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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2010

Este negocio, que mova 2.673 millones de euros antes de la crisis, pide ahora ayuda al sector pblico
Campos de golf, un negocio insostenible

Mara Jos Esteso Poves
Diagonal


Un campo de golf de 18 hoyos y 60 hectreas consume 1.500.000 litros de agua al da. En el Estado espaol hay 417 campos de golf, segn datos de la Federacin Espaola de Golf. Hasta ahora los pelotazos urbansticos y la construccin de estos centros estaban asociados: en los ltimos 10 aos se han construido 112 campos, el 90% promovidos por inmobiliarias. A causa de la crisis las viviendas no se venden y la construccin de campos de golf se ha parado, unos 150 nuevos proyectos programados en los ltimos dos aos, no se han ejecutado.

El negocio del golf es insostenible. Se esquilma un recurso escaso como es el agua en beneficio de el negocio privado de unos pocos. Segn Ecologistas en Accin, en un ao el consumo medio de agua de un campo de golf de 18 hoyos y 60 hectreas (has.) es de 10.000 metros cbicos de agua por hectrea, es decir 18 hectmetros cbicos (cifra que se multiplica por dos en Andaluca). Este volumen equivale al consumo anual de una ciudad de entre 150.000 y 200.000 habitantes.

Los recorridos y el nmero de hoyos marcan el atractivo del campo: si tiene 18 se necesitan como mnimo 50 hectreas de terreno. Pero tambin los hay de 9, 27, 36, 54 y 60 hoyos. Adems, el campo de golf necesita un green de unos 800 m2 por hoyo.

Ocupacin del territorio

En zonas urbanizadas es imposible conseguir tanta cantidad de terreno, por eso se ocupan terrenos no urbanizables y reas prximas a espacios naturales, que se privatizan. De paso, se recalifican los terrenos y se construyen urbanizaciones asociadas al golf.

Agotados los espacios prximos a la costa, se han comprado terrenos de usos agrcolas y forestales. Esta ocupacin de tierras para el sector del ocio privado de una lite ha ido en detrimento del sector primario, la produccin de alimentos.

Entre 2000 y 2010, aos de creciente sequa, se construyeron ms de 100 campos de golf, mientras la Administracin llevaba a cabo campaas que pedan cerrar el grifo. De los 417 campos de golf del Estado espaol, 102 se han construido en Andaluca y es la provincia de Mlaga donde ms campos hay, ms de 50, la mayora asociados a urbanizaciones de Marbella y Mijas. Por comunidades le siguen Catalua, con 46, Castilla y Len 37, Pas Valenci 37, Galicia 33, Madrid 32, Canarias 23, Baleares 21 y Murcia con 18, entre otras. Por provincias el listado lo encabeza Madrid, Barcelona, Mlaga, Murcia y Alicante en quinto lugar.

Los alcaldes defienden los proyectos de las constructoras con la excusa del empleo, aunque un campo de golf slo necesita una plantilla de 36 personas. Pero el verdadero negocio est en las viviendas asociadas, que se revalorizan entre un 50% y 30% ms, segn estn o no en primera lnea del campo. No son viviendas de primera ocupacin, son adquiridas por inversores del golf y por familias de clase media que las usan como segunda residencia.

Esta depredacin del territorio de un negocio privado con recursos pblicos tiene otras consecuencias graves como la contaminacin del subsuelo. Los campos de golf necesitan gran cantidad de abonos y fitosanitarios que van a parar a los acuiferos.

Agua potable

El riego de los campos de golf, en teora, debe llevarse a cabo con agua depurada, pero eso no se cumple. Debido a la alta salinidad de stas, en la mayora de los casos, se mezcla al 50% con agua potable. En otros casos, como en el campo de El Encin, en Madrid, se riega directamente con agua que se extrae de pozos. Adems, muchas de las urbanizaciones y campos de golf no tienen plantas depuradoras, y son los ayuntamientos, con fondos pblicos, quienes reciclan y trasladan el agua a los campos de golf. En Mlaga, Izquierda Unida pidi a la Junta de Andaluca que no se utilizaran las depuradoras pblicas para producir agua para estos espacios privados.

