Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2010

Reflexiones sobre la ocupacin israel, la Autoridad Palestina y el futuro del movimiento nacional

Julien Salingue
juliensalingue.over-blog.com

Traducido para Rebelin por Caty R.


El pasado 3 de octubre el presidente palestino de facto (1), Mahmud Abbas, declar que rechazar cualquier dilogo con Israel si no se renueva la congelacin de la colonizacin de Cisjordania. El mismo da el jefe del Estado Mayor israel saliente, Gaby Ashkenazi, estaba de visita en Beln, donde se reuni con los responsables de las fuerzas de seguridad palestinas. La coincidencia de ambos acontecimientos aparentemente contradictorios es el reflejo del desajuste cada vez ms flagrante, por un lado, entre las gesticulaciones diplomticas dirigidas a reactivar un proceso de paz muerto y enterrado desde hace mucho tiempo, y por otra parte la realidad sobre el terreno, la continuacin de la poltica expansionista israel y la integracin, cada vez ms profunda, de la Autoridad Palestina en el aparato de la ocupacin.

Aqu intentar despejar las grandes coordenadas de la situacin en los Territorios Palestinos, aunque no pretendo ser exhaustivo. Se trata sin embargo de volver a colocar los acontecimientos actuales en su contexto y en su historicidad, comparando el anlisis de las fuertes tendencias y la realidad sobre el terreno, de despejar las lgicas en marcha por parte palestina concentrndonos en la Autoridad Palestina de Ramala y en la izquierda. Esta ltima, y especialmente el FPLP, se halla efectivamente en un proceso de revisin crtica sobre los aos de Oslo, consciente del curso trgico seguido por las fuerzas procedentes de la OLP. As, recientemente el FPLP anunci que suspenda su participacin en las reuniones de la direccin de la OLP en seal de protesta contra la reanudacin de las negociaciones directas por parte de Abbas. No es la primera vez que el FPLP toma una decisin semejante, sin embargo es significativa.

No tanto sobre esta actualidad como sobre el sentido de las evoluciones recientes y actuales es en lo que deseo insistir, volviendo en primer lugar a la pesada herencia de los 17 aos de procesos de paz. A continuacin intentar establecer las especificidades de la poltica del Primer Ministro de facto (2), Salam Fayyad, y despus, finalmente, cuestionar las dinmicas actuales dentro de lo que queda del movimiento nacional palestino no islmico (3). Me inspiro aqu ampliamente en artculos anteriores, actualizndolos y ponindolos en perspectiva.

I. 17 aos de Procesos de paz

La ficcin del Proceso de paz

Las palabras tienen un sentido, es conveniente cuestionar la propia idea de proceso de paz, que se repite como un estribillo en la actualidad de Oriente Prximo. En su acepcin ms corriente, el proceso de paz israel-palestino se habra abierto a principios de los aos 90 y se habra materializado por la firma de los Acuerdos de Oslo (1993-1994) que prometan, segn numerosos comentaristas y diplomticos, el final del conflicto israel-palestino. Dicho proceso de paz se habra interrumpido en varias ocasiones, pero seguira existiendo suspendido por encima de los acontecimientos esperando su relanzamiento.

La realidad es muy diferente, y los palestinos nos lo han recordado por lo menos en dos ocasiones durante los ltimos 10 aos. En primer lugar en septiembre de 2000, cuando la poblacin de Gaza y Cisjordania se sublev para expresar su ira contra la continuacin de la ocupacin israel, la colonizacin y la represin. Despus en enero de 2006, cuando los palestinos eligieron, en unas elecciones legislativas, un Parlamento ampliamente dominado por Hams, organizacin poltica entonces abiertamente hostil al proceso negociado y que predicaba la continuacin de la resistencia, incluso armada, contra Israel.

Se volvieron locos los palestinos? No. Los palestinos, a diferencia de los diplomticos, viven en Palestina. Han visto duplicarse el nmero de colonos implantados en Cisjordania y Jerusaln Oriental entre 1993 y 2000. Han visto surgir de la tierra cientos de barreras israeles y decenas de carreteras slo para los colonos que han subordinado el ms mnimo desplazamiento a la voluntad de las autoridades israeles. Han visto Jerusaln desgajado del resto de Cisjordania. Han visto la Franja de Gaza desgajada del resto del mundo. Han visto, desde septiembre de 2000, una represin israel sin precedentes, miles de casas destruidas, decenas de miles de detenciones, miles de muertos y decenas de miles de heridos. Han visto un muro que los encierra en guetos. No han visto ni paz ni proceso.

Los Acuerdos de Oslo: la ocupacin por otros medios

Esas lneas, escritas en febrero de 1994 por la profesora universitaria israel Tanya Reinhart, a posteriori parecen profticas. Pero Tanya Reinhart no tena nada de adivina, comprendi antes que los dems de qu se trataba realmente el proceso de Oslo. Cualquiera que lea con atencin los textos firmados a partir de 1993 se dar cuenta perfectamente de que el asunto no tiene nada que ver con acuerdos de paz. Las cuestiones esenciales como el futuro de Jerusaln, la suerte de los refugiados palestinos, las colonias israeles estn ausentes de los acuerdos y se remiten a hipotticas negociaciones sobre el estatuto final. No hay ninguna mencin a la retirada del ejrcito israel de los Territorios Ocupados, sino nicamente a su repliegue.

Cualesquiera que fueran las intenciones o las ilusiones de los negociadores palestinos con respecto a la constitucin de un hipottico Estado palestino, la verdad de Oslo es otra: Israel, que ocupaba entonces toda Palestina, se comprometa a retirarse progresivamente de las mayores aglomeraciones palestinas y a confiar la gestin a una entidad administrativa creada para la ocasin, la Autoridad Palestina (AP). La AP deba hacerse cargo de la gestin de dichas zonas y demostrar que era capaz de mantener la calma por medio, especialmente, de una potente fuerza policial. Cualquier progreso en el proceso negociado se subordinara a los buenos resultados de la AP en el mbito de la seguridad. La ocupacin y la colonizacin continan y la AP se encarga de mantener el orden en la sociedad palestina. El orden colonial, naturalmente.

Las contradicciones de Israel y el sionismo

La lgica de los Acuerdos de Oslo no es ms que una actualizacin de un antiguo proyecto israel conocido con el nombre de Plan Allon (5). Con el nombre de aquel general laborista dicho plan, sometido al Primer Ministro israel Levi Ehskol en julio de 1967, pretenda responder a la nueva situacin creada por la guerra de junio de 1967, al final de la cual Israel haba conquistado, entre otras cosas, toda Palestina. Ygal Allon identific, mucho antes que los dems, las contradicciones a las que antes o despus se tendran que enfrentar Israel y el proyecto sionista y se propuso resolverlas de la manera ms pragmtica posible.

