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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2010

Las tres interminables guerras de Occidente contra el resto del mundo
Las mentiras de la islamofobia (Cruzada 2.0)

John Feffer
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los musulmanes eran sanguinarios y traicioneros. Lanzaron un ataque sorpresa contra el ejrcito francs y masacraron a todos y cada uno de los soldados, 20.000 en total. Hace ms de mil aos, en los pasos de montaa de Espaa, la horda musulmana acab con los mejores soldados al mando de Carlomagno, incluido su valiente sobrino Roland. Despus, segn el famoso poema que inmortaliz la tragedia, Carlomagno se cobr su venganza derrotando de forma aplastante a todo el ejrcito musulmn.

La Chanson de Roland, un poema pico escrito en verso en el siglo XI acerca de una batalla acaecida en el siglo VIII, es un elemento fundamental en las clases sobre civilizacin occidental en los institutos de todo el pas. Una obra maestra de drama pico, en palabras de la afamada traductora Dorothy Sayers, que ofrece un prlogo til a los estudiantes antes de que se pongan a ahondar en lecturas sobre las Cruzadas que comenzaron en 1095. Y algo ms inquietante an, el poema ha educado a generaciones de judeo-cristianos para que consideren a los musulmanes como prfidos enemigos que una vez amenazaron los cimientos mismos de la civilizacin occidental.

Sin embargo, el problema es que toda la epopeya est construida sobre una curiosa falsedad. El ejrcito que cay sobre Roland y sus soldados francos no era musulmn en absoluto. En la batalla de verdad, all por el ao 778, los asesinos de los francos fueron vascos cristianos furiosos con Carlomagno por el pillaje perpetrado en su ciudad, Pamplona. No hubo epopeya alguna, la batalla surgi de una disputa parroquial en las complejas guerras de la Espaa medieval. Ms tarde cuando reyes y papas y caballeros se prepararon para guerrear en la Primera Cruzada, un poeta annimo readapt el texto para que sirviera a las necesidades de una emergente guerra santa de la cruz contra la media luna.

De forma similar, pensamos en las cruzadas como el arquetipo del choque de civilizaciones entre los seguidores de Jess y los seguidores de Mahoma. En realidad, en la versin popular de esas Cruzadas, el adversario musulmn tomar el lugar de una serie notable de pueblos a los que los Cruzados consideraban enemigos, incluidos los judos asesinados en los pogromos camino de Tierra Santa, los catlicos rivales masacrados en los Balcanes y en Constantinopla, y los herejes cristianos cazados en el sur de Francia.

Muchos siglos despus, durante la Guerra Fra, los fabricantes de mitos en Washington realizaron algo parecido, sustituyendo un grupo monoltico etiquetado comunistas sin dios por un grupo disparatado de nacionalistas anti-imperiales en un intento de transformar conflictos en lugares remotos como Vietnam, Guatemala e Irn en luchas picas entre las fuerzas del Mundo Libre y las Fuerzas del Mal. En aos recientes, la administracin Bush hizo de nuevo otro tanto al representar a los nacionalistas rabes como diablicos fundamentalistas islmicos cuando invadimos Iraq y nos preparamos para derrocar el rgimen de Siria.

La construccin de mitos similares prosigue actualmente. La reciente aparicin de la islamofobia en Estados Unidos se ha hecho fuerte a partir de varias suplantaciones inauditas. Un presidente claramente cristiano se ha convertido en musulmn en las mentes de un importante nmero de estadounidenses. El amable erudito islmico Tariq Ramadan se ha trastocado en un fundamentalista de libro en los escritos de Paul Berman y otros. Y un centro islmico en el bajo Manhattan, proyectado por partidarios del dilogo interreligioso, ha devenido en una mezquita extremista en la Zona Cero en las apariciones en televisin, en los discursos polticos y en los petardeos de Internet de una determinada camarilla de activistas de extrema derecha.

