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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2010

Occidente perfecciona sus tcnicas para agredir a China

Andr Vltchek
CEPRID


No os hagis ninguna ilusin: el Premio Nobel de la Paz 2010 concedido a Liu Xiaobo, el redactor principal de la Carta 08, no tiene nada que ver con los derechos humanos. Se trata de una operacin directamente dirigida contra el mayor sistema econmico y socio-poltico de fuera de Occidente.

Occidente no est en absoluto interesado en los derechos humanos en China ni en ninguna otra parte. Cmo podra estarlo si l mismo los viola en todos los continentes del mundo? Los derechos humanos sirven para camuflar el apoyo occidental a cualquier grupo que se preste a confrontar, enfrentar o destruir cualquier pas o estado comunista o socialista, supuesto o real.

El apoyo a los derechos humanos es a menudo sinnimo de ingerencia en asuntos interiores, de acto hostil contra un estado soberano o incluso de una violacin de los derechos humanos o de llevar a un pas a la guerra civil. Esta tcnica ya ha sido aplicada en Nicaragua, Cuba y Chile, entre otros, y es utilizada hoy mismo para intentar desestabilizar a China.

El apoyo a los derechos humanos ha jugado un papel en la cada de la Unin Sovitica y logr destruir en un momento dado prcticamente todas las revoluciones o movimientos populares en Amrica latina (a excepcin de Cuba) y se ha empleado como justificacin para algunas de las intervenciones ms espantosas, como actos de crmenes en masa/genocidios contra los pueblos de Vietnam y de Laos.

Las tcticas empleadas en otro tiempo (comenzar desacreditando para despus intentar destruir todo gobierno comunista y socialista, progresista y nacionalista como la Unin Sovitica, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Chile, Tanzania y recientemente Venezuela) an se consideran vlidas. Incluso han sido mejoradas con el tiempo (con ms medios en personal y tecnologa) y son ms eficaces que nunca lo fueron. Despus de todo, el objetivo que Occidente y su dictadura global se han fijado es de talla: China, el pas ms poblado del planeta. El hecho de que China sea un estado histricamente pacfico y que haya tenido xito en muchos mbitos hace la tarea ms difcil. Y para complicar aun ms las cosas, China viola mucho menos los derechos humanos que todos los aliados occidentales de la zona y, por supuesto, menos que el mismo Occidente. Despus de todo, Occidente est (indirectamente) implicado en las masacres del Congo/RCD (se cuentan al menos cinco millones de muertos), en la desestabilizacin del Cuerno de frica y de algunas zonas de Amrica latina, as como en la agresin contra Iraq y Afganistn, por no citar ms que algunas de sus macabras aventuras.

Desacreditar a China exige grandes esfuerzos, pero pareciera que ningn afn fuera insuperable a los ojos de aquellos que, en Occidente, estaran dispuestos a sacrificar al planeta para saciar su sed de conquista y de poder.

Dueos de la lengua internacional, pertrechados de fondos ilimitados y con total acceso y control de los medios, los promotores de la propaganda occidental estn a punto de lograr deformar a la opinin pblica. Entre tanto, China se pliega a las reglas del juego a la espera de que su buena voluntad, sus acciones y su actitud conciliadora le procuren algunas amistades o alianzas. Pero nuestro mundo est controlado por imperios coloniales y post-coloniales que tienen cientos de aos de experiencia en materia de conquistas y de opresin por todo el mundo; ser bueno y pacfico no nos ahorrar conflictos, ni siquiera nos garantizar la vida!

Las poblaciones occidentales cada vez son ms hostiles hacia China, pero no es porque conozcan o comprendan a ese pas, sino porque estn sometidas al bombardeo constante de la propaganda. Hay decenas de miles de hombres y mujeres en los medios y en las universidades cuyo nico objetivo profesional es calumniar a China, desacreditarla o pintar un cuadro siniestro del pas. Tomarla contra China ha venido a ser uno de los mejores medios para obtener crditos de investigacin o para subir escalones en la industria meditica.

