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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2010

Entrevista a Lounis Aggoun (2/2)
Argelia, los aos de sangre y el papel de los agentes de influencia

Silvia Cattori
www.silviacattori.net

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En su obra La colonie franaise en Algrie. 200 ans dinavouable (**) Lounis Aggoun denuncia sobre todo las nefastas implicaciones de personalidades mediticas y polticas francesas en los asuntos argelinos, su apoyo a las facciones que boicotearon el proceso democrtico en Argelia, con todas las violencias y sufrimientos que ha generado esto.

Silvia Cattori: En 1999 los telespectadores francfonos pudieron ver horrorizados Bentalha, autopsia de una masacre [1]; este reportaje mostraba que la noche del 22 al 23 de septiembre de 1997 el ejrcito argelino mat salvajemente a unos doscientos habitantes del pueblo. Leyendo su libro se comprende que estas revelaciones no lograran entonces desvelar los crmenes de Estado, sobre todo a causa de la influencia de Bernard-Henri Lvy y de una banda de intelectuales negativos (Andr Glucksmann, Denis Jeambar [2], Daniel Leconte [3], etc.), bien secundados por polticos influyentes, entre ellos Jack Lang y Hubert Vdrine. Puede explicitar cmo se manifest esta influencia?

Lounis Aggoun: En primer lugar, hay que saludar a la redaccin de [el canal francs de televisin] France 2 que tuvo el valor de presentar este documento; en aquel momento estaban Paul Nahon y Bernard Benyamin. No se han atrevido a repetir la experiencia, sobre todo desde que se nombr directora a Arlette Chabot y desde que la cultura de la mentira alcanz su apogeo.

Por lo que se refiere a Bernard-Henri Lvy (apodado BHL), es conocido su papel habitual en la galaxia meditica y la nefasta influencia que ejerci en 1998 publicando en Le Monde (tras una visita de dos das a Argelia con escolta militar) un texto en el que exoneraba a los generales argelinos de todos sus crmenes, excepto quiz, deca l, el de incompetencia.

Permtame citarle un extracto de la respuesta dada por Pierre Bourdieu a Bernard-Henri Lvy, que ningn medio consider oportuno publicar:

Todos aquellos que estuvieron ah, da tras da durante aos, para recibir a los refugiados argelinos, [] que se movilizaron desde junio de 1993, desde los primeros asesinatos, no slo para aportar tanta ayuda y proteccin como fuera posible sino tambin para tratar de informarse y de informar, de comprender y de hacer comprender una realidad compleja, y que lucharon incansablemente [] para alejar la crisis argelina de las visiones unilaterales, todos estos intelectuales de todos los pases que se unieron para luchar contra la indiferencia o la xenofobia, para restablecer el respeto por la complejidad del mundo deshaciendo las confusiones mantenidas deliberadamente por algunos, descubrieron de pronto que sus esfuerzos podan ser destruidos, aniquilados, en un santiamn. Dos artculos escritos al final de un viaje con escolta, programado, balizado, vigilado por las autoridades o por el ejrcito argelinos, que se publicarn en el principal peridico francs a pesar de estar plagados de lugares comunes y de errores, y de estar completamente orientados hacia una conclusin simplista, bien elaborada para dar satisfaccin a la compasin superficial y al odio racista disfrazado de indignacin humanista. Un mitin "unanimista" que reagrupaba a la flor y nata de la intelligentsia meditica y de los polticos, desde el liberal integrista al ecologista oportunista, pasando por la pasionaria de los erradicadores [4]. Un programa de televisin perfectamente unilateral bajo la apariencia de neutralidad y ya est!: se vuelve a poner a cero el contador. El intelectual negativo ha cumplido su misin: quin querr decir que es solidario de los degolladores, de los violadores y de los asesinos, sobre todo cuando se trata de personas a las que sin otra consideracin histrica se califica de locos del Islam, todo ello envuelto en el vilipendiado nombre de islamismo, condensacin de todos los fanatismos orientales, bien elaborado para dar al desprecio racista la indiscutible coartada de la legitimidad tica y laica? [] [5].

Bernard-Henri Lvy, este pensador mediocre al que se presenta en todas partes como un intelectual, este ensayista comprometido con los poderosos (en este caso con criminales de masas) logr ocultar un movimiento de opinin naciente en Francia, favorable al pueblo argelino.

Esto ocurra unos meses antes de la masacre de Bentalha en la que, recordmoslo, los militares a los que l exoneraba de toda responsabilidad haban planificado y ejecutado (dirigiendo unos escuadrones de la muerte formados por terroristas islamistas que estaban a sueldo de ellos) la masacre indecible de mil personas en unas horas de la noche, en un sector cuidadosamente balizado por el ejrcito, el cual por toda actuacin se limit a impedir a la poblacin de los pueblos vecinos ayudar a quienes estaban asediados y a cerrar el paso a las vctimas para obligarlas a volver al escenario de la masacre.

El da en que los medios de comunicacin admitan esta verdad, que slo discuten estos agentes de la desinformacin, aparecer el verdadero rostro de Bernard-Henri Lvy: el de un cmplice de muchos crmenes de masas, de muchos crmenes contra la humanidad y elencubridor de muchos crmenes que se desprenden de ello. Mientras, se le considera el filsofo contemporneo con ms talento del mundo.

La verdad, las elucubraciones de Bernard-Henri Lvy slo hacen ilusin en el microcosmos meditico-poltico francs que contra toda evidencia y de manera deliberada trata de imponer una visin binaria del mundo en la que hay por un lado los buenos demcratas, ellos, el Bien, y por otro los islamoterroristas y sus cmplices, es decir, todos aquellos que no toman lo que ellos profesan por dinero en efectivo, el Mal. Y si Bernard-Henri Lvy tiene esta influencia es porque puede contar con slidos apoyos en los medios.

