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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2010

Cumbre del G20
Una guerra de divisas no tiene vencedores

Joseph Stiglitz
el comentario.tv

El autor cree que sin cooperacin internacional la economa seguir estancada, acentundose los desequilibrios. Considera que el aluvin de liquidez en Estados Unidos tiene el riesgo de poner en peligro la estabilidad mundial.


Es fcil ver por qu algunos polticos esperan que unos tipos de cambio favorables puedan volver a poner de nuevo en marcha la economa de EEUU. En medio de crecientes temores de un estancamiento a la japonesa, las dems opciones o no se toman en consideracin o lo ms probable es que sean ineficaces. La parlisis poltica y el endeudamiento galopante actan como freno de una segunda tanda de estmulos eficaces y la poltica monetaria no ha reanimado la inversin. Sin embargo, debilitar el dlar para impulsar las exportaciones es una estrategia arriesgada. Podra dar lugar a una volatilidad del tipo de cambio y a proteccionismo; peor an, invita a una respuesta de los competidores. En este frgil entorno econmico mundial, los miembros del G-20 que se renen hoy y maana en Sel saben que una guerra de divisas slo conseguir que todo el mundo salga perdiendo.

Afortunadamente, hay alternativa. Sera mucho ms eficaz una cooperacin mundial basada en polticas de reformas estructurales que fomenten el crecimiento, en estmulos econmicos y en cambios institucionales a largo plazo en el sistema monetario mundial.

Conocemos los peligros de una devaluacin porque ya hemos pasado antes por eso. En la dcada de los 30, la poltica de empobrecer al vecino prolong la Gran Depresin. En tiempos ms normales, EEUU quizs tena capacidad de hacer que otras monedas se apreciaran frente al dlar (y ayudar as a abaratar las exportaciones norteamericanas) por el procedimiento de mantener las tasas de inters bajas y de abrir sin freno la espita de la liquidez. Ahora bien, otros, sobre todo China, han indicado que no van a seguirles el juego.

EEUU debe pensar en otras vas. La historia ha de tomarse en plan instructivo. Hace 40 aos, las medidas unilaterales tomadas por EEUU llevaron al colapso del sistema de Bretton Woods y a la adopcin del rgimen de tipo variable de cambio. El mundo se encuentra en estos momentos a punto de pasar a otro rgimen de tipos controlados de cambio y de mercados fragmentados de capital. Este rgimen no es el resultado de deliberaciones exhaustivas sobre qu sistema sera el que mejor servicio preste a todos. Ms bien es la consecuencia de que algunos pases estn adoptando medidas que creen que favorecen sus propios intereses, sin tener en cuenta a otros que hacen lo que deben para protegerse a s mismos.

La poltica monetaria de EEUU fue responsable, en gran medida, de la dcada perdida de Amrica Latina, porque la subida de los tipos de inters, sin precedentes, provoc la crisis de la deuda a principios de los aos 80. As tambin, la poltica monetaria estadounidense fue responsable, en gran medida, de la burbuja cuya explosin ha llevado a la recesin mundial.

Washington se ha embarcado de nuevo en estos momentos en un comportamiento que corre el riesgo de poner en peligro la estabilidad mundial. Lo irnico del caso es que EEUU est beneficindose poco de la marea de liquidez que ha provocado. Los tipos bajos de inters no prendieron la chispa de la inversin en factoras y equipos en la recesin de 2001, y no es probable que la prendan ahora. Sin embargo, esa poltica est teniendo su efecto en otros pases, puesto que con el dinero barato escruta todo el mundo en busca de las mejores oportunidades y las encuentra en los mercados emergentes. Conocemos los estragos que pueden derivarse de esta poltica porque este dinero circula continuamente de un sitio a otro.

Los cambios repentinos y de gran calado de los tipos de cambio pueden tener efectos devastadores, especialmente en los pases en desarrollo, porque las empresas se ven obligadas a ir a la quiebra. Los pases en desarrollo han sido el motor del crecimiento mundial y cambios de esta naturaleza podran destruir toda esperanza de una rpida recuperacin global.

Mientras que para el mundo estn claros los costes de las devaluaciones con intencin de competir, los beneficios posiblemente sean ilusorios. China hace bien al subrayar que el ajuste de su tipo de cambio va a contribuir muy poco a corregir el dficit del comercio multilateral norteamericano (EEUU simplemente importar prendas de vestir y tejidos de otros pases en desarrollo). De hecho, el dficit comercial podra agravarse a corto plazo, incluso aunque otros pases tambin ajustaran sus tipos de cambio, porque EEUU tendra que pagar ms (en dlares) por lo que importa.

En la actualidad, cada pas persigue sus propios intereses. EEUU est preocupado por el desempleo. China tiene la preocupacin de que una apreciacin importante de su moneda cause trastornos econmicos en el pas (salvo que se recupere el crecimiento global). Si seguimos por esta va, las economas emergentes, amenazadas por una avalancha de capital, tendern a protegerse mediante impuestos, controles al capital, regulaciones e intervenciones directas (como lo han venido haciendo cada vez ms). A medida que ms pases recurran a intervenir para mitigar las consecuencias de una expansin monetaria desenfrenada (en EEUU y, quizs, en otros pases industriales avanzados), los que tratan de conservar la fe en los tipos de cambio determinados por el mercado van a sentir una presin cada vez mayor. Al final, la nocin de unos tipos de cambio determinados por el mercado parecer tan arcaica como Bretton Woods. El resultado ser un mercado financiero mundial cada vez ms fragmentado, con el efecto aadido casi inevitable de una cada en el proteccionismo.

La respuesta a esta situacin de aparente estancamiento es simple: recuprese el crecimiento mundial y de ah derivar de forma natural la apreciacin de la moneda. Restablecer el crecimiento requiere que todos los gobiernos que tienen capacidad para aumentar la demanda agregada lo hagan as. EEUU tiene una responsabilidad especial, tanto por su culpa en la generacin de la crisis mundial como por su capacidad de pedir prestado a tipos bajos de inters, una ventaja derivada en parte de su condicin de moneda de reserva de facto. Ha llegado el momento de que EEUU acometa las inversiones de alta productividad que necesita. Invertir en cosas como el ferrocarril de alta velocidad y tecnologas verdes mejorara de hecho el balance norteamericano. Un mayor crecimiento generara mayores ingresos fiscales y llevara a aminorar la deuda pblica a largo plazo. Medidas de este tipo no slo ayudaran a EEUU sino que tambin tendran magnficos efectos positivos tanto a corto plazo (gracias a un mayor crecimiento) como a largo plazo (gracias a las mejoras tecnolgicas) para el resto del mundo.

Tanto EEUU como China necesitan cambios estructurales, no slo un reajuste de los tipos de cambio. Incluso a corto plazo, es mucho lo que podran hacer para contribuir a la demanda agregada global: aumentar los salarios, por ejemplo. En ambos pases, los ingresos medios por hogar no se han acompasado al ritmo del crecimiento (en la actualidad, la renta media de los norteamericanos es menor de la que era en 1997!).

AMBOS PASES necesitan inversiones para adaptarse al recalentamiento del planeta. Ambos pases necesitan aumentar el gasto pblico en educacin y en sanidad para los ms desfavorecidos. Ambos pases tienen que encontrar frmulas mejores de asignacin de su capital. Los mercados financieros norteamericanos han demostrado una notable incapacidad para canalizar los ahorros de manera productiva. China no puede seguir generando excedentes de capacidad de fabricacin. Necesita encontrar formas de reciclar sus gigantescos ahorros, por ejemplo, en inversiones en urbanizacin dentro del propio pas, en inversiones en los pases en desarrollo con mano de obra excedente y en ayudas a otros pases a hacer frente al problema del recalentamiento del planeta.

Esta alternativa se basa en la cooperacin (compromisos mutuos en un aumento de la fiscalidad, en reformas estructurales y en la correccin de los desequilibrios comerciales de todos los pases, no slo de China). Para algunos pases, los reajustes del tipo de cambio formarn parte de la alternativa; para otros, es posible que no. Sin embargo, cada pas determinar la mejor manera de alcanzar los objetivos acordados, teniendo debidamente en cuenta las consecuencias indirectas, tanto negativas como positivas.

En este planteamiento de cooperacin, ser fundamental un nuevo sistema mundial de reservas o una generalizacin del dinero del FMI (los llamados derechos especiales de giro, o DEG). Con un sistema de este tipo, no ser ya necesario que los pases pobres tengan que inmovilizar cientos de miles de millones de dlares para protegerse de la volatilidad global, y ese dinero se sumara a la demanda agregada mundial.

Es cierto que, con este sistema, EEUU ya no se beneficiara del coste extraordinariamente bajo que deriva de ser el acuador de la moneda de reserva mundial ms importante. Ahora bien, el sistema actual es una anomala. El mundo se encuentra en una coyuntura crtica. El camino que ha emprendido a da de hoy est marcado por una inestabilidad permanente y un crecimiento anmico. El camino de cooperacin es mejor para todos. Es, de hecho, la nica manera de lograr reducciones importantes de los desequilibrios globales y de devolver al mundo a la senda de un slido crecimiento.

Joseph Stiglitz fue Premio Nobel de Economa en 2001.

Fuente:
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3706

rCR



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