Esta transformacin del Islam en una violenta caricatura de s mismo como si Ann Coulter se hubiera transformado de repente en el rostro del cristianismo- se produce en una coyuntura un tanto extraa en Estados Unidos. Los crmenes del odio y la retrica anti-islmica, que se dispararon de inmediato tras el 11 de septiembre de 2001, han ido menguando. Ningn ataque terrorista importante se produjo en EEUU o Europa desde las bombas de Londres en 2005. El actual presidente estadounidense ha tendido la mano al mundo musulmn y ha retirado el controvertido acrnimo GWOT [siglas en ingls de Guerra Global contra el Terror].

Es decir, que todos los elementos parecan estar en su lugar para que pudiramos pasar pgina en uno de los captulos ms negros de nuestra historia. Sin embargo, parece como si nos hubiramos quedado estancados en el siglo XI en una perpetua batalla de nosotros contra ellos. Como muertos vivientes que no paran de salir de su atad, nuestras anteriores Cruzadas no desaparecen nunca. En efecto, todava parece que seguimos combatiendo las tres grandes guerras del milenio, aunque dos de esos conflictos hayan acabado hace tiempo ya y el tercero se haya, retricamente, reducido a operaciones de contingencia en el exterior. Las Cruzadas, que finalmente se agotaron en el siglo XVII, continan moldeando hoy nuestra imaginacin global. La Guerra Fra termin en 1991, pero los elementos clave del credo anticomunista aparecen desastrosamente injertados en el nuevo adversario islamista. Y la Guerra Global contra el Terror, que el Presidente Obama renombr silenciosamente poco despus de llegar, se ha plagado de metstasis con las guerras que su administracin prosigue en Afganistn, Pakistn, Iraq, Yemen y otros lugares.

Quienes en Europa y en Estados Unidos jalean esas guerras afirman que estn difundiendo una llamada de atencin sobre la continuada amenaza de al-Qaida, los talibanes y otros militantes que reivindican la bandera del Islam. Sin embargo, lo que realmente mantiene despiertos por la noche a los islamfobos no son los marginales y de aspecto atrasado fundamentalistas islmicos sino ms bien la creciente influencia econmica, poltica y global de la corriente mayoritaria y moderna del Islam. Abundan los ejemplos del Islam lidiando con xito con la modernidad, desde la nueva poltica exterior de Turqua y la fuerza econmica de Indonesia a los partidos polticos islmicos participantes en las elecciones en el Lbano, Marruecos y Jordania. Sin embargo, en lugar de tranquilizar, esas tendencias slo incitan a los islamfobos a intensificar sus batallas para salvar la civilizacin occidental.

Mientras nuestras inacabadas guerras sigan ardiendo en la conciencia colectiva y siguen causando estragos en Kabul, Bagdad, Sanaa y las Zonas Tribales de Pakistn-, la islamofobia dejar sentir su impacto en nuestros medios, en la poltica y en la vida cotidiana. Slo si ponemos fin con decisin a las Cruzadas del milenio, a la Guerra Fra que dur medio siglo y a la dcada larga de Guerra contra el Terror (cualquiera que sea su nombre) superaremos la peligrosa divisin que tantas vidas se ha llevado, tanta riqueza ha malgastado, adems de distorsionar la comprensin misma de nuestro ser occidental.

Las Cruzadas continan

Con su miedo irracional a las araas, los aracnfobos sienten terror tanto de inofensivos zancudos como de las venenosas araas ermitaas marrones. En casos extremos, un aracnfobo puede ponerse a sudar con slo mirar fotos de araas. Desde luego, es razonable ponerse a buen recaudo de las viudas negras. Sin embargo, lo que hace que un temor legtimo se convierta en una fobia irracional es la tendencia a englobar a cualquier grupo, araas o humanos, en una categora letal y despus exagerar la amenaza que representan. Despus de todo, las picaduras de araa son responsables como mximo de un puado de muertes al ao en Estados Unidos.