En Arte, una cadena de televisin en la que, sin embargo, no faltan expertos, periodistas e historiadores ntegros, Daniel Leconte hace estragos como un dspota y parece tener un poder exorbitante. Pase todava que oficie en esa cadena como periodista con una tica problemtica, dado que es el deporte nacional. Pero tambin es copropietario (con Bernard-Henri Lvy) de una productora, Docs en stock, en la que hace pelculas muy discutibles desde el punto de vista de la deontologa y el rigor. Las televisiones Arte y France se han convertido en terrenos conquistados donde se difunden sin restriccin sus pelculas. Los trusts estn prohibidos en todos los dominios, salvo en los medios de comunicacin, donde Bernard-Henri Lvy y Daniel Leconte juegan sobre seguro.

As pues, fue en ese marco en el que Arte organiz un programa Thema en el que Bernard-Henri Lvy y Leconte escupieron su hiel en el plat y a travs de reportajes en los que la imparcialidad era el menor de sus defectos. A continuacin el bombardeo meditico hizo su trabajo ya que el dogma que defenda esta malfica cohorte era el siguiente: los asesinos que actuaron en Argelia eran, de manera evidente, nicamente fanticos islamistas como afirmaban los generales en el poder! Decretados as inocentes por esencia, los verdaderos criminales, esencialmente agentes del DRS (siglas en francs de Departamento de Informacin y de Seguridad), escuadrones de la muerte, ninjas y milicias, pudieron seguir su obra con total impunidad. Y si haba que deplorar algunos deslices, segn l eran perfectamente excusables porque tenan como misin pionera cerrar el paso a la barbarie islamista que amenazaba a Francia y Occidente.

Hacer pasar a los generales genocidas por salvadores del mundo, sta fue la obra en Argelia de Bernard-Henri Lvy, este Mickey Mouse del pensamiento intelectual (la comparacin es de Emir Kusturica, con ocasin del conflicto de los Balcanes en el que Tartarin-BHL haba tenido compromisos similares). Es conocido su compromiso a favor de la poltica israel contra el pueblo palestino, su ensaamiento con Irn, con la Venezuela de Chvez y no me detengo ms en ello.

El efecto inmediato fue detener de golpe el naciente movimiento de opinin, lo cual no dej de tener consecuencias para el pueblo argelino que continu sufriendo asesinatos masivos sin que ninguna persona en el mundo pudiera protestar so pena de ser acusada de apoyar al fanatismo islmico. Concretamente el rgimen, que estaba a punto de ser denunciado a escala mundial, sali de ello blanqueado, reforzado y legitimado para proseguir con su accin asesina.

Bernard-Henri Lvy y Daniel Leconte, como ngeles del terror, tienen una enorme responsabilidad en la muerte violenta de decenas de miles de inocentes masacrados despus de su intervencin, ya que el ejrcito gozaba de una impunidad adquirida gracias a esta carta blanca.

Si Argelia fuera hoy independiente, estara capacitada para llevarlos ante los tribunales internacionales por complicidad en crmenes contra la humanidad. En vez de ello, Bernard-Henri Lvy sigue siendo el embajador de la postura francesa en el mundo y Daniel Leconte sigue arrojando en la televisin su veneno sobre los magrebes y los inmigrantes musulmanes, ya que ve brbaros en todos los banlieues desfavorecidos que rodean Pars.

Silvia Cattori: Es asombroso todo esto! La banda de personalidades a las que usted incrimina en su libro se amplia al hilo de las pginas: Jack Lang, Hubert Vdrine, Jean-Louis Bianco, Jacques Attali, Jean-Louis Bruguire [6], Antoine Sfeir [7], Daniel Leconte, Franz-Olivier Giesbert, Guillaume Durand, Yves Calvi, Mohamed Sifaoui, Yasmina Khadra. Qu tienen en comn estas personas a las que usted agrupa? Tienen la misma responsabiliad en la colaboracin con este simulacro de Estado argelino, en el curso de estos aos de sangre y de esta guerra sucia que ha causado ms de 200.000 muertos? Segn usted, qu lugar ocupan precisamente Mohamed Sifaoui y Yasmina Khadra ?

Lounis Aggoun: Mohamed Sifaoui es un hombre dispuesto a erradicar a un pueblo si esto puede aportarle un minuto de gloria en la televisin. Es una bendicin para un medio al que haca falta un moro de turno. Tiene un perfil ideal para profesar el odio al musulmn, el odio al joven de la banlieue que, segn la dialctica de Sifaoui, suea con aterrorizar a Francia; el odio de los argelinos, que desde su punto de vista son indignos de la democracia y lo nico que saben hacer es elegir a terroristas para que los dirijan; el odio de los emigrantes que, segn l, no pararn hasta que no hayan islamizado Francia. Si se comporta de este modo no es en absoluto por conviccin sino porque en este momento lo que paga es la isalmofobia; profesara el mismo odio al francs si estuviera en Argelia, el odio al Satn judeo-estadounidense si estuviera en Irn, odio que se preocupa de verter ante sus invitados elegidos, cuidadosamente seleccionados y tan encarnizados como l.

Voy a contar un ancdota. Invitado por I-Tl [8] tras un terrible atentado en Argel, me cruzo en los pasillos con Mohamed Sifaoui, al que tambin haban invitado a hablar de los acontecimientos. Despus de estrecharme la mano para calibrar mis intenciones y habiendo considerado que la consistencia de mi apretn de manos era demasiado blanda y que presagiaba una actitud hostil respecto a l, deja que lo maquillen, da algunos pasos por el pasillo y despus se arroja sobre su abrigo y se eclipsa simulando una crisis y acusando a la redaccin de insultar la memoria de las vctimas dando la palabra a individuos como yo. Simulacro de indignacin para evitar verse confrontado con una persona que le contradiga en directo y sin escapatoria posible. En diferido habra podido exigir que se cortaran las secuencias molestas para l, como hizo un da en el programa Arrt sur images donde exigi nada menos que se censurara a Olivier Roy*, reducido a hacer de figurante en el plat.

