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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2010

Ante la muerte del genocida Massera
El almirante que mostr la hilacha

Osvaldo Bayer
Pagina 12


Un personaje tan completo como el muerto no vamos a encontrar en toda la historia argentina. Completo en su total decadencia moral, crueldad, ambicin fuera de toda medida. Almirante de la Marina de Guerra de la Nacin. Massera, a secas.

Traicion, como otros tantos uniformados en nuestra historia desde 1930, a su juramento pronunciado al recibirse de guardiamarina de ser fiel a la Constitucin Nacional. Pero, claro, ante tantos otros ejemplos desde Uriburu, en ese 30, ya casi slo sera un delito argentino. No, lo feroz de su conducta se puede sintetizar en una sola palabra: la ESMA. Para qu ms. Basta ver la celda mnima donde estuvieron tiradas en el piso durante seis meses las tres primeras Madres de Plaza de Mayo. Arrojadas luego desde un avin, vivas, al ro. Almirante Massera, esa fue su mxima accin de guerra como almirante. Almirante argentino.

La ESMA: una fbrica del mximo horror a lo Massera. S, esa expresin va a quedar para siempre en la historia: Torturar a lo Massera, hacer desaparecer a lo Massera, robar nios a lo Massera.

Y su ambicin, sus negocios, su afn de figuracin, su ansia de poder: quera ser presidente, millonario, estanciero, empresario, propietario de todo lo que tena a su alcance. Y lleg slo a ser un infame y corrupto traidor a todo principio de tica, de humanismo, de grandeza. Eso s, cuando entraba en una iglesia era el primero que se arrodillaba y santiguaba. Completo. Dnde aprendi todo eso? De sus padres, en la Escuela Naval, en los cursos de oficiales, en su conocido fervor catlico?

Massera. Un vocablo que quedar para siempre entre los prceres de la picana elctrica, invento argentino. Una galera interminable que empieza con el comisario Polo Lugones, el coronel Falcn, el teniente coronel Varela... y la lista sera interminable en esta historia argentina que comenz con aquellos increbles hombres de Mayo. Los nombro: Belgrano, Moreno, Castelli, Monteagudo. Y nace la pregunta desesperada: qu nos pas a los argentinos? Desde aquel Mayo a ese marzo del 76 en que iba a empezar la marcha hacia la desaparicin del respeto a la vida. Comienza la desaparicin llamada ya la muerte argentina en los diccionarios de ideas afines. Para siempre. Videla, Massera, Agosti, Viola, Galtieri, y cien, mil ms, todos los que obedecieron, y sus civiles: Martnez de Hoz y los ministros que juraron por Dios y por la Patria y sus embajadores y sus soplones y rufianes.

Qu ms podemos escribir de este ser que acaba de morir: de sus negociados, sus veleidades, sus calenturas, su sonrisa siempre cnica? Para qu? Si basta con nombrar lo que ya nombramos: la ESMA. Est todo dicho. El templo de la infamia ms perversa de la historia humana. Un sinnimo de Auschwitz. Los argentinos, s, tenemos nuestro Auschwitz. Y nuestro Himmler. Uno, silencioso, de mirada con el dejo de desprecio a la vida; el nuestro, ruidoso, de carcajada sonora, de darte el golpecito amigo en la espalda, del abrazo. Aquel, sombro como un cuervo sin sotana; el nuestro siempre sonriente, amistoso, un galn con espada al cinto y gorra cargada de perversidades.

S, ya s, me van a decir que me estn faltando los adjetivos. No, me sobra el dolor, pensando en los ltimos minutos de Rodolfo Walsh en la ESMA, y en todos los Rodolfo Walsh y las Azucena Villaflor que cayeron en las manos de ese verdugo sucio y voraz.

Permtaseme este escrito donde trato de hacer un resumen de los sentimientos que me provoca esa figura y la de todos los serviles que le hicieron la venia y le dijeron: Ordene, mi almirante.

Nos quedar para siempre el dolor. Rodolfo, Azucena. En nombre de los miles.

Ojal exista el infierno para el almirante de la muerte, los negociados y la corrupcin.

Lo merece. All con Roca, Falcn, el Polo... y tantos otros. Una galera argentina. En contraposicin con la otra galera argentina. La de los Hroes del Pueblo, los Hijos del Pueblo, como les cantaba la gente humilde de principios del siglo pasado a quienes daban todo por una vida mejor. Los que crean en un mundo de la mano abierta contra los que siempre propiciaron la ESMA.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156579-2010-11-09.html



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