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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2010

Editorial de Punto Final
Patraas de la inteligencia colombiana

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


El ciudadano chileno Manuel Olate Cspedes se encuentra en prisin preventiva acusado de ser el nexo entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y una organizacin no identificada del pueblo mapuche. El gobierno colombiano pide la extradicin de Olate, militante comunista y miembro de la Coordinadora Continental Bolivariana, una organizacin solidaria con los movimientos que luchan por la independencia de Amrica Latina. La detencin de Olate se prolongar hasta que la Corte Suprema se pronuncie sobre la solicitud de extradicin, para lo cual el gobierno colombiano debe hacer llegar pruebas que respalden sus vagas acusaciones. Hasta ahora no se conoce ninguna evidencia que haga verosmil la peticin de Colombia. Ms bien parece un tpico procedimiento de inteligencia policial -bastante desprolijo por lo dems- destinado a potenciar la imagen de unas FARC exportando la lucha armada. Se afirma que en el ya famoso computador del comandante de las FARC, Ral Reyes -manipulado tanto por los servicios secretos colombianos como norteamericanos-, se encontr un mensaje de un tal Roque, que transmita la peticin de un grupo mapuche annimo para recibir adiestramiento guerrillero. Tambin se ha divulgado la presunta respuesta de Reyes, sugiriendo a Roque desalentar a los supuestos peticionarios hacindoles ver los rigores y riesgos de la vida guerrillera.

Aparte de lo dudosas que son las informaciones extradas del computador de Ral Reyes, que incluso pretendieron involucrar a altas autoridades ecuatorianas y venezolanas, no hay nada consistente que relacione a Olate con el misterioso Roque. La utilizacin que se ha hecho en Chile de este asunto, sobre todo por El Mercurio y parlamentarios de derecha, revela ms bien una provocacin contra el pueblo mapuche y en particular la Coordinadora Arauco-Malleco -cuyos dirigentes afrontan un complejo juicio ante un tribunal de Caete-. La Fiscala Nacional acusa de terroristas a 18 comuneros mapuches que arriesgan penas de ms de cien aos de presidio. Ya se ha sugerido en este juicio que los mapuches utilizaran tcticas guerrilleras aprendidas en el exterior. De manera que la relacin entre la solicitud de extradicin de Olate y el juicio contra los comuneros mapuches -en que se utilizan testigos sin rostros- no puede ser ms elocuente. Hay que recordar que los acusados mantuvieron una huelga de hambre de 82 das -exigiendo un juicio justo- que conmovi a la opinin pblica mundial. Asimismo, que el gobierno se comprometi a retirar las invocaciones a la Ley Antiterrorista.

Los servicios de inteligencia colombianos vienen disparando en distintas direcciones, utilizando el computador de Ral Reyes como si fuera la Caja de Pandora. Pero sus aventuradas acusaciones han perdido credibilidad. Los desmentidos en Venezuela, Ecuador y otros pases, as como en la misma Colombia, han permitido demoler las patraas y montajes que invocaban al computador del fallecido dirigente de las FARC. En el caso del chileno Olate solo existe una foto suya con Ral Reyes, en ocasin de la visita que un grupo de jvenes de la Coordinadora Continental Bolivariana hiciera al campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. Sin embargo, abundan las fotos del comandante Ral Reyes con visitantes de distintas nacionalidades, que solo prueban la solidaridad internacional con las FARC, que ha ido declinando por los propios errores de la organizacin guerrillera, entre ellos los secuestros y otras violaciones de las leyes de la guerra. Ral Reyes (Luis Devia Silva), que muri el 1 de marzo de 2008 en el ataque del ejrcito y aviacin a su campamento en el borde ecuatoriano de la frontera con Colombia, era -por sus condiciones polticas- algo as como el canciller de las FARC. Desde luego recorri Amrica Latina, explicando la prolongada guerra civil en su patria. Estuvo en Chile y tom contacto con autoridades de gobierno y dirigentes de partidos y organizaciones sociales. Tanto las FARC como el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN) -la otra organizacin guerrillera colombiana- participan en organismos como el Foro de Sao Paulo, donde han alternado con numerosos partidos y movimientos polticos de todo el continente. Ral Reyes tambin viaj a Europa, y particip en los dilogos de paz con el gobierno del presidente Andrs Pastrana. Fue entrevistado en el exterior y en suelo colombiano por numerosos corresponsales (tambin por el director de Punto Final, el 29 de octubre de 1999, en los Llanos del Yaire, Departamento del Caquet. Ver PF 458 y 459).

Luis Devia Silva (conocido como Ral Reyes) fue un destacado sindicalista (trabajaba en una planta lechera de Nestl), miembro del comit central del Partido Comunista, concejal, etc. Las amenazas de muerte le obligaron a tomar las armas, historia comn a miles de luchadores sociales colombianos. Casado con Gloria Marn, hija de Pedro Antonio Marn (Manuel Marulanda), fundador de las FARC, reciba en su campamento a delegaciones internacionales y a polticos colombianos interesados en contribuir a la paz en ese atormentado pas. De modo que fotos, cartas, vnculos, nombres de personas y organizaciones seguramente existan por centenas en su computador adems de lo que inventaron los servicios de inteligencia. Recientemente ese tipo de operaciones consigui el desafuero de la senadora colombiana Piedad Crdoba, valiente defensora de los derechos humanos, a cuya tesonera labor se debe el rescate de varios secuestrados por las FARC. El ex presidente Alvaro Uribe, representante del latifundismo, emparentado con el narcotrfico y exponente de las posiciones reaccionarias ms extremas en Colombia, conserva importante influencia en los aparatos represivos y en el Congreso de su pas. El actual presidente, Juan Manuel Santos Caldern, de la poderosa familia duea del diario El Tiempo, ex ministro de Defensa de Uribe, intenta realizar una poltica ms moderada. Desde luego, apenas asumido restableci plenamente las relaciones con Venezuela, que Uribe llev casi al conflicto armado. Los presidentes Santos y Hugo Chvez han intercambiado visitas, declaraciones amistosas y firmado numerosos convenios de cooperacin. Asimismo, sorprendiendo a los observadores internacionales, el presidente Santos mantiene congelado -sin enviarlo al Congreso, donde el uribismo tiene mayora para aprobarlo- el tratado con EE.UU. que permitira a ese pas instalar siete bases militares en Colombia, apuntando a Venezuela y a toda Amrica del Sur y el Caribe.

De modo que en Colombia soplan vientos diferentes a los que marcaron el siniestro periodo de Uribe. Sin embargo, la lucha contra las FARC prosigue, lo mismo la represin contra sindicalistas y activistas de los derechos humanos. Los aparatos de seguridad son los mismos que manipul Uribe, y los jefes militares violadores de los derechos humanos permanecen en sus puestos. Pero ha comenzado un cambio en la cpula del gobierno, que los sectores ms reaccionarios tratan de sabotear. La artificial e inconsistente solicitud de extradicin del chileno Manuel Olate no debera prosperar. No solo no tiene asidero real sino que tampoco contribuye -cuando intenta criminalizar al pueblo mapuche- a debilitar la imagen uribista, y por lo tanto policaca y terrorista que aun proyecta el gobierno colombiano.

(Editorial de Punto Final, edicin N 722, 12 de noviembre, 2010)

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