ste es el mtodo del combatiente de la democracia Sifaoui. Pero la historia no se detiene ah. Sera de pensar que la redaccin de I-Tl encontrara intolerable que un simple invitado le dicte su conducta y se prohiba volver a invitarle. Pero una redaccin no es un cuerpo unido y el inenarrable Robert Mnard (el mayor proveedor de agentes del Departamento de Informacin y de Seguridad argelino, en los medios franceses desde la poca en que era director de Reporters sans frontires) le recibe en octubre de 2010 en una parodia de debate duro cuyo nico fin era promover la ltima obra de Sifaoui. Este ltimo preconiz que se prohibiera hablar a Eric Zemmour en la televisin pblica de su propio pas con el pretexto de que es racista (en resumen, un ultrarracista departiendo con otro sobre la suerte de alguien que claramente es mejor que ambos); Mnard, que tras una decepcionante excursin por los pases del Golfo donde, como todo el mundo sabe, reina por todas partes la mayor libertad de prensa, de manera instantnea se ha convertido en el intelectual-cientfico-moralizador-paternalista que encuentra ridculo e incluso estpido todo lo que le molesta, convertido en el alma en cierto modo de la cadena cuando su patrimonio intelectual descansa en dos ideas simplistas, en concordancia con Sifaoui, y que repite a lo largo de las entrevistas: Francia, tierra cristiana y los rabes, refractarios de la democracia.

Los medios franceses y hombres como Jean-Franois Kahn o Paul Amar promueven a un Mohamed Sifaoui que, si llegara al poder, los enviara a la hoguera sin la menor duda.

El caso de Yasmina Khadra (pseudnimo de Mohammed Moulessehoul) pretende ser ms sutil. Habiendo aniquilado a la oposicin, los generales argelinos necesitaban a alguien que los encarnara en los medios franceses y de ah la pseudo-retirada del ejrcito de este hombre para personificar una oposicin en un universo en el que est prohibido cualquier desvo de la versin oficial. Un supuesto oponente que precisamente tiene como particularidad compenetrarse siempre con los proyectos del DRS y que cuadra perfectamente con el discurso oficial. Su papel: subestimar la amenaza o negarla cuando existe, e inventarla cuando no existe. Un agente lanzado en paracadas tras las lneas enemigas para hacer en cierto modo su obra de sabotaje de la democracia. Un intelectual que se cree digno de los mejores premios literarios franceses y al que le resultara difcil hacer una disertacin digna de un alumno de segundo de bachillerato si no se la sopla una brigada de redactores del DRS. Un papel que puede desempear tanto ms fcilmente cuanto que, a semejanza de Sifaoui, el terreno est balizado ante l para que raramente tenga que enfrentarse a alguien que le contradiga sobre el fondo.

Pero la ambicin de Moulessehoul (Khadra) tropieza contra una realidad ineludible: no sabe expresarse, lo que obliga a restringir sus intervenciones en la televisin a las operaciones de promocin de sus obras donde un discurso pobre viene a contradecir sistemticamente la supuesta erudicin de los textos que firma. Un verdadero debate resolvera la cuestin de una vez y restablecera de forma irrevocable que Sifaoui y Khadra son enmigos del pueblo argelino, enemigos de la democracia, aliados del terrorismo internacional, aliados de las estrategias de tensin, en resumen, todo lo que constituye un buen agente del DRS.

Silvia Cattori: Un pasaje de su libro (pgina 535) tambin me parece que aclara las manipulaciones que ha rodeado la guerra contra el pueblo de Afganistn [9] y siguen alimentando la propaganda contra Irn, propagada bajo mano por Israel [10]: Quienes han apoyado deliberadamente un programa que proclama abiertamente la erradicacin de una parte de la poblacin, aqullos que han ofrecido su ayuda a una tirana a punto de ser desenmascarada y han asegurado el relevo de su propaganda a un rgimen mafioso no son simples espectadores sino cmplices. El periodista, el experto meditico y el poltico pueden bloquear esta mquina y, sin embargo, han contribuido a engrasar sus mecanismos. Se trata del estadio supremo de la complicidad. () Esta innoble tarea es la que en 1998 cumplieron framente Bernard-Henri Lvy y Andr Glucksmann, bien secundados por Daniel Leconte y algunos otros lderes de opinin. () No contentos con no hacer nada en beneficio de las vctimas, han militado activamente para impedir que se organice la movilizacin para frenar a los verdugos. Este pasaje produce inquietud acerca de las complicidades que contribuyen a asegurar una audiencia a estos personajes maquiavlicos. Con lo que se sabe hoy de su alineamiento con Israel [11] y los neoconservadores se deduce que no han llegado ah por casualidad, por error! Estn vinculados a semejante aparato?

Lounis Aggoun: Me guardo de enunciar cosas sobre las que no s nada y me esfuerzo por no escribir nada que no sea capaz de defender ante un tribunal. Me contento con dar por cierto lo que s y esto es ya suficientemente abrumador para esta comuniad de parsitos. Sin embargo, las redes financieras, industriales, mediticas, intelectuales, etc., estn bien documentadas por muchas obras publicadas en los ltimos aos y los delitos que Bernard-Henri Lvy atribuye al pueblo argelino son lo suficientemente graves para que sea intil aadir ms. Cada una de sus intervenciones ha sido un atentado contra la simple razn, un atentado contra la humanidad.

Silvia Cattori: Resulta penoso escuchar a los medios tratar temas concernientes a los argelinos, escribe usted al final del libro. En qu son especialmente censurables las cadenas de televisin TF1 y France 2 [12], que usted pide que no se vean? Cree que su redacciones saban que las masacres atribuidas al Frente Islmico de Salvacin (FIS) o al Grupo Islmico Armado (GIA) formaban parte de una estrategia de la tensin mantenida por las grandes potencias, entre ellas Francia? Siguen solicitando, para sofocar lo inconfesable, a Alain Bauer y Xavier Raufer, que segn usted pertenecen a una nueva clase de expertos, de agentes de influencia que han hecho carrera en los servicios?