Los golfistas se aburren

El golf es un deporte que practica el 0,67% de la poblacin, segn datos de la Federacin de Golf de Espaa. En el Estado espaol estn federadas cerca de 350.000 personas, de las cuales la mayora son turistas que vienen a jugar aprovechando el buen tiempo. Para poder jugar al golf es necesario estar federado y pagar bastante dinero. Por ejemplo, para ser socio del campo de golf de la Moraleja (urbanizacin de lujo prxima a Madrid) haba que pagar 6.000 euros hasta finales de los 90. Ahora se pagan 75.000 al ao.

Este deporte se dirige principalmente a quienes se define como jugadores de alto nivel adquisitivo a los que les gusta viajar por todo el mundo para descubrir nuevos campos de golf, segn el informe realizado por Francisco Aymerich, gestor de campos de golf. Estos turistas generan cuatro veces ms ingresos que un turista normal, y el doble que un golfista del Estado espaol. Segn el informe al golfista le aburre jugar en el mismo campo.

La creacin de nuevos campos, con green y recorridos diferentes, es un incentivo que atrae a estos viajeros ricos. Y en esa fiebre de nuevos campos el Estado espaol ocupa los primeros puestos. Es el primer destino de los golfistas de Europa, que provienen de Alemania, Inglaterra y Noruega, y el segundo destino del mundo, tras EE UU.

Pero con la crisis eso se viene abajo. El nmero de reservas por turistas del golf en la Costa del Sol descendi en 2009 un 37% respecto al ao anterior. Mientras, los empresarios del golf se empean en justificar el negocio intentando que calen mensajes como que el negocio del golf es una industria, generador de riqueza, o motor de desarrollo. Este mensaje ha calado en la Junta de Andaluca, que ha aprobado un decreto que potencia los campos de golf considerados ya un Bien de Inters Turstico.

Segn el informe Aymerich, slo en 2006 el golf movi ms de 2.673 millones de euros, incluidos, entre otros, los ingresos por el turismo del golf y el negocio por la venta de viviendas. El informe de Francisco Aymerich defiende el golf desde el punto de vista econmico, pero pasa por alto el aspecto ambiental.

Aymerich Golf, gestora de campos, quebr este ao. Su dueo argumenta que el golf ha estado colgado de la actividad inmobiliaria, ofreciendo un atractivo especial: aumentaba el valor de las casas. Este modelo se ha derrumbado y no se venden ni se van a vender casas a un volumen necesario para hacer nuevos campos de golf. El 90% de los campos de golf son privados promovidos por inmobiliarias o grandes empresas del turismo, slo un 9,1% son pblicos, construidos con fondos de la Administracin pero gestionados casi todos por empresas privadas.

Promotoras e inmobiliarias enriquecidas al calor del negocio del golf han empezado a reclamar la intervencin de Ayuntamientos y Comunidades Autnomas para socializar prdidas. Si las viviendas no se venden, no se puede mantener el campo de golf, que, como admiten ahora los promotores, son insostenibles. Jos Pons, de la constructora Medogroup, seala que el negocio de inventarse un campo de golf, poner cuatro casas y largarse est agotado. El director de la Organizacin Mundial del Turismo, Francesco Frangialli, ya adverti en 2007 que este tipo de residencias que acompaan a los campos de golf, son instalaciones que consumen mucho agua, bien que escasea cada vez ms por el calentamiento global que lleva a la desertificacin de algunas regiones espaolas. En la revista Hosteltour, una de las publicaciones del negocio hotelero, se dice abiertamente que este tipo de proyectos son insostenibles.

Por su parte, la Real Federacin de Golf de Espaa se congratula del aumento de campos de golf de caracter pblico y popular que completan poco a poco la cada vez ms extensa red de instalaciones de carcter pblico, segn sealaban en un comunicado de enero de 2010. Desde que empez la crisis la federacin insiste en que el golf se ha popularizado y ya no se puede hablar de un deporte elitista. En esta lnea va la poltica de construccin de campos de golf de Esperanza Aguirre. En la Comunidad de Madrid hay previstos 28 campos de golf ms, la mayora considerados pblicos porque se harn en terrenos pblicos, incluso en zonas protegidas, pero con gestin privada.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Campos-de-golf-un-negocio.html



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