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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2010

Socialismo del siglo XXI
No hay nada nuevo bajo el Sol

Alan Woods
http://www.marxist.com


En un momento en que la Revolucin cubana se enfrenta a grandes peligros, se est abriendo un debate serio en las filas de los comunistas cubanos. Por lo tanto, la conferencia marxista organizada por el grupo de estudio Cuba y la Sociedad bajo los auspicios del Instituto de Filosofa de La Habana en noviembre de 2010 para discutir el socialismo en el siglo XXI en el perodo precongresual del Partido, asume una importancia particular. Entre los pocos extranjeros invitados a participar en este evento se encuentra el editor de Marxist.com, Alan Woods, cuyo ltimo libro Reformismo o Revolucin, ha atrado un gran inters en Cuba. Publicamos hoy el texto presentado por el camarada Woods a la conferencia.

La poca en que vivimos

En la primera dcada del siglo XXI, la humanidad se encuentra en una encrucijada. Por una parte, los avances de la ciencia, la tecnologa y la industria abren el camino a un futuro deslumbrante de prosperidad, bienestar social y avance cultural sin lmites. Por otra, la propia existencia de la raza humana se ve amenazada por la devastacin del planeta en nombre de los beneficios. Millones de personas viven en la pobreza al borde de la inanicin. En un pas tras otro aparecen elementos de barbarie. El futuro del planeta est amenazado por la degradacin ecolgica global.

La cada de la Unin Sovitica dio luz verde a una ofensiva ideolgica sin precedentes contra las ideas del socialismo. El colapso de las economas planificadas bajo control burocrtico del Este se present como la prueba definitiva del fracaso del comunismo y, por supuesto, de las ideas de Marx. Los defensores del capitalismo vieron en la cada de la Unin Sovitica la demostracin de que su sistema era el nico posible.

Hace veinte aos, la clase dominante estaba eufrica despus de la cada del Muro de Berln. Soaban con un Nuevo Orden Mundial basado en la paz y la prosperidad. Se imaginaron que el actual auge econmico temporal significaba no slo un retorno a los das de su juventud, sino tambin a la abolicin de todas las crisis. Prometieron un mundo de paz y prosperidad, un nuevo paradigma de crecimiento econmico ininterrumpido.

Estas ilusiones se hicieron aicos rpidamente. Hoy no queda piedra sobre piedra de los sueos de la burguesa. Todas esas promesas han demostrado ser falsas. La actual crisis del capitalismo es probablemente la ms grave en toda su historia. Las enormes deudas de los bancos se han convertido en enormes deudas de los gobiernos. La enormidad del endeudamiento, que pesa como una losa sobre la economa mundial, impide la recuperacin.

Nuevas ideas?

En la batalla ideolgica en defensa del marxismo, tenemos que hacer frente a todo tipo de ataques. Hay ataques frontales que proceden directamente de la burguesa y sus idelogos. Este tipo de crtica es la ms fcil de detectar y contestar. Pero hay otro tipo de ataque que es un poco ms difcil de abordar, porque aparece disfrazado como una crtica amistosa que no propone abolir el marxismo sino solamente introducir unos pocos cambios para ponerlo al da.

Lamentablemente, esta campaa de la burguesa ha encontrado un eco en las filas del movimiento comunista. El colapso de la URSS ha provocado un perodo de tremenda confusin y desorientacin en el movimiento comunista mundial. La cada de la URSS ha tenido consecuencias muy nefastas. Muchos antiguos comunistas abandonaron el marxismo. Durante dos dcadas, se ha insistido de una forma persistente sobre la necesidad de superar el marxismo y "adaptarlo" a las "nuevas circunstancias" del momento histrico actual.

Despus del hundimiento de la Unin Sovitica, ha habido un fermento de discusin dentro de la izquierda a escala mundial. El ignominioso fracaso del estalinismo y la contraofensiva ideolgica sin precedentes de la burguesa en contra del socialismo, ha llevado a algunos a la conclusin de que las "viejas ideas del marxismo" (el socialismo cientfico) ya no son vlidas, y que es necesario inventar algo nuevo y original.

