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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2010

Los planos y contraplanos del Sahara Occidental

Diana Moreno
Rebelin


Hay una teora que dice que lo ms pequeo puede llevar a lo ms grande, y lo ms grande puede redirigir hacia lo ms pequeo.

Pues bien, yo me he propuesto hoy hacer este experimento: partimos de la cosa ms pequea imaginable. Una imagen; un plano muy cerrado de unos ojos. Nada ms que eso. Los dos son grandotes, crdulos, sombros (sombros por lo negro, y sombros por lo triste) bajo dos cejitas tupidas. Los dos miran simtricos desde el fondo de una fotografa desteida y ya irrepetible.

Aqu empieza el experimento: abrimos un poco el plano hasta que se ve la cara. Se trata de un chaval, un adolescente saharaui. Abrimos el plano otro poco, hasta ver el DNI: tena 14 aos. Se llamaba Nayem. Dej de tener edad alguna y de llamarse de ningn modo desde el pasado 24 de octubre

Si se siente curiosidad, se abre el plano otro poco, hasta toparse con el incidente. El nio iba por las calles de Rabat en un coche que intentaba acceder a un campamento saharaui de El Aain, levantado a modo de protesta, y que no quiso frenar cuando los soldados marroques le dieron el alto. Pudieron no hacerlo por temor a resultar agredidos por los propios militares, lo cual al parecer es comn en los controles; eso quin lo sabe. El coche fue entonces disparado a quemarropa. La escena resultante de disparar a quemarropa un coche lleno de gente es de caos, de cristales, de heridos, y del intenso terror que debe producir preguntarse si entre todos esos heridos del interior del vehculo habr, por azar, algn muerto.

Abrimos otro poco ms el plano, hasta que surja la pregunta: por qu ocurri? Por qu unos hombres con pistola disparan a otros hombres y matan a un chaval? Pues por casualidad, no. Que haya despertado aluviones de protestas, levantado jaimas simblicas, tampoco es azar. El incidente si vale para algo es para poner rostro y escenario al conflicto saharaui-marroqu: desde sus inicios de Marcha Verde y desentendimiento de un Franco moribundo, hasta un presente de soberana marroqu no reconocida y promesas internacionales no cumplidas. De esclavitud de un pueblo por parte de un gobierno que, con uno de los monarcas ms ricos del mundo, se mete al bolsillo a costa del pescado y los fosfatos saharauis un beneficio ms grande que todas sus ayudas humanitarias.

Pero, eso lo explica todo? Sigamos el experimento, ni cortos ni perezosos. Abrimos el plano an ms, otro poco ms, hasta que parezca imposible abrirlo ms! Y se llega a la pregunta, quiz la clave, tal vez la ltima (o no): por qu no se hace nada? Que un pas robe a otro es algo deleznable pero humano, tan humano que es comprensible cuando el escenario es de permisin. Habra que preguntar con especial insistencia por la razn de a) que las grandes potencias, EEUU, Europa o la ONU, miren para otro lado; b) que la ONU, el supuesto padrecito, no cumpla sus promesas; c) que las empresas (yanquis, espaolas) compren a Marruecos productos saharauis o exploten sus tierras, manteniendo ocultas sus grandes tripas huecas donde deberan existir pero no existen las entraas, la vergenza, la tica.

Ahora, en esta fase del experimento, el plano ya est abierto del todo. Imposible ampliar. Ya podemos ver una extensa panormica del mundo, el globo entero, ese hervidero de maravillas y aberraciones; en l, la humanidad pululante, la institucin natural e ilgica, donde los ricos roban a los pobres y donde todo el tinglado lo mueve la mentalidad empresarial (que es la misma que comprende que la explotacin impune sale ms rentable que hacer justicia, esa misma). Si esa mentalidad de los poderosos mueve el tinglado, no hay de qu sorprenderse; el dinero en cantidades industriales debe tirar, porque es el origen primero de casi todos los males. Es el hombre, y su irresistible tendencia a aplastar al otro. Con el sencillo ejemplo del Sahara entendemos qu carajo ocurre en los tercerosmundos que no avanzan, qu picarescas a inmensa escala se traen entre vecinos fronterizos, y, por supuesto, comprendemos de quines son todos los muertos y todos los desnutridos, y todos los campamentos arrasados. La respuesta: del que organiz todo y del que lo permiti, del que roba y del que lo permite: es decir, de todos los hombres.

Y a partir de esa realidad, entre otras muchas cosas, explicamos la permisividad de los poderosos.

Y de ah, como es obvio, pasamos al dominio marroqu sobre el Sahara, la excesiva presencia policial y la discriminacin sobre las gentes saharauis.

Y de esa situacin vamos a la violencia, a la muerte. A los cientos de muertos de los altercados del otro da en el campamento del Aain, por ejemplo.

Y de ah, cmo no, a los ojos sombros. Que son siempre el principio y el final de todo experimento como ste.

Sitio web: http://cronicasdelotroladodelespejo.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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