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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2010

Cuba, ideologa e identidad

Jos Steinsleger
La Jornada


La cresta de la confusin entre identidad e ideologa se alcanz a inicios del decenio de 1990, cuando los partidos polticos de Amrica Latina (sin excepcin) fueron centrifugados por las hlices de la licuadora neoliberal: apoliticismo posmoderno, implosin en los pases del socialismo real, y el cuento de la democracia como en Espaa y Chile ves?.

Pocos aos despus, con la aparicin del EZLN en Chiapas (1994) y el triunfo electoral del Movimiento Quinta Repblica en Venezuela (1998), la identidad nacional y popular de nuestros pueblos volvi por sus fueros. Observacin: adictos al simplismo, abstenerse. El articulista no est pensando en nacionalismo y populismo.

La identidad es un concepto subjetivo porque depende de una eleccin. Podemos cambiar de nombre y nacionalidad. En cambio, cuando polticamente nos expresamos desde lo nacional y popular (una sabrosa enchilada suiza, la defensa de los compaeros de Atenco), fijamos posicin objetiva frente a lo que se le opone: la identidad cosmopolita y elitista.

Observacin dos: la sustitucin de la una identidad por la otra es tarea vana, pues en el mundo de hoy ambas funcionan como vasos comunicantes. Aunque la una, a expensas de la otra. Entonces, si la pretensin apunta a separar la paja del trigo, conviene tener claro si pensamos (o no), con criterio nacional y popular.

Observacin tres: el pensamiento nacional y popular no consiste en prescindir de saberes originados fuera del pas, sino en valorar las potencialidades del propio para visualizar los resortes de la dominacin interna, y las presiones externas que nos impiden ser mejor de lo que somos.

A muchos intelectuales y polticos les atrae ms recorrer el camino inverso. El costo va de suyo: aspirar a ser (en el mejor de los casos y sin garantas para ello) talentosos versificadores de lo que otros pensaron y consiguieron, piensan y consiguen en lugares y situaciones distintas a la propia. O, de plano, en cotorras del marxismo y el liberalismo de importacin.

Observacin cuatro: si en los pases ricos (o sea, imperialistas) la exaltacin de lo nacional y popular siempre ha sido igual a racismo, exclusin y discriminacin, en los pases pobres (o sea, saqueados y explotados) conlleva igualdad, derechos, justicia, inclusin.

Las prodigiosas realizaciones de la ciencia y la tecnologa no son malas porque fueron engendradas por el capitalismo altamente desarrollado. Son malas (y sin comillas), porque sus beneficios y aplicaciones excluyen a tres cuartas partes de la humanidad.

En consecuencia, desde lo nacional y popular deberamos preguntarnos por qu nuestros magnates, en lugar de invertir en actividades productivas, slo aspiran a especular y figurar en la nmina de la revista Forbes. No es triste verlos tan felices y serviles cuando, a la hora de cortar el pastel, los pases imperialistas les dan una patada en el culo y, cuanto mucho, les permiten servir la mesa del festn neoliberal, quintaesencia del crimen organizado?

Cmo reformular una causa noble que an es idea? El socialismo no figura en la agenda poltica de movimientos y gobiernos con identidad nacional y popular (lopezobradorismo en Mxico, kirchnerismo en Argentina) ni en procesos emancipadores que lo invocan (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua): sus polticas son capitalistas.

El socialismo cubano, que responde a otras coordenadas, ha empezado un gran debate para ver cmo apuntalar su economa y conquistas sociales. Lo cierto es que la suerte de la revolucin depende, como nunca, de las iniciativas de cooperacin, integracin y solidaridad que en Amrica del Sur se han puesto en marcha.

A ver, chamanes de las ideologas reveladas: a qu le juegan? No le pidamos ms a la revolucin cubana, que ya hizo demasiado por quienes la respetan, y por quienes aseguran respetarla peeeeero Y en este para nada inocente peeeeero, antes que el derecho a la crtica subyace el perfeccionismo marxista, persuadido de que por operacin de la Gracia Divina es posible alcanzar y mantener la perfeccin moral que los trabajadores de verdad seran los primeros en deplorar.

Si queremos ayudar a Cuba, evitemos aturdirla con sealamientos que, a ms de ignorar las potentsimas reservas de su identidad nacional y popular, le dictan a control remoto el catecismo de la revolucin proletaria mundial. Como bien recalcaba Lenin Por Ochn! Estos recursos verbales de autoridad ya suenan a logia de carbonarios.

Los presupuestos marxistas que se transmiten con frenes notarial han sido causa de graves perturbaciones ideolgicas y sicolgicas. Que en 32 pginas de un documento econmico-social destinado al congreso del partido de abril 2011, la palabra socialismo aparece slo tres veces?

Con algunas pginas ms, el nico momento en que Marx us en El Capital la palabra revolucin, fue para referirse a la tcnica. Por ltimo, si mal no recuerdo, Marx dijo en la sexta tesis sobre Feuerbach: El hombre es el conjunto de sus relaciones sociales. Ya lo ve, nadie est exento de apelar a la autoridad.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/11/17/index.php?section=opinion&article=027a1pol



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