En Venezuela el debate sobre el socialismo se est desarrollando no en los estrechos crculos intelectuales sino en cada parada de autobs, fbrica y mercado. Pero cuando Hugo Chvez plante la cuestin del socialismo, en seguida todo tipo de intelectuales reformistas y pseudo-acadmicos se apresuraron a intentar confundir el tema. A estos individuos les falt tiempo para explicar que las ideas de Marx, Engels y Lenin estaban anticuadas, pasadas de moda y que era necesario desarrollar "ideas nuevas".

Heinz Dieterich, el representante ms destacado de esta tendencia, nos prometi una versin totalmente nueva del socialismo, "el socialismo del siglo XXI". Esta idea tiene una gran ventaja con respecto a otras ideas: nadie tiene la ms mnima idea de lo que significa. Es una botella vaca que se puede llenar con cualquier contenido.

Increblemente, las ideas defendidas por Dieterich, como la necesidad de formar un nuevo bloque regional latinoamericano para competir con EEUU, o la formulacin terica del "Socialismo del siglo XXI" abandonando la idea de la nacionalizacin de los medios de produccin, el control obrero y la democracia obrera, han encontrado un cierto eco en la izquierda venezolana y en otros pases de Amrica Latina. Este hecho demuestra cun lejos ha ido el proceso de deterioro de la izquierda y la pobreza de su nivel terico.

Estamos ante una versin modernizada de las viejas ideas del reformismo. En mi libro, Reformismo o Revolucin, he demostrado que no hay nada nuevo en el "Socialismo del siglo XXI". Aqu no encontramos ni una sola idea nueva, sino slo una repeticin bastante pobre de las viejas ideas acientficas de los socialistas utpicos como Proudhon y Robert Owen que ya hace mucho tiempo fueron respondidas por Marx y Engels.

Los escritos de Dieterich simplemente repiten las viejas ideas pre-marxistas de los socialistas utpicos y las presenta como nuevas, una forma de "socialismo" sin lucha de clases y sin necesidad de expropiar al capitalismo. Las ideas de los socialistas utpicos realmente iban por delante de su poca y merecen todo nuestro respeto. Su limitacin fue la de no ser capaces de comprender el papel de la lucha de clases, aunque hay que tener en cuenta que en aquella poca la clase obrera apenas se haba desarrollado. No hay excusas para que gente como Heinz Dieterich repita estas ideas hoy, despus de ms de dos siglos de desarrollo del movimiento de la clase obrera. No es la primera vez que hemos visto semejantes cosas. Los revisionistas del siglo XXI no hacen ms que repetir los mismos argumentos defendidos hace mucho tiempo por Bernstein y Kautsky, aunque estos ltimos lo hicieron de una forma mucho ms interesante e inteligente.

Bajo una bandera falsa

Toda esta charlatanera sobre "ideas enteramente nuevas y originales" resulta superficialmente atractiva. Despus de todo, quin no preferira un bonito coche nuevo o un ordenador ltimo modelo en lugar del modelo del ao pasado? Pero en realidad, la analoga es falsa y contradice nuestra experiencia. Lo nuevo no es necesariamente mejor en todos los casos, tampoco algo por ser viejo es necesariamente malo. Un coche o un ordenador nuevos que no funcionen son peores que unos viejos que s lo hagan.

La rueda es una invencin bastante vieja, pero despus de miles de aos sigue funcionando bastante bien. Qu deberamos pensar de alguien que nos pide que abandonemos la rueda (porque es vieja) y busquemos una rueda del siglo XXI? Qu tipo de rueda sera sta? Triangular, quizs cuadrada? Cualquiera que sea la forma que tome, estamos convencidos de que no nos llevar un solo paso ms lejos.

Las distorsiones y manipulaciones del pensamiento socialista se realizan desde diferentes frentes. Increblemente, hay comunistas que insisten que es posible mantener el comunismo mientras en la prctica defienden el capitalismo.

Para ocultar el carcter netamente reaccionario de estas teoras, se intenta disfrazarlas con una verborrea acadmica, con un lenguaje oscurantista que es tan impenetrable como una selva tropical. Los escritos de Marx y Engels son tan claros porque tienen un mensaje socialista claro. Marx y Engels escribieron en un lenguaje maravillosamente simple porque estaban escribiendo para los obreros, y cualquier obrero de inteligencia media puede entender sus escritos. Esto no es una casualidad. Un buen escritor es aquel que sabe cmo convertir ideas complejas en simples, mientras que un mal escritor slo sabe cmo convertir ideas simples en complicadas.

