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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2010

Sobre El orden de El Capital. Por qu seguir leyendo a Marx, de Carlos Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero
Una lectura republicana de El Capital (I)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


El orden de El Capital (ODEC), el ltimo libro de Carlos Fernndez Liria (CFL) y Luis Alegre Zahonero (LAZ) se abre con una dedicatoria: A los comunistas. Toda una declaracin que merece el agradecimiento de cuantos formamos parte de esa admirable tradicin. Su contenido, eso s, interesa, debe interesar a gentes y estudiosos de muy diversa condicin y orientacin poltica y filosfica.

Prologado por Santiago Alba Rico, ODEC consta de una Introduccin y de dos grandes secciones, as como de un apndice Breve apunte como prevencin a posibles malentendidos- de obligada lectura, y una bibliografa casi inabarcable. No existe ndice analtico y nominal, probablemente por decisin de los propios autores.

La primera parte, Rescatar a Marx del marxismo, otra declaracin de intenciones, tiene como subttulo Consideraciones sobre el ndice de El Capital, el Prefacio de 1867 y el Eplogo de 1873, y est formada por tres captulos: El problema de la teora del valor, El Prefacio al Libro I (1867): la normalidad de la ciencia, y el Eplogo al Libro I (2 edicin alemana, 1873): la dialctica.

La segunda parte, ms voluminosa que la primera, el doble aproximadamente, lleva por ttulo El orden de El Capital. Capitalismo, mercado y ciudadana en la sociedad moderna y est formada por diez captulos. Cito algunos de ellos a ttulo de ejemplo: Economa: la ciencia buscada, Derecho, mercado y sociedad moderna, El valor, El plusvalor, Apropiacin mercantil y apropiacin capitalista, La reproduccin del sistema, Ciudadana y clase social.

De qu se trata, qu pretende esta nueva aproximacin al clsico del revolucionario de Trveris? En la contraportada del volumen se apuntan algunos de los objetivos perseguidos. Sucintamente: tal como han insistido en la mayora de sus publicaciones conjuntas, CFL y LAZ creen que para establecer o reestablecer un dilogo entre marxismo e Ilustracin es preciso repensar la articulacin de la trada Mercado, Derecho y Capital, reconstruyendo para ello el concepto de ciudadana. El marxismo, la tradicin marxista, conocida tesis de los autores, no pudo haber hecho peor negocio que regalar a adversarios y enemigos el concepto de Estado de Derecho, al tiempo que se enredaba en la tarea, que los autores consideran insensata, de inventar, generar o construir un hombre nuevo, una construccin que pretenda ir ms all del concepto de ciudadana. Era una va alocada de muy triste balance. Lo razonable hubiera sido demostrar (y acaso mostrar), por una parte, la incompatibilidad del capitalismo realmente existente con los principios jurdicos del Estado civil republicano, y, por otra, la plausible y consistente realizacin de esos principios en un marco donde imperasen las condiciones socialistas de produccin. En sntesis, el capitalismo es contradictorio con el Estado civil republicano y ste es, en cambio, con el socialismo, no precisamente con el socialismo (ir)real, con el que fuera el socialismo realmente existente.

La cuestin es entonces: es esa tesis, la defendida por los autores, una concepcin que beba de las fuentes marxianas y marxistas? Para CFR y LAZ, responder a este interrogante exige una lectura en su conjunto de la obra de Marx. La tarea emprendida, la finalidad de su investigacin, es mostrar que El Capital, su estructura, sus grandes tesis, sus hiptesis, sus conceptos fuertes, sus teoras explicativas, son de hecho incomprensibles sino ininteligibles si arrancamos a Marx de la tradicin republicana. Por el contrario, los ms famosos enigmas y las cuentas pendientes de esta obra inacabada adquieren una nueva luz si se restituye al pensamiento de la Ilustracin el papel que a l le corresponde. Complementariamente a ello se trata tambin de ofrecer una lectura fcil y sin presupuestos de los tres libros de El Capital, mostrando su cada vez ms inquietante inquietud. Dos, o algn cardinal mayor, en uno. Ms (y Marx) con menos. Los propios autores lo sealan as en el Apndice de su obra: Aqu termina lo que consideramos que ha sido una lectura republicana de El Capital. Somos muy conscientes de lo mucho que nos hemos alejado de algunos tpicos que han marcado siempre la interpretacin de Marx. La paradoja gratificante en la que desembocamos es que, segn creemos, el resultado se parece mucho ms a Marx de lo que suele ser habitual. Y aunque bien podra haber ocurrido lo contrario, resulta que desde esta perspectiva salen a la luz ms motivos que nunca para seguir siendo marxistas [el nfasis es mo].

