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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2010

A quin pertenece la cultura de la violencia?

Ramzy Baroud
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


El domingo 31 de octubre, un grupo de militantes se apoder de una iglesia en Bagdad asesinando e hiriendo a decenas de cristianos iraques, marcando un hito ms de inconcebible horror desde que Estados Unidos invadi el pas en marzo de 2003. Cada uno de los grupos iraques ha tenido que hacer frente a una terrible devastacin como consecuencia de esta guerra, cuya magnitud slo ahora estamos empezando a descubrir.

S, es verdad, la situacin en Iraq era ya difcil antes de la guerra. Puedo dar testimonio de ello porque visit el pas en 1999. Pero la dureza sufrida por muchos iraques, especialmente los disidentes polticos, era de alguna forma caracterstica de los regmenes autoritarios y dictatoriales. En aquel momento poda compararse Iraq con otros pases que vivan con condiciones parecidas. Pero lo que ha venido sucediendo desde la guerra no tiene parangn con ningn otro pas ni con ninguna otra guerra desde la II Guerra Mundial. Incluso dejando a un lado la desoladora cifra de vctimas, la magnitud del desplazamiento interno y de la emigracin forzosa es aterradora. Esta es una nacin que haba logrado mantener un nivel consistente de cohesin demogrfica durante muchas generaciones. Fue esa cohesin lo que hizo de Iraq lo que era.

Las comunidades cristianas iraques vivieron coexistiendo con sus vecinos musulmanes durante cientos de aos. Las iglesias de los dos grupos cristianos principales, los asirios y los caldeos datan del ao 33 despus de Cristo. Un reciente editorial de un peridico rabe llevaba el ttulo Los cristianos rabes deberan sentirse como en casa. Con todo lo emocionante que el artculo era, la verdad es que los cristianos rabes no deberan sentirse como en casa, porque estn ya en su casa. Sus races datan de los das de Jesucristo y desde entonces han mantenido una identidad nica y una orgullosa historia bajo las circunstancias ms difciles.

Recuerdo un grupo de nios y nias iraques de un colegio caldeo vestidos con bellos uniformes azul oscuro cantando las nashid (canciones) matinales antes de ir a clase. Eran tan inocentes y estaban tan llenos de vida. Sus ojos hablaban de promesas y entusiasmo ante el futuro. No quiero ni imaginar siquiera cuntos de esos nios habrn sido asesinados o heridos o se habrn visto forzosamente desplazados con sus familias, como millones de otros iraques de todos los orgenes tnicos y religiosos.

En la actualidad, si acudimos al censo de 1987 en el que figuraban 1,4 millones de cristianos iraques apenas siguen an viviendo en el pas la mitad de los cristianos que haba en Iraq. Tras los recientes asesinatos, que se produjeron cuando las fuerzas iraques asaltaron la iglesia y se inici un intercambio de disparos con los secuestradores, su cifra se reduce velozmente. La grave situacin de los cristianos iraques parece muy similar a la de los cristianos palestinos, cuyo nmero ha cado en picado y contina menguando tras la ocupacin israel en 1967 de Jerusaln, Cisjordania y Gaza. La Dispora cristiana palestina fue el resultado directo de la ocupacin israel y la toma del poder en 1948 de la Palestina histrica. El gobierno israel no ve diferencia alguna entre un cristiano y un musulmn palestinos.

Pero nada de todo eso ha merecido ser recogido ni ser objeto de discusin en la mayora de los medios occidentales, quiz porque se arriesgaban a herir la sensibilidad del ocupante israel. Y para colmo, nos encontramos ahora con que tambin pueden manipularse las alarmantes noticias que vienen de Iraq presentando el sufrimiento de los cristianos como una variable ms de un conflicto ms amplio entre los militantes islmicos y las comunidades cristianas en Iraq.

La sociedad iraqu fue siempre bien conocida y apreciada por su tolerancia y aceptacin de las minoras. Hubo un tiempo en que nadie se refera a los otros como chies, sunnes o cristianos; haba un Iraq y haba un pueblo iraqu. Esto ha cambiado completamente, porque parte de la estrategia seguida tras la invasin de Iraq persegua poner de relieve y manipular las demarcaciones tnicas y religiosas del pas, creando insuperables escisiones. Sin un poder centralizado que guiara y canalizara las respuestas colectivas del pueblo iraqu, fue muy fcil desatar todo un infierno. Hombres enmascarados con oportunos nombres militantes pero sin identidad desaparecan tan rpidamente como aparecan para causar estragos en el pas. La confianza comunal que haba mantenido unido el tejido de la sociedad iraqu durante los tiempos ms duros se disolvi. El caos y la desconfianza ms absolutos se apoderaron de todo, lo dems es historia.

No cabe duda alguna de la brutalidad y la pura maldad de quienes causaron el reciente asesinato de 52 cristianos iraques, incluido un sacerdote, en la principal iglesia catlica romana de Bagdad. Pero no hay que confundir esa tragedia con un enfrentamiento entre musulmanes y cristianos, o como un informe de UPI engaosamente exhiba bajo el siguiente ttulo: Los cristianos de Iraq atrapados entre la mayora chi y la minora sunn. Decir eso es una gran injusticia. Es tambin peligroso, porque si esas nociones llegan a aceptarse, se estar facultando a las potencias extranjeras para que justifiquen su continuada presencia en Iraq a partir de la premisa de que estn all para proteger a las personas atrapadas en medio. En realidad, durante cientos de aos, cada una de las potencias coloniales en Oriente Medio ha utilizado precisamente esa lgica para racionalizar su violencia y explotacin.

Hay muchos que estn preparados para utilizar esas tragedias y ponerlas al servicio de sus intereses polticos o para validar a posteriori sus brbaras actuaciones en Iraq. Esta arrogante mentalidad sirvi tambin para que el estratega republicano Jack Burkman, en un programa en ingls en Al Yasira del pasado mes de mayo, describiera a los pueblos del Oriente Medio como una panda de brbaros en el desierto.

Toda esa arrogancia se ve reforzada por asesinatos como el padecido ltimamente por los cristianos iraques. Un soldado estadounidense en Iraq, citado en un reciente programa de Democray Now, se refiri a la cultura iraqu como una cultura de la violencia, jactndose de que su pas estaba intentando hacer algo al respecto.

Dnde est la introspeccin y reflexin que pudieran llevar a preguntar qu es lo que sacado esa cultura de la violencia a la superficie? Qu es lo que se necesita para ver que la panda de brbaros son sencillamente seres humanos que, como cualquier otro ser humano, estn tratando de sobrevivir, de atender a sus familias y de mantener un elemento de normalidad y dignidad en sus vidas?

En cuanto a los cristianos de Iraq, debo decir que no estoy en absoluto de acuerdo con esa descripcin tan utilizada por los medios. Ellos no son los cristianos de Iraq, sino los cristianos iraques. Sus races son tan profundas como la historia de Mesopotamia, su historia tan rica como el frtil suelo del Tigris y el Efrates. No importa hasta dnde pueda llegar a disminuir su nmero, como el resto de iraques de cualquier procedencia, seguirn siendo siempre iraques. Y su regreso a su pas es slo cuestin de tiempo.

Fuente:

http://weekly.ahram.org.eg/2010/1023/re9.htm



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