Lounis Aggoun: Simplemente digo que cuando se ha comprendido que TF1 fabrica mentiras, que su telediario no hace informacin sino propaganda machacona para hacer que el cerebro de su auditoio est disponible para Coca-Cola (segn palabras de su ex presidente), hay que ser lgico con uno mismo y no contribuir a engordar las audiencias que legitiman sus agresiones a la verdad. Siendo as, TF1 es una empresa privada que no tiene vocacin de informar sino de ayudar a su jefe a ganar contratos para llenar el mundo de hormign y, a fin de cuentas, lo hace bien. El caso de France 2 es mucho ms grave porque su ambicin declarada es informar y porque tiene una misin de servicio pblico que le debera prohibir jugar con la verdad. Ahora bien, su redaccin hace el tour de force de hacerlo peor que TF1. Es ms penoso cuando el seor Pujadas miente, cuando traiciona la confianza de quienes financian su sueldo. La nica justificacin que da para sus traiciones es que sus crticos son populistas y juegan el juego del FN (Frente Nacional).

No sera muy complicado demostrar que David Pujadas, lo mismo que antes de l Daniel Bilalian, han contrinuido ms al xito de las tesis del FN que el propio Le Pen. Y desde que Nicolas Sarkozy ha retomado en trminos an ms crudos las tesis del FN, de pronto stas reciben la aprobacin de Pujadas.

Pujadas tuvo esta consternante reaccin viendo los aviones chocar contra las Torres Gemelas: Genial!. Es fcil adivinar qu habran hecho estos propagandistas con este momento culto de la televisin si se hubiera tratado de un joven de banlieue. Se habra repetido una y otra vez como prueba irrefutable de la amenaza terrorista a las puertas de Pars. Tratndose de Pujadas, todo el mundo estuvo de acuerdo en concederle circustancias atenuantes! Los lobos tienen fama de no devorarse entre s. Y en este universo de proselitismo islamfobo un Xavier Raufer es una perla: No son slo los investigadores del CNRS [Centro Nacional de Investigacin Cientfica francs] quienes creen todava que el Islam no es un peligro, afirmaba ste ante Yves Calvi hace unos aos. Mientras que al evocar las torturas en la crcel de Abu Ghraib, Antoine Sfeir deca: No se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. No hubo protesta alguna y, sin embargo, se trata de la televisin pblica. Se pueden multiplicar hasta el infinito las citas de intervenciones de Jean-Louis Bruguire, Louis Caprioli, Roland Jacquard, Paul Ammar, Daniel Leconte, Philippe Val, etc., que son himnos racistas, islamfobos, declaraciones que no tienen nada que envidiar a los excesos del dirigente del FN.

Silvia Cattori: No llev esta segunda guerra de Argelia al clima de desconfianza y de rechazo que hoy conocen los rabes musulmanes, sobre todo en Francia? Y al hecho de que ah donde se encuentren los argelinos tienen razones para estar inquientos? En resumen, todo se desarroll como queran los estrategas del Estado?

Lounis Aggoun: La estrategia del miedo no es nueva. Los generales argelinos queran conservar el poder, an a riesgo de eliminar a dos millones de argelinos. Y se ha hecho.

Silvia Cattori: En Argelia la verdad es peligrosa para aquellos dirigentes que no tienen la conciencia tranquila, pero, es tambin el caso de Francia?

Lounis Aggoun: El hecho de que la verdad sea peligrosa no impide que los argelinos la reclamen, poniendo en peligro sus vidas. El valor de las familias de las vctimas del terrorismo y de sus comits de defensa (que han preferido el honor en la indigencia a los millones que los generales estaban dispuestos a darles para obtener su dimisin o su silencio) es infinitamente ms meritorio que todos los libros que se pueden publicar al abrigo de la represin inmediata. Y en la propia Argelia son muchos los que escriben verdades abrumadoras. El nico peridico que ha anunciado la publicacin de mi libro, y para hablar bien de l, no se encuentra en Francia, es Le Quotidien dAlgrie. Los medios de comunicacin franceses ocultan sistemticamente los incesantes esfuerzos de los argelinos para recuperar un poco de dignidad y de soberana de su propia tierra. Por desgracia, una gran parte del drama argelino se vive en Francia, lo mismo que en ella se sita el nudo gordiano de su resolucin. Pero los medios franceses han llegado a tal grado de compromiso que practican la omerta en una medida an ms importante que en Argelia, donde algunas revelaciones consiguen filtrarse en favor de luchas de clanes que se traducen en arreglos de cuentas en los medios.

Silvia Cattori: Hay personas que tienen una exigencia de verdad, pero el gran pblico casi nunca tiene acceso a esas personas, no es aellas a quienes se suele invitar a expresarse. Usted les hace honor en su libro. Pienso en este importante testimonio de la connivencia franco-argelina: Lucile Schmid [13]. Existe una autoridad que se le oponga?

Lounis Aggoun: Incluso es una regla que las nicas personas a las que se admite en el debate en Francia se siten en los extremos y que quienes pueden contribuir a la concordia entre los pueblos argelino y francs son sistemticamente prohibidos en los medios. Se invit al embajador de la ONU en Argelia, Paolo Lombo, a abandonar el territorio tras las inundaciones de Bab-el-Oued, en 2001, cuando declar que los argelinos tenan necesidad de libertad y de democracia, y no de que se les d pan. Un telemaratn organizado con gran pompa (coronado por un partido de ftbol Argelia- Olympique de Marsella) reuni dos mil millones de dinares cuyo color nunca vieron los habitantes de Bab-el-Oued.