El motivo por el que estos libros son tan difciles de leer no es porque tengan un contenido profundo, sino justamente por lo contrario. Aqu, la falta absoluta de contenido se ve generosamente compensada por una riqueza de lenguaje complicado, vocabulario oscuro y un autntico laberinto de enredada sintaxis. Sobre este tipo de cosas el viejo Hegel coment en una ocasin: De la misma manera que hay una anchura que est vaca, tambin hay una profundidad que est vaca. Estas palabras expresan todo lo que es necesario decir sobre el tema.

Venezuela y Cuba

Uno de los argumentos de Dieterich es el supuesto "bajo nivel de conciencia de la clase obrera". Es imposible escuchar estos argumentos sin un profundo sentido de indignacin. En Venezuela, durante la ltima dcada, las masas han demostrado una y otra vez su alto nivel de conciencia. Salvaron la revolucin el 13 de abril de 2002 cuando las masas salieron, sin direccin ni partido, para derrotar el golpe de Estado reaccionario organizado por los dueos de los bancos, la industria y la tierra, junto con los generales reaccionarios, la Iglesia y el imperialismo. Y posteriormente, salvaron la situacin durante el paro patronal petrolero y en el referndum revocatorio.

El 13 de abril de 2002, la oligarqua reaccionaria huy como ratas y no hubo ninguna fuerza en Venezuela dispuesta a defender el viejo orden. Una sola palabra de Chvez y la expropiacin de la clase dominante poda haberse realizado de una manera pacfica. Lamentablemente, esta palabra nunca lleg. Pero esto no es un problema de la falta de conciencia del pueblo, sino de la falta de un partido revolucionario con una direccin revolucionaria.

Uno de los principales peligros que afronta en este momento la revolucin venezolana es el de no dar los pasos decisivos para llevar el proceso revolucionario hasta el final, expropiando a la oligarqua y al imperialismo, con la finalidad de construir una economa planificada bajo control de los trabajadores. No es posible hablar de socialismo en Venezuela a menos que se acabe de una vez por todas con el poder econmico de la oligarqua.

Los reformistas creen que es posible llegar al socialismo sin nacionalizaciones, sin revolucin, sin lucha de clases. Esta es una idea muy peligrosa. Los reformistas afirman que la revolucin no debe traspasar los lmites de la propiedad privada de la gran burguesa, que en lugar de la expropiacin de las palancas fundamentales de la economa se debe fomentar las pequeas cooperativas, que en lugar de la economa planificada se debe implementar el modelo keynesiano, en fin, que la revolucin se debe detener a medio camino. Pero toda la historia demuestra que no se puede hacer una revolucin a medias.

La leccin ms importante de la Revolucin cubana es que la burguesa y el imperialismo slo pueden ser derrotados sobre la base de la expropiacin de las fuerzas productivas. Sin una economa nacionalizada y planificada, la Revolucin Cubana nunca podra haber logrado lo que hizo. La llamada burguesa nacional en Cuba era incapaz de jugar un papel progresista. Y lo mismo puede decirse de las burguesas de Venezuela, de Bolivia y de todo el continente de Amrica Latina.

La burguesa de Amrica Latina ha tenido dos siglos para mostrar lo que puede hacer, y todo lo que ha logrado es desperdiciar el colosal potencial productivo del continente. Che Guevara lo seal hace mucho tiempo, cuando dijo: "las burguesas autctonas han perdido toda su capacidad de oposicin al imperialismo si alguna vez la tuvieron y slo forman su furgn de cola. No hay ms cambios que hacer: o revolucin socialista o caricatura de revolucin". (Ernesto "Che" Guevara, Mensaje a los pueblos del mundo a travs de la Tricontinental.)

Negarse a llevar a cabo la revolucin socialista en Venezuela, negarse a expropiar a la oligarqua, sera precisamente una caricatura de una revolucin. Estara condenado al fracaso. Al fin y al cabo, la alternativa es el triunfo de la revolucin o la contrarrevolucin. La derrota de la revolucin venezolana tendra consecuencias muy graves para Amrica Latina en general, y para Cuba muy en particular. En ltima instancia, la nica manera de preservar la Revolucin cubana es rompiendo su aislamiento mediante la extensin de la revolucin socialista a travs de Amrica Latina, una idea por la que luch y muri Che Guevara.

