esperando el juicio oral con todas las arbitrariedades por la presin poltica que ejerce la familia Cubas Gusinsky sobre los jueces y fiscales para que seamos condenados. Denunciamos por tu intermedio que el Estado paraguayo nos expone a un juicio parcial con jueces digitados por la querella, que manejan la mafia en el Poder Judicial de nuestro pas. No podemos esperar un juicio justo con jueces que tienen presin del jurado de enjuiciamiento de magistrados cuya presidencia est a cargo nada menos que del abogado de la familia Cubas. Ningn juez podr atreverse a darnos la absolucin en esta injusta causa. Por todo esto recurrimos a tu espritu solidario y tenaz para hacer saber al mundo tanta injusticia que enfrentamos por defender nuestra posicin poltica e ideolgica. Te dejamos todo nuestro cario, nuestro abrazo, nuestra ternura, confiados en tu espritu internacionalista. Hasta la Victoria Siempre. Los seis dirigentes campesinos: Agustn Acosta, Roque Rodrguez, Basiliano Cardozo, Arstides Vera, Gustavo Lezcano y Simen Bordn.

Estos seis dirigentes campesinos fueron acusados de un crimen que no cometieron en absoluto y fue para sacrselos de encima. Cuando fueron perseguidos cruzaron la frontera y aqu luego se los detuvo por pedido de la polica paraguaya y luego el gobierno nacional los entreg. Esperamos que ahora todos los organismos argentinos de derechos humanos, las iglesias, la Unin Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, la CGT, la CTA, enven la protesta al gobierno paraguayo. Este hecho nos recuerda a lo que hicimos los argentinos con nuestras peonadas patagnicas en el 21.

Pero no slo los paraguayos hacen injusticias. Tambin nosotros, los argentinos, tenemos de qu avergonzarnos. El caso Martino es inexplicable desde cualquier punto de vista. A Roberto Martino, del Movimiento Teresa Rodrguez, se lo detuvo el 15 de mayo del ao pasado por protestar por el bombardeo que acababa de realizar la aviacin israel contra poblaciones palestinas.

En su alegato ante el tribunal argentino, el 6 de julio del 2010, Martino fue bien claro. Dijo ante la Justicia: La agresin militar contra civiles, que Israel denomin Plomo fundido, contradice los tratados internacionales suscriptos por nuestro pas, adems de violar los ms elementales derechos humanos, tal cual lo confirma el informe de la Misin Gladstone de Naciones Unidas. Segn dicho informe, Israel cometi crmenes de lesa humanidad, destruy 200 escuelas y jardines de infantes, destruy hospitales y ambulancias bajo el pretexto de que eran de Hamas, cuestin que el informe desmiente categricamente. Ahora, frente a los flagrantes crmenes llevados adelante con total y absoluto desprecio por la vida humana, con la utilizacin de bombas de fsforo blanco y bombas tipo racimo no era acaso un deber humano elemental ganar la calle para denunciar el genocidio? All radica la explicacin de nuestro racismo y mi conducta. Si se considera que por denunciar el genocidio soy merecedor de condena, adelante pues.

Ms adelante dice que ellos eran apenas una decena de personas que portaban pancartas, pasacalles, banderas y volantes que son acusadas de agredir a 500 miembros de la seguridad del embajador israel, de la Polica Federal y miembros de la OSA (Organizacin Sionista Argentina).

El caso Martino toca a todos los argentinos que salimos siempre a la calle en la constante lucha contra la violencia, provenga de donde provenga. Porque condenarlo es condenar a todos aquellos que ganan la calle contra la violencia. Sin esos protestantes, la democracia se convertira en un mito. As lo han comprendido un conjunto de organizaciones sociales, polticas, de derechos humanos y estudiantiles, que comenzarn el 15 de noviembre una huelga de hambre por la libertad de Roberto Martino. La lucha interminable, pero necesaria.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-156441-2010-11-07.html


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