Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2010

El subimperialismo brasileo en Bolivia y Amrica Latina

Mathias Luce
Bolpress


Hace casi cinco aos, luego de la Nacionalizacin de los Hidrocarburos en Bolivia el Primero de Mayo de 2006, el peridico El Juguete Rabioso revel en primera plana que Petrobras haba llegado a controlar el 45,9% de las reservas probadas y probables de gas, el 39,5% del petrleo y las dos refineras del pas, y que este proceso se llev a cabo a travs de medios ms que cuestionables, como por ejemplo la migracin de ex gerentes de Yacimientos Petrolferos Fiscales Bolivianos hacia Petrobras Bolivia. En ese momento sala a la luz pblica el descubrimiento de grandes reservas en los megacampos de San Alberto y San Antonio, recin adjudicados a Petrobras. Todo eso contribuy al surgimiento de una corriente crtica que confront al poder subimperialista del capitalismo brasileo. [1]

En la coyuntura actual, esta misma tendencia subimperialista persiste en otros rubros, y se manifiesta a travs de presiones para la construccin de la represa de Cachuela Esperanza y de la carretera biocenica que responden a las necesidades de la alta burguesa brasilea, que ambiciona energa barata y minimizar tiempos y costos del viaje de la soya brasilea a los mercados de Oriente. El objetivo es reducir los costos del capital constante y el tiempo de rotacin del capital, proveyendo a los grandes exportadores de Brasil una ganancia extraordinaria a travs de una mayor valorizacin anual de la plusvala. [2]

En la actualidad, el capitalismo brasileo controla un porcentaje importante de las principales fuentes de divisas de los pases de la regin: los hidrocarburos en Bolivia; la minera en Per; la ganadera y los frigorficos en Uruguay; la energa de Itaipu y la soya en Paraguay. Argentina que disputaba el liderazgo de Cono Sur con Brasil ha tenido importantes ramas absorbidas por grandes empresas brasileas en estos aos.

Empresas como Petrobras, Vale, Votorantim, Odebrecht, Gerdau e Friboi se han convertido en grandes multinacionales listadas en los rankings de la UNCTAD; incluso han comprado empresas estadounidenses y canadienses; han incrementado los activos bajo su propiedad en el exterior y han participado activamente de la apropiacin del botn de las privatizaciones en Latinoamrica, ya sea mediante fusiones y adquisiciones, con privatizaciones disfrazadas como los contratos de capitalizacin; y en algunos casos incluso suplantado la presencia del capital estadounidense y de otros pases del imperialismo dominante.

Hoy en da el capitalismo brasileo controla el 50% de la inversin directa en Sudamrica y genera procesos masivos de despojo y proletarizacin de nuestros pueblos de modo tan funesto como el imperialismo dominante. Es el caso de la Odebrecht en Ecuador que arrebata territorios a los pueblos indgenas e impone megaproyectos como trasvases de ros para regar monocultivos privados destinados a la exportacin. [3]

Todo eso nos exige rescatar el concepto de subimperialismo formulado por el brasileo Ruy Mauro Marini en el marco de la Teora Marxista de la Dependencia, en los aos 60 y 70. Antes de avanzar en la exposicin, hay que refutar dos torpes interpretaciones.
La primera es que algunos acadmicos y funcionarios vinculados al lulismo en Brasil han intentado blindar al gobierno a la crtica del subimperialismo, vendiendo la idea de que se trata de la integracin sudamericana, del fortalecimiento de las cadenas productivas regionales, de un proceso virtuoso de desarrollo generoso en el que todos ganan, Brasil disminuye las asimetras en la regin y contribuye a la mejora del nivel de vida de su poblacin y de las dems naciones.

El otro argumento es que el poder hegemonista de Brasil en el continente es preferible al del imperialismo estadounidense, ya que el actual expansionismo le estara garantizando a Brasil una mejora del nivel de vida para el conjunto de su poblacin y un liderazgo en la escena mundial como vocero de los pases del sur.

Qu es el subimperialismo?