Fracaso de la ideologa burguesa

Todas las teoras de la economa poltica burguesa se han echado por tierra a raz de la crisis de 2007-08 una crisis que, segn estas teoras, jams tena que haber ocurrido. Para mostrar la confusin total de los economistas burgueses, baste con tomar nota de sus observaciones desesperadas en los ltimos meses. Las mismas personas que imaginaban que sus modelos elaborados podan predecir con exactitud matemtica el comportamiento de la economa capitalista mundial, y que predijeron con la ms absoluta confianza la imposibilidad de otra cada, ahora se dan golpes de pecho en pblico.

La total incapacidad de los economistas burgueses para explicar cualquier cosa es clara. Lo dicen ellos mismos. Barry Eichengreen, un historiador econmico norteamericano destacado y economista en la Universidad de California, Berkeley, escribe: "La crisis ha puesto en duda gran parte de lo que pensbamos acerca de la economa". (The National Interest, 27 octubre, 2010.)

Paul Krugman, que recibi el Premio Nobel de Economa en 2008, dijo en un discurso en la London School of Economics en junio de 2010: "Durante los ltimos treinta aos la teora macroeconmica ha sido espectacularmente intil en el mejor de los casos, y absolutamente perjudicial en el peor". (Citado en The Economist.)

La burguesa no sabe lo que est sucediendo y se encuentra en un estado de pnico. Es por eso que estn tomando medidas que son completamente irresponsables desde el punto de vista de la economa ortodoxa. Esta es una seal de desesperacin. Unos dicen: Hay que reducir los dficits, o no hay salida de la crisis. Otros dicen Si recortamos los gastos pblicos, provocaremos una nueva cada. Y ambos tienen razn.

Es interesante sealar que tanto en la Revolucin Inglesa del siglo XVII como en la Revolucin Francesa del siglo XVIII, la causa inmediata eran los dficits desmesurados de los gastos pblicos. En ambos casos, la cuestin de fondo era la misma: quin va a pagar? Por todas partes, la clase dominante quiere colocar todo el peso de su bancarrota sobre las espaldas de la clase trabajadora, la clase media y los sectores ms pobres y vulnerables de la sociedad: los desempleados, los enfermos, los ancianos, los discapacitados La mscara sonriente del capitalismo con rostro humano ha cado, para revelar la autntica cara de la burguesa. El fracaso estrepitoso de Obama en los EEUU es una expresin de este hecho.

El error de los reformistas es que creen que es posible volver atrs, a un perodo cuando el auge econmico que sigui a la Segunda Guerra Mundial permiti a la burguesa en Europa y en los EEUU hacer concesiones importantes a la clase obrera para suavizar la lucha de clases. Pero esto ahora es imposible. Desde un punto de vista capitalista, no slo es imposible llevar a cabo nuevas reformas, es imposible tolerar el mantenimiento de las reformas conquistadas por el movimiento obrero durante los ltimos cincuenta aos.

Se puede expresar el dilema del capitalismo de la forma siguiente: a) la burguesa no puede aceptar la existencia de reformas, y b) los obreros no pueden aceptar ms reducciones de su nivel de vida. Esto es una receta acabada para la intensificacin de la lucha de clases por todas partes. Dicho de otra forma: Todo intento de la burguesa de restaurar el equilibrio econmico destruir el equilibrio poltico y social. Los acontecimientos actuales en Francia son una prueba elocuente de esta afirmacin.

Por todas partes vemos el despertar de las masas que buscan una salida. Se est abriendo un nuevo periodo de la lucha de clases. En Amrica Latina la tendencia revolucionaria ha ido ms all que en ninguna otra parte. Pero vemos una reactivacin del movimiento obrero en Francia, Grecia, Espaa, y otros pases de Europa. Por todas partes existe un cuestionamiento creciente del capitalismo y un inters cada vez mayor por las ideas del socialismo y del marxismo.

La relevancia del marxismo hoy

Los crticos del marxismo ponen en tela de juicio la actualidad del marxismo en todos los terrenos: filosofa, ciencia, materialismo histrico, economa, la teora del Estado Y tiene que ser as, porque el marxismo es un conjunto de ideas que no se pueden separar. Engels ya contest a estos crticos en una de las obras cumbres del marxismo: el Anti-Dhring. Por mi parte, considero que las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotsky son ahora tan correctas y pertinentes como siempre lo han sido. De hecho, ahora son ms necesarias y relevantes que en cualquier otro momento.

Naturalmente, si alguien puede convencerme de que posee un cuerpo de ideas superiores al marxismo que hacen de l algo obsoleto, estoy dispuesto a cambiar de opinin. Pero hasta el da de hoy nunca me he cruzado con semejante opcin.

A lo largo de medio siglo he estudiado cuidadosamente no slo todas las obras de los grandes escritores marxistas, sino tambin las de un buen nmero de sus crticos. Despus de haber escuchado numerosos argumentos de gente que afirmaba ofrecer una alternativa, no he odo nada que pudiera compararse ni remotamente con la profundidad y riqueza del marxismo. Est an por aparecer un cuerpo de ideas que se acerque mnimamente a las alturas del marxismo para desplazarlo como herramienta cientfica para comprender el mundo en el que vivimos.

Despus de leer atentamente los escritos de Dieterich y otros revisionistas, no he encontrado ningn motivo para cambiar mis ideas. Muy al contrario. Me ratifico cada vez ms en mis creencias y convicciones. Hoy, ms que nunca, me parece que el socialismo cientfico es un instrumento fundamental para llevar a cabo la lucha de la clase trabajadora hacia su emancipacin, para lograr el triunfo de la humanidad consciente y libre.

Mi amigo y camarada Fernando Buen Abad dice que el reformismo es camalenico y escurridizo. La demagogia reformista se disfraza de muchas maneras, pero su misin es siempre la misma. Los reformistas y los socialdemcratas estn empeados en retardar, adormecer y derrotar a la Revolucin Socialista y minar y desvirtuar las ideas de Carlos Marx. Hay que desmontar las falacias del reformismo. Se trata de una lucha cientfica sin cuartel.

El marxismo ha sido corroborado por los avances de la ciencia, que ha dado ejemplos de la correccin de la dialctica bastante ms llamativos que los que utilizo Engels en La Dialctica de la Naturaleza. He dado una lista de estos ejemplos en mi libro Razn y Revolucin (publicado en Cuba por Ciencias Sociales). Por el presente, baste con mencionar la teora del caos y sus variantes (teora de la complejidad, ubicuidad) que reflejan un mtodo netamente dialctico; los escritos de Stephen Jay Gould sobre la evolucin de las especies, donde rinde homenaje al papel de Engels; los descubrimientos del genoma humano, y un largo etctera. Todo esto demuestra que en ltima instancia la naturaleza funciona de una forma dialctica, en palabras de Engels. En el terreno de la economa poltica, como hemos visto, las cosas estn ms claras todava.

La enorme superioridad del mtodo marxista puede apreciarse en el documento fundacional del socialismo cientfico. Sera imposible encontrar hoy ningn libro burgus acerca de economa poltica, historia o sociologa escrito en 1848 que tuviera ms que un mero inters histrico. En cambio, podemos afirmar, sin miedo de contradiccin, que el libro ms actual que se puede leer es El Manifiesto Comunista, escrito por Carlos Marx y Federico Engels. He aqu un libro escrito hace ms de 150 aos, que explica lo que est sucediendo en el mundo ahora, incluidos fenmenos como la globalizacin y la concentracin del capital en pocas manos.

De la misma manera que no tenemos necesidad de reinventar la rueda, tampoco tenemos necesidad de reinventar las ideas del socialismo cientfico, que mantienen toda su validez y relevancia. Por supuesto, habra que hacer este u otro cambio, pero lo que es sorprendente es lo poco que hay que modificar. Desde luego, las ideas fundamentales siguen siendo tan vlidas como cuando fueron escritas, y en muchos casos, son ms relevantes hoy que en los tiempos de Marx y Engels.

Por supuesto, est muy bien debatir las ideas del socialismo, y nosotros participaremos en este debate con el mayor de los entusiasmos. Lo que no est tan bien es que haya personas que intenten apropiarse el derecho a monopolizar cualquier interpretacin del socialismo del siglo XXI, introduciendo confusiones de todo tipo. Peor todava es el intento de presentar un tipo de socialismo que resulta ser exactamente lo mismo que el capitalismo.

En algunos crculos se est hablando de la "va china" o un "modelo vietnamita" para Cuba. El cambio de la terminologa es irrelevante. Independientemente de cmo quieran describir su modelo, las propuestas son claras. "El Estado no debe de planificar la economa, sino regularla", "la industria y la agricultura deben abrirse a la inversin extranjera", etc. No dudamos que quienes proponen estas medidas tienen las mejores intenciones del mundo. Pero el camino al infierno est empedrado de buenas intenciones, y la restauracin del capitalismo sera un infierno para el pueblo de Cuba, aunque algunos todava no reconocen el hecho.

Hace mucho tiempo, Fidel Castro rechaz el "modelo chino", ya que era slo otro nombre para la restauracin del capitalismo. Pero incluso si furamos a considerar esta opcin, quedara inmediatamente claro que no se puede aplicar a Cuba. Las condiciones concretas son completamente diferentes. Cuba es una isla pequea con poca poblacin y pocos recursos. China es un vasto territorio con ms de mil millones de habitantes, muchos recursos y una base industrial fuerte. El gigantesco campesinado chino ha supuesto una vasta reserva de mano de obra barata a empresas las capitalistas de China, ha suministrado constantemente a las fbricas de Guangdong con obreros que en la prctica trabajan bajo condiciones de esclavitud por salarios muy bajos. La nica cosa que una variante cubana tendra en comn con China es la ltima: los bajos salarios.

Una Cuba capitalista no se parecera ni a China ni a Vietnam, sino a El Salvador y Nicaragua despus del triunfo de la contrarrevolucin. Pronto se volvera a una situacin similar a la que exista antes de 1959 una situacin de miseria, degradacin y dependencia semi-colonial. Independientemente de las intenciones de sus autores, existe el peligro de que las reformas del mercado puedan desencadenar poderosas tendencias hacia la restauracin del capitalismo, que a la larga destruira todas las conquistas de la revolucin. Es la entrada a una pendiente muy resbaladiza, y una vez que se inicie el proceso ser difcil de detener. El camino capitalista (por mucho que se disfrace de "va china" o de "va vietnamita") no puede dar ninguna solucin a los problemas del pueblo cubano.

La restauracin del capitalismo en Rusia ha tenido consecuencias desastrosas, no slo para los pueblos de la antigua Unin Sovitica, sino tambin para Cuba. La restauracin del capitalismo en Cuba sera un desastre an mayor. Resulta irnico que precisamente en estos momentos, los revisionistas quieren abandonar el socialismo y abrazar la economa del mercado, justo cuando sta est haciendo aguas por todas partes. La crisis en que se encuentra inmerso el sistema capitalista a escala mundial demuestra que es incapaz de ofrecer perspectiva alguna a la mayor parte de la poblacin mundial, condenando a millones de seres humanos a la miseria y al hambre.

La verdad es que la llamada economa de libre mercado ha fracasado a escala mundial. Lo que se necesita es una economa racionalmente planificada en la cual las decisiones econmicas se tomen para satisfacer las necesidades de la mayora, y no para aumentar los beneficios de unos pocos. Por supuesto, debemos aprender del fracaso de la Unin Sovitica. No obstante, es importante sealar que lo que fracas en la URSS no fue la nacionalizacin de la economa planificada, que consigui resultados extraordinarios, transformado la atrasada Rusia zarista en una nacin industrializada y avanzada. Lo que fracas en Rusia no fue el socialismo en el sentido entendido por Marx o Lenin, sino una caricatura burocrtica del socialismo que ahog toda iniciativa y pensamiento creativo y llev a la corrupcin y la ineficiencia a gran escala. Estas cosas no son algo inherente a una economa socialista planificada, sino el producto del aislamiento de la Revolucin Rusa en condiciones de atraso espantoso. Es necesario combinar la economa nacionalizada y planificada con el control y administracin democrtica de los trabajadores, como Lenin explic muchas veces.

El marxismo es perfectamente adecuado para elaborar una alternativa a los problemas tcticos y estratgicos de la revolucin mundial. Lo que es necesario es un debate fraternal entre las distintas tendencias en el movimiento comunista. Este debate se ha iniciado y est llevando al renacimiento del comunismo a escala mundial. El debate en las manos de un revolucionario debe servir, entre otras tareas, como un organizador de ideas y un movilizador de acciones concretas que tienen como fin el derrocamiento del capitalismo y su sustitucin por un sistema cualitativamente superior: el socialismo. Nada ni nadie debe desviarnos de este objetivo.

Fuente: http://www.marxist.com/socialismo-del-siglo-xxi-nada-nuevo.htm



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