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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2010

Los iraques pagan el precio
Los tteres de Estados Unidos: Maliki, Allawi y la bsqueda del poder

Rannie Amiri
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los pasos del poder son a menudo pasos sobre la arena

(Maxims, Edward Counsel)

El inextricable estancamiento poltico que los ciudadanos iraques han tenido que soportar a lo largo de los ltimos ocho meses, en que pareca imposible decidir quin iba a ser el prximo Primer Ministro del pas, puede estar llegando a su fin, pero ha sido el pueblo iraqu quien ha tenido que pagar un duro peaje por tantas dilaciones.

Las elecciones parlamentarias celebradas el 7 de marzo vieron como el ex Primer Ministro y perenne favorito de Estados Unidos, Iyad Allawi, y su coalicin Iraqiya derrotaban por un margen muy estrecho al Primer Ministro Nuri al-Maliki, titular del bloque del Estado de la Ley.

Como ya la mayora sabemos, las elecciones de marzo dieron 91 escaos parlamentarios a la lista laica Iraqiya, de mayora sunn, mientras el Estado de la Ley de Maliki quedaba en segundo lugar con 89 escaos (Tras las protestas de Maliki alegando irregularidades electorales y manipulacin de votos, un tribunal orden un recuento de votos en Bagdad que no alter el resultado final).

En un distante tercer puesto qued la Alianza Nacional Iraqu (ANI, anteriormente conocida como la Alianza Unida Iraqui), un grupo compuesto predominantemente por partidos chies, especialmente por el Consejo Supremo Islmico Iraqu, encabezado por Ammar al-Hakim, y el movimiento denominado con el mismo nombre de Muqtada al-Sadr. Los sadristas ganaron rotundamente 40 escaos de los 70 de la ANI, triunfando sobre sus rivales polticos y religiosos de la familia Hakim, permitiendo que el joven clrigo, por vez primera, se convierta en la voz ms importante de la ANI.

Sin embargo, ninguna coalicin logr recoger los 163 escaos necesarios para obtener la mayora absoluta en un parlamento de 325 escaos y as formar gobierno unilateralmente. El Tribunal Supremo iraqu dictamin que la prerrogativa de formar gobierno no debera recaer en quien haba ganado el mayor nmero de escaos (Iraqiya) sino en quien pudiera reunir una mayora para cuando el parlamento tuviera que empezar su andadura.

Y as fue como se inici el toma y daca, entre y dentro de las alianzas. Por ejemplo, se asumi que la ANI se unira a Maliki, cuyo propio partido, Dawa, form parte en otro tiempo, en las elecciones de 2005, de la Alianza Unida Iraqu.

Pero Sadr recordaba bien el bao de sangre que Maliki desat en 2008 contra su Ejrcito del Mahdi en Basora y Ciudad Sadr el depauperado barrio de Bagdad de dos millones de seres-, por lo que se apresur a declarar que no pensaba apoyar a Maliki como Primer Ministro e incluso celebr un referndum no oficial entre los residentes en Ciudad Sadr para que votaran por su candidato preferido (gan el ex Primer Ministro Ibrahim al-Yafari).

Irn (o fueron los Guardias Revolucionarios?) presion a Muqtada, que se encuentra actualmente estudiando en Qom, para que el establishment clerical gobernante aceptara a Maliki como Primer Ministro, aunque Muqtada exigi como condicin previa que se liberara a los miembros de su milicia del Ejrcito del Mahdi detenidos en las prisiones de Bagdad.

El lunes por vez primera desde las elecciones de marzo-, dirigentes de los principales bloques polticos se reunieron en la nortea ciudad de Irbil bajo los auspicios del Presidente del Gobierno Regional del Kurdistn, Massoud Barzani, para celebrar conversaciones y repartirse el poder con la esperanza de llegar a un gobierno de unidad nacional que pudiera mantenerse unido mal que bien antes de que el Parlamento se rena el prximo martes. En el momento de escribir estas lneas, parece que finalmente lo han conseguido.

El esquema del acuerdo es el siguiente: Maliki seguir como Primer Ministro, Talabani como Presidente y la eleccin del portavoz parlamentario recaer en Iraqiya. Allawi dirigir una nueva entidad denominada Consejo Nacional para la Poltica de Seguridad con poderes ostensiblemente iguales a los del Primer Ministro, aunque esto no parece haber quedado del todo muy claro.

A la par que la reunin de Irbil, el pas sufri una renovada violencia contra los musulmanes chies. En las ciudades-santuario de Kerbala y Nayaf, suicidas bomba atentaron tanto contra peregrinos iranes como iraques, asesinando a docenas de personas. La semana anterior, poco despus del ataque contra la iglesia catlica de Nuestra Seora de la Salvacin en Bagdad, que acab con la vida de decenas de cristianos iraques, las bombas colocadas en numerosas barriadas chies de la capital iraqu provocaron 60 muertos y cientos de heridos.

Todo ello ha sido emblemtico de lo ocurrido durante la mayor parte del ao: vidas perdidas mientras los polticos no saban bien qu hacer.

Maliki, desesperado por mantenerse en el poder, no estaba dispuesto a hacerse a un lado a favor de un candidato de consenso; una decisin que probablemente habra facilitado la formacin de un gobierno de unidad hace mucho tiempo.

Mientras los miembros del Parlamento continuaban recibiendo estipendios, salarios y ventajas de escndalo por haberse reunido tan slo una vez desde el mes marzo (y nicamente durante veinte minutos), los iraques normales y corrientes se tenan que contentar con poder llegar a sus hogares sanos y salvos por la noche. Sufrieron tambin lo indecible bajo el abrasador calor del verano pasado, con temperaturas que llegaron a 49 C, con slo dos horas de electricidad al da para poder poner en marcha el aire acondicionado (en caso de que lo tuvieran).

La frustracin y el malestar del ciudadano medio no se debe a las maquinaciones polticas de los dirigentes sino porque nadie se preocupa de resolver las graves situaciones que padecen ni de intentar satisfacer sus necesidades: electricidad, agua potable, educacin, puestos de trabajo y seguridad.

En Iraq, los pasos por la senda del poder no son pasos sobre la arena sino sobre arenas movedizas. Ahora que su obstinada bsqueda del poder se ha visto satisfecha, Maliki y Allawi podran ver cmo se hunden en ellas si continan sin proporcionar al pueblo iraqu los servicios bsicos que necesitan. Y la furia del pueblo iraqu ser la arena movediza que los acabar tragando.

Rannie Amiri es un investigador independiente en temas de Oriente Medio y colaborador habitual de Global Research.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=21872

rCR



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