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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2010

Guerra de las divisas de Estados Unidos contra China

Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada


Empez la verdadera tercera guerra mundial de Estados Unidos, no contra Irn, sino contra China? Todava no.

Como Pekn desech el regalo envenenado de un G-2 propuesto por los estrategas anglosajones para un condominio de control global, entonces la administracin Obama, acorralada en el frente domstico y en declive acelerado en el resto del mundo (con excepcin del masoquista Mxico neoliberal, donde impone su unilateralismo sdico de mal vecino), opt por apretar las tuercas geopolticas en la periferia inmediata del dragn amarillo y, sobre todo, mediante el diluvio del nocivo efecto Bernanke (ver Bajo la Lupa, 7 y 10/11/10), susceptible de crear superburbujas de especulativos capitales golondrinos en los pases emergentes, pero sobre todo, deliberadamente contra el BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

La cumbre en Washington entre Estados Unidos y China en enero de 2011 ser crucial para definir los posicionamientos y las posturas finales para formular un arreglo entre las dos superpotencias geoeconmicas del siglo XXI, la primera en declive acelerado y la segunda en vertiginoso ascenso.

En caso de ausencia de un arreglo armnico sobre un G-2 de facto y de corte geofinanciero (menos desfavorable y desequilibrado para China) aunque nadie se atreva a pronunciar profanamente su nombre, entonces el mundo incursionar en una guerra doblemente financiera y comercial de pronstico reservado, sumada al ineludible neoproteccionismo y el retorno del control de cambios, que puede derrumbar todo el jueguito financiero especulativo de Wall Street y la City, que practican impdicamente su carry trade (parasitaria especulacin con los diferenciales de las tasas de inters de las divisas).

Yiping Huang, profesor de economa en el China Macroeconomic Research Center of Peking University, se pregunta si la guerra de las divisas es inevitable (China Daily, 19/11/10).

Yiping Huang aduce que la poltica monetaria de Estados Unidos (lase: el efecto Bernanke) fracasar en recortar sus enormes dficit de cuenta corriente y crear burbujas en las economas emergentes. A su juicio, muy discutible, los acuerdos alcanzados por el G-20 redujeron el riesgo de una guerra global de las divisas. Pero agrega acrobticamente que una cosa es reducir los riesgos y otra es evitarla completamente.

A nuestro entender, desde que los humanos manejan los intercambios monetarios siempre han existido de una u otra forma guerras de divisas, que han llevado a su paroxismo perverso los esclavistas banqueros Rothschild y su instrumento conspicuo George Soros.

El desacoplamiento unilateral del dlar con el oro hecho por Nixon para financiar sus gastos blicos no fue, acaso, una guerra del dlar contra las otras divisas?

No fue el tan cantado Acuerdo Plaza del 22 de septiembre de 1985 una guerra del dlar contra el marco alemn (que lo orill a refugiarse en el euro, hoy tambin en la mira) y contra el yen japons, que todava no se repone de su monumental paliza?

Yiping Huang sostiene que los lderes de opinin en Occidente (sic) continan contemplando varias opciones para que Estados Unidos libre una guerra de las divisas con China, lo cual incluye una nueva versin mas amplia del Acuerdo Plaza: tasas de cambio y polticas fiscales entre los pases deficitarios (Estados Unidos) y los superavitarios (China y Alemania); tarifas punitivas a las importaciones; restricciones de acceso a los pases superavitarios al mercado de los Bonos del Tesoro; intervencin compensatoria de Estados Unidos; diluvio de liquidez de dlares impresos masivamente por la Reserva Federal.

Considera que ninguna (sper sic!) de estas opciones sera efectiva, porque no ataca la raz de los desequilibrios globales.

No lo dice pero, como ilustr Michael Hudson, connotado economista con vasta cultura geopoltica (ver Bajo la Lupa, 17/11/10), la mayor proporcin del dficit crnico de Estados Unidos proviene de su gasto blico, de lejos superior a su parasitismo comercial.

Yiping Huang afirma que varias de las amenazas de Estados Unidos son incluso imposibles (sic) de implementar, como la prohibicin primaria a la compra de Bonos del Tesoro que pueden ser adquiridos en los mercados secundarios, lo cual, adems, sera contraproducente al elevar significativamente el costo de los capitales, ya que China es su principal tenedor forneo.

La intervencin compensatoria de Estados Unidos es todava ms difcil, puesto que China an mantiene controles de cuentas de capital respecto al renminbi/yuan.

Lo factible es una guerra comercial mediante las tarifas a la importacin sugeridas por los halcones del Congreso (sobre todo, la nueva camada blica de extrema derecha mexicanfoba, islamfoba y sinfoba), que antes deben pasar el escrutinio de la OMC.

Dadas las ventajas comparativas entre China y Estados Unidos, tampoco habra una fuga laboral al mercado estadunidense, arrasado por su maysculo desempleo.

Comenta que una nueva versin del Acuerdo Plaza conducira a ajustes excesivos en las apreciaciones de las divisas (lase: una sobrevaluacin del renminbi/yuan concomitante a una devaluacin exagerada del dlar).

Desde luego que el previo Acuerdo Plaza no resolvi las races de los desequilibrios globales (v. gr. la impresin alegre de dlares chatarra), pero tampoco son coyunturas geopolticas similares ni situaciones financieras, monetarias y fiscales anlogas un cuarto de siglo ms tarde.

A su juicio, hoy el diluvio de dlares chatarra el efecto Bernanke tiene como propsito tres objetivos: disminuye el costo de los capitales; crea un hiperinflacin que reduce la deuda de Estados Unidos y devala al dlar frente a las otras divisas.

Lo ms ominoso radica en el dao infligido al resto del mundo, en particular mediante la creacin de superburbujas especulativas en las economas emergentes: La vctima ms probable de la segunda ronda de facilitacin cuantitativa no ser Estados Unidos sino los mercados emergentes (nota: que incluyen al BRIC y al Mxico neoliberal).

Asevera que la depreciacin unilateral del dlar no ser suficiente para eliminar los presentes dficit de la cuenta corriente de Estados Unidos.

Debido a la liberalizacin asimtrica del mercado adoptada por China desde hace 30 aos, aconseja que su pas mueva su tasa de cambio ms rpido (sic), en forma continua (sic) y con mayor flexibilidad para reducir su supervit.

Teme que el diluvio de dlares chatarra del efecto Bernanke inunde China y conduzca a una superburbuja, por lo que deber tomar medidas precautorias de ajuste como el alza en las tasas de inters para evitar el disparo estratosfrico de las acciones burstiles.

Lo ms relevante: propone medidas temporales (sic) para controlar (sper sic!) las cuentas de capitales que detendrn la invasin de dlares chatarra en la frontera china.

Muy pendenciero, el centro de pensamiento texano-israel Stratfor se jacta de que Estados Unidos despedazar a China mediante la guerra de las divisas, la cual volver a ganar como en el pasado, mientras que el adicto globalizador britnico Martin Wolf, idelogo neoliberal a la carta de The Financial Times (16/11/10), asesta su eplogo del choque de trenes: a la impresin masiva de dlares por Bernanke, China responder imprimiendo mas renminbis para comprar ms dlares y el triunfador ser aquel que padezca menor inflacin.

Dnde queda el resto del mundo? Entrarn Estados Unidos y China a una guerra inflacionaria? El mundo est en sus manos; lo mejor es que se pongan de acuerdo en enero.

http://www.jornada.unam.mx/2010/11/21/index.php?section=opinion&article=014o1pol


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