Todo el mundo puede constatar a diario, hasta el punto de que resulta caricaturesco, que cada vez que alguien est dispuesto a denigrar al pueblo argelino y a elogiar los mritos del poder militar es acogido entre cumplidos en todos los plats de televisin. Por el contrario, cualquiera que adopte la defensa del pueblo y critique al rgimen se le prohibe en seguida: Bourdieu era un paria de los plats, Franois Burgat es inexistente en ellos y Olivier Roy ha desaparecido completamente de las televisiones. Se pueden multiplicar hasta el infinito los ejemplos de especialistas en Argelia, de ex-periodistas de Le Monde y de Libration (que han vido en el pas y lo han amado) a los que nunca se invita a expresarse. Anne Dissez estaba presente en las oficinas del FIS en diciembre de 1991 y cuando se anunciaron los resultados de las elecciones fue testigo directa de cmo empalideci el entonces dirigente del FIS, Abdelkader Hachani (un intelectual, vinculado a la democracia y al inters de su pas, y no menos islamista), que no deseaba en absoluto la victoria. Despus el DRS asesin a Hachani porque no cuadraba bien con la imagen del islamista degollador de bebs que queran presentar los generales; por lo que se refiere a Anne Dissez, fue invitada, manu militari, a abandonar el pas. Jean de la Gurivire, Georges Marion, Jos Garon, Florence Aubenas, Jolle Stoltz... podra citarle una larga lista de periodistas capaces de hablar inteligentemente de Argelia y a los que no se puede acusar de ser fanticos del Islam. Adems de prohibir la entrada a estos intelectuales positivos se disuade a los periodistas que todava conservan algo de probidad intelectual arrinconando a cualquiera que se aventure a invitar a estos aguafiestas de la desinformacin.

Evidentemente, no hablo de los argelinos, sospechosos por principio. A nadie le parece alucinante que desde la dcada de 1990 todo lo que Argelia engendr como grandes espritus se haya volatilizado completamente. Slo queda para ofrecer al pblico francs el discurso indigente de Mohamed Sifaoui y Yasmina Khadra. La exterminacin meditica de todos los intelectuales argelinos del pasaje audiovisual francs ha sustituido al genocidio fsico.

Para nadie es un secreto que el poder francs, los medios franceses, estn bajo la influencia directa de los servicios [secretos] argelinos. De hecho, en el estado actual de cosas no hay nada que el poder argelino no pueda permitirse en Francia. Puede hacer estallar bombas, asesinar, sembrar el terror y los medios y politicos franceses vendrn en su ayuda para proclamar que est libre de toda sospecha. El poder que ejerce Argel sobre Pars es exorbitante. Los generales compraron a cualquiera que detentara un poder o una influencia en el ao 2003, hermosamente bautizado ao de Argelia en Francia; por su parte, se fue apartando gradualmente a los refractarios. Durante todo un ao se dieron millones a todos aquellos que se declaraban dispuestos a promover al rgimen, a colaborar con Argelia, como repeta entoces el representante de Bouteflika, Cheb Mami. El escndalo Khalifa y sus 7.000 millones de euros de fondos dilapidados (que no son sino la parte emergente de la espoliacin) no es un asunto entre argelinos, es casi un asunto entre franceses; lo nico que ha hecho Argelia, como siempre, es poner la pasta.

Silvia Cattori: Me gustara volver sobre las relaciones entre el rgimen de Bouteflika y el Eliseo, y sobre las acciones que se atribuyen a al-Qaeda en el Magreb islmico (AQMI) evocadas durante al anterior entrevista. En efecto, la entrevista provoc muchos correos de los lectores que, para mi sorpresa, parecan convencidos de que los actos atribuidos por los diversos poderes al AQMI estn manipulados por el Estado argelino con la complicidad, sobre todo, de los servicios [de inteligencia] franceses.

Lounis Aggoun: Se lo deca anteriormente, el AQMI, es el DRS. Dse usted cuenta de que en un momento en que el mundo occidental proclama unnimemente que el terrorismo es el azote promordial que hay que combatir, los interesados se conceden como condicin previa a sus investigaciones el excluir de la lista de sospechosos al principal culpable. Por ms que el DRS firmara sus actos terroristas, los jueces, los polticos y los medios franceses concernidos organizan unas mascaradas para disculparle y para tratar de identificar a un culpable por esencia imposible de confundir porque, por decreto, estaba libre de toda sospecha. Quedan los subalternos, quienes tienen los pies atrapados en la red, Khaled Kelkal, Boualem Bensad, Rachid Ramda y compaa, que tiene una responsabilidad muy grande en lo que concierne a sus capacidades reales y que los diversos protagonistas (policas, cronistas judiciales, hasta las asociaciones de vctimas) aceptan como los perfectos chivos expiatorios para eliminar el problema crendose buena conciencia (las personas detenidas son culpables en un grado u otro), mientras que quienes han ordenado estos actos son recibidos fastuosamenbte en el Eliseo para organizar el saqueo de los recursos de Argelia.

Todo esto lleva a decir que el AQMI tiene ante s una buena poca. Pero el nombre de esta organizacin es en s mismo una orba maestra de la manipulacin. En dos palabras, se les margina de la humanidad, sin otra justificacin que la de ver estas palabras as unidas, el Islam y todos los pueblos del Magreb, unindolos a al-Qaeda y Osama Ben Laden. En una declaracin se pretende que al-Qaeda apoya a la organizacin y la financian pases y organizaciones muy ricos, y en la misma frase que necesita secuestrar a europeos para financiarse. En un momento se afirma que est sobreequipada (sin que nunca, nunca jams, se pongan en peligro los intereses del rgimen argelino contra el que se supone que lucha) y en el siguiente que es un ejrcito de mendigos. Se otorga a la organizacin el propsito de llevar a cabo una guerra total contra los invasores y los occidentales, y todo el mundo encuentra normal que nunca haya atentado contra sus intereses (y, sobre todo, contra los estadounudenses que pululan por la zona) cuando el desierto, en el que se supone que vive como pez en el agua, oculta miles de kilmetros de oleoductos que sera muy fcil hacer estallar.

Se afirma que la organizacin est decimada y sin transicin que el medio millar de sus soldados controla un territorio tan grande como Europa del este, en un terreno que es de los ms hostiles del planeta, donde, sin embargo, se concentran las fuerzas armadas de cuatro pases que oficialmente las acosan con el apoyo de las fuerzas especiales de Francia, de la OTAN, de Estados Unidos, etc. Se proclama que estos terrorista pueden atacar donde quieran, cuando quieran y cada vez que atacan es con una finalidad turbia aunque tarde o temprano se descubre que sirve a objetivos puramente crapulosos que, en todo caso, en absoluto tienen nada que ver con ningn mvil religioso. Se pretende que estos hombres son irredictibles y regularmente se difunden sus avisos contra tal o cual pas que nos se conforma a sus exigencias, como por ejemplo, abrogar la ley sobre el burka en Francia. Quiere esto decir que si Francia se plegara a esta exigencia el AQMI aceptara dejarla saquear los recursos de los pases del Sahel?