Los tericos de la II Internacional definieron al imperialismo como la forma que asume el capitalismo al llegar a la etapa de los monopolios y del capital financiero. Lenn enfatiz la fusin del capital bancario con el capital industrial dio paso a la formacin de trusts capitalistas internacionales en pugna por el reparto del mercado mundial; Hilferding puso de manifiesto el rol de la exportacin de capitales hacia nuevas regiones buscando contrarrestar la tendencia a la cada de la tasa de ganancia; Bujrin enfatiz el fenmeno de la aglomeracin a travs del cual el Estado refuerza el poder de los monopolios capitalistas privados; Rosa Luxemburg analiz el tema de la disolucin de las formaciones sociales comunitarias y su proletarizacin como consecuencia de la exportacin de capital del imperialismo.

Ruy Mauro enlaz varias de estas ideas cuando en su investigacin del modo de funcionamiento del capitalismo dependiente latinoamericano propuso el concepto de subimperialismo. [4] La nueva divisin internacional del trabajo de la posguerra condujo al ascenso de subcentros polticos y econmicos como Brasil que tambin pasaban a su modo dependiente y subordinado a la etapa de los monopolios y el capital financiero. En los aos 70, Brasil llegaba al noveno puesto en la industria automotriz mundial, era el segundo exportador de armamentos del Tercer Mundo detrs slo de Israel e impulsaba un mercado de capitales. Aunado a estos aspectos, Brasil pasaba a la rapia de materias primas y fuentes de energa en el exterior, como fue el Tratado de Itaipu; e intervena en pases como Bolivia apoyando el golpe contra Torres y contra el peligro con que se miraba la Asamblea Popular, en un perodo en el que intereses de la burguesa brasilea empezaban a instalarse en Santa Cruz de la Sierra.

Sin embargo, hay un rasgo fundamental del subimperialismo sealado por Marini que a menudo es olvidado: el capitalismo dependiente tiene como caractersticas principales la superexplotacin de la fuerza de trabajo y el divorcio que ello genera entre la estructura productiva y las necesidades de las amplias masas. Eso conduce a agudizar la concentracin de los capitales en las ramas que producen bienes de consumo de lujo como autos de paseo, y acarrea que muchos rubros necesiten cada vez ms realizar su capital-mercanca en el mercado externo. Esto ocurri en la economa de Brasil en los 60 y 70, cuando una rama como la de calzados buscaba afuera los mercados que no encontraba en Brasil debido a la superexplotacin del obrero; lo mismo pas con la rama automotriz, que entre el 74 y 77 percibi el 50% de sus ganancias en ventas externas, luego del agotamiento del milagro econmico que haba financiado el consumo suntuario de las capas medianas y altas entre 1968 y 1973. Lo que hay que subrayar es que en ninguno de los casos ese expansionismo ha beneficiado a la clase trabajadora brasilea y al pueblo en general.

Adems, con los subsidios gubernamentales de Brasil a las exportaciones de manufacturas, empresas extranjeras como la Volkswagen y la General Motors reducan en ms de la mitad los precios de sus ventas en el exterior, configurando una transferencia de plusvala hacia las corporaciones de los pases del capitalismo dominante. O sea, el proyecto de la dictadura militar en Brasil potenci la explotacin del pueblo brasileo y de los pueblos vecinos, y a la vez profundiz un modelo de desarrollo asociado e integrado al imperialismo dominante, tratando de negociar con el imperialismo una relacin ms favorable en el marco de su dependencia.
Ahora bien, qu nos permite hablar hoy da del subimperialismo brasileo, cuando pareciera que todos nuestros pases han sido igualmente sometidos al proceso de reconversin asestado por la ofensiva neoliberal? En esta pregunta radica la clave para entender el fenmeno del subimperialismo brasileo en la actualidad. Hemos sufrido en Latinoamrica la transicin del patrn industrial diversificado que perdur en algunos de nuestros pases a lo largo de los 60 y 70 al nuevo patrn exportador de especializacin productiva que le toca a Latinoamrica en la actual fase del imperialismo y su nueva divisin internacional del trabajo. [5]

En esta fase nos ha tocado producir productos primarios y semiprocesados, materias primas y materias auxiliares como combustibles para reducir los costos del capital constante y el capital variable de los grandes centros capitalistas mundiales y de los centros emergentes como China, para detener la cada de la tasa de ganancia y proveer en la globalizacin ventajas competitivas a las grandes empresas.