De forma similar, la islamofobia es un miedo irracional al Islam. S, ciertos fundamentalistas musulmanes han sido responsables de ataques terroristas, ciertos fantasiosos acerca de un califato global siguen conspirando ataques sobre percibidos enemigos y ciertos grupos como los talibanes de Afganistn y al-Shabaab en Somalia practican versiones medievales de la regin. Pero los islamfobos confunden estas pequeas partes con el todo y despus ven yihad terroristas bajo cada almohada islmica. Y rompen a sudar ante la mera foto de un imam.

Los miedos irracionales tienen a menudo sus races en nuestras dbilmente recordadas infancias. De forma parecida, nuestro miedo irracional ante Islam parece tener su origen en acontecimientos que sucedieron en los primeros das del cristianismo. Hay tres mitos que se han heredado de la era de las Cruzadas y que constituyen el ncleo actual de la islamofobia: los musulmanes son intrnsicamente violentos, los musulmanes quieren aduearse del mundo y no se puede confiar en los musulmanes.

El mito del Islam como religin de la espada fue un elemento bsico en el arte y en la literatura de las Cruzadas. De hecho, las atrocidades cometidas por los dirigentes y ejrcitos musulmanes y hubo algunas- apenas alcanzaron a rivalizar con las matanzas de los cruzados, que volvieron a tomar Jerusaln en medio de un verdadero bao de sangre. Los montones de muertos causaron un problema inmediato a los conquistadores, escribe Christopher Tyerman en Gods War [La guerra de Dios]. Gran parte de la poblacin superviviente musulmana se vio obligada a limpiar las calles y trasladar los cadveres fuera de las murallas para quemarlos en grandes piras, ante las que ellos mismos fueron masacrados. Los judos de Jerusaln sufrieron un destino similar cuando los cruzados los quemaron vivos en su principal sinagoga. Por el contrario, cuatrocientos aos antes, el Califa Omar no pas a nadie por la espada cuando tom Jerusaln, firmando un pacto con el patriarca cristiano Sofronio por el que se comprometi a no coaccionar a nadie en base a la religin.

El mito de los inherentemente violentos musulmanes perdura. El Islam ensea la violencia, segn proclam en 2005 el televangelista Pat Roberson. El Corn ensea la violencia y la mayora de los musulmanes, incluidos los supuestos musulmanes moderados, creen abiertamente en la violencia, fue lo que escribi el Teniente General Jerry Curry (retirado del ejrcito estadounidense) que sirvi con las administraciones de Carter, Reagan y Bush padre.

Los cruzados justificaron su violencia con el argumento de que los musulmanes estaban dispuestos a aduearse del mundo. En sus primeros das, el imperio islmico en expansin imagin en efecto una dar-es-Islam [Casa del Islam] cada vez mayor. Sin embargo, en la poca de las Cruzadas, ese estallido inicial de entusiasmo por la guerra santa se haba agotado haca tiempo. Adems, el occidente cristiano albergaba su propia serie de deseos en lo que se refera a extender la autoridad del Papa a cada rincn del planeta. Incluso aquel temprano creyente en el poder suave que fue Francisco de Ass, se sent con el Sultn al-Kamil durante la quinta Cruzada para tratar de liquidar el Islam a travs de la conversin.

Actualmente, los islamfobos describen la construccin de la Casa de Crdoba en el bajo Manhattan como otra intentona del milenio: Esto es parte de la expansin y dominio islmico, escribe la blogger de derechas Pamela Geller, que convirti la Mezquita en la Zona Cero en una obsesin de los medios. El Islam es una religin con una gran agenda poltica, advierte el ex musulmn Ali Sina. El objetivo ltimo del Islam es gobernar el mundo.

Esos dos mitos el de la inherente violencia y el de las ambiciones globales- llevaron a la firme conviccin de que los musulmanes eran por naturaleza poco fiables. Robert de Ketton, un traductor del Corn del siglo XII, hablaba mal del Profeta Mohamed en la forma habitual diciendo: Como eres un embustero, te contradices a ti mismo en todo. La sospecha de falta de honradez la asumi tambin cualquier cristiano que tuvo posibilidad de coexistencia con el Islam. Por ejemplo, el Papa Gregorio crea que el Cruzado Federico II, en el siglo XIII, era el mismo Anticristo porque haba desarrollado estrechas relaciones con los musulmanes.