Cmo conciliar esto con el propsito incial de al-Qaeda, que es llevar a cabo una guerra total contra los occidentales? Nunca el AQMI (y antes de l el GSPC (Grupo Salafista para la Predicacin y el Combate) o siquiera el GIA) ha cometido en 20 aos de existencia un acto que haya contrinuido a debilitar al rgimen y a servir al pueblo. Se puede probar fcilmente que cada una de sus acciones de envergadura ha ocurrido en un momento clave que ha tenido como consecuencia perjudicar al pueblo argelino y reforzar al rgimen.

En las abundantes obras sobre el AQMI, quin recuerda que Amara Safi [14], alias Abderazak El-Para, alias el Ben Laden del Sahara, vive apaciblemente en el Club de los Pinos de Argel [15] tras haber sido presentado como la persona que llev a la adhesin del GSPC a al-Qaeda? Todo esto podra ser alucinante, pero expertos, especialistas, directores de institutos, de centros de investigacin, de observatorios se turnan en los plats de televisin para contarnos, sin reirse, una patraa que slo se mantiene porque la dicen sin que nadie la contradiga unos individuos que tiene dificultades para ocultar su afiliacin a los servicios secretos, incluso a las centrales que ganan con difundir todas estas intoxicaciones. Todos estos ilimitados poderes, de polica, de justicia y de medios juntos, no logran producir una versin de los hechos que pueda resistir la menor contradiccin. Por ello se impone la prohibicin de cualquier palabra que se desmarque de la historia oficial.

La lucha antiterrorista a escala mundial tal como la estn dirigiendo los actuales responsables y sus propagandistas es un fracaso evidente. No tiene como consecuencia difundir la democracia ah donde no existe sino que la ha destruido ah donde exista. Es exactamente el objetivo de los terroristas. La nica respuesta concreta de los poderes occidentales consiste en proponer medidas de fichaje de la poblacin, la multiplicacin de los sistemas de vigilancia, de biometra y, por consiguiente, aniquilar todo lo que las democracias tienen de democrtico. Y con qu resultado pragmtico?

A la larga la presencia de franceses en el Sahel corre el riesgo de ser indefendible. Sin embargo, si se aborda la cuestin desde el punto de vista puramente cnico del inters francs, el inters estratgico es vital. Roland Jacquard, Xavier Raufer, Antoine Sfeir, Louis Caprioli, Jean-Louis Bruguire, Mohamed Sifaoui, estos son los enemigos de Francia porque son los cmplices directos del terrorismo internacional ya que su discurso se articula para disculpar a los verdaderos responsables y echarles la culpa de todo a los subalternos.

Entonces, el AQMI es el DRS. Quienes pretenden lo contrario son peligrosos falsificadores. Su discurso no es ms que un encantamiento acompaado de artificios que no deben nada a la deontologa: fingir ignorar la existencia de obras que atestiguan la realidad de ciertos actos para no tener que hacer eco a unas verdades molestas; imponer la carga de la prueba a la vctima, cuando sta debera incumbir a quien la acusa.

Desafo a cualquiera de todos aquellos que detentan estos poderes (medios, polica, justicia, poltica, investigacin de todo tipo) a aportarme el menor elemento que no sea un chisme inverificable, supuestos atentados desbaratados, confidencias de agentes secretos que slo tienen vocacin de epatar a la galera sin que sus actores tengan que aportar el menor esbozo de prueba; todo ello acompaado de una sospecha insidiosa que pesa contra cualquiera que aporte la contradiccin de querer favorecer el terrorismo de ser un conspirador, lo que permite descartarlo con el menor coste tal como se procede en las dictaduras.

Desafo a todos estos expertos juntos a presentar un solo elemento tangible de lo que ellos afirman sobre el AQMI, si no mensajes virturales enviados por terroristas virtuales que sostienen unas tesis grotescas, que se desarrollan segn unos escenarios rocambolescos y se enuncian ante periodistas que parece tener por pliego de condiciones solo tragarse tanto ms encantados la mentira cuanto mayores sea. Jacquard, Bruguire, Sifaoui, Sfeir, Raufer y Guidre (la nueva versin pija del experto que les toma el pelo a ustedes) no tienen ambicin de acabar con el terrorismo, favorecen la diseminacim y legitiman la instauracin de la dictadura en las sociedades occidentales.

A finales de noviembre de 2010 Nicolas Sarkozy participar en una reunin de la Unin por el Mediterrneo. Cuando se vea en la televisin a los jefes de Estado as reunidos podemos estar seguros de tener ante nosotros a algunos de los claros responsables y organizadores del terrorismo internacional y a sus cmplices, as como a los encubridores de sus acciones. As es como un puado de depredadores ejercen su frula sobre la casi totalidad de la humanidad, atribuyndole las fechoras de las que ellos son instigadores y luego imponindole aportar la prueba de su inocencia tras haberle quitado todos los medios que le permitan reunirla.

Es el momento de que esto acabe. Se puede hacer no permitiendo ms que pase la mentira, poniendo ante la evidencia a los propagandistas, ah donde se expresan, en un plat de la televisin o en un bar: ellos son los cmplices indiscutibles del terrorismo. Tendan muchas dificultades para demostrarles a ustedes lo contrario a pesar de los poderes y de los infinitos medios de los que disponen. Al fin y al cabo, acabar con el mayor azote de la humanidad, el terrorismo, bien merece un debate entre personas serias. Ahora bien, los medios franceses considerana a Mohamed Sifaoui, la suprema deshonra del pensamiento, el summun del intelectual rabe. Es criminal.

Silvia Cattori: Los grandes medios ocultaron su anterior libro, que tuvo una amplia acogida. Cree usted que ste tiene posibilidades de ser mejor acogido mediticamente?

