Portada :: frica :: Gdaim Izik, asalto al campamento de la dignidad
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2010

Fbula poltica sobre el camalen, el len y las hienas
El combate saharaui

Beatriz Martnez Ramrez
Rebelin


Nos cuenta Eduardo Monterroso en una de sus magnficas fbulas que todo camalen es segn el color del cristal con que se mira. Segn las fuentes consuetudinarias de este fabulador guatemalteco, el dicho viene de la poca en que al camalen selvtico le dio por meterse en poltica, sembrando el lgico desconcierto entre el resto de animales. El cmo conocer el color poltico de unos y de otros se torn desde entonces en un problema social y cultural todava irresuelto.

Siguiendo con esta interesante fbula, se cuenta que los animales llevaban en sus bolsillos lentes de diferentes colores para, al mirar por ellos, descubrir el arbitrario color usado en cada momento. Como era de esperar aquello gener ms confusin que claridad. A la sazn lleg el momento de ponerse de acuerdo en las reglas del juego poltico. Nos dotamos, entonces, de reglamentos y tambin de normas no escritas propias de la vecindad, como la de prestarnos los unos a los otros aquella lente que no tenemos y nos hiciera falta para echar una ojeada al panorama poltico circundante. Si as sucede en las civilizaciones que se llaman a s mismas avanzadas, oh, maravilla! Exportemos el invento. Monterroso pone final a la fbula: slo el len, presidente de la selva, se rea de todo el mundo y campaba a sus anchas. [1]

Sin embargo resulta intrigante comprobar cmo en estos tiempos del capitalismo neoliberal, las fbulas polticas de terror son las ms consumidas. Sean versiones inspiradas en el contrato social europeo del siglo XVIII, sean adaptaciones del darwinismo social al gusto de las nuevas tecnologas de la informacin y la comunicacin, no cesa el bombardeo por todos lados de fbulas cuyo contenido no sea el espanto y el miedo. La moraleja-enseanza es por repetitiva, delirante: mataos los unos contra los otros para que los elegidos vivan cada ver mejor.

Hoy sabemos que todas las versiones del liberalismo que han sido puestas en prctica nos provoca una suerte de esquizofrenia que destruye individuos y colectividades. As es como los activistas liberales vienen aplicando su doctrina del shock [2] en plazos cada ver ms cortos. Entre tantos acontecimientos violentos, desastres naturales, invasiones, golpes de estado, guerras apenas si disponemos de tiempo para reaccionar y averiguar qu es lo que nos est sucediendo. Como la informacin es un elemento clave para disponer de una visin amplia de los hechos, pero como por otro lado se utiliza para ejercer el poder sin tener que dar explicaciones a nadie, la informacin hay que hurtarla, tergiversarla o mejor, inventarla para que los males de siempre parezcan nuevos y Ta chan! Nos vendan de inmediato el remedio: una autonoma para el Sahara occidental.

Pero en este violento y esquizofrnico medio en el que hacemos la vida hay momentos en que la construccin de una otra realidad ms humana est siendo posible. La lucha saharaui por los derechos humanos y por la independencia del Sahara occidental es uno de ellos. El intento de Marruecos para conmocionar al pueblo saharaui mediante la tortura, la prisin arbitraria, la destruccin de la moral de prisioneros y de la poblacin civil, la desaparicin fsica de individuos, la masacre indiscriminada de saharauis por la legtima y pacfica denuncia de sus inhumanas condiciones de vida, como la ocurrida en el campamento de Gdeim Izik, como la persecucin y asesinato casa por casa de los hijos de la nube que habitan El Aain, la incitacin a los colonos marroques a matar y destruir los bienes saharauis Marruecos piensa que con esta terapia de choque doblegarn la voluntad del pueblo al que le robaron la tierra y harn de todos un nuevo hombre sumiso y obediente a los dictados del majzn.

Las mujeres y hombres saharauis con sus prcticas le estn dando un giro a la percepcin hegemnica de la sociedad civil organizada, esa que delega construir la organizacin social en los profesionales de la poltica, la que confunde libertad con liberalismo y mete en el mismo saco la lucha por la independencia y el terrorismo, esa sociedad en estado de shock, infantilizada, sumisa y obediente.