Para los islamfobos de hoy, los musulmanes de fuera son igualmente terroristas al acecho. En cuanto a los musulmanes en casa: Los musulmanes estadounidenses deben enfrentarse y, escribe el novelista Edward Cline, repudiar el Islam o permanecer en una silenciosa quinta columna. Incluso musulmanes estadounidenses que ocupan altos puestos, como el congresista Keith Ellison (demcrata por Minnesota), estn bajo sospecha. En una entrevista de la CNN de 2006, Glenn Beck dijo: Me senta nervioso pensando en esta entrevista con Vd. porque siento tener que decir cosas como: Seor, demustreme que no est trabajando con nuestros enemigos.

Estos tres mitos de islamofobia florecen en nuestra poca, al igual que lo hicieron hace un milenio, debido a una maliciosa confluencia del fundamentalismo islmico con el Islam mismo. Bill OReilly canaliz claramente este pensamiento cruzado cuando afirm recientemente que la amenaza musulmana al mundo no es algo aislado. Es inmensa!. Cuando el Subsecretario Adjunto de Defensa para Inteligencia William Boykin, en un infame sermn en 2003, tron: Lo que hago hoy aqu es reclutarte para que te conviertas en guerrero del reino de Dios, estaba emitiendo un llamamiento cruzado a las armas.

Pero OReilly y Boykin, que representan la violencia, duplicidad y expansionismo de la mentalidad de los cruzados occidentales de hoy en da, estaban tambin invocando una tradicin ms reciente, ms cercana en el tiempo y mucho ms familiar.

El mito totalitario

En 1951, la CIA y la emergente elite anticomunista, incluyendo al que pronto sera presidente Dwight Eisenhower, crearon la Cruzada por la Libertad como componente clave de una creciente campaa de guerra psicolgica contra la Unin Sovitica y los pases satlites bajo su control en el Este de Europa. El lenguaje de esta cruzada era intencionadamente religioso. Abarcaba a los pueblos profundamente arraigados en la herencia de la civilizacin occidental que vivan bajo el aplastante peso de una dictadura sin Dios. En su llamamiento a la liberacin del mundo comunista, se hacan eco de la retrica cruzada de casi mil aos de antigedad para reconquistar Jerusaln y otros puestos de avanzada de la cristiandad.

En la teologa de la Guerra Fra, la Unin Sovitica sustitua al mundo islmico como el infiel en el que no se poda confiar. Aunque fuera inconscientemente, los viejos mitos cruzados sobre el Islam se trasladaron fcilmente a determinados supuestos sobre el enemigo comunista: los soviticos y sus aliados deseaban apropiarse del mundo, no se poda confiar en su retrica de coexistencia pacfica, ponan en peligro la civilizacin occidental y luchaban con un salvajismo nico y con voluntad de martirizarse a s mismos en aras a conseguir un bien ideolgico mayor.

Para colmo de ironas, los gobiernos occidentales estaban tan obsesionados con combatir este nuevo flagelo que, en los aos de la Guerra Fra y en seguimiento de la teora de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, se dedicaron a alimentar un Islam radical como arma. Como el periodista Robert Dreyfuss detalla hbilmente en su libro The Devils Game [El juego del diablo], la financiacin estadounidense de los muyahaidines en Afganistn fue slo una parte de la cruzada anticomunista en el mundo islmico. Para socavar a los izquierdistas y nacionalistas rabes que pudieran alinearse con la Unin Sovitica, Estados Unidos (e Israel) trabajaron con los mullahs iranes, ayudaron a crear Hamas y facilitaron la expansin de los Hermanos Musulmanes.