Lounis Aggoun: Cuando se pretende alinear la crnica insostenible de doscientos aos de hechos incofesables no se puede esperar ver a los intermediarios de la mentira permanente promover una obra que describe su propio fracaso. An cuando cada uno viera 99 razones para hablar de ello (sobre todo, entre quienes pretenden militar por la verdad, contra los medios convencionales), la obra alberga una centsima verdad que les molesta. Por consiguiente, preferir ocultar las 99 que querra promover para no dar crdito a esa centsima que le acusa. Entonces la dificultad est en conciliar esta excepcin con la promesa deontolgica que ha situado en el frontispicio de su pgina web, pero, acaso el arte de la verdad no es saber mentirse a s mismo? Haga recuento de todas las personas que tendran una mnima razn para participar en la omerta y tendr una idea del drama argelino. Los generales no son sino el colofn de un fracaso que, por desgracia, supera ampliamente las fronteras del Club de los Pinos.

Para esperar un apoyo meditico hay que ser educado. El azar ha querido que mi libro aparezca en mes antes que otro dedicado completamente a la historia inconfesable de Franois Mitterrand y la guerra de Argelia [16] que es un captulo entre una veintena del mo. La obra excelete de Franois Malye y Benjamin Stora ha gozado de una entusiasta acogida mientras que el mo ha sido acogido por la omerta. Por qu? Ms all de la benevolencia totalmente legtima de los medios por el respetable historiador que es Benjamin Stora hay otra dimensin ms discutible. Su libro es un poco historia en pasado simple cuando el mo est en imperfecto. Mi libro tiene una proyeccin en el presente mienstra que el suyo es casi un zanjar cuentas con un hombre que ya no puede hacer dao.

Ahbora bien, y esta es otra dimensin molesta de mi libro, los problemas de Mitterrand con Argelia no se detuvieron en 1982 votando la amnista de los generales franceses golpistas y devolviendo a los generales argelinos (no menos golpistas) una parte de los archivos, que rpidamente sellaron y prohibieron acceder a ellos. Prosiguieron ms all incluso de su muerte. Mi libro no se detiene donde es cmodo, demuestra que a partir de 1982 Mitterrand no par hasta que retom los acontecimientos ah donde estaban cuando de Gaulle le expolo del poder en 1958. Y que la guerra sucia que empez en 1999, que salpic incluso a Francia y que contina hoy a pesar de las apariencias es la consecuencia directa de esta obsesin argelina de Franois Mitterrand. Se acoge bien la historia mientras es inofensiva, mientras no molesta actualmente a la clase dirigente.

Cuando se public Franalgrie, crimes et mensonges dEtats [17], en una entrevista publicada en Le Quotidien dOran, realizada por Mohammed Harbi (y sin que la pregunta del periodista se preste verdaderamente a ello), Gilbert Meynier evoca sin citarla una obra publicada recientemente que explicara todo por la manipulacin. El DRS debi de apreciarlo. No era nuestra intencin si lo que l proclamaba, que no se puede explicar todo por la manipulacuin, es una verdad general indigna de un gran espritu como l. Simplemente hemos demostrado por A+B que es patente la mano del DRS a propsito de varias cuestiones sobre las que circulan tesis mentirosas. Para contestar nuestra obra hubiera sido intelectualmente honesto censar explcitamente los puntos de nuestra demostracin sobre los que l no estaba de acuerdo. Seguimos esperndolo. Nunca ha hecho el menor desmetido de ninguna de las acusaciones muy graves y con el nombre de los culpables que hay en el libro; la historia nos ha dado la razn sobre muchas cuestiones, por ejemplo, sobre el brbaro asesinato de los monjes de Tibhrine. Con todo, perduran la mentira y la verdad oficial que harn de los argelinos un pueblo de terroristas en potencia y un perjuicio para sus vecinos, y de los generales asesinos los guardianes de la libertad y los parangones de la democracia.

En todo caso, cuando el menor suceso en las antpodas da lugar a telegramas y a breves en las cadenas de informacin continua, los medios franceses oscilan entre el silencio total sobre Argelia y la mentira probada de los intelectuales negativos. Y cuando se impone esto, entre lo mejor, encarnado estos historiadores que han producido una parte importante del conocimiento sobre Argelia, y lo peor, encarnado por Mohamed Sifaoui y Mohamed Moulessehoul / Yasmina Khadra, hay un vaco inexplicable si no es por la voluntad de complacer al rgimen de los generales. Dnde se ha metido la masa que falta, cientos de miles de intelectuales, de periodistas, de cientficos, de investigadores y de cuadros de altos vuelos a los que nadie tendra problema en encontrar en su entorno inmediato? Basta con no plantear la pregunta para que sta no llame a ninguna respuesta molesta.

En resumen, cuando la verdad histrica no es una mentira debe ser calibrada para ser comercializable. La historia se ha convertido en un fondo de comercio que gestionan con erudicin sus propietarios legtimos (para decir todo de los terroristas se reparten el espacio con charlatenes de todo tipo, falsos profestas, impostores y aprendices de brujo). Y episdicamente, a cuenta gotas, conceden una verdad molesta, a razn de un xito de ventas al ao. A este ritmo hara falta un siglo de xitos de ventas para esperar ver emerger finalemente toda la verdad recontruida a base de retazos. Mientras tanto un pueblo se muere. Es consentir un sacrificio demasiado grande para no cometer un crimen de lesa-autoridad meditica.

Silvia Cattori: En conclusin, qu perspectivas tiene Argelia?

Lounis Aggoun: El problema de Argelia no se resolver mientras Francia est bajo influencia argelina y viceversa. El problema principal es de orden meditico, vinculado directamente a la informacin. No es casual que quien ayud a Larbi Belkheir y a su gobierno negro a apropiarse de Argelia en la dcada de 1980, el arquitecto de la descomposicin del pas, quien concibi el liberalismo salvaje y brbaro (la forma moderna de tirana) que arruin a Argelia sea la misma persona a la que Nicolas Sarkozy confia la tarea de hacer la lista de las reformas que hay que llevar a cabo en Francia, el arsenal de la expoliacin del pueblo por parte de los poderosos: Jacques Attali, un hombre omnipresente en los medios franceses.