Cuando a finales del siglo XIX el joven movimiento sionista se fij como objetivo el establecimiento de un Estado judo en Palestina, el 95% de los habitantes de ese territorio eran no judos. Convencidos del que el antisemitismo europeo haca imposible la convivencia de los judos con las naciones europeas, los sionistas promovieron su partida hacia Palestina con el fin de convertirse en mayora y poder establecer su propio Estado. El primer Congreso Sionista (1897) consagr, por lo tanto, el principio de la colonizacin sistemtica de Palestina en una poca en la que el nacionalismo sobre una base tnica y colonialista iba viento en popa.

Fue en noviembre de 1947 cuando la ONU adopt el principio de particin de Palestina entre un Estado judo (55% del territorio) y un Estado rabe (45%). Los judos representaban entonces alrededor de un tercio de la poblacin. Los ejrcitos del nuevo Estado de Israel conquistaron militarmente numerosas regiones tericamente atribuidas al Estado rabe: en 1949 Israel controlaba el 78% de Palestina. Con el fin de preservar el carcter judo del Estado expulsaron sistemticamente a los no judos: al 80% de los palestinos, es decir a 800.000, los obligaron a exiliarse. Nunca han podido regresar a sus tierras.

La guerra de 1967 fue una guerra de 1948 fallida. Aunque la victoria israel es innegable e Israel consigui el control del 100% de Palestina, en esta ocasin los palestinos no se fueron. Entonces Israel, que pretenda ser un Estado judo y democrtico, si conceda derechos a los palestinos renunciara al carcter judo del Estado, y si no se los conceda renunciara a sus pretensiones democrticas. As, Allon propuso abandonar las zonas palestinas ms densamente pobladas dndoles una apariencia de autonoma pero conservando el control sobre lo esencial de los territorios conquistados: algunos islotes palestinos en medio de un ocano israel

De la guerra de las piedras a la Intifada electoral

La filosofa del Plan Allon gui a los gobiernos israeles durante los aos 70 y 80, incluso aunque se opusieran todo lo posible cuando acordaron algunos derechos para los palestinos. La Primera Intifada (desencadenada a finales de 1987), levantamiento masivo y prolongado de la poblacin de Cisjordania y Gaza, cambi la situacin. A la vuelta de los aos 90 la cuestin palestina era un factor de inestabilidad en Oriente Prximo, zona estratgica en la cual Estados Unidos quera afianzar su control tras la cada de la URSS. El gobierno estadounidense oblig a Israel a negociar. El resultado fueron los Acuerdos de Oslo, que ofrecen a los palestinos una apariencia de autonoma en las zonas ms densamente pobladas.

Sin embargo Isaac Rabin, a menudo presentado como aqul por quien podra haber llegado la paz, fue muy claro: El Estado de Israel integrar la mayor parte de la tierra de Israel de la poca del Mandato Britnico junto a una entidad palestina que constituir un hogar para la mayora de los palestinos que viven en Cisjordania y Gaza. Queremos que esa entidad sea menos que un Estado y que administre de forma independiente la vida de los palestinos, que estarn bajo su autoridad. Las fronteras del Estado de Israel () estarn ms all de las lneas que existan antes de la Guerra de los Seis Das. No volveremos a las lneas del 4 de junio de 1967 (6). Y yendo ms lejos aadi que Israel se anexionara la mayora de las colonias y conservara la soberana sobre Jerusaln su capital nica e indivisible y sobre el valle del Jordn.

La poblacin palestina comprob rpidamente que Israel no tena la intencin de renunciar a controlar prcticamente toda Palestina: se aceler la colonizacin, se multiplicaron las expulsiones y los palestinos quedaron cada vez ms acantonados en las zonas rodeadas por el ejrcito y las colonias. Mientras la situacin de la poblacin se iba degradando una minora de privilegiados, miembros o prximos de la direccin de la nueva Autoridad Palestina, se enriquecan considerablemente y colaboraban con Israel de forma ostensible en los mbitos de la seguridad y la economa: en septiembre de 2000 los palestinos volvieron a sublevarse.

Israel aplast la Segunda Intifada y adems margin a Yasser Arafat, considerado muy reticente a firmar un acuerdo de rendicin definitiva. Israel y Estados Unidos favorecieron el ascenso de Mahmud Abbas (Abu Mazen) quien particip, por ejemplo, en una cumbre con Bush y Sharon en junio de 2003, mientras Arafat estaba encerrado en Ramala. A la muerte del antiguo lder, Abu Mazen fue elegido de mala manera presidente de la Autoridad Palestina en enero de 2005 (participacin bastante escasa y ningn candidato de Hams). Abu Mazen, que necesitaba una legitimidad parlamentaria para conseguir que los palestinos aceptaran un acuerdo con Israel, organiz las elecciones legislativas de enero de 2006. La victoria de Hams fue indiscutible: con su voto la poblacin dej claro su rechazo a cualquier capitulacin y su voluntad de seguir luchando.

El final del parntesis de Oslo

La victoria de Hams puso de manifiesto el carcter totalmente irrealizable del proyecto de Oslo entendido como la posibilidad de resolver la cuestin palestina por medio de la constitucin de cantones administrados por un gobierno nativo que fuese a la vez conciliador con Israel, legtimo y estable. Pero la comunidad internacional no ha querido entender nada: boicot al gobierno de Hams, apoyo al bloqueo israel sobre Gaza, reconocimiento del gobierno de emergencia nombrado por Abu Mazen en Cisjordania Estados Unidos y la Unin Europea siguen actuando como si un retorno a Oslo fuese posible y deseable.

Pero como hemos visto es precisamente el Proceso de paz el que desemboc en la Segunda Intifada y en la llegada al poder de Hams, que entonces era la nica organizacin capaz de aglutinar al mismo tiempo el apoyo material a la poblacin, la crtica al proceso negociado y la continuacin de la resistencia frente a Israel. Algunos que hablan de un imprescindible retorno a la situacin anterior a septiembre de 2000 deberan preguntarse si no es precisamente la situacin anterior a septiembre de 2000 la que origino El levantamiento de septiembre de 2000!

Las tergiversaciones y gesticulaciones diplomticas actuales en realidad traducen una constatacin del fracaso. Progresivamente todos van tomando conciencia del final del parntesis de Oslo, y mientras algunos se empean ciegamente en intentar resucitar un cadver otros buscan soluciones alternativas: desde la proclamacin de un Estado palestino sin fronteras a una administracin jordana de los cantones palestinos, pasando por el envo de tropas de la ONU a Gaza, las ideas se atropellan, incluidas las ms fantasiosas. Este afn por encontrar una solucin en realidad es el resultado de una comprensin, incluso parcial, de las lgicas que existen realmente sobre el terreno: el reforzamiento del dominio israel sobre Cisjordania y Gaza, la nueva movilizacin de la poblacin palestina y el desarrollo del movimiento de solidaridad internacional.

