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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2010

El muro de la infamia

Atilio A. Boron
Pagina 12


Por qu no tenemos relaciones con la Repblica Arabe Democrtica Saharaui? Esta ex colonia espaola en el Norte de Africa fue brutalmente agredida por Marruecos das atrs para disolver, a sangre y fuego, una protesta pacfica de los saharaues. La brutal represin se produjo ante la indiferencia de su antigua Madre Patria, ms preocupada por preservar las buenas relaciones con Marruecos para no perjudicar a sus enclaves coloniales en Ceuta y Melilla que en defender los derechos y la integridad fsica de quienes, dado el status semicolonial de la RADS, an son sus sbditos. Y la deshonrosa conducta de Francia, que desde el Consejo de Seguridad de la ONU ha venido vetando toda iniciativa destinada a autorizar a los Cascos Azules de Naciones Unidas para ampliar sus competencias en materia de derechos humanos y evitar las reiteradas agresiones de Marruecos. Aparte de muchas otras razones que deberan acelerar el establecimiento de relaciones diplomticas con la RADS hay dos que son bien significativas: primero, porque con ese pas compartimos entre otras cosas nada menos que el idioma y con l todo un conjunto de elementos culturales propios de la colonizacin espaola. Segundo, Argentina forma junto con Brasil y Chile el sorprendente tro de pases que en Amrica latina todava no reconoce al Estado saharaui. No son los nicos, es cierto: Per lo haba reconocido pero recientemente puso fin al vnculo; y Colombia lo suspendi. Pero Mxico, Cuba, Repblica Dominicana, Honduras, El Salvador, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Venezuela, entre otros, mantienen relaciones diplomticas con la RADS. Lo mismo ocurre con la gran mayora de las naciones africanas. Pero adems hay que recordar que en el vasto territorio de ese pas se encuentra el muro de la infamia ms largo del mundo (de unos 2500 kilmetros, unas 60 veces ms extenso que el difunto Muro de Berln), que desde hace ms de treinta y cinco aos ha dividido familias y regiones para provecho de sus saqueadores. Un muro, adems, en cuyas inmediaciones se encuentra la que probablemente sea la mayor concentracin de minas antipersonales del mundo, lo que constituye una flagrante violacin a los derechos humanos. La semana pasada una nutrida audiencia convocada por la Cmara de Diputados escuch las declaraciones de muchas organizaciones y testimonios personales exhortando a nuestro pas a poner fin a tan injusta situacin. El irrestricto respeto a los derechos humanos no puede ser slo materia de poltica domstica. Los 4500 desaparecidos saharaues, sobre una poblacin que no llega a los 300.000, exigen, como los nuestros, juicio y castigo. La Argentina avanz mucho en este terreno, pero ese progreso tambin nos obliga a ratificar, en la poltica exterior, la vigencia de los derechos humanos.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-156891-2010-11-15.html


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