Aunque la Guerra Fra termin con la repentina desaparicin de la Unin Sovitica en 1991, la forma de pensar de esa poca y la de tantos Guerreros del Fro que la ostentaban- nunca desapareci con ella. La mitologa prevalente fue simplemente transferida de nuevo al mundo islmico. En la teologa anticomunista, por ejemplo, la palabra ms maldita era totalitarismo, utilizada para describir la esencia de todo lo que abarcaba al estado y sistema soviticos. Segn la glosa que aquella temprana neoconservadora Jeanne Kirkpatrick proporcionaba en su libro Dictatorships and Double Standards [Dictaduras y dobles raseros], Occidente tena todas y cada una de las razones para apoyar dictaduras autoritarias de derechas porque se oponan tenazmente a las dictaduras totalitarias de izquierdas, las cuales, a diferencia de las autocracias con las que nos alibamos, eran supuestamente incapaces de llevar a cabo reformas internas.

Segn la nueva escuela islamofascista y sus aclitos como Norman Podhoretz, David Horowitz, Bill OReilly, Pamela Geller-, los fundamentalistas eran sencillamente los nuevos totalitarios, retrgrados, fanticos e incapaces de cambiar, igual que los comunistas. Para un tratamiento ms sofisticado del debate islamofascista, echen un vistazo a Paul Berman, un intelectual liberal de tendencia derechista que ha intentado demostrar que los musulmanes moderados son fundamentalistas con traje de reformistas.

Estos Guerreros del Fro abordan todos ellos el mundo islmico como una masa indiferenciada en espritu, una moderna Unin Sovitica-, donde los gobiernos rabes y los radicales islamistas trabajan codo con codo. Sencillamente, no consiguen entender que los gobiernos sirio, egipcio y saud han lanzado sus propios ataques contra el Islam radical. Las marcadas fisuras entre el rgimen iran y los talibanes, entre el gobierno jordano y los palestinos, entre chies y sunnes en Iraq, e incluso entre los kurdos desaparecen todas en la licuadora totalitaria, al igual que los anticomunistas no conseguan distinguir entre el comunista de lnea dura Leonid Brezhnev y el comunista reformador Mijail Gorbachev.

En las races del terrorismo, segn Berman, estn los inmensos fracasos de coraje poltico e imaginacin dentro del mundo musulmn, en vez de las violentas fantasas de un grupo de posiciones extremas religiosas o las operaciones militares tipo Cruzada de Occidente. Es decir, algo ya defectuoso en el ncleo mismo del Islam es en s responsable de la violencia perpetrada en su nombre, una lnea argumental notablemente similar a la que hicieron los Guerreros del Fro sobre el comunismo.

Todo esto, desde luego, representa una imagen en espejo de los argumentos de al-Qaida acerca de la perversidad intrnseca del Occidente infiel. Al igual que durante la Guerra Fra, las lneas duras se refuerzan mutuamente.

La persistencia de los mitos cruzados y su transposicin al marco de la Guerra Fra ayudan a explicar por qu Occidente es capaz de cargar con tantas ideas equivocadas sobre el Islam. Sin embargo, no explican el reciente repunte de islamofobia en EEUU despus de varios aos de relativa tolerancia. Para poder entenderlo, debemos volver a la tercera guerra inacabada: la Guerra Global contra el Terror o GWOT [siglas en ingls] lanzada por George W. Bush.

Avivando las llamas

El Presidente Obama puso buen cuidado en potenciar su imagen cristiana durante su campaa. Se le vio repetidamente rezando en iglesias y evitando aplicadamente las mezquitas. Hizo cuanto estuvo en su mano para borrar las huellas de identidad musulmana de su pasado.

Por supuesto, sus opositores hicieron todo lo contrario. Subrayaron que su segundo nombre, Hussein, desafiaba su inscripcin de nacimiento y aseguraban que estaba demasiado prximo a la causa palestina. Tambin intentaron volver a las circunscripciones liberales especialmente a los judos estadounidenses- en contra del presunto presidente. Al igual que Federico II en una generacin anterior de fundamentalistas cristianos, desde que entr en la Oficina Oval, se ha convertido en el Anticristo de los islamfobos.