El reforzamiento del dominio israel

Hablemos de Jerusaln en primer lugar. La atencin se centra desde hace algunos das en una licitacin para la construccin de 238 nuevos alojamientos. Y entonces? Olvidamos a los 200.000 colonos que viven en Jerusaln y su periferia? Olvidamos las decenas de expulsiones y demoliciones de casas palestinas de los ltimos meses? Los 238 nuevos alojamientos no son un hecho aislado, sino que se inscriben en una lgica asumida desde 1967: la judaizacin de Jerusaln y su aislamiento del resto de los Territorios Palestinos para contrarrestar cualquier reivindicacin de soberana palestina sobre la ciudad.

A continuacin hablemos de Cisjordania, de la cual nos venden el desarrollo econmico. Aunque el flujo de las ayudas internacionales ha permitido a la Autoridad Palestina de Ramala pagar a los funcionarios, es muy atrevido hablar de una recuperacin econmica real y de una mejora sustancial y permanente de las condiciones de vida de la poblacin. El PIB palestino global creci en 2009, pero sigue siendo un 35% ms bajo que el de 1999. Adems ese aumento global disimula disparidades flagrantes: es cierto que el sector de la construccin ha crecido un 24%, pero la produccin agrcola cay el 17%...

Por otra parte no se cuestiona el control israel sobre Cisjordania: El aparato de control se ha vuelto cada vez ms sofisticado y efectivo en cuanto a su capacidad para afectar a todos los aspectos de la vida de los palestinos (). Dicho aparato de control incluye un sistema de permisos, de obstculos fsicos (), las carreteras prohibidas, las prohibiciones de entrar en amplias zonas de Cisjordania (). El dispositivo ha transformado Cisjordania en un conjunto fragmentado de enclaves econmicos y sociales aislados unos de otros (7). Lo dice el Banco Mundial en un informe de febrero de 2010.

Adems, incluso durante los 10 meses de la congelacin temporal de la colonizacin de noviembre pasado, Israel autoriz la construccin de 3.600 viviendas continuando una poltica con la que el ao pasado el nmero de colonos instalados en Cisjordania aument un 4,9% mientras que el conjunto de la poblacin israel slo creci el 1,8. Por ltimo, pero no menos importante, el pasado 3 de marzo Netanyahu declar que, incluso aunque se llegue a un acuerdo con los palestinos, est excluido que Israel renuncie a su control sobre el valle del Jordn

Finalmente hablemos tambin de Gaza. Bajo el bloqueo, los habitantes de la Franja sufren una catstrofe econmica y social sin precedentes. En el espacio de dos aos han cerrado el 95% de las empresas y se ha destruido el 98% de los empleos del sector privado. La lista de los productos prohibidos a la importacin es un catlogo sin pies ni cabeza: libros, t, caf, fsforos, velas, smola, lapiceros, zapatillas, colchones, sbanas, tazas, instrumentos musicales La prohibicin de importar cemento y productos qumicos impide la reconstruccin de las infraestructuras destruidas por los bombardeos de 2008-2009, bien se trate de casas o de las estaciones de depuracin, con las consecuencias sanitarias que se pueden imaginar. Incluso aunque se est desarrollando una economa de los tneles que permite a los habitantes sobrevivir y conseguir cierto nmero de mercancas esenciales, las consecuencias del bloqueo israel sobre la vida cotidiana de los habitantes de Gaza son desastrosas, como lo sealan los diversos informes de las ONG y de las Naciones Unidas.

En semejantes condiciones no es sorprendente que la movilizacin palestina vuelva (desarrollo de las estructuras de resistencia popular en numerosas ciudades, manifestaciones contra el muro y la colonizacin) y que la mayora de los palestinos no se hagan ninguna ilusin sobre la vuelta de las negociaciones.

II. La Autoridad Palestina versin Fayyad

Un plan de silencio por alimentos

El reforzamiento del dominio israel sobre los Territorios Palestinos no se puede entender si no nos detenemos sobre el papel jugado por la Autoridad Palestina de Ramala dirigida por el presidente Mahmud Abbas y el Primer Ministro Salam Fayyad.

En junio de 2007, tras el fracaso del intento de golpe de Estado dirigido en Gaza por el diputado de Fatah Mohammad Dahlan (8), el presidente Abu Mazen decret el estado de emergencia y nombr, en sustitucin del gobierno dirigido por Hams, un nuevo gabinete dirigido por Salam Fayyed. Sin embargo, la lista de este ltimo slo haba conseguido dos escaos, sobre 132, en las elecciones legislativas del 2 de enero de 2006. Pero Fayyad, ex alto funcionario del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, era el Primer Ministro elegido por Estados Unidos y la Unin Europea. El chantaje de las ayudas econmicas, suspendidas tras la eleccin de Hams, super las tmidas reservas de Abu Mazen con respecto a esa eleccin.

As pues, Fayyad entr en funciones a mediados de junio de 2007 y dirigi una serie de reformas en los Territorios Palestinos de Cisjordania. Tres aos despus es fcil entender cul fue el papel asignado a Fayyad: desarmar a la resistencia y desplazar el centro de gravedad de la cuestin palestina de la poltica hacia la economa, normalizando las relaciones con Israel. Se trataba de imponer lo que llamo un plan de silencio por alimentos (9), cuyo objetivo es estabilizar los Territorios de Cisjordania tratando de mejorar sensiblemente las condiciones de vida de una parte de la poblacin y reprimir a los opositores sin satisfacer, sin embargo, las reivindicaciones nacionales de los palestinos.

La paz econmica?

El ao 2007 parece que marc un cambio en la gestin de la cuestin palestina. La retrica de la paz econmica entre Israel y los palestinos es predominante tanto para Tony Blair (enviado especial del Cuarteto para Oriente Prximo), como para Salam Fayyed (Primer Ministro palestino) y para sus homlogos israeles (Ehud Olmert y despus Benjamn Netanyahu).

La filosofa general de la doctrina de la paz econmica es la siguiente: el requisito previo para cualquier solucin negociada del conflicto entre Israel y los palestinos es una mejora significativa de las condiciones econmicas en las que evolucionan estos ltimos; la prioridad debe ser, por lo tanto, establecida con base en las medidas israeles que permiten un mejor desarrollo econmico en los Territorios Palestinos y sobre un refuerzo del apoyo de los pases donantes a la economa palestina.

La doctrina de la paz econmica forma parte de un cambio de paradigma en la gestin de la cuestin palestina: se trata de considerar a los palestinos como individuos que buscan satisfacer sus necesidades y no como un pueblo que reivindica los derechos nacionales colectivos. Para Fayyad y sus apoyos extranjeros no se trata tanto de romper con la poltica econmica de la AP durante los aos de Oslo como de ponerla en primer lugar, promoverla e incluso sobrevalorarla, presentndola como la clave de cualquier arreglo posterior del conflicto que enfrenta a Israel con los palestinos.

Al romper con ciertas prcticas anteriores, el gobierno de Fayyad, obviamente, ha clarificado las cuentas de la AP y ha puesto coto a ciertas prcticas clientelistas. Sin embargo las lgicas llevadas a cabo despus de Oslo continan. La nueva poltica econmica de Fayyad se parece mucho a la de la AP de los aos 90-2000: concesin de favores a los inversores extranjeros en detrimento de las empresas locales (especialmente con la exoneracin de impuestos), desarrollo de los sectores ms rentables (comercios, apartamentos y hoteles de lujo en Ramala, nuevas lneas de telefona mvil) y prioridad reforzada, en el presupuesto de la AP, al sector de la seguridad: para el ejercicio 2008-2009, el programa Transformacin y reforma del Sector de la Seguridad tuvo un presupuesto equivalente a los gastos acumulados de los programas de Acceso a la educacin y Mejora de la calidad de los servicios sanitarios (en cifras brutas, de diciembre de 2008 a junio de 2009 se han creado 1.325 puestos en seguridad y se han suprimido 94 puestos en la sanidad) (11).

El crecimiento econmico palestino anunciado en 2009, si se analizan de cerca los datos disponibles, es una ilusin. Detrs de las cifras aparentemente halageas (+6,8%), se esconden numerosas disparidades que se inscriben en las lgicas enunciadas muy alto: los sectores que llevan el crecimiento al alza son la construccin (+22%) y los servicios (+11%), mientras que la produccin industrial aumenta dbilmente y la produccin agrcola est a la baja; los montantes invertidos en los proyectos de desarrollo econmico (400 millones de dlares) son muy inferiores a lo que estaba previsto por el gobierno de Fayyad (1.200 millones de dlares); las disparidades entre los enclaves econmicos son importantes, especialmente entre Cisjordania y Gaza, pero tambin entre algunas ciudades dinmicas (Ramala, Beln) y el resto de Cisjordania; Israel siempre controla rigurosamente las importaciones y las exportaciones palestinas, cuyo dficit presupuestario es considerable (1.590 millones de dlares, es decir, el 26% del PIB), y mantiene a la AP en una dependencia econmica total con respecto a los pases donantes; finalmente, incluso aunque el desempleo est a la baja en Cisjordania, entre la mitad y dos tercios de los hogares palestinos viven en la actualidad por debajo del umbral de la pobreza (12).

La aparente prosperidad actual no corresponde a una independencia econmica real con respecto a Israel o los pases donantes. La economa palestina sigue siendo una economa subordinada y dependiente de las decisiones israeles, de las exigencias de los proveedores de fondos que, tomando como lema el eslogan de la Conferencia del Desarrollo Palestino celebrada en 2008 con el apoyo del gobierno de Fayyad You can do business in Palestine (13), desarrolla una forma de economa-casino: poco preocupados por un desarrollo real, local y a largo plazo, los inversores esperan ganar rpidamente mucho ms de lo que invierten sabiendo que los riesgos de perder todo son muy altos. Todo indica, en realidad, que los apologistas de la paz econmica aprendern antes o despus, a sus expensas, que la poblacin de los Territorios Ocupados no est dispuesta a monetizar sus derechos por una calma econmica relativa, temporal y estructuralmente artificial y que en realidad slo beneficia a una minora de la poblacin. Por eso la segunda parte de la poltica de Fayyad es la represin.

La reconstruccin del aparato de seguridad (14)

Durante la poca de Arafat, el papel ambiguo de las fuerzas de seguridad (mantenimiento del orden y cooperacin con Israel por un lado y participacin, a partir de septiembre de 2000, en las operaciones armadas contra Israel por el otro) expresaba una de las contradicciones fundamentales del proceso de Oslo: Desde los Acuerdos de Oslo y la emergencia de la Autoridad palestina () el dilema estratgico palestino fundamental ha sido el de la reconciliacin entre las reivindicaciones de liberacin nacional, de resistencia a la ocupacin y los requisitos previos de la construccin del Estado (). La Autoridad Palestina se enfrenta a dos exigencias contradictorias. Se espera que imponga la fuerza de la ley, que impida cualquier manifestacin armada extraoficial. Pero al mismo tiempo () es lgico que apoye la causa nacional palestina, incluido el derecho a la resistencia (15).

Con el tndem, Abbas-Fayyad, las ambigedades se eliminan. Los dos documentos programticos elaborados por la Autoridad Palestina a partir de junio de 2007 son muy elocuentes al respecto.

El primero de ellos, el Palestinian Reform and Development Plan (PRDP) (16) se present en Pars durante la conferencia de pases donantes en diciembre de 2007. Sin duda satisface a los pases occidentales que prometieron a Salam Fayyed un presupuesto de 7.700 millones de dlares mientras que la Autoridad Palestina slo reclamaba 5.600. Es un aumento del 37,5%, qu raro! En su versin final el PRDP est formado por 148 pginas. La palabra resistencia no aparece ni una sola vez. La palabra seguridad aparece en 155 ocasiones.

El segundo documento programtico data de agosto de 2009 y se titula Palestina: acabar con la ocupacin, establecer el Estado (17). Es ms conocido por el nombre de Plan Fayyad. El Primer Ministro expone su visin de la construccin del Estado palestino por una poltica de hechos sobre el terreno: se trata de construir las infraestructuras de un futuro Estado, a pesar de la ocupacin, con la perspectiva de una declaracin de independencia en 2011. Fayyad opera, por lo tanto, un cambio fundamental: el proceso de la construccin del Estado es el que permitir poner fin a la ocupacin y no el fin de la ocupacin el que permitir construir un Estado. Si nos damos cuenta, en ese documento encontramos el mismo recuento que en el PRDP, el resultado es casi el mismo: en 37 pginas se repite 38 veces el trmino seguridad; la palabra resistencia aparece una vez, en una frase que indica que el gobierno aportar su apoyo a las iniciativas no violentas contra la construccin del muro.

El balance general de ambos documentos es un reflejo de esos elementos cuantitativos: Fayyad asume y reivindica su estatuto de tecncrata que no procede del crculo de la OLP; junto al desarrollo econmico, la refundicin de los servicios de seguridad es una de sus dos prioridades. El gobierno completar la reestructuracin de las agencias de seguridad (). Proporcionar entrenamiento permanente y los equipos e infraestructuras para permitir que el sector de la seguridad mejore sus actuaciones. Con el fin de alcanzar los mayores estndares profesionales, el gobierno proporcionar agencias de seguridad responsables promoviendo la separacin de los poderes y desarrollando los mecanismos y los rganos de supervisin (18).

La reconstruccin del aparato de seguridad se hizo segn cuatro directrices:

- Una reforma de los servicios de seguridad, especialmente con la jubilacin y sustitucin de varios de sus responsables por individuos conocidos prximos a Estados Unidos (as, en 2008, Hazem Atallah fue nombrado responsable de las fuerzas de la polica en Cisjordania en lugar de Kamal Sheikh, miembro de Fatah aunque considerado demasiado conciliador desde el punto de vista de Hams).

- Un reforzamiento de esos servicios que pasaba por la formacin, en los campos de entrenamiento de Jordania, de miles de nuevos reclutas bajo supervisin estadounidense.

- Espectaculares operaciones de restablecimiento del orden durante el ao 2008 que implicaban a un elevado nmero de policas y militares, especialmente en Nabls, Yenn y Hebrn.

- Multiplicacin de las detenciones de miembros o simpatizantes de Hams y, en menor medida, de las organizaciones de izquierda y de los comits populares.

La articulacin de esos cuatro puntos da toda su coherencia a la poltica de seguridad de Abu Mazen y Salam Fayyed. La mayora de los nuevos responsables (nacionales y locales) de los servicios de seguridad no han pasado por la Intifada o los grupos armados de Fatah. Son profesionales de la seguridad, especialmente vigilantes, que apenas tienen consideraciones polticas. Igualmente los nuevos reclutas entrenados en Jordania se escogen prioritariamente entre los sectores ms pobres, los menos formados y los menos politizados de la poblacin palestina, no entre los militantes de Fatah. Son ms proclives a obedecer las rdenes, incluso cuando se trata de desarmar a los miembros de Hams, de la Yihad o de las Brigadas al-Aqsa, procedentes de Fatah, con quienes no tienen un pasado de militancia compartida.

La Autoridad Palestina ha sabido explotar la situacin del caos de seguridad que reinaba en algunas ciudades de Cisjordania desde que Israel desmantel las fuerzas de seguridad palestinas durante los aos 2002-2003. En Nabls y Yenn las bandas armadas se haban multiplicado, chantajeaban a los comerciantes, robaban coches u ofrecan sus servicios a quien necesitase mercenarios para efectuar cualquier trabajo de baja estofa. La Autoridad Palestina afirm que era nicamente para poner fin a una situacin catica por lo que se llevaban a cabo las operaciones de restablecimiento del orden. El despliegue masivo de cientos de hombres armados, efectivamente, puso fin a las actividades de las bandas.

Pero el desarme de los ltimos grupos de resistentes, segundo objetivo de esas operaciones acordadas con Israel y los asesores estadounidenses, no dejaron de producir una serie de incidentes: Tanto en Nabls como en Yenn hubo violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y militantes de las Brigadas al-Aqsa o de la Yihad. Hubo heridos y muertos, incluidos transentes que cayeron bajo las balas de jvenes reclutas visiblemente mal entrenados por los jordanos.

Dichos incidentes marcaron el final del perodo, abierto en octubre de 2000, de la resistencia armada en Cisjordania. Fueron en efecto la ltima seal de rechazo, por los propios combatientes, de la poltica de desarme iniciada por la Autoridad Palestina que condujo a varios cientos de miembros de las Brigadas al-Aqsa (250 en 2008 slo en el distrito de Nabls) a renunciar pblicamente a la lucha armada a cambio de una amnista por parte de Israel, y a cientos de miembros de Hams a deponer las armas bajo la presin de las fuerzas de seguridad. Es difcil obtener estimaciones fiables, ya que las cifras varan mucho segn las fuentes, pero se podra establecer que han sido cerca de 2.000 miembros o simpatizantes de Hams los que han pasado por las prisiones de la AP durante los dos ltimos aos.

Adems es importante sealar aqu que hay relativamente pocos incidentes armados durante las interpelaciones de los militantes de Hams, a diferencia de lo que sucede con la Yihad y a veces incluso con las Brigadas, lo que parece confirmar que Hams ha decidido evitar un enfrentamiento con la AP en Cisjordania y una batalla intil por las zonas autnomas en realidad controladas por Israel. Hams parece que realmente se conforma con gestionar la Franja de Gaza (19).

En resumen, la reconstruccin del aparato de seguridad bajo el gobierno de Fayyad es la expresin de una nueva fase de la Autoridad Palestina: las ambigedades que existan con Arafat se han eliminado definitivamente: autnticos sustitutos de las fuerzas de ocupacin israeles, los servicios palestinos de seguridad obtienen incluso el reconocimiento de las autoridades coloniales. Lo dice el general estadounidense Keith Dayton, el gran arquitecto de la refundicin de los servicios palestinos de seguridad:

Teniendo en cuenta el conjunto de estos elementos es posible preguntarse sobre el futuro del movimiento nacional. En la parte siguiente trataremos ms bien de avanzar las hiptesis que de aportar respuestas que se desearan profticas mientras son la inestabilidad y la incertidumbre las que caracterizan el perodo actual.

III. Qu futuro para el movimiento nacional? (21)

Fatah (22)

Los Acuerdos de Oslo y la constitucin de la AP fueron una ruptura fundamental para el movimiento nacional palestino, reduciendo la cuestin palestina a la de los palestinos de Cisjordania y Gaza y fijando como principales tareas a Fatah la construccin de un aparato de Estado sin Estado y la cooperacin con Israel, a veces a marchas forzadas, con el fin de obtener ventaja en el marco del proceso negociado, en detrimento de la lucha cotidiana contra la ocupacin y para el retorno de los refugiados.

sas son las dinmicas que se registraron durante el ltimo congreso de Fatah (agosto de 2009), que ms que dar la seal de un nuevo comienzo jug un papel de revelador. Los militantes de Fatah, actores de la lucha de liberacin, son muy minoritarios en la nueva direccin. La mayora del Comit Central del movimiento elegido en 2009 se compone en realidad de puros productos de los aos de Oslo y del aparato de la AP, incluso aunque tengan un pasado militante: Ministros, ex ministros, ex asesores de Arafat, asesores de Abu Mazen, ex responsables de las fuerzas de seguridad, negociadores, altos funcionarios Todo el panel del personal poltico de Oslo est ah.

Por otra parte, la fuerte presencia de representantes del sector econmico y del sector de la seguridad es el reflejo de la poltica de la AP desde que fue tomada por el do Abbas-Fayyed.

Otros elementos confirman esta tendencia: la casi desaparicin, en el Comit Central, de los representantes de los palestinos del exterior, sobre los cuales la AP no ejerce ninguna jurisdiccin (un solo elegido, el sultn Abu al-Aynayn, dirigente de Fatah en Lbano), y de los palestinos de la Franja de Gaza que la AP perdi en junio de 2007; la no eleccin (sealada) de Hussam Khadr, figura respetada de Fatah, conocido por sus actividades militantes y sus crticas a la poltica de la AP; y la repesca del ltimo momento que ha permitido a at-Tayyib Abdul Rahim, adjunto del presidente Abas, ganar 26 votos y finalmente ser elegido para el Comit Central mientras que inicialmente se le dio por eliminado

Al pasar de movimiento de liberacin nacional a principal actor de la construccin de un aparato de Estado bajo ocupacin, Fatah ya no es una organizacin poltica que pueda pretender representar de manera coherente al pueblo palestino. El Congreso de Beln, en agosto de 2009, sancion este estado de hecho, incluso aunque la organizacin todava cuenta con numerosos militantes y dirigentes honrados y sinceros: Fatah es un conglomerado de baronas locales y redes clientelistas, casi mafiosas, bajo un poder no elegido que no duda en censurar la informacin, acosar, encerrar o incluso asesinar a sus opositores cuando no los entrega a Israel en las operaciones conjuntas.

La izquierda en los aos de Oslo

Con los Acuerdos de Oslo los israeles y los estadounidenses consiguieron marginar a la OLP en beneficio de la AP. As la OLP, que representaba a los palestinos que vivan en los Territorios Ocupados y a los de la dispora, se convirti en una referencia sin un papel poltico ni capacidad de decisin, que fueron confiscados por Arafat y el pequeo grupo de fieles procedentes o no de la OLP que constituyeron la Autoridad Palestina

El programa poltico de la Autoridad Palestina se fij en los Acuerdos de Oslo: negociar con Israel (prometiendo al pueblo palestino que eso conducira a un Estado independiente con su capital en Jerusaln), garantizar la seguridad del Estado de Israel contra cualquier ataque de origen palestino y asumir las responsabilidades de la gestin de la vida cotidiana de los palestinos en las zonas autnomas.

Los grupos polticos de la izquierda palestina, opuestos al proceso de Oslo, rpidamente consideraron que Oslo era un hecho y haba que asumirlo. Pertenecan a la OLP y justificaron su actitud por su voluntad de no separarse del proceso dirigido por la Autoridad Palestina. El FPLP, el FDLP y el PPP no tardaron en integrarse en el juego poltico estructurado por la AP. Todava en la actualidad miembros del FDLP y del PPP son miembros del gobierno de Fayyad, al que por su parte el FPLP rehus unirse

La debilidad de las organizaciones de la izquierda palestina se demuestra en todos los sondeos y en todas las elecciones, y esto coincide con las observaciones que se pueden hacer sobre el terreno: debilidad de las manifestaciones organizadas, ausencia de apariciones pblicas (23), ausencia de difusin de una prensa militante. Difcil de creer cuando se conoce la historia de esos movimientos: esos partidos ahora existen principalmente, en especial en Cisjordania, por la difusin de comunicados y por sus sitios Web.

Cmo explicar esta degradacin de la situacin de las organizaciones que conocieron un autntico auge durante la Primera Intifada? Las expectativas del pueblo palestino no fueron modificadas por Oslo. A sus exigencias anteriores se aade la de mejorar las actuaciones de la AP en las zonas autnomas, marcadas por la corrupcin y la incompetencia. Acabar con esta situacin se ha convertido en esencial. Pero esos problemas preocupan poco a las corrientes polticas de izquierda. Slo algunas personalidades han intentado decirlo, pero estn desgajadas de cualquier organizacin colectiva y han sido fcilmente contradichos por la AP, como aqullos que firmaron la llamada de los 20 (contra la corrupcin y las capitulaciones de la AP) a finales de 1999, varios de los cuales fueron detenidos por orden de Arafat.

Confesado incluso por sus dirigentes, se profundiz un foso considerable entre el pueblo palestino y las organizaciones polticas de la izquierda palestina. Las direcciones de los partidos polticos en realidad slo han actuado en reaccin a las iniciativas de la AP y Arafat. Se puede medir este distanciamiento de las preocupaciones populares a travs de las prcticas que estas organizaciones compartieron con la AP en la construccin y la administracin burocrticas de los movimientos de masas.

Los movimientos de masas

Tomemos el caso de los sindicatos, de los cuales el ms importante es la Federacin General Palestina de Sindicatos (PGFTU). Es un sindicato unificado. Despus de Oslo se llev a cabo la unificacin imponiendo cuotas de representacin de las cuatro principales corrientes polticas nacionales: Fatah, el FPLP, el FDLP y el PPP. De mbito nacional, el PGFTU tiene ramas profesionales y distritos territoriales, la reparticin de los papeles respet esas cuotas. En todos los niveles los secretarios generales pertenecen a Fatah, los dems deben conformarse con participar en las instancias directivas asignadas. Fatah est en situacin dominante mientras que las dems corrientes, y especialmente el PPP que tena una tradicin de sindicalismo, ha visto considerablemente mermada su influencia tras esa unificacin en la cumbre.

As pues la PGFTU est totalmente bajo la autoridad de Fatah. Por su presencia, nacida de un compromiso burocrtico, las dems organizaciones de la OLP legitiman ese dispositivo. El proceso democrtico dentro del sindicato es inexistente, ni elecciones ni programas susceptibles de aumentar la participacin de los trabajadores. La actividad del sindicato se limita en general a resolver las situaciones individuales de conflictos entre patronos y trabajadores.

La situacin del movimiento de defensa de los derechos de las mujeres tambin es instructiva. La Palestinian Women General Federation se cre despus de Oslo. Es el resultado de la cooptacin de todos los comits de mujeres pertenecientes a las diferentes organizaciones polticas, con muy poca vinculacin con las mujeres palestinas que se enfrentan a las desigualdades en todos los mbitos de la sociedad. Otras organizaciones de mujeres se han reciclado en ONG, aceptando as convertirse en organizaciones que dan servicios a las mujeres de la comunidad palestina. Pero tienen que hacerlo conforme a los programas decididos por los financista extranjeros que han transformado las organizaciones en prestadoras de servicios y a las mujeres en beneficiarias pasivas, incrementando la diferencia entre la masa de las mujeres y la direccin cooptada del movimiento.

Tambin el papel del movimiento estudiantil se ha debilitado de manera considerable. Mientras que fue una autntica cantera de dirigentes polticos, especialmente en los aos 80, que pesaba en las orientaciones polticas de los diferentes partidos porque jugaba un papel importante en la lucha contra la ocupacin, ya no es ms que un reflejo de las relaciones de fuerzas entre las diferentes fracciones polticas.

sta es la realidad de las organizaciones de masas en Palestina, una debilidad debida por una parte a su dependencia con respecto a los partidos polticos en tanto que estructuras cooptadas, y por otra parte su dependencia de la AP y de los donantes extranjeros que han pagado millones de dlares de subvenciones para crear un conjunto pasivo de beneficiarios dependientes de ventajas consentidas y no un movimiento de actores de la lucha por sus derechos.

Debido a la ausencia del desarrollo de verdaderas organizaciones de masas, las fuerzas polticas han reducido su accin a un activismo social enfocado a responder a las peticiones de ayuda frente a los problemas cotidianos, desertando del terreno de la lucha poltica y dejando a una Autoridad corrupta el cuidado de encerrar el combate nacional en el callejn sin salida de las negociaciones interminables con Israel.

Aqu no se trata, obviamente, de hacer juicios de valor sobre la poltica que llevan a cabo las organizaciones de izquierda. La mayora de las reflexiones anteriores proceden de discusiones con los militantes y dirigentes de esas organizaciones, entre los cuales cada vez hay ms partidarios de hacer un repaso crtico sobre los aos de Oslo, aunque esas crticas todava no tienen una traduccin organizativa.

Una reconstruccin en curso?

El aislamiento de la Franja de Gaza y la fragmentacin de Cisjordania en varias decenas de entidades territoriales separadas unos de otras por puestos de control israeles que reducen considerablemente cualquier actividad econmica, social y poltica, enfrenta a todos aqullos y aqullas que desean proseguir la resistencia, de una forma u otra, a una dificultad principal: no solamente las situaciones varan segn las zonas autnomas, sino que sobre todo cada vez es ms difcil, en esas condiciones, desarrollar un proyecto poltico nacional. Las dificultades para desplazarse, para reunirse, para llevar a cabo actuaciones comunes en el conjunto del territorio hay muchos factores que ponen grandes obstculos a cualquiera que pretenda organizar una resistencia unificada en el conjunto de los Territorios Palestinos.

La represin israel contina: las incursiones, bombardeos, asesinatos extrajudiciales son legin. Adems en la actualidad hay casi 12.000 detenidos palestinos en las prisiones israeles, y a pesar de algunas mediticas liberaciones ese nmero no deja de crecer. A ttulo de comparacin, con relacin al nmero de habitantes, es como si en Francia hubiera 200.000 presos polticos

La asfixia econmica conduce a la inmensa mayora de los habitantes de los Territorios Palestinos a preocuparse ms por la supervivencia que por la lucha de liberacin: el desempleo endmico y la subida de los precios (numerosos productos de primera necesidad han duplicado sus precios en el espacio de un ao) afectan al conjunto de la poblacin palestina y tienen como consecuencia una dicotoma cada vez ms importante entre los problemas cotidianos y lucha de liberacin nacional, as como un crecimiento de las ideologas y comportamientos individualistas.

Esta situacin conlleva daos psicolgicos graves. Presos de lo cotidiano, prisioneros en sus zonas autnomas, los palestinos cada vez tienen ms dificultades para protegerse en el tiempo y en el espacio, lo que tiene dos consecuencias enormes: un repliegue sobre la ciudad, la aldea, el campo, la familia y la imposibilidad de pensar en proyectos a medio o largo plazo. Las condiciones penalizan duramente a quienes intentan volver a plantear un proyecto colectivo de liberacin que implique necesariamente una visin liberada de las contingencias de lo cotidiano y de cualquier forma de repliegue local y/o familiar.

La Segunda Intifada est muerta y enterrada. Se sald con una enorme derrota militar, poltica e ideolgica. De forma abierta se plantean muchos interrogantes que se basan, de hecho, en la cuestin nacional palestina a la luz de los acontecimientos de 1948 y de todo lo que ha ocurrido desde entonces, en la sociedad y entre muchos militantes y fuerzas polticas. Dichos interrogantes se podran resumir en cinco cuestiones genricas aunque el debate no est organizado y claramente formulado, sino ms bien difuso, en el conjunto de los Territorios Palestinos:

- Qu significa en la actualidad la reivindicacin del Estado palestino independiente junto a Israel, aunque sea de forma transitoria? Cisjordania est integrada en Israel econmica, poltica y demogrficamente. En esas condiciones, es pertinente la reivindicacin de un Estado independiente que para Israel nunca ha significado otra cosa que algunos cantones, aislados y rodeados por los muros, sin ninguna viabilidad?

- Qu articulacin entre la resistencia popular, que implique al conjunto de la sociedad palestina, al movimiento sindical y asociativo, a las fuerzas polticas y la resistencia armada?

- Cmo reunificar al conjunto del pueblo palestino? El pueblo palestino est, en efecto, fuertemente dividido: palestinos de Israel (en la actualidad 1,1 millones), palestinos de Cisjordania y Gaza (casi 4 millones), palestinos de Jerusaln (250.000) y palestinos exiliados (ms de 6 millones).

- Qu marco poltico para el Movimiento de Liberacin Nacional? La divisin del movimiento debilita considerablemente la lucha y la constitucin de un marco comn, ms all de la vieja OLP, que plantee la cuestin de la resistencia y el combate por la liberacin y no el de la gestin de las zonas autnomas concedidas por Israel, lo cual tambin est en un estadio no slo poco avanzado sino incluso abiertamente ralentizado.

- Qu alianzas desarrollar con el movimiento de solidaridad internacional con el fin de que dicha solidaridad sea poltica y no caritativa, eficaz y no nicamente simblica? Y especialmente, cmo conseguir que el conjunto del movimiento de solidaridad recupere el lema ms consensuado en el movimiento asociativo, sindical y poltico palestino, el del boicot total (econmico, poltico, diplomtico, acadmico, cultural) a Israel?

En junio de 2009, varios militantes y dirigentes de izquierda organizaron una conferencia internacional en Ramala afirmando su voluntad, ms all de las divisiones tradicionales entre las organizaciones de izquierda, de establecer las bases de una nueva izquierda palestina nacionalista, democrtica y progresista. La iniciativa tuvo un eco significativo y varios cientos de personas procedentes de las diversas corrientes y de las ONG no corrompidas participaron en los debates que estuvieron cruzados por las cuestiones que acabo de describir. El frente que deba constituirse, Tayyar, todava no ha visto la luz debido a la falta de medios econmicos, de implantacin local y de cierto nmero de clarificaciones ideolgicas. Pero esta iniciativa seala las potencialidades de la situacin y la disponibilidad de numerosos militantes palestinos sinceros para refundar una izquierda asumiendo las enseanzas de los fracasos anteriores.

El proyecto sionista lleva en s mismo la negacin, y por lo tanto la destruccin, de la sociedad y la identidad palestinas. El fracaso de la Segunda Intifada, la debilidad de la AP, la trayectoria de Hams reducen considerablemente los mrgenes de maniobra de los que todava quieren resistir contra viento y marea. Sin embargo, en especial alrededor de militantes o ex militantes del FPLP o de Fatah, se toman numerosas iniciativas, sobre todo en los campos de refugiados, en los cuales se encuentran aqullos que no tienen nada que ganar con una tregua que desemboque en un acuerdo parcial. Su objetivo es doble:

- Mantener, cueste lo que cueste, las reivindicaciones esenciales del pueblo palestino, y en particular la del derecho al retorno de los refugiados. Eso pasa por la organizacin de exposiciones, encuentros entre los ms jvenes y los ancianos acosados antao por las milicias sionistas, manifestaciones callejeras dirigidas a transmitir la herencia y a continuar haciendo visible esta reivindicacin.

- Ms all se trata simplemente de resistir frente a la empresa sionista del sociocidio (24), devolviendo su sentido a la accin colectiva, luchando contra los repliegues individualistas, manteniendo y reconstruyendo el espritu de resistencia en un perodo de retroceso: asociaciones de mujeres, cooperativas agrcolas, sindicatos independientes de la AP, comits de familias de presos, comits ciudadanos, centros culturales en los campos de refugiados

Se trata, a menudo ms all de las divisiones polticas, de paliar la derrota de la AP y los partidos polticos, de salvar lo que se pueda de la sociedad palestina y de reconstruir as, progresivamente, el espritu de resistencia, y adems de preparar a las futuras generaciones para la lucha.

En efecto, todo el mundo sabe que en una sociedad donde ms del 50% de la poblacin es menor de 15 aos, la realidad ser rpidamente la razn de las promesas de los Lendemains qui chanten (maanas que cantan, ttulo de la autobiografa de Gabriel Pri, hroe de la resistencia francesa fusilado por los alemanes, N. de T.), y no sern los servicios de la AP o las fuerzas de seguridad de Hams quienes impedirn que una nueva generacin se levante contra sus opresores israeles pero tambin, llegado el caso, palestinos.

Cundo? Nadie puede decirlo con exactitud. Pero lo cierto es que la poblacin no esperar a la refundacin del movimiento nacional, de su programa y su estrategia o a un acuerdo entre las fuerzas palestinas para volver a levantarse. En revancha de estos ltimos factores, as como del xito de las iniciativas descritas ms arriba, es de lo que dependern, en gran parte, la configuracin y el resultado de dicho levantamiento.

Notas

(1) El mandato presidencial de Mahmud Abbas acab oficialmente en enero de 2009.

(2) La lista encabezada por Fayyad slo obtuvo el 2,4% de los votos en las legislativas de 2006. Los gobiernos que ha dirigido desde 2007 nunca han obtenido el preceptivo voto de confianza del Consejo Legislativo Palestino.

(3) No se trata de minimizar, muy al contrario, el lugar de Hams. Esta organizacin volver a aparecer regularmente en el artculo. Sin embargo un estudio de las dinmicas internas del movimiento islmico merecera un artculo completo.

(4) Artculo de febrero de 1994 citado en T. Reinhart, Dtruire la Palestine, La Fabrique 2002, p. 42.

(5) Vase Gilbert Achcar, Le sionisme et la paix, du Plan Allon aux Accords de Washingon, en Achacar, LOrient incandescente, le Moyen-Orient au miroir marxiste, Page deux, Lausanne 2003.

(6) Address to the Knesset by Prime Minister Rabin on the Israel-Palestinian Interim Agreement, 5 de octubre de 1995, disponible (en ingls) en la Web del ministerio de Asuntos Exteriores israel.

(7) Checkpoints and Barriers: Searching for Livelihoods in the West Bank and Gaza, disponible (en ingles) en la Web del Banco Mundial.

(8) Vase mi artculo Comment les Etats-Unis ont organis une tentative de putsch contre le Hamas.

(9) Vase mi artculo L'chec programm du plan silence contre nourriture.

(10) Vase mi artculoLes dynamiques conomiques palestiniennes (1967-2009)

(11) Palestinian Reform and Devlopement Plan y Palestinian Central Bureau of Statistics, (PCBS),http://juliensalingue.over-blog.com/ext/http://www.mop-gov.ps/web_files/issues_file/PRDP-en.pdf

(12)Cifras del Palestinian Central Bureau of Statistics (PCBS) y el FMI.

(13) Vanse, con respecto a la Conferencia Palestina de Inversiones, mis artculos Mahmoud Abbas et Salam Fayyad s'occupent de tout: You can do business in Palestine (mayo de 2008) e Ils sont en train de vendre ce qui reste de la Palestine (mayo de 2008).

(14) Vase el amplio reportaje de International Crisis Group, "Squaring the Circle: Palestinian Security Reform under Occupation", (septiembre de 2010), http://juliensalingue.over-blog.com/ext/http://www.crisisgroup.org/en/regions/middle-east-north-africa/israel-palestine/98-squaring-the-circle-palestinian-security-reform-under-occupation.aspx

(15) Hussein Agha y Ahmad S. Khalidi, A Framework for A Palestinian National Security Doctrine, Chatham House, Londres, 2006, pp. 84-86.

(16) Vase la nota 11.

(17) Ending the occupation, Establishing the State, http://juliensalingue.over-blog.com/ext/http://www.mop-gov.ps/issues_main.php?id=13

(18) Ibid, p.16.

(19) La situacin de Gaza y de Hams merecera, como indiqu ms arriba, un artculo completo. Sin embargo se puede sealar aqu que Hams se encuentra en un posicin relativamente contradictoria: corriente poltica que se constituy en los aos 90 y 2000 en rechazo a la AP y Oslo, actualmente est en una posicin de gestin del aparato de la AP en Gaza que se asemeja, si no me equivoco, a la gestin anterior de ese mismo aparato por Fatah (monopolio de los servicios de seguridad, represin contra los opositores, desarrollo del clientelismo). Vase al respecto, de Yezid Sayigh, "Hamas Rule in Gaza: 3 Years on", http://juliensalingue.over-blog.com/ext/http://www.brandeis.edu/crown/publications/meb/meb41.html

(20) Discurso del general Dayton en el Washington Institute for Near East Policy, 7 de mayo de 2009, http://juliensalingue.over-blog.com/ext/http://www.washingtoninstitute.org/html/pdf/DaytonKeynote.pdf

(21) Recupero aqu una parte de las reflexiones entabladas con Pierre-Yves Salingue y Ayshah Handal en septiembre de 2002 bajo el ttulo Palestine: Quel avenir pour le mouvement national de libration?

(22) Vase mi artculo Congrs de Bthlem: la seconde mort du Fatah.

(23) Con la excepcin notable de la fiesta anual del FPLP en Gaza.

(24) Vase, de Saleh Abdel Jawad, "La politique isralienne envers le peuple palestinien: un sociocide", publicado en Inprecor nmero 517,http://juliensalingue.over-blog.com/ext/http://orta.dynalias.org/inprecor/article-inprecor?id=185

Fuente: http://juliensalingue.over-blog.com/article-reflexions-sur-l-occupation-israelienne-l-autorite-palestinienne-et-l-avenir-du-mouvement-national-59109126.html



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