Sin embargo la conciencia saharaui de ser los principales actores polticos en los asuntos pblicos que les conciernen, la materializan en participacin directa para la toma de decisiones sobre su presente y su futuro, en crear las condiciones para ser una nacin libre, aunque les cueste la vida. El pueblo saharaui acta con la lgica de quien desde el principio sabe, porque es un pueblo sabio, que no hay que dejar a los camaleones meterse en poltica por tres razones. La primera porque conocemos de sobra que la cultura de los camaleones se caracteriza por el uso excesivo e incontrolado del engao, la segunda porque tambin saben que la intimidacin de sus botas y fusiles es para intentar persuadirnos que son mayora legtima, cuando en verdad no lo son, imponiendo a sangre y fuego su razn porque no tienen ms sea de identidad que la fuerza bruta. Por ltimo, porque esta distraccin camalenica es una utilsima estrategia que sirve para que no nos demos cuenta que cuando el len re a sus anchas, al resto nos toca derramar amargas lgrimas.

Con la manifestacin estatal en solidaridad con el pueblo saharaui celebrada en Madrid el sbado trece de noviembre de 2010 hemos contribuido a visibilizar, no slo nuestro ms enrgico rechazo a la poltica exterior espaola mantenida con Marruecos, no slo la denuncia pblica del genocidio lento y sordo que muchos actores institucionales vienen practicando en el pueblo saharaui, lo ms importante es que con estas y tantas otras acciones solidarias, con la paciente y perseverante educacin que los saharauis han practicado con nosotras y nosotros durante 35 aos, hemos sido capaces entre todos de romper el espejo a travs del cual la sociedad saharaui, esta nacin africana pendiente de descolonizar, apareca ante los ojos del mundo como un pueblo inmaduro e incapaz de organizar un Estado. Hoy, en el tablero poltico internacional, el campamento de Gdeim Izik de El Aain ocupado es referente universal para que conozcamos bien quines son los tahres que juegan sucio en frica, quines son los que se aprovechan de las ganancias y quines en verdad promueven la inestabilidad en la zona practicando el terrorismo de estado. La nacin saharaui quiere un Estado libre y sabe cmo construirlo. No esperan ya ms, actan.

Si hubo un antes y un despus del 27 de febrero de 1976 con la proclamacin de la R.A.S.D., con Gdeim Izik hay un nuevo escenario en frica mucho ms claro. En este escenario, el actual gobierno espaol muestra la firmeza del cobarde y la envidia de que Espaa no haya sido primera potencia colonial en frica. El gobierno espaol mantiene la misma postura que todos los gobiernos anteriores, remontndonos hasta la risible derrota espaola por conquistar Etiopa, cuando nos otorgaron por compasin en el Congreso de Berln el occidente del Sahara (actual Sahara occidental) y los enclaves guineanos, all por 1885. Y como tuvimos que claudicar con la independencia del Protectorado espaol en Marruecos por la derrota de Francia en el suyo, pues parece que por esta razn nuestro actual Presidente nos advierte que la relacin con Marruecos es prioritaria, es un asunto de Estado. Que Marruecos extermina a los saharauis, pues ms se perdi en Cuba y en el desastre de Annual. Y se queda tan ancho como largo.

La cuestin de fondo es, sin embargo, otra. La debilidad poltica manifiesta del Gobierno espaol frente a los asuntos coloniales africanos sin resolver (Sahara occidental, Ceuta y Melilla) es, a su vez, piedra angular para fomentar la desestabilizacin en el frica blanca, desestabilizacin que a la U.E. y a los EE.UU. les interesa seguir manteniendo por intereses econmicos. Espaa, como era de esperar, se subordina a las decisiones del Majzn marroqu, se doblega ante la Europa del Capital y la Guerra y da mil gracias a los EE.UU. porque a travs de la O.T.A.N. parece que pintamos algo en el mbito geoestratgico mundial.

Y es en este complejo escenario donde el valiente pueblo saharaui hace efectivos los verdaderos Derechos Humanos del siglo XXI. Ellos son vanguardia africana, mientras que quienes se ceban con su sangre son unas viles hienas rastreras. Ha quedado claro en Gdeim Izik y con eso basta. Maana, ya veremos.

Viva Sahara libre!


[1] De La oveja negra y dems fbulas, Augusto Monterroso, 1969. Ed. Alfaguara bolsillo 1998

[2] La doctrina del Shock, Naomi Klein, 2007. Ed. Paids. Video libre http://www.youtube.com/watch?v=_nNJM0kKrDQ

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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