Una vez en el poder, rompi con las polticas de la administracin Bush hacia el mundo islmico en unos cuantos aspectos. En efecto, sigui adelante con su plan para retirar las tropas de combate de Iraq (con algunas excepciones importantes). Ha intentado presionar al gobierno del Primer Ministro israel Benjamn Netanyahu para que pare la expansin de asentamientos en los territorios ocupados palestinos y negociar de buena fe (aunque lo ha hecho sin ejercer el tipo de presiones que podran haber dado resultado, como reducir o incluso cesar de exportar armas estadounidenses a Israel). En un muy publicitado discurso pronunciado en El Cairo en junio de 2009, se acerc retricamente tambin al mundo islmico en un momento en el que estaba tambin eliminando la expresin Guerra Global contra el Terror del vocabulario del gobierno.

Sin embargo, para los musulmanes de todo mundo, la Guerra Global contra el Terror prosigue su curso. EEUU ha orquestado un incremento en Afganistn. La guerra de aviones no tripulados de la CIA en las fronteras pakistanes sigue intensificndose velozmente. Las Fuerzas Especiales de EEUU actan en estos momentos en 75 pases, al menos quince ms que durante los aos de Bush. Mientras tanto, Guantnamo contina abierto, EEUU sigue practicando las entregas extraordinarias y el asesinato sigue siendo un componente activo de la caja de herramientas de Washington.

Los civiles asesinados en esas operaciones de contingencia en el extranjero son en su mayora musulmanes. Los seres a los que atraparon e interrogaron son fundamentalmente musulmanes. Los edificios destruidos son en gran parte de propiedad musulmana. Como consecuencia, la retrica de los cruzados e imperialistas utilizada por al-Qaida cae en odos receptivos. A pesar de su discurso en El Cairo, los ndices de popularidad de EEUU en el mundo musulmn, ya bastante sombros, se han hundido an ms desde que Obama lleg al poder: en Egipto, han pasado del 41% en 2009 al 31% en la actualidad; en Turqua, del 33% al 23%; y en Pakistn, del 13% al 8%.

Las guerras, ocupaciones, asaltos y repetidos ataques areos de Estados Unidos han producido gran parte de ese descontento y, como el cientfico poltico Robert Pape ha defendido constantemente, tambin la mayora de suicidios bomba y otros ataques contra las tropas y objetivos occidentales. Eso se llama venganza, no religin; como lo fue para los estadounidenses despus del 11/S. Como el comentarista M. Junaid Levesque-Alam seal astutamente: Cuando tres aviones se precipitan contra iconos nacionales, acaso se llenaron de rabia y odio los corazones estadounidenses slo despus de consultar los versculos bblicos?.

Y sin embargo, esas sombras cifras de las encuestas no significan actualmente un rechazo a los valores de occidente (a pesar de las seguridades ofrecidas por los islamfobos de que reflejan exactamente eso). Se han hecho numerosas encuestas, escribe el encuestador Stephen Kull, por parte del World Values Survey y el Arab Barometer, que muestran un fuerte apoyo del mundo musulmn a la democracia, a los derechos humanos y a un orden internacional basado en el derecho internacional y en unas Naciones Unidas fuertes.

Es decir, nueve aos despus del 11/S, ha surgido un segundo repunte en la islamofobia y en los ataques de terroristas crecidos en casa, como el del supuesto terrorista de Times Square, a partir de dos presiones entrecruzadas: por un lado, las crticas estadounidenses a la poltica exterior de Obama creen que ha abandonado la lucha de civilizaciones ms importante de nuestra poca, mientras que por otro, desde el mundo musulmn muchos consideran la poltica exterior de la era Obama como una continuacin, incluso como una escalada, de las polticas de guerra y ocupacin de la era Bush.

Ah radica la irona: al lado del indiscutible aumento del fundamentalismo de las ltimas dos dcadas, aunque slo unos pocos se decantaron por la violencia, el mundo islmico ha experimentado un cambio que se carga el chicl de que el Islam ha impedido el desarrollo econmico y poltico. Desde los primeros aos de la dcada de 1990, 23 pases han desarrollado un buen nmero de instituciones democrticas, con elecciones limpias, con partidos polticos competitivos y vigorosos, mayores libertades civiles o mejores protecciones legales para los periodistas, escribe Philip Howard en The Digital Origins of Dictatorship and Democracy. Turqua ha emergido como vibrante democracia y actor importante de la poltica exterior. Indonesia, el pas que cuenta con mayor poblacin musulmana del mundo, es ahora la mayor economa del Sureste Asitico, ocupando el puesto nmero dieciocho en la lista de economas ms fuertes del mundo.

Estn los islamfobos omitiendo esta historia de concordia del Islam dominante con la democracia y el crecimiento econmico? O son precisamente estos elementos (y no el islamofascismo protagonizado por al-Qaida) los que realmente les molestan?

Las ltimas preocupaciones de los islamfobos dicen mucho a este respecto. Despus de todo, Pamela Geller, actu de forma tpica al perseguir no a una mezquita radical sino a un centro islmico a dos manzanas de la Zona Cero propuesto por un partidario del dilogo interreligioso. Como escribe el periodista Stephen Salisbury: La controversia sobre la mezquita no va realmente sobre una mezquita en absoluto; es sobre la presencia de musulmanes en Estados Unidos, y de la ansiedad y temor en libre flotacin que ahora dominan la psique de la nacin. En su ltima ocurrencia, Geller est proponiendo un boicot a la sopa Campbell porque lleva certificacin halal la versin islmica de la certificacin kosher de un rabino- de la Sociedad Islmica de Norteamrica, un grupo que, a propsito, se ha esforzado en denunciar el extremismo religioso.

Mientras tanto, Paul Berman ha dedicado su ltimo libro, The Flight of Intellectuals [El vuelo de los intelectuales], ha deconstruir los argumentos no de Osama bin Laden o alguno de su calaa sino de Tariq Ramadan, el ms importante telogo de la corriente islmica dominante. Ramadan es un hombre firmemente comprometido en superar las viejas distinciones entre nosotros y ellos. Crtico de Occidente por el colonialismo, el racismo y otras enfermedades, tambin se enfrenta a las injusticias del mundo islmico. Esta muy lejos de ser un fundamentalista.

Y, a propsito, qu pas ha conseguido, ms que cualquier otro, que haya ms islamfobos europeos? Pakistn? Arabia Saud? el Afganistn talibn? No, la respuesta es: Turqua. Los turcos estn conquistando Alemania de la misma forma que los kosovares conquistaron Kosovo: utilizando las altas tasas de nacimiento, argumenta el islamfobo alemn de turno Thilo Sarrazin, miembro del Partido Social-Demcrata de Alemania. La extrema derecha ha llegado incluso a unirse alrededor de un referndum de alcance europeo para mantener a Turqua fuera de la Unin Europea.

A pesar de sus muchos defectos, al menos George W. Bush saba lo suficiente para distinguir islam de islamismo. Al ir contra un centro islmico completamente normal, contra un erudito islmico perfectamente normal y un pas islmico totalmente normal todos ellos asentados en la corriente principal de esa religin-, los islamfobos han declarado actualmente la guerra a la normalidad, no al extremismo.

Las victorias del Movimiento del Tea Party y el incrementado poder de los militantes republicanos en el Congreso, por no mencionar el renacimiento de la extrema derecha en Europa, sugieren que vamos a tener que vivir durante algn tiempo con toda esta islamofobia y las tres inacabables guerras de Occidente contra el Resto. Las Cruzadas duraron cientos de aos. Esperemos que la Cruzada 2.0 y la oscurantista etapa en la que estamos insertos tengan una duracin mucho ms corta.

John Feffer es co-director de Foreign Policy in Focus en el Institute for Policy Studies, escribe su columna regularmente en World Beat y en 2011 publicar un libro sobre islamofobia en City Lights Press. Pueden leerse sus ensayos ms recientes en su pgina en Internet. Desea agradecer a Samer Arrabi, Rebecca Azhdam y Peter Certo toda la ayuda prestada en la investigacin.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175317/tomgram%3A_john_feffer,_crusade_2.0/

rCR



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