Portada :: frica :: Gdaim Izik, asalto al campamento de la dignidad
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2010

Los asesinos de los saharauis, a la crcel!

Beatriz Martnez Ramrez
Rebelin


Si alguien mata a otra persona es reo de homicidio. Las leyes en esto son severas en cualquier lugar del planeta. Para castigar al culpable suele tenerse muy en cuenta si el crimen se cometi por precio, recompensa o promesa, con alevosa o con ensaamiento que aumente deliberadamente el dolor de la persona ofendida. Las circunstancias que rodean la comisin de un asesinato no pueden dejarse a un lado: la provocacin, la imprudencia grave, (personal o profesional) la conspiracin y la proposicin son elementos sustanciales para la imposicin de una pena.

La cuestin es que cuando los asesinatos se comenten en masa, el acto de matar queda diluido en los cdigos penales, cuando no, condenados a la desmemoria. As que pasan los aos los muertos acaban siendo los responsables de su propia muerte y entre tanto los asesinos reescriben sus biografas para pasar a la posteridad como hroes salvapatrias. Para ello es imprescindible una buena alianza de civilizaciones hermanas compinches de los criminales, es decir, que el asesinato en masa requiere de muchos cmplices dentro y fuera de la escena del crimen. A esta forma particular y generalizada de homicidio la llaman guerra, tambin lucha contra el terrorismo o violencia de intensidad variable. Y cuando ya no hay manera de esconder tanto cadver, ni quieren que recordemos todos sus nombres, las vctimas van a parar al foso annimo del exterminio, tambin llamado genocidio.

As, por ejemplo, cuando el motivo para asesinar en masa es el robo de una nacin entera, -sus bienes naturales y recursos, junto a la desaparicin de personas- lo denominan ocupacin de un territorio. Efectivamente, si Marruecos coloniza el Sahara occidental durante 35 aos no es por casualidad, es porque durante 35 aos los actores principales de este crimen (Espaa, EE.UU., Francia, la U.E. y la O.N.U.) han alentado en este monstruo africano el deseo de matar, tanto a los suyos de hambre y miseria, como a aquellos forneos que ni los doman, ni los doblan, ni los domestican a su imagen y semejanza.

El expolio a la nacin saharaui no es slo obra de los psicpatas medievales que gobiernan Marruecos. Es cierto que la desaparicin fsica con ensaamiento de nios, ancianos, mujeres y hombres saharauis a lo largo de todo este tiempo de descolonizacin inconclusa la cometen en primera persona ciudadanos marroques: polica, gendarmera y colonos que matan por obtener la recompensa prometida por su rey. Pero como en Marruecos el dinero lquido se evapora a las puertas de los palacios reales y los bolsillos estn ms que vacos, no queda otra que seguir matando y robando, por si acaso as a los alauitas se les ablanda el corazn y suben los salarios.

La masacre de saharauis en el campamento de la Dignidad en El Aain nos causa indignacin, repulsa, rabia, pero sobre todo agranda nuestro deseo de justicia.

El acoso y maltrato dado a la prensa por las autoridades marroques hace aumentar el temor de que el nmero de asesinados en Gdeim Izik sea mayor del imaginado, y que en la ciudad de El Aain la represin, ya en manos del ejrcito marroqu, se cebe con mayor saa y por sus calles corra ms sangre de la que en estos momentos ya vierten los mrtires saharauis. La Intifada no est sola en El Aain, la acompaan Dajla ocupada, Um Tunsi y Akseikisat y los campos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia.

Pero sera injusto pensar que el actor marroqu sea el nico culpable de estas muertes. La proposicin, la conspiracin y la negligencia son delitos contra los saharauis que desde largo se cometen tambin fuera de Marruecos. Ministras y ministros de asuntos exteriores, del ejrcito, de economa; secretarios de estado, de comercio, de asuntos exteriores; embajadores, representantes de la O.N.U. y en la O.N.U. son tambin responsables directos de estos y otros tantos homicidios.

Son los que traen y llevan sucios acuerdos comerciales, son quienes venden las armas, son quienes extienden como la tia la cultura del pelotazo, la justificacin del terrorismo de estado en aras a la seguridad nacional, son los que ms corrompen porque son corruptos, son los peores delincuentes porque ocultan su violencia en el discurso poltico, son los que sonren a la cmara al tiempo que muestran su preocupacin porque la gente muera asesinada y hacen hipcritas llamamientos a la calma, la serenidad y el dilogo a quienes clavan el pual por la espalda! Son perversos y mala gente porque dicen que nos representan cuando realmente su representacin es la de una mala tragicomedia con psimos actores y fariseos del montn.

Cuando en la primavera pasada organizaciones de juristas y de derechos humanos presentaron la primera denuncia en Espaa por la venta de armas a Marruecos, porque incumple los Derechos Humanos, recibieron como respuesta del Ministerio de Comercio y del Centro Nacional de Inteligencia, organismos competentes en esta materia, que no iban a dar explicacin alguna. Y punto. Ah cerraron filas todas las fuerzas polticas. El 11S y el 11M son la mordaza.

Sin embargo hoy es un buen da para quitarnos los bozales y acusar pblicamente a D. Miguel Sebastin Gascn, Ministro de Industria, Comercio y Turismo, a D Silvia Iranzo, Ex Secretaria de Estado de Comercio y a los responsables polticos de este Ministerio de provocacin para el asesinato y de negligencia profesional grave, pues con sus actos, contrarios a la legislacin internacional y nacional en la materia, contribuyen a la matanza de saharauis.

Tambin es culpable del mismo delito toda la plana mayor del Ministerio de Asuntos Exteriores, con el Ex Ministro D. Miguel ngel Moratinos a la cabeza. La supuesta autonoma para el Sahara occidental que ustedes tanto defienden consiste en lo que est haciendo Marruecos en nuestra ex colonia con sus legtimos dueos?

Y paro aqu las acusaciones no por falta de ganas, sino por el dolor que siento al ver que cuando matan a una persona en alguna ciudad de occidente es noticia de primera plana repetida machaconamente, cuyo efecto de verdad es como si hubiramos muerto muchos y en trgicas circunstancias, en tanto que cuando matan a granel en frica o Amrica, eso ya no es noticia.

Arrasaron el Campamento de la Dignidad, pero no a la dignidad misma. Ocupan el Sahara occidental, lo expolian, pero no lo dominan. Asesinan a saharauis, pero los saharauis viven y vivirn porque hay cada vez ms gentes en muchas naciones que practicamos la Memoria insumisa. [1] Y tomo prestada esta poesa de Ricardo Ferrer para su Colombia masacrada porque no hay fronteras en nuestros corazones que separen las arenas de Gdeim Izik de las aguas del ro Atrato, cuando es la solidaridad la que gua nuestros pasos y la palabra amiga llega puntual a salvarnos y a remover nuestras conciencias. Amigo, amiga, no olvides nunca los muertos de Gdeim Izik! Recita conmigo,

Memoria insumisa

A los que promueven la amnesia del mundo

les vamos a refrescar la memoria

de sus crmenes.

Una y otra vez, aunque duela

o mejor, para que se duelan.

Una y otra vez

hasta llevarlos a juicio.

Una otra vez

hasta condenarlos.

Una y otra vez

hasta que reparen el dao.

Una y otra vez

para que esta infamia no se repita.

Una y otra vez

en opcin por la vida.


[1] Del libro Nos matan y no es noticia. Parapoltica de estado en Colombia de Ricardo Ferrer Espinosa y Nelson Javier Restrepo Arango. Ed. Cambalache y Soldepaz Pachakuti. Oviedo, 2010. El poema Memoria insumisa prologa el libro y est escrito En memoria de Mario Andrs Flrez Rubianes, mdico de Murind, asesinado por los escuadrones de la muerte en Caldas (Antioquia), en junio del 2003.

 

Puede leerse el libro en http://www.pachakuti.org/textos/campanas/paracos/Nos_matan.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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