No hay prcticamente ningn lugar sobre la tierra que escape a la propaganda producida por el rgimen occidental globalizado. En frica, donde China ofrece una formidable alternativa al pillaje occidental (construyendo escuelas, centros sociales, hospitales, edificios pblicos, carreteras y ferrocarriles) hay mucha gente profundamente agradecida a este enorme pas comunista que se declara amigo de los pases en vas de desarrollo. En Kenia yo he escuchado testimonios de centenares de trabajadores en proyectos chinos que decan haber sido tratados por la primera vez como seres humanos por unos extranjeros, y que nunca haban tenido que negociar sus salarios con los patronos chinos porque siempre ofrecan tres veces ms de lo que esperaban. Sin embargo, cuanto ms se implica China de manera positiva en Africa (o en Oceana o en otros lugares del mundo) tanto ms tiene que soportar los sarcasmos y las crticas de los medios occidentales que deforman y ensucian toda alternativa para crear un mundo alternativo en el que la solidaridad y el internacionalismo primen sobre los bajos intereses materiales.

Los peridicos locales en Africa y en otros lugares desbordan su celo por publicar artculos para la opinin pblica local concebidos y pagados en el extranjero. Los periodistas que unen sus voces al coro de los medios anti-chinos se ven recompensados con viajes al extranjero para seguir una formacin, con premios o con visados para Occidente. El mismo fenmeno ocurre en Oceana y en el Sudeste asitico. La tentacin es demasiado fuerte y el castigo reservado a los que se resisten demasiado severo.

La gente ve con sus propios ojos lo que China est haciendo, explica Mwandawiro Mghanga, antiguo diputado de Kenia y miembro de la Comisin de Defensa y de Relaciones Internacionales, poeta y prisionero poltico bajo el rgimen brutal pro-occidental del antiguo dictador Moi. Si usted viaja a travs del pas podr ver a chinos construyendo carreteras o edificios, estadios y pisos; unos proyectos excelentes. Son adems muy cooperantes a pesar de la propaganda difundida por Occidente. La gente ve lo que China est haciendo realmente y lo aprecian. Pero hay una gran presin que se ejerce sobre el gobierno keniata para que cese su cooperacin con China. De hecho, existe una gran hostilidad hacia Kenia. Occidente nos castiga a causa de nuestras relaciones estrechas con la RDCh.

Es as como funciona esto, as es como reinamos democrticamente sobre el mundo (imponemos nuestra voluntad, corrompemos y, si es necesario, derrocamos gobiernos), pero no es lo que omos de la boca de nuestros polticos. Y por todos los dioses, que no se os ocurra asociar estos mtodos con violaciones de los derechos humanos o de la democracia!

Durante la dictadura de Moi (un rgimen que bien se puede calificar de poltica y econmicamente pro-occidental), M. Mwandawiro, como decenas de miles de otros opositores keniatas, opositores polticos y disidentes, fue salvajemente torturado. Resisti firme, pero nunca recibi el premio Nobel. !Ni siquiera era miembro de la sociedad civil o de alguna ONG pro-occidental!

Pramoedya Ananta Toer, el mayor escritor indonesio, que pas ms de diez aos en el campo de concentracin de Buru, muri sin haber recibido el premio Nobel de la Paz ni el Nobel de Literatura. Evidentemente, el campo de concentracin en el que estaba encerrado era nuestro; era nuestro aliado Suharto, que mat entre 2 y 3 millones de personas despus del golpe de estado de 1965 promovido por EE UU, el que lo construy. La mayora de las vctimas eran comunistas, miembros de la minora china, intelectuales de la oposicin, ateos y maestros. Antes de su muerte, Pramoedya Ananta Toer me haba confesado sus ideales marxistas y cmo haba defendido durante decenios a la minora china en Indonesia. Pero nunca recibi el Premio Nobel. Ni siquiera era miembro de la sociedad civil o de alguna ONG pro-occidental.

Nunca ha sido cuestin de dar el Premio Nobel a los hombre y mujeres que resistieron a la dictadura de Chile. Los hombres de Pinochet mataban y violaban a nuestras rdenes (occidentales) Cmo iba una de nuestras instituciones a concederles un milln de dlares a los que queran poner fin a la carnicera? En su lugar, el Premio Nobel de la Paz fue concedido a Henry Kissinger, uno de los cerebros de la matanza chilena.

Es muy simple; las instituciones occidentales no se engaan, o a menos no muy a menudo. El arte de la manipulacin se ha perfeccionado a travs de los siglos. La Filosofa, la lgica y hasta el lenguaje han sido distorsionados mientras que todo otro anlisis intelectual es anulado. Soljenitsyne, el Dalai Lama, antiguo seor de la guerra feudal, y ltimamente Liu Xiaobo! El mismo ao en que se concede el premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, de origen peruano, naturalizado espaol y novelista anticomunista; ciertamente ms admirado en Europa que en su pas de origen.

No intentis ridiculizar a los dolos! Nuestra prensa no se atreve ms que a burlarse de los santos musulmanes, no de los nuestros! La fabricacin de nuestros hroes (entindase los hroes que sirven a nuestros intereses polticos y econmicos) es un acto sagrado del que en ningn caso se puede uno burlar. Evidentemente nuestros medios se permiten, incluso es lo que se les pide, burlarse de todos los personajes, smbolos, incluso de los cantos revolucionarios chinos, rusos o de Amrica latina. Al mismo tiempo que han alabado tanto a nuestros hroes anticomunistas y reaccionarios, les han puesto tantas veces la alfombra roja y han atribuido tantas cualidades cuasi divinas a su existencia, que toda persona que estime su reputacin, su empleo o incluso su seguridad, no se atrever a analizar la verdaderas motivaciones de estos santos.

Vean. El president de Ruanda, Paul Kagame, es un hombre bueno y punto. Nunca ha atacado a su propio pas desde Uganda. Nunca ha matado a centenares de personas en el Congo ni en Ruanda. (Tiene usted pruebas? Estaba usted all? Tiene usted imgenes de las violaciones o de las massacres? Imagnense que yo tengo efectivamente pruebas e imgenes, pero ese es otro debate). Si usted pone en duda las cualidades de Kagame, usted est negando el genocidio de 1994. Por qu? Simplemente porque es nuestro hombre; porque sus soldados matan en nuestro nombre desde hace muchos aos en el Congo/RDC. Ahora que el informe de la ONU afirma que Ruanda y Uganda tal vez hayan cometido otro genocidio en el Congo, guardamos silencio esperando que pase la truena y que los principales donantes de la ONU (nosotros, Occidente ms nuestra antigua colonia y actualmente aliado, Japn) logremos manipular a las Naciones Unidas para retirar la documentacin o al menos reformular las conclusiones, algo que ya est parcialmente conseguido, gracias a la actitud servil del Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon. Hemos dado acaso el Premio Nobel de la Paz a la oposicin ruandesa? Ni por asomo, aunque sus dirigentes hayan sido asesinados, encarcelados, algunos desaparecidos antes de las recientes elecciones ppresidenciales. M.Kagame es nuestro amigo y es gente como Tony Blair, antiguo Premier britnico, la que hace parte de su consejo personal. Tal vez Tony Blair reciba l tambin el Premio Nobel de la Paz, pero no la oposicin ruandesa

Le damos el Premio Nobel de la Paz a la oposicin tailandesa? Nuestro amigo el rgimen tailands ha asesinado a cientos de ellos (algunos fueron asesinados desde los tejados por francotiradores, de un balazo en la cabeza. Yo tengo imgenes, yo estuve all... quieren verlas? Les interesa ver cmo era de pacfica nuestra oposicin de los Camisas Rojas?) Por supuesto, el primer Ministro que orden la carnicera naci y estudio en Gran Bretaa. Un autntico gentleman, nuestro gentleman. El monarca tailands, nacido en EE UU, es tal vez, incluso segn la prensa de EE UU, el rey ms corrupto del siglo XX, pero se las arregl para hacer matar a tantos comunistas y progresistas que no tenemos otra opcin que quererle y protegerle de toda crtica, en su pas o en el extranjero. Tambin ayud a bombardear el Vietnam y Laos. Olvdense de los derechos humanos. Un Premio Nobel para la oposicin tailandesa? Estn de chiste o qu?

Tal vez deberamos dar el Premio Nobel de la Paz a los indgenas Papes combatientes de la libertad? Su pas fue anexionado por Indonesia con nuestra ayuda para que nuestras compaas mineras y forestales puedan saquear el pas a su sabor, mientras que las elites indonesias se entregaban y se entrega an hoy a construirse lujosas villas en las que se afanan decenas de chferes, jardineros y criadas, solamente por su placer; no saben ya qu hacer con todo el dinero que han sacado de ese pas miserable. Hasta los militantes de los derechos humanos occidentales han admitido que 100 000 papes han sido masacrados a da de hoy Recompensar a un pap con el Premio Nobel de la Paz? Pero es que quiere usted ser borrado definitivamente de los medios occidentales o qu?

Habra entonces que pensar en atribuir el Premio Nobel de la Paz a los defensores de la democracia en Venezuela, a aquellos que valientemente resistieron el golpe de estado militar organizado por EE UU y que tena como nico objetivo el derrocamiento del presidente democrticamente elegido Hugo Chvez? Se imaginan?

Dejemos pues seriamente y de una vez por todas caer este ridculo trmino de Derechos Humanos. Est manchado por invasiones, injerencias, golpes de estado militares y todos los asesinatos, torturas y violaciones que se siguen. O si queremos conservarlo, usmoslo con equidad para cada estado y para cada situacin. Veramos claramente as quin es el mayor violador de los derechos humanos. Veramos entonces lo que significan los derechos humanos. Cules son los derechos humanos ms elementales. No sern acaso el derecho a la vida y a la autodeterminacin? Y si esto es as no seramos nosotros los responsables de las mayores violaciones cometidas en el pasado y en el presente?

M. Mwandawiro declar un da que muchas ONG, "sociedades civiles" y organizaciones de defensa de los derechos humanos servan a menudo directamente a intereses imperialistas de Occidente en los pases pobres. Constituyen una Quinta Columna en Venezuela, Cuba y China; de hecho, en cualquier pas que escape a nuestro control.

Evidentemente no todas estas organizaciones son sucursales locales de un servicio extranjero, pero muchas son, unas frecuentemente y otras permanentemente, compradas o manipuladas desde el exterior. Es pues lgico decir que si Occidente estuviese realmente interesado, aunque fuera un poquito, en los derechos humanos, cesara en sus agresiones brutales y sus guerras en el extranjero; cesara de apoyar a las dictaduras ms abominables a travs del mundo y llamara al orden a sus empresas que comenten regularmente crmenes (directos o indirectos) por todo el mundo; crmenes cometidos en su mayora contra gentes pobres y sin defensa o, paradjicamente, contra los verdaderos defensores locales de los derechos humanos.

Pero es ridculo esperar una cosa as. No hay nada de altruista en el sistema de poder de Occidente. El aparato es extremadamente brutal y no sirve ms que a sus intereses. No tiene corazn y no siente piedad ni solidaridad alguna. Ya ha desencadenado centenares de guerras y conflictos que han costado la vida a centenares de millones de inocentes.

En toda lgica, la gran y pacfica China representa un peligro para el expansionismo occidental. Occidente tiene miedo. Un miedo que vira hacia la histeria. Ya no sabe qu hacer. Los responsables occidentales han recurrido contra China a las mismas tcnicas de zapa empleadas contra Chile en 1973 o e Indonesia en 1965. La provocan y arrinconan como lo hicieron con la Unin Sovitica y Cuba. Intentan diseminar la propaganda, desacreditar el sistema al interior como al exterior. Ensayan intervenciones e infiltraciones; prueban con sobornos. Buscan de aislar a China, atrayendo a Mongolia y a sus vecinos a su esfera de influencia. Intentan incluso convencer a Vietnam para que adopte una actitud agresiva hacia su gran vecino. Pero no funciona.

Se trata de un juego en el que todos los golpes bajos estn permitidos, lo que es extremadamente peligroso. Su objetivo es aislar a China, provocar su rotura, preferentemente al interior. Pero Occidente se las ve y se las desea ante una de las ms grandes culturas de la tierra, con ms de 5000 aos de historia. Tiene ante s a unos espritus brillantes, intelectuales y estrategas; gente contra la que nunca se ha enfrentado. Pero ms significativo aun es que el Dragn chino rehuye la confrontacin. Escucha todos esos ladridos alrededor de sus tobillos, a los provocadores y manipuladores que han reinado en el mundo durante siglos y que de golpe se dan cuenta de que pueden perder. El Dragn chino escucha cortsmente pero prosigue su camino, seguro de su eleccin. Opciones cuyo objetivo principal es sacar a todos sus ciudadanos de la pobreza y, con ello, mostrar el ejemplo al resto del mundo oprimido de cmo pudo levantarse despus de siglos de sumisin a los colonizadores occidentales. El Dragn chino tiene la piel dura pero es una criatura no slo enorme, sino tambin una criatura dulce y solcita.

A pesar de ciertos errores, la experiencia china est fundamentada en la solidaridad. Una gran mayora de sus ciudadanos la apoyan y esto basta para demostrar el carcter profundamente democrtico del proceso. As es como la mayora de los chinos piensan y eso es lo que cuenta.

China nunca ms obedecer a las rdenes de los marionetistas occidentales. Ya ha sido invadida, pillada, violada. Una mayora de la poblacin nunca jams dar su confianza a los occidentales. China tiene su propio sistema y si su pueblo piensa que hay que modificarlo, lo har de manera que el cambio se efecte a su propio ritmo. No tendrn necesidad de que los occidentales les digan cmo y cundo proceder. Y no hay ninguna razn para hacerlo: el sistema occidental est moralmente corrompido como puede testificarlo el resto del mundo (si se le autorizase) y los pases que tienen la oportunidad de estudiar este sistema, no tienen ninguna gana de conocer de nuevo su abrazo mortal.

Se comprende la clera de Occidente. Por primera vez, sus armas, su propaganda y sus tcticas de desestabilizacin parecen ineficaces e impotentes. Aparentemente no tienen la capacidad ni de conquistar China ni de romperla. Las tentativas han sido numerosas: lean los libros chinos traducidos y publicados en Occidente; estn escritos en un 99% por disidentes (en ingls son los nicos que se han publicado). Pero eso sigue sin funcionar. China est unida y en paz. La antigua colonia de Hong Kong, amargada y cada vez ms anacrnica, es la encargada (por Occidente) de forjar la opinin de los extranjeros sobre un pas de 1400 millones de habitantes. Es pblicamente notorio que las libreras de Hong Kong, sobre todo las situadas cerca del aeropuerto, no ofrecen ms que propaganda anti-china. En este punto, los chinos del interior de China (Repblica popular) tienen acceso a publicaciones mucho ms variadas y a opiniones mucho ms diversas sobre su pas de las que tienen los habitantes del exterior y que no cuentan ms que con fuentes en ingls (prcticamente todas negativas y hostiles).

China es paciente. Escandalosamente paciente. Occidente no tolerara semejantes injerencias. Imagnense una China Comunista que, de repente y abiertamente, apoyara a un partido comunista en EE UU que planificara un derrocamiento del sistema poltico americano. En EE UU y en Europa cientos de personas estn en la crcel por mucho menos que esto. Imagnense una China que intentara activamente aislar a EE UU, que comprara y corrompiera a los gobiernos de Canad o de Mjico. O que instalara misiles de cabeza nuclear a apenas una hora de vuelo de la capital.

Se dira que los ciudadanos en Europa y en Norteamrica estn acostumbrados a tales injusticias cometidas (por ellos) en no importa qu pas del mundo, pero se ponen a gritar contra el crimen si son ellos las vctimas. China parece consciente de esta patologa mental (Gustavo Jung escribi numerosos ensayos al respecto) que reina en Occidente, a saber, su incapacidad de restringir su deseo de controlar y dominar el mundo. Bajo todos los puntos de vista, China es paciente y comprensiva, al menos de momento. Comprende que Occidente es incapaz de dominar su deseo de dominacin global. Pero tienen que haber un lmite. Todas las tentativas de desestabilizar el pas chocarn con la resistencia determinada del Dragn que no dudar, si es necesario, en defender a su pueblo y su territorio.

Atribuir el Premio Nobel de la Paz (1,5 millones de dlares procedentes de los fondos del inventor de la dinamita) a una figura de la oposicin china, es grotesco. Existen miles de personas que resisten ante el terror occidental en todo el mundo. A ellos habra que recompensar prioritariamente. No gritemos ante una cucaracha en la cocina del vecino cuando estamos viviendo en una pocilga!

Andr VLTCHEK es escritor, director de cine y periodista. Autor de varios libros (novelas y ensayos). Su ltima novela ha sido traducida al francs con el ttulo Point de non retour.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article998

Traducido por el Equipo de Traduccin de Corriente Roja



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