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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2010

Multitudinaria manifestacin en Madrid
Con el pueblo saharaui

Miguel Arrniz y ngeles Diez
Rebelin


Decenas de miles de manifestantes recorrieron el sbado las calles de Madrid entre Atocha y Sol para denunciar el ensimo ataque de Marruecos contra el pueblo saharaui y la actitud bochornosa del gobierno espaol y de la ONU incapaces de dar una salida digna a un conflicto que se ha enquistado en el tiempo. Muchos jvenes, muchas mujeres, muchas banderas de este pueblo oprimido tomaron el centro de la ciudad que por unas horas se acerc a las haimas del Shara para dar un empujn ms al muro que muy pocos recuerdan y que el estado espaol, con su negligencia, ayud a construir.


Tenan sus dudas estos cronistas al comienzo de la marcha de que el acto se convirtiera en una protesta exclusiva de la poblacin rabe y de que el Madrid rebelde se hubiera tambin olvidado de la deuda de Espaa con el Shara Occidental; pero al poco de iniciarse la marcha por la calle Atocha, la masa humana empez a no tener ni principio ni fin en una mezcolanza interracial que clamaba contra el dspota alauta pero que tambin sealaba con sus consignas a la calle Ferraz, sede del Partido Espaol (antes Partido Socialista Obrero Espaol). De hecho, muchos manifestantes, tras acabar en la Puerta del Sol, quisieron dirigirse hacia esa calle pero la polica del reino de Espaa se lo impidi. Unas horas antes, un grupo de jvenes ya haba tomado la sede del partido de uno de los distritos de la ciudad. En la memoria, la expulsin de Espaa del Frente Polisario en 1985 durante el gobierno de Felipe Gonzlez.

Madrid volvi a poblarse de banderas olvidadas, de gritos clandestinos, de ropajes escondidos en los armarios. Y muchos recordamos, treinta y cinco aos despus, cmo el gobierno espaol del momento abandon a su suerte unos territorios y sus habitantes bajo las garras de una de las monarquas ms sanguinarias del norte de frica; la estrategia de la marcha verde para ocupar, cercar y expulsar a un pueblo de sus tierras; la inoperancia, premeditada o no, de la ONU que se ha ido alargando en el tiempo hasta llegar a nuestros das; el colaboracionismo entre los gobiernos para ir silenciando los gritos desesperados de un pueblo sin tierra; los abrazos hermanados de sus jefes de estado.


Manifestaciones como esta hacen recuperar la memoria, esa que se empean en extirpar para hacernos olvidar como el pueblo saharaui es una vctima mas de la modlica transicin de la dictadura a la democracia. Envuelto en papel de celofn nos ofrecieron un caramelo amargo con su monarqua, sus herederos franquistas, su borrn y cuenta nueva pero con nuestros muertos en las cunetas. Shara Occidental no es mas que otra consecuencia de aquel cierre en falso de un parte de nuestra historia reciente y nuestra deuda con ellos es, ya, impagable. El exilio, la crcel, las torturas, el abandono en el desierto, el muro (otro ms) de la vergenza, el olvido


La cabecera de la manifestacin lleg a la Puerta del Sol hora y media despus de haber comenzado en Atocha. Pero el manifiesto ledo desde la tribuna solo pudo ser escuchado por unos miles que empezaban a ocupar la cntrica plaza. Hora y media despus seguan bajando banderas saharauis por la calle Carretas y eso puede dar una idea ms exacta de la magnitud de la protesta, ms que las clsicas guerras de cifras a las que medios y organismos oficiales nos tienen acostumbrados. A las tres de la tarde, la Puerta del Sol era saharaui. Y sus gritos se escucharon en el desierto.












Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora y el autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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