Pues bien, pretendo dar cuenta en sucesivas entregas de algunas de las tesis ms centrales que vertebran este estudio, uno de los ms grandes ensayos escritos en nuestro pas sobre el gran clsico de las tradiciones emancipatorias. Deseo ahora destacar un nudo, que creo altamente significativo, un nudo que, digmoslo epistemolgicamente, pertenece a la gnesis, al contexto del descubrimiento. Tomo base pata ello en el excelente, en el tambin imprescindible prlogo, que Santiago Alba Rico ha escrito para El orden de El Capital.

Este libro, seala el autor de Capitalismo y nihilismo, estaba supuestamente terminado en el verano de 1999. Fue entonces cuando CFL le anunci a Santiago Alba Rico que haba firmado un contrato con Akal para su publicacin. Ello era el resultado de un proyecto que se haba convertido en una obsesin desde los tiempos en los que juntos habamos publicado Dejar de Pensar y Volver a pensar, empendonos en reivindicar el marxismo justo cuando, en el corazn de los aos ochenta, todo pareca venirse abajo para esta tradicin. Tenamos que explicar en definitiva que haba tantas razones para seguir leyendo a Marx como razones haba para seguir combatiendo el capitalismo.

Sin embargo, el volumen que CFL haba preparado en 1999 iba a tener que esperar an otros diez aos de gestacin! Qu, por qu? Justo cuando lo tena listo para la edicin, un alumno de CFL llamado Luis Alegre Zahonero descubri un pequeo hilo suelto en su argumentacin y, tirando de l, el libro entero se deshizo en mil retales que haba que volver a componer. El problema era, adems, que para componerlo, haba que emprender una discusin precisamente en el terreno en el que Marx no par toda su vida de moverse: el mundo de la economa. Lo pequeo, el pequeo hilo en este caso, no slo es hermoso sino que puede ser altamente peligroso o beneficioso, segn se mire. La dialctica nos ensea a ver la inexistencia de contradicciones donde no hay tales sino engaosa apariencia.

Ni a CFL ni a LAZ, ni tampoco a SAR, les resultaba fcil emprender esa tarea sin ayuda. Pero, en 1999, en el marco de las primeras movilizaciones estudiantiles contra la mercantilizacin de la Universidad, Luis Alegre comenz a trabajar estrechamente con Economa Alternativa (grupo estudiantil muy activo que se haba formado con profesores como Xabier Arrizabalo, Diego Guerrero o Enrique Palazuelos). Con buenas razones, prosigue SAR, LAZ repite con frecuencia que este libro es en gran medida una defensa del derecho a considerar estrictamente marxista el enfoque de una investigacin como la que se recoge en Ajuste y salario (Madrid: Fondo de Cultura Econmica, 2009). Antes de ello, tras una interminable correspondencia entre CFL y LAZ, decidieron reemprender juntos la redaccin del libro.

Cul fue el hilo descubierto? El problema, seala SAR, surgi en torno al concepto de precio de produccin, pero afectaba a la interpretacin del orden interno de todo El Capital. No descubramos acontecimientos por ahora. Digamos tan slo que la historia de esta aproximacin al clsico marxiano es muy paralela a lo acontecido con la obra del propio Marx. Sabe a l desde su cocina. Tambin aqu el rehacer, el revisar lo ya hecho tras aos de trabajo, conduce a grandes resultados y tambin aqu el papel de las movilizaciones sociales, estudiantiles en este caso, crearon una atmsfera intelectual donde las grandes esperanzas, polticas y tericas, tenan la sal de una tierra que ha sido muy frtil.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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