Nos encontramos en una encrucijada de la humanidad. O bien los pueblos consiguen dar un giro de 180 grados retomando las riendas de sus destinos o se meten en un mundo de un feudalismo terrible. Una vez comprendido esto, la cuestin es saber si nosotros, el pueblo, vamos a dejar dcilmente que nos lleven al matadero. He respondido que haca falta una revolucin y que sta consiste en no caer en la trampa de la violencia (de la que slo se benefician los poderosos, los dictadores, las fuerzas ocultas, los aprendices de brujo, los traficantes de armas, los depredadores de toda calaa, los manipuladores, los garantes de la mentira oficial y los terroristas), sino simplemente en exigir la verdad. La revolucin pude ser tan simple como una postal enviada asiduamente, una vez al mes (a coste de un sello y hasta que se restablezca la equidad) a la redaccin de France 2, a David Pujadas, a Arlette Chabot, para recordarles su misin de informar; a un diputado, a un presidente, a todos aquellos que han traicionado para hacerles saber que no se les votar la prxima ve, y mantener la promesa!

Silvia Cattori: Muchas gracias.

Notas:

(*) Esta entrevista es la continuacin de Argelia, los aos de sangre y las complicidades de Francia, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=115501

(**) Lounis Aggoun, La colonie franaise en Algrie. 200 ans dinavouable, Editions Demi Lune, 2010. En venta en la librera de Rseau Voltaire.

Lounis Aggoun, periodista argelino residente en Pars, ha escrito con Jean-Baptiste Rivoire Franalgrie, Crimes et mensonges dtats, La Dcouverte, 2004.

[1] Bentalha: Autopsie dun massacre, de Jean-Baptiste Rivoire y Jean-Paul Billault. Difundido por la televin suiza romana el 8 de abril de 1999, se volvi a emitir el 23 de septiembre de 1999 en el programa Envoy Spcial.

[2] Denis Jeambar es un peridista considerado prximo a las ideas atlantistas de Nicolas Sarkozy y de los neoconservadores.

[3] Daniel Leconte, director adjunto de informacin de Arte desde 1991. Regularmente hace programas que estigamtizan a los rabes y musulmanes, con invitados elegidos generalmente en funcin de sus posturas atlantistas e islamfobas. Vase: Le systme Leconte.

[4] Pierre Bourdieu evocaba el programa Thema del 22 de enero de 1998 titulado La nuit algrienne. Entre los invitados estaba Khalida Messaoudi, a la que Bourdieu calific de pasionaria de los "erradicadores", Sad Sadi (presidente del RCD), Vronique Taveau (periodista de France 2), Denis Jeambar (director de [la revista] LExpress), Werner Herzog (periodista suizo) y Soheib Bencheikh (mufti de Marsella). Nos sabemos a quin aluda Bourdieu hablando del liberal integrista y ecologista oportunista.

[5] El citado pasaje de Pierre Bourdieu se public en la obra Contre-feux, Editions Raisons dagir, 1998 [traduccin al castellano de Joaqun Jord, Contrafuegos, Barcelona, Anagrama, 1999].

[6] Vase Jean-Louis Bruguire, un juge dexception, Paul Labarique, Rseau Voltaire, 29 abril de 2004.

[7] Periodista libans establecido en Pars, solicitado por los medios cuando se trata de dar una visin negativa de los rabes y de los musulmanes. Para responder a lo que los periodistas islamfobos esperan de l, Antoine Sfeir nunca duda en echar ms lea al fuego; vase por ejemplo su ataque contra el intelectual suizoTariq Ramadan :

http://www.youtube.com/watch ?v=xJlcnJqoYXo

[8] I-Tl es una cadena de televisin dedicada a la informacin continua.

* N. de la t.: Olivier Roy (1949) es un acadmico francs especializado en estudios islmicos. Ha impartido clases en el Instituto de Estudios Polticos de Pars y en la cole des Hautes tudes en Sciences Sociales, y ha servido como representante de la OSCE en Tajikistn. Su obra ha llamado la atencin por sus reflexiones sobre el Islam poltico y las relaciones de las sociedades musulmanas con Occidente.

[9] Bernard-Henri Lvy y Andr Glucksmann, fervientes defensores de la guerra lanzada por George Bush en 2001 contra el pueblo afgano, que segn ellos deba librar a las mujeres del burka y del islamo fascismo. En realidad, a estos personajes no les importa en absoluto el sufrimiento de las mujeres musulmanas. Invitado de Alain Finkielkraut en septiembre de 2010 en France Culture, en relacin a la retirada estadounidense de Iraq y al balance de la guerra, Andr Glucksmann tuvo el cinismo de declarar: Para los iraques el resultado de esta guerra es positivo....los iraques han ganado la guerra.

[10] Vase: Le scandale Sakineh, Thierry Meyssan, Rseau Voltaire, 16 de septiembre de 2010.

[11] Fueron denunciados en 2004 en un artculo de Tariq Ramadan titulado Critique des (nouveaux) intellectuels communautaires.

[12] Dos cadenas de televisin francesas con gran audiencia.

[13] Escribi bajo el nombre literario de Lucile Provost, La Seconde Guerre dAlgrie. Le quiproquo franco algrien, Flammarion, Pars, 1996.

Vase la biografa de Lucile Schmid en:

http://lucileschmid.wordpress.com/en-savoir-un-peu-plus/

[14] Vase:

http://www.algeria-watch.org/fr/article/mil/groupes_armes/elpara_condamne.htm

[15] Un balneario al oeste de Argel frecuentado por la alta sociedad, dirigentes del Estado y del gobierno.

[16] Franois Mitterrand et la guerre dAlgrie, Calmann-Lvy, 2010.

[17] Franalgrie, Crimes et mensonges dtats, La Dcouverte, 2004.

Fuente: http://www.silviacattori.net/article1389.html

rCR



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