Es en ese mismo contexto donde el subimperialismo brasileo asume una nueva forma bajo el nuevo modelo exportador. Mientras el conjunto de los pases de la regin enfrentaba una avalancha de desnacionalizaciones neoliberales, el capitalismo brasileo aunque haya pasado tambin por el mismo proceso lo segua con una marcha distinta. Aprovechando la condicin de Brasil como subcentro econmico y poltico, algunas empresas de la burguesa brasilea actuaron como coadyuvantes o como protagonistas del proceso de desnacionalizacin en el continente. Brasil adentr al nuevo patrn exportador neoliberal echando mano de un proceso de aglomeracin entre el Estado y un grupo de empresas intensivas en recursos naturales.

En el mismo ao de la ley que termin con el monopolio estatal de Petrobras en Brasil, abriendo espacio a los inversionistas extranjeros, se creaba la sucursal Petrobras Bolivia, expandiendo las actividades internacionales de la empresa asociada al capital extranjero. Este fue apenas uno de los pasos del movimiento de exportacin de capitales por parte de grandes empresas brasileas. Petrobras compraba la Pecom, con el control de las refineras bolivianas; adquira tambin parte del botn de la YPF argentina; Votorantim comprara la refinera de Zinc de Cajamarquilla en Per; Gerdau arrebatara la mayor planta siderrgica peruana, la ex estatal Siderper; Camargo Correa absorbi la mayor cementera argentina; el frigorfico Marfrig, que se fusionara despus con el grupo Friboi, actualmente el mayor frigorfico del mundo, incorpor a sus activos la mayor parte de la cadena crnica y el control de sus exportaciones en Uruguay; Odebrecht ha creado su pequeo imperio en Ecuador, obteniendo ganancias a costa de severas transformaciones del territorio con la construccin de infraestructuras para el gran capital. Odebrecht y otras constructoras como Andrade Gutirrez y Camargo Correa luego formaran consorcios y lobbies para la consumacin de los megaproyectos de infraestructura de la IIRSA. [6]

Este listado de fusiones y adquisiciones y otras formas de inversin sealan el creciente sometimiento econmico y poltico de las naciones sudamericanas al subimperialismo brasileo en el marco del nuevo patrn exportador de especializacin productiva. Eso conduce a que los anhelos de cambio social de los movimientos populares, de las luchas de la izquierda, deben enfrentarse no slo al imperialismo estadounidense y de otros pases centrales, sino tambin al subimperialismo brasileo.


Hasta aqu se pueden destacar cuatro planteamientos sobre el subimperialismo en los dos primeros lustros del siglo XXI. Primero, en lugar del subimperialismo de los 60 y 70, marcado por la exportacin de manufacturas, se tiene hoy da como rasgo principal la expansin de grandes empresas brasileas intensivas en recursos naturales, que controlan el suministro de materias primas y fuentes de energa y mercados de destino final en otros pases.

Segundo, ese control se da a travs de tres modalidades: (1) fusiones y adquisiciones e inversiones directas, es decir exportacin de capitales; (2) importacin de energa barata, presionando por nuevos megaproyectos despus de Itaipu y el Gasbol (en los trminos en que fue negociado) como los de las represas de Cachuela Esperanza en Bolivia y Inambari en Per; (3) reconfigurando el territorio para exportar mercancas brasileas a travs de puertos del Pacfico, como son los casos de las carreteras Santos-Arica y Acre Puerto Maldonado puertos del Sur del Per. Estos tres mecanismos cumplen los siguientes objetivos: la exportacin de capitales incrementa su concentracin y centralizacin por las grandes empresas, generando mayor reproduccin ampliada; la importacin de energa y materias primas baratas reducen los costos del capital constante, es decir de los medios de produccin; y la reconfiguracin territorial con megaproyectos logsticos que reducen los costos de transporte del capital constante, adems de acelerar el tiempo de rotacin del capital, es decir, permite que el capital complete su ciclo ms veces por unidad de tiempo, aumentando la tasa de ganancia. En otras palabras, se puede vender ms toneladas de soya u otra mercanca por ao.

Tercero: cul es el mvil de esa tendencia subimperialista que viene expresndose en los ltimos aos? Son dos. El alza coyuntural de los precios de las materias primas que produjo una reversin coyuntural de la tendencia al deterioro de los trminos de intercambio en favor de las exportaciones de los pases dependientes, sobre todo por la demanda de China. El otro factor es la fusin de intereses de la burguesa y el grupo que encabeza la diplomacia brasilea, razonando que Brasil debe aprovechar sus ventajas en el nuevo patrn exportador para convertirse en una potencia en ramas como el agronegocio y los agrocombustibles. Esto permite entender el hincapi de la diplomacia brasilea en la Ronda Doha de la OMC, aceptando liberalizar an ms la industria a cambio de mayor apertura para el agro, no importa si se profundiza la actual divisin internacional del trabajo o si quiebran miles de campesinos de las naciones explotadas del Sur, incluso pequeos agricultores de Brasil, perdiendo terreno para la soya, etc.[7] Este ltimo aspecto nos conecta con el prximo elemento.

Cuarto, el subimperialismo no convierte la explotacin de los pueblos vecinos en ventajas para los trabajadores brasileos, como pasaba con el fenmeno de la aristocracia obrera analizado por Lenin. As demuestran los hechos sobre la contradiccin entre la estructura productiva y las necesidades del pueblo. En estos aos, Brasil devino en el principal exportador mundial de carne de ganado, y sin embargo cientos de miles padecen de desnutricin en Brasil; los quintiles superiores consumen seis veces ms carne que los quintiles ms pobres de la escala de ingreso. Las constructoras brasileas perciben hasta el 75% de sus ganancias en el exterior, lo que incluye los megaproyectos de la IIRSA, mientras los trabajadores de diferentes metrpolis brasileas no cuentan con sistema de transporte de calidad. Brasil es el primer exportador mundial de soya, mientras importa el trigo, provocando el alza del precio del pan y de la canasta familiar. El lulismo autoproclamado defensor de los pueblos oprimidos patrocina al gran capital y a los proyectos que producen el despojo. Petrobras no es ms una empresa pblica que pudiera proveer combustible subsidiado a las empresas pblicas de transporte. El multimillonario Eike Batista arrebat en un slo da en una subasta de participaciones de Petrobras un monto igual a todo lo que el gobierno invierte en un ao para su poltica social de funcionalizacin de la pobreza, que es el programa de bonos Bolsa Familia, insuficiente porque combate nicamente los efectos de la pobreza, ignorando sus causas. Un promedio del 36% del presupuesto nacional en los ltimos aos ha sido destinado al pago de intereses de la deuda, a la banca nacional e internacional, mientras se invirti menos del 8% del presupuesto nacional en salud, educacin y ciencia y tecnologa.[8]

Si Brasil sigue sometido al capital financiero internacional, qu es lo que ha permitido el proceso expansionista de sus empresas? Son tres mecanismos. (1) El BNDES; (2) la captacin burstil; (3) y la diplomacia. El BNDES es el mayor banco de fomento de Latinoamrica, maneja fondos del ahorro de la clase trabajadora brasilea en manos del Estado. Creado en el segundo gobierno populista de Getulio Vargas (1951-54) con la misin de financiar proyectos de desarrollo tecnolgico e industrial, se ha convertido en los ltimos aos cada vez ms en un banco de promocin a las exportaciones. El BNDES financia los megaproyectos de infraestructura de la IIRSA a travs de la exportacin de servicios de ingeniera de las constructoras brasileas; y en el final del gobierno de Cardoso pas por una reforma legal para poder financiar tambin exportaciones de capitales, proyecto que se ha consolidado en los dos mandatos de Lula. Con estos recursos el gran capital brasileo adquiri importantes empresas de los pases latinoamericanos, incluso empresas pblicas privatizadas.

Un segundo instrumento son las captaciones burstiles. Como Brasil mantiene un grado de liberalizacin que brinda a los capitales financieros la proteccin que desean y altas tasas de beneficios, una gran suma de capitales excedentes en las economas centrales se mueve a Brasil y se invierte en las empresas que forman parte del eje dinmico del nuevo patrn exportador. As, bancos de inversin como Merryl Lynch estn detrs de operaciones como la adquisicin de la refinera de Zinc peruana de Cajamarquilla por la empresa Votorantim, por mencionar un caso. El mismo BNDES es socio de empresas como FRIBOI, Gerdau, o Vale.

El tercer mecanismo es la diplomacia del gobierno brasileo, que ha echado mano de diversos expedientes para llevar adelante el actual proyecto subimperialista. Durante la Asamblea Constituyente y cuando se debata la reforma agraria en Bolivia, el canciller Celso Amorim advirti que Brasil cortara prstamos del BNDES para la adquisicin de tractores si pasara algo con las propiedades de latifundistas brasileos en el departamento de Santa Cruz. Cuando el movimiento popular de Ecuador exigi la salida de Petrobras de un bloque petrolero concesionado irregularmente en el Parque Yasun, territorio indgena y rea de preservacin, hubo presiones condicionando prstamos del BNDES a que Petrobras mantuviera la concesin. Adems de estas presiones de negociaciones cruzadas, se ha buscado cooptar ambientalistas y tcnicos que critican los impactos de megaproyectos de infraestructura, ofrecindoles pasajes y otras ventajas, en el intento de que abandonen su posicin honesta en defensa de los pueblos que seran afectados. Todo eso se combina con la presencia de un presidente como Lula, cuyo origen obrero y habla carismtica esconde muchas veces la lgica de lo que est en marcha.

Teniendo en cuenta el contenido que la burguesa subimperialista busca afianzar en la economa poltica de Sudamrica, con apoyo del gobierno brasileo, nuestra evaluacin del escenario poltico regional debe distinguir inicialmente tres proyectos en la regin. La disyuntiva nunca se ha resumido a la oposicin ALCA/TLCs versus Mercosur. Ms bien, se tiene el proyecto del imperialismo estadounidense, que ha incorporado a Chile, Per y Colombia a los TLCS; el proyecto subimperialista encabezado por ciertas fracciones de las clases dominantes de Brasil que se traduce en el intercambio desigual del Mercosur y el despojo de los pueblos a travs de la IIRSA; y el proyecto del ALBA, que plante un importante enfrentamiento al modelo neoliberal en la conformacin de un discurso radical antiimperialista, aunque empieza a dejarse llevar por la trampa del neodesarrollismo e incluso a lleva a cabo prcticas muy preocupantes respecto a los derechos de los trabajadores y las comunidades. En Ecuador, Rafael Correa ha declarado que una representativa organizacin popular como la CONAIE representa el infantilismo de izquierda. Segn Correa, quienes tienen la pancita bien llena son los que rechazan la expansin de la explotacin petrolera en territorios indgenas o el proyecto de la ley del agua que privilegia el uso del agua para grandes cultivos de exportacin, como si fueran mendigos sentados sobre un saco de oro. [9]

En Venezuela es preocupante la hipercentralizacin del poder, el culto a la personalidad, y la criminalizacin del derecho de huelga, como pas con obreros de Sidor y tambin con el cacique Sabino Romero que luchaba por los derechos del pueblo yukpa y ha sido encarcelado por un crimen que no cometi. En Bolivia tambin es preocupante que se haya tratado de deslegitimar la protesta de la 7 Marcha Indgena de junio de este ao, acusndola de ser financiada por la USAID.[10] En realidad, todos estos movimientos que se expresan en los pases del eje sudamericano del ALBA no hacen ms que cuestionar la concepcin neodesarrollista que est en marcha, incluso manteniendo el actual patrn exportador

Por un lado, es un hecho que la puesta en marcha de transformaciones anticapitalistas en Bolivia choca con los intereses del imperialismo dominante y del subimperialismo brasileo, lo que implica presiones muy grandes. Esto recuerda que el triunfo de la revolucin en un pas dependiente en el grado que lo es Bolivia tiene su suerte vinculada con una transformacin radical tambin en Brasil, as como pensaba Lenn respecto a que la suerte de Rusia estaba vinculada con la revolucin en Alemania, para que la transformacin fuera afianzada.

Han sido determinantes las presiones de los intereses subimperialistas para que no se cumpliera, por ejemplo, el decreto de nacionalizacin de los hidrocarburos como estaba previsto. Sin embargo, esto no justifica que se haya abandonado la posicin crtica con respecto a la IIRSA expresada en la cumbre de Cochabamba de 2007, o que se trate de deslegitimar a quienes reivindican la lucha por la agenda de octubre o por el derecho a la consulta de las comunidades indgenas.

De manera que hoy da, mientras se puede decir que en un momento hubo una fuerte disputa entre la concepcin subimperialista y antiimperialista dentro de UNASUR, hoy se corre el riesgo de que el eje sudamericano del ALBA, bajo el neodesarrollismo -que mantiene la esencia del patrn exportador, aunque incrementando la presencia del Estado renuncie a la construccin del poder del pueblo y a la superacin de las relaciones capitalistas de produccin, y ms bien fortalezca el patrn de reproduccin extractivo y exportador, bajo la hegemona regional del subimperialismo, que constituye un eslabn de la cadena imperialista.

Si esto se confirmara, el proclamado Socialismo del Siglo XXI no trascendera y sera en realidad un capitalismo bajo otras formas estatales, un capitalismo exportador que se reviste de un carcter ms estatal, pero que no puede conducir a la transformacin estructural. Es necesario un cambio radical de ruta para evitar el fracaso del proyecto de integracin de los pueblos bajo el eje del ALBA contra el imperialismo y el capitalismo en su fase ms destructiva. Es urgente buscar la unidad de los pueblos latinoamericanos y corregir los rumbos de los gobiernos del eje sudamericano del ALBA antes que sea demasiado tarde. Quienes tendrn la respuesta sern las organizaciones de base que no han desistido de luchar por el fin de la explotacin del ser humano y de la naturaleza.

En lo que atae a Brasil, la eleccin de Dilma Roussef el 31 de octubre ha significado la superacin del peligro de una mayor derechizacin en el pas - con todo lo que representaba la campaa del candidato Serra contra los sin tierra y su poltica reaccionaria respecto a Bolivia, al considerar al gobierno boliviano como aliado del narcotrfico. Sin embargo, la continuacin del lulismo no va a significar un cambio, sino ms bien una profundizacin del modelo que privilegia al gran capital y que oprime de una sola vez al pueblo brasileo y latinoamericano.

Con eso, mantiene su actualidad una frase que Marini escribi en Sudesarrollo y Revolucin hace ms de 30 aos: El carcter internacional que la burguesa subimperialista pretende imprimir a su dominacin identifica la lucha de clase del proletariado brasileo con la guerra antiimperialista que se libra en el continente. [11]

Notas:

[1] El subimperialismo brasileo y Petrobras. El Juguete Rabioso. 1er de mayo, 2006.

[2] La represa de Cachuela Esperanza es un proyecto para producir 800 Mw en el ro Madre de Dos, en los alrededores del municipio nortamaznico boliviano de Riberalta, de los cuales 80% se pretende exportar a Brasil. La regin del norte amaznico boliviano consume 20 Mw y toda Bolivia 1.000 Mw. Las comunidades locales no han sido consultadas sobre si estn de acuerdo con este mega proyecto, que se llevado a cabo afectar a miles de habitantes, con la inundacin de miles de hectreas de bosques, quitando los pobladores de su principal medio de vida que es la recoleccin de la castaa. Vase el libro organizado por FOBOMADE, El Norte Amaznico de Bolivia y el Complejo del Ro Madera. Disponible en www.fobomade.org.bo.
[3] Vase nuestro artculo La expansin del subimperialismo brasileo. Patria Grande, diciembre 2008. Disponible en http://www.patriagrande.org.bo/articulosdiciembre2008.php?idrevista=14&idarticulo=315.
[4] Vase de Marini, Sudesarrollo y revolucin. Mxico, Siglo XXI, 1974. 5 edicin corregida y ampliada; y La acumulacin capitalista mundial y el subimperialismo, disponible en www.marini-escritos.unam.mx.
[5] Sobre la nocin de patrn de reproduccin del capital, vase Jaime Osorio. Crtica de la economa vulgar. Mxico, Miguel ngel Porra, 2004.
[6] Vase nuestro artculo mencionado, La expansin...
[7] Esta evaluacin ha sido planteada por el economista Reinaldo Gonalves, quien formul uma de las mejores crticas hacia la posicin del gobierno brasileo en las negociaciones de la Ronda Doha de la OMC.
[8] Vase http://www.divida-auditoriacidada.org.br.
[9] Vase Ral Zibechi. Ecuador: el Estado contra los pueblos indios. Memoria, Mxico, n.246, pp.19-23.
[10] Zibechi hace mencin tambin a este hecho acaecido en Bolivia, en su artculo citado.
[11] Ruy Mauro Marini, El carcter de la revolucin brasilea, en Subdesarrollo...
* Profesor de Economa Poltica Internacional de Brasil; versin ligeramente modificada de la ponencia presentada en el Foro Socialismo del Siglo XXI o capitalismo por otros medios?, auspiciado por el Foro Boliviano de Medioambiente y Desarrollo (Fobomade), La Paz, 29 de octubre de 2010. Fuente: Boletn N. 83 del Servicio de Noticias Ambientales (SENA) del Fobomade.


Fuente: http://bolpress.com/art.php?Cod=2010110905



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter