Portada :: Otro mundo es posible :: Isabel Rauber
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2010

El nuevo libro de Isabel Rauber aborda las bsquedas de una nueva civilizacin
Dos pasos adelante, uno atrs

Istvn Mszros
Rebelin


Publicado por Editorial Vadell, Caracas. Puede adquirirse en: http://www.vadellhermanos.com/html/novedades.asp

Dos pasos adelante, uno atrs est prologado por Istvn Mszros, cuyas reflexiones se exponen a continuacin:

"Trataron de negar, hasta el ltimo minuto incluso, la ms remota posibilidad de una crisis estructural fundamental del orden de reproduccin establecido por el capital. Se esperaba que todos creyramos que el mercado siempre se encarga de todo. Se supona que los problemas cclicos peridicos slo iban a mejorar la eficiencia del mercado para beneficio de todos, y as asegurar la dominacin del sistema capitalista para siempre.

Sin embargo, a pesar de todos los consuelos preconcebidos, el mercado fall en aquello de ocuparse de todo. Al contrario, una masiva crisis financiera global explot, empujando al Estado capitalista a intervenir en la economa del mundo contradiciendo directamente los tradicionales principios propagandsticos del idealizado mercado libre del sistema privado de empresas- con la astronmica cifra de trillones de dlares inyectados a bancos catastrficamente defectuosos y a otras enormes empresas en bancarrota, incluyendo las gigantescas compaas de autos americanas.

Algunas personificaciones ideolgicas del capital, como los editores de la revista semanal mas influyente en ese campo, The economist, gritaron alto en la portada de su publicacin: Salven el sistema. Y, para estar seguros, las autoridades estatales en cada uno de los principales pases capitalistas hicieron todo lo que estaba en su poder para salvar, tanto como pudieran, al sistema. Y, como era de esperar, hemos sido testigos una vez ms de la cnica nacionalizacin de la quiebra capitalista.

Pero incluso, tras la multi-trillonaria inyeccin de dlares de las operaciones de rescate estatales a la economa mundial capitalista generadoras de endeudamientos crnicos en todos lados, a ser pagados de alguna manera en el futuro- los problemas se resisten a ser resueltos. De hecho empeoran an ms porque las graves determinaciones estructurales subyacentes y las contradicciones de la crisis global son evitadas como las plagas. Las acciones de recuperacin estn permitidas estrictamente con el propsito de manipular los sntomas, pero se les prohbe ocuparse de las causas de su empeoramiento.

Al mismo tiempo incontables millones de trabajadores son expulsados del mercado laboral para reconstituir mediante las miopes e irracionales prcticas de los llamados ajustes de plantilla la inhumana racionalidad de la cancerosa expansin del capital a cualquier costo. Esto debe ser perseguido segn el orden socioeconmico establecido incluso si eso significa automticamente ignorar la verdad elemental que las grandes masas de trabajadores que son despedidos para una produccin rentable, se necesitan tambin para un consumo rentable.

De esta manera la produccin de despilfarro y destructividad toma ahora una triple direccin:

1. En el mundo de la produccin industrial capitalista y de las finanzas especulativas-aventureras, as como

2. en la intensificacin del dominio militar, con su inaudita devastacin de los recursos materiales y humanos, incluyendo la desvergonzada imposicin de nuevas guerras imperialistas en nombre de la democracia y la libertad, y

3. literalmente, la base natural vital de nuestra propia existencia, es directamente atacada por la devastadora invasin del capital en el mundo natural en el cual los seres humanos deben sobrevivir o perecer.

De acuerdo con esto, dadas las condiciones de nuestra crisis global cada vez ms profunda, no es exagerado afirmar que la supervivencia misma de la humanidad se est volviendo el principal dilema de nuestros tiempos.

La pregunta es entonces: Qu se puede hacer al respecto y cmo?

Obviamente, en contraste con la perpetuacin del capital firmemente enraizado y los intereses jerrquicos creados cumplidos, slo una aproximacin radicalmente socialista puede prometer algunas respuestas viables e histricamente sustentables a tan urgentes preguntas. Esto significa una aproximacin basada en un apasionado compromiso con los objetivos humanos de un futuro mejor y basada al mismo tiempo tambin en una evaluacin crtica del pasado. En otras palabras, los principios orientadores de una crtica no comprometida con el orden social reproductivo del capital debe ser combinada con las potencialidades creativas de la auto-crtica atendiendo no solo a las razones emanadas de los fracasos del pasado sino tambin a las tentaciones desviacionistas de la cotidianidad.

Como Isabel Rauber lo define y aclara en este texto, la perspectiva histrica del orden social al que debemos apuntar radica en la constitucin conciente de una sociedad horizontal, creada sobre una base totalmente equitativa. El orden social capitalista es jerrquico en todo sentido, y como tal, es incorregible. Esto es por causa del modo en que operan las funciones de reproduccin del metabolismo social del capital, que debido a sus ms recnditas determinaciones slo puede funcionar sobre la base del divorcio total de las funciones de control de produccin y distribucin de los individuos trabajadores cuyo papel se reduce a ejecutar las rdenes que les llegan desde arriba.

Consecuentemente, la abogada ruptura y superacin del dominio del capital un requerimiento clave explicitado en el subttulo de este libro es factible slo restituyendo a los individuos sociales el control total sobre su actividad vital, superando la inhumana alienacin y la irracionalidad fetichista que caracteriza el orden existente. As, la gran tarea organizativa y creativa de la transformacin radical que necesitamos es concebible slo si es procurada desde abajo, a travs de la participacin ms activa de las grandes masas del pueblo.

Una sociedad horizontal puede por lo tanto calificar para sus principales y definitorias caractersticas solamente si realmente tiene xito en organizar y realizar su decisin vital haciendo procesos consistentemente, desde abajo, elaborando al mismo tiempo las formas y modalidades de coordinacin a travs de las cuales semejante principio orientador antijerrquico puede abrazar los procesos vitales no slo de relativamente pequeas comunidades sino del todo social.

El ttulo Dos pasos adelante, uno atrs denota que Isabel Rauber no se hace ilusiones, ni nada por el estilo, sobre una rpida solucin a estos problemas, como fue errneamente sugerido en proyecciones vanguardistas sectarias y mecanicistas en el pasado. Ella deja muy claro a lo largo de su libro que tenemos que enfrentar un cambio civilizatorio fundamental, requiriendo una larga transicin desde el orden existente hacia uno que puede ser constituido en el presente y el futuro por la gran mayora del pueblo.

A este respecto, el punto de partida necesario es la indefinida y positivamente sustentable relacin entre los seres humanos y la naturaleza. En este vital sentido:

La vida, ms que la razn, nos convoca a abrir paso a las nuevas concepciones acerca del progreso, el bienestar social e individual, y a re-pensar estos temas en funcin de la armona/equilibrio ser humano-naturaleza, asumiendo que la sobrevivencia humana es inseparable de la naturaleza. Es la vida y no la economa , la que ocupa en esta concepcin la rbita central articuladora de un nuevo modo de construccin y organizacin del metabolismo social, econmico, poltico, cultural, conjugadamente con la practica universal de una nueva tica de convivencia humana en su reencuentro con la naturaleza.

Esta es la base natural y social sobre la cual debe ser lograda la transicin radical al nuevo orden social, sin importar cun difcil pueda ser el proceso de reestructurar el marco de trabajo estructural jerrquico establecido por el capital. Pues un proceso transformador cualitativo de esta magnitud requiere de una dedicacin conciente del pueblo a esta histrica tarea. As es como Isabel Rauber lo plantea:

La transicin nace en las entraas mismas del capitalismo, pero no espontneamente (de un modo natural) ni por acumulacin de reformas parciales; requiere de un articulado e integral proceso consciente. la lucha contra la lgica del capital necesita ir articulada a la construccin de la lgica horizontal liberadora, revolucionaria, parte del proceso de construccin de la (nueva) sociedad horizontal. Requiere de la voluntad y la participacin organizada y crecientemente consciente de todos los actores sociales y polticos cuya actividad cuestionadora forja el proceso mismo.

Al mismo tiempo Rauber insiste tambin, y correctamente, que este proceso de reestructurar nuestro modo de reproduccin social jerrquico e inamovible debe empezar ahora mismo, en vez de esperar el momento y las circunstancias favorables.

Igualmente, ella subraya repetidamente en el libro que es absolutamente necesario emprender una revalorizacin crtica de las experiencias socialistas del siglo XX en pos de una solucin positiva a los problemas a enfrentar en el futuro. Esta reevaluacin debe incluir la simultnea constitucin de una prctica poltica ms viable y la reorientacin de los actores militantes de nuestro tiempo:

Una nueva concepcin de la poltica y la accin poltica demanda tambin de un nuevo tipo de militante, con una lgica que modifique de raz lo que hasta ahora se supona era su razn de ser y actuar. Se trata de una militancia consecuente con las propuestas que levanta, impuesta de que los desafos socio-transformadores no son tarea de lites mesinicas, sino que reclaman la participacin protagnica plena de las mayoras concientes.

Y, para resaltar la relevancia del proceso transformador tal como se revela en diferentes partes de Amrica Latina, ella cita las palabras de Joao Pedro Stdile, uno de los lderes profundamente comprometidos del Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), un movimiento innovador y en todo sentido verdaderamente basado en las masas:

Necesitamos colocar nuestras energas para ir hacia donde el pueblo vive y trabaja, y organizarlo. (...) Sin organizar al pueblo no se va a ningn lugar, y muchas veces [parte de la militancia] se ilusiona con eternas reuniones de cpula o meros discursos explicativos acerca de la coyuntura.

Los cambios que se prev surjan y se consoliden en el curso de este desarrollo, estn indudablemente llamados a ser fundamentales. Pero precisamente por esa razn, tales cambios pueden ser logrados con xito solamente si el nuevo orden reproductivo social en su proceso de construccin por las grandes masas del pueblo es y se mantiene- positivamente horizontal tanto en sus partes constituyentes como en su cohesin general. Y eso es factible solamente si la transicin cualitativa reestructuradora requerida tiene lugar desde abajo, constituyendo concientemente desde los seres humanos concretos el actor colectivo de la transformacin revolucionaria sobre una base totalmente equitativa, y tambin si retiene una igualdad sustantiva como principio seminal regulativo del nuevo modo de reproduccin metablica social habitual.

De esta manera la dimensin poltica vital del proceso transformador est estrechamente integrada con la dimensin social y cultural de la vida cotidiana de la gente. Para citar algunos de los pasajes del libro de Isabel Rauber:

Esta transicin tiene entre sus tareas centrales la construccin de poder poltico cultural popular desde abajo, simultneamente herramienta y camino para la construccin del actor colectivo, la fuerza social revolucionaria del cambio y su organizacin poltica, impulsado por la participacin democrtica de los pueblos, y cohesionado inicialmente mediante definiciones programticas estratgicas que orienten y contribuyan a hacer confluir y enlazar los procesos de lucha y transformacin que nacen en los mbitos comunitarios locales con los que tienen lugar en otras dimensiones y mbitos. Por tanto, toda revolucin social desde abajo (radical) tiene como centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una sociedad concreta en un momento histrico determinado; de ah que sea imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y profundidad multidimensional e intercultural. Esta complejidad del proceso es parte sustantiva, caracterstica de las revoluciones desde abajo , creadas y protagonizadas por los pueblos. Tales son las revoluciones sociales del siglo XXI.

Entretanto, los cantos de sirena para salvar el sistema, proclamados a los cuatro vientos por las personificaciones ideolgicas del capital, van a sonar ms alto, mientras las contradicciones del orden establecido reafirman su carcter destructivo con creciente intensidad. El reto histrico de transformacin radical est por lo tanto hacindose ms urgente cada da. El libro de Isabel Rauber Dos pasos adelante, uno atrs, en manos del lector, es una contribucin muy importante